La oposición deberá relegitimarse por Luis De Lion

Primero fueron las primarias opositoras y luego una participación del 80% del electorado en las presidenciales, de esa manera la antipolítica y la abstención, quedaron en el pasado. No obstante, algunos voceros del comando opositor desde sus respectivas tribunas de opinión han esbozado la antipolítica, como una suerte de coartada.

Pero ese no es el problema que más nos atañe hoy. El 2019 está lejos y de aquí allá pasarán muchas cosas, de hecho ya están pasando con las migraciones ilegales que ha realizado el CNE y con la estocada de las Comunas.

En los próximos seis años ¿En qué se habrá convertido la MUD? ¿En una instancia opositora estrictamente electoral? ¿Habrá nuevas formaciones políticas? ¿Qué valor real tendrán los partidos tradicionales? ¿Qué rostro tendrá el movimiento opositor?

¿Por qué se le está haciendo tan difícil a la oposición hacer un balance lúcido de la derrota?

Las excesivas comparecencias televisivas en programas de opinión opositora donde todos están de acuerdo, no tienen en estos momentos utilidad alguna. La televisión no puede seguir siendo el jardín predilecto de la vida política de los demócratas venezolanos. La democracia de opinión tiene sus límites. La campaña electoral ya mostró bastante sin enseñar nada ante las cámaras de TV, sin olvidar que fue la TV venezolana la que hizo del “por ahora” de Chávez el evento catódico político de mayores consecuencias republicanas, los resultados están a la vista.

¿María Corina Machado o Antonio Ledezma?

El que ambos con sus respectivos olfatos políticos se hayan dado cuenta que la vía está libre, luego de la deserción de Capriles, los hace hábiles, pero ese no es el debate del momento. Hoy se trata de que cualquiera que sea el próximo candidato presidencial, disponga del máximo de opciones realistas de derrotar al castrochavismo. Ambos deberán impulsar la militancia de la reconquista, ya mismo, a partir del 16 de diciembre.

Pero más allá de ese juego de roles, hay 6.5 millones de electores, insatisfechos por múltiples razones. Entre otras, al ver que la dirigencia opositora, se niega, a pesar de las evidencias, a desenmascarar al CNE. Capriles no puede hacerlo por cuanto al entronizar al ministerio electoral del régimen se hizo corresponsable. En cuanto a María Corina Machado, ella luce como la que tiene más elementos y experiencia para afrontar al monstruo del CNE. Ledezma en ese sentido es una víctima más de dicho organismo.

Pero no pretendo reducir el problema a tres nombres, la orientación del movimiento opositor y su visión de la sociedad, tampoco lograron seducir a una mayoría electoral, no aceptarlo, no reconocerlo, no detenerse a reflexionar, no es la mejor manera de reconstruir una esperanza.

La competencia por el liderazgo opositor, será la ocasión para realizar un examen de conciencia serio y vital que conduzca a una verdadera refundación. La tarea de relegitimización del movimiento de los demócratas venezolanos deberá erigirse sobre sólidas bases ideológicas, políticas y culturales. Debe comenzarse por lo que será un largo debate interno, intelectual y moral, lo más lejos posible de las cámaras.

 

@LDeLION

luisdelion@gmail.com

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Primero fueron las primarias opositoras y luego una participación del 80% del electorado en las presidenciales, de esa manera la antipolítica y la abstención, quedaron en el pasado. No obstante, algunos voceros del comando opositor desde sus respectivas tribunas de opinión han esbozado la antipolítica, como una suerte de coartada.

Pero ese no es el problema que más nos atañe hoy. El 2019 está lejos y de aquí allá pasarán muchas cosas, de hecho ya están pasando con las migraciones ilegales que ha realizado el CNE y con la estocada de las Comunas.

En los próximos seis años ¿En qué se habrá convertido la MUD? ¿En una instancia opositora estrictamente electoral? ¿Habrá nuevas formaciones políticas? ¿Qué valor real tendrán los partidos tradicionales? ¿Qué rostro tendrá el movimiento opositor?

¿Por qué se le está haciendo tan difícil a la oposición hacer un balance lúcido de la derrota?

Las excesivas comparecencias televisivas en programas de opinión opositora donde todos están de acuerdo, no tienen en estos momentos utilidad alguna. La televisión no puede seguir siendo el jardín predilecto de la vida política de los demócratas venezolanos. La democracia de opinión tiene sus límites. La campaña electoral ya mostró bastante sin enseñar nada ante las cámaras de TV, sin olvidar que fue la TV venezolana la que hizo del “por ahora” de Chávez el evento catódico político de mayores consecuencias republicanas, los resultados están a la vista.

¿María Corina Machado o Antonio Ledezma?

El que ambos con sus respectivos olfatos políticos se hayan dado cuenta que la vía está libre, luego de la deserción de Capriles, los hace hábiles, pero ese no es el debate del momento. Hoy se trata de que cualquiera que sea el próximo candidato presidencial, disponga del máximo de opciones realistas de derrotar al castrochavismo. Ambos deberán impulsar la militancia de la reconquista, ya mismo, a partir del 16 de diciembre.

Pero más allá de ese juego de roles, hay 6.5 millones de electores, insatisfechos por múltiples razones. Entre otras, al ver que la dirigencia opositora, se niega, a pesar de las evidencias, a desenmascarar al CNE. Capriles no puede hacerlo por cuanto al entronizar al ministerio electoral del régimen se hizo corresponsable. En cuanto a María Corina Machado, ella luce como la que tiene más elementos y experiencia para afrontar al monstruo del CNE. Ledezma en ese sentido es una víctima más de dicho organismo.

Pero no pretendo reducir el problema a tres nombres, la orientación del movimiento opositor y su visión de la sociedad, tampoco lograron seducir a una mayoría electoral, no aceptarlo, no reconocerlo, no detenerse a reflexionar, no es la mejor manera de reconstruir una esperanza.

La competencia por el liderazgo opositor, será la ocasión para realizar un examen de conciencia serio y vital que conduzca a una verdadera refundación. La tarea de relegitimización del movimiento de los demócratas venezolanos deberá erigirse sobre sólidas bases ideológicas, políticas y culturales. Debe comenzarse por lo que será un largo debate interno, intelectual y moral, lo más lejos posible de las cámaras.

 

@LDeLION

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