CUANDO LEAN ESTA NOTA han pasado apenas 18 días de las elecciones y mis archivos registran que el grueso de las criticas, de los cuestionamientos, el listado de los supuestos errores u omisiones de lo que fue el desempeño del Comando Venezuela y del propio candidato Henrique Capriles Radonski han partido de las filas y de actores que hasta la misma noche de ese domingo eran soporte o seguidores de la opción opositora. Poco o nada del mismo calibre, por decir lo menos, encontramos como crítica densa, profunda y con valor político desde las filas del gobierno o del propio Psuv.
No se le puede dar tregua a una noticia como ésta en la que desconcierta esta actitud de muchos actores o cuadros medios del aparato político democrático nacional. Estos mismos actores no se han fijado que quienes ganaron ni siquiera tuvieron ánimo para celebrar. Que quien ganó luce obviamente cargado de frustración ante el real fracaso de su revolución cargada de una falsa y agotada ideología. Desde la oposición democrática al día de hoy no encuentro criticas densas contra el adversario natural, el gobierno. Por el contrario son su propio abanderado y su equipo la diana de sus dardos. Pareciera que rápidamente olvidamos que de tener un policromático paisaje de partidos políticos confrontándose y rasgándose las vestiduras, logramos en menos de dos años sólidos acuerdos de unidad. De pasar a tener seis o más precandidatos, alcanzamos el objetivo de tener uno y por decisión del ciudadano de a pie. De tener una y mil visiones sobre qué hacer con el futuro del país, logramos presentarle a los venezolanos una opción concreta y progresista. Y de obtener 4 millones 292 mil votos en el 2006 pasamos a alcanzar 6 millones 566 mil votos hace 19 días, es decir, cerca de un 53% de crecimiento.
Y con todo eso, repito, mis registros señalan que a Capriles, Aveledo y a toda la nueva generación de dirigentes y activistas políticos que reflejan los nuevos tiempos que clama la República no les hacen falta despiadados críticos rojos rojitos que desmonten tan espectacular esfuerzo. No les hace falta ya que los tienen vivos y activos dentro de sus propias filas, como si no reconocieran cómo llegaron, qué sentían y por quién votaron la misma mañana de 7 de octubre. De verdad, es extraño. Por lo pronto hay que hacerle un reconocimiento a la gesta de los verdaderos demócratas de este 7 de octubre y corregir cualesquiera hayan sido las fallas incurridas para poder obtener nuevas gobernaciones y, sobretodo, no perder las que ya se tienen a pesar del acoso y el impúdico actuar de un gobierno que mete en el pote de su partido los ingresos petroleros y los de los impuestos que nos cobran…






