Miedo al miedo por Blanca García Bocaranda

 

El sábado 20 de octubre, de 8:00 a.m. hasta las 12:00 m tendrá lugar el curso “Trastornos de Ansiedad”, en el Centro Médico Docente La Trinidad.

Es lo que nos embarga y domina, lo que nos quita el sueño. No es patrimonio de nadie. Como se nos presenta la vida diaria es nada tranquilizadora. Vivimos tiempos de decisiones inevitables, tiempos de ansiedad por hechos de la naturaleza o provocados por el hombre. Así como el deslave de Vargas, por ejemplo,  nos quedó grabado a fuego en la memoria, también dejó consecuencias diversas en la salud psicológica de los sobrevivientes.

En estos sucesos hasta el personal de salud y rescate que atiende las tragedias pide ayuda especializada por sus altos niveles de ansiedad. Después de disminuir el ambiente generado hay que centrarse en quienes quedan con ansiedad a “largo plazo” porque sienten que lo peor está por llegar.

Ante ese planteamiento, Cecilia Carvajal, psiquíatra del Centro Médico Docente La Trinidad explica que “los trastornos de ansiedad son patologías de la esfera emocional caracterizados por tener síntomas físicos y cognitivos o emocionales”. Entre los  emocionales  está sentir miedo, angustia, ansiedad, aprensión. Los síntomas físicos que van acompañados de taquicardia, aumento de la frecuencia cardíaca, hiperventilación, sudoración, sensaciones de hormigueo, la sensación de perder el control hasta caerse, desmayarse, querer salir corriendo, sentir que se mancha de rojo por las reacciones vasomotoras.

Hay varios tipos de trastornos de ansiedad que son las patologías más frecuentes en el área psiquiátrica y nos hemos acostumbrado a vivir con esas patologías hasta dejarlas formar parte de nosotros, pero no siempre buscamos ayuda porque pensamos “cómo no estar angustiada con todo lo que está pasando, cómo voy a dormir si estoy sintiendo todo el tiempo como si fuesen a entrar unos ladrones, cómo manejar tranquila si pienso que seré objeto de un secuestro express?

                                  EL PÁNICO ESTÁ SERVIDO

De esas patologías la más común es la sensación de pánico. En un momento determinado y en una situación específica aparecen síntomas físicos, por lo general, de una misma área, por ejemplo, sensación de que me falta el aire, de que no me entra suficiente oxígeno o de mareo, pero casi siempre son síntomas parecidos. Hay algo que me lo desencadena en un momento dado, mi sensación o mi pensamiento es de pérdida de control e incapacidad para manejar la situación y es cuando busco ayuda médica.

Las emergencia reciben cantidad de pacientes con crisis de ansiedad si es muy intenso el síntoma y allí informan al paciente no tener nada, lo cual no es cierto porque si tiene un trastorno de pánico con síntomas físicos. Asusta más un diagnóstico donde “no” existe ninguna patología y el malestar es limitante.  Algunos trastornos de pánico acusan síntomas cardíacos por frecuencia alta, cifras altas de  tensión y la persona siente que le dará un infarto porque el dolor torácico está presente y es cuando acuden al cardiólogo. Le hacen todas las pruebas y no arrojan nada. El episodio repite en espacio de uno o dos meses. “No podemos subestimar el sufrimiento psíquico del paciente y decirle que no tiene nada”, aconseja la psiquíatra.

El pánico va creciendo con ansiedad generalizada, nutrido por fobias a estacionamientos, ascensores, espacios abiertos o cerrados, o al tráfico. Las personas se preguntan “y si voy en la cola y me da?” Entonces  evitan   situaciones,  planifican las salidas en función de no vivir el pánico.  Evitan salir o se alejan de los sitios donde se sienten inseguro o dejan de viajar por temor a estar lejos del hospital donde le atienden? Pues, sí! La persona va haciendo su vida alrededor de eso.

“Tales episodios tienen solución médica con psicoterapia acompañada de un tratamiento farmacológico”, asegura Carvajal. El trastorno de pánico sobre todo tiene para nosotros algo importante como la ansiedad anticipatoria, es decir “me anticipo a que me vaya a dar y por eso dejo de hacer cosas”. Si me da bajando a La Guaira? Pues, mejor no bajo. Así son los monólogos patológicos propios del pánico. Ya no es ni siquiera a que le suceda en verdad, sino utópicamente a que pudiera ocurrirle. Miedo al miedo.

                                   ANGUSTIADOS SIN RAZÓN

El trastorno de ansiedad generalizada, demostrada con ese “siempre estoy preocupada, nunca estoy tranquila”.   Quienes lo viven acusan mucha ansiedad constante y están preocupadas hasta por las cosas cotidianas más sencillas como “y si mi muchacho no saca las notas que debe sacar o si me dicen que soy hipertensa debo cargar un tensiómetro hasta en el carro”.  Toda su existencia gira en torno a las subidas de tensión. Es una patología que muchas veces nos pasa desapercibida porque va acompañada de otra cosa. Un paciente deprimido con  síntomas correspondientes a la depresión vive atormentado por el dinero, por la casa, porque la mujer lo va a dejar y resulta que, además de la depresión tiene  un trastorno de ansiedad generalizado.  Su rutina es estar preocupados.

Hay un nivel normal de preocupación? se preguntarán muchos. La generalidad de los humanos se preocupa por asuntos que son reales, pero les pasa cuando resuelven. Si al hijo lo raspan en 2 semestres seguidos eso si es preocupante, pero si va con promedios de 16 o 17 no debería angustiarse pues no tiene motivo. O si la persona va al cardiólogo, le diagnostica hipertensión, sigue su tratamiento, regresa a sus chequeos y ya. Pero, muchas personas comienzan a elucubrar situaciones trágicas con la enfermedad cuando ya está en manos responsables y sólo le resta seguir las indicaciones. Es ansiedad con preocupación en el pensamiento.

                                            ANSIEDAD SOCIAL

Las fobias sociales en la cotidianidad, en el día a día a hacer el ridículo igual son objeto de ansiedad y tratamiento. O en el ambiente laboral temen que se den cuenta que no sabe x cosa o si hablo en público y tiemblo o me paralizo y no puedo hablar. Hay profesionales estupendos que dejan de dar conferencias porque tienen fobia social. Temen hablar en sitios donde hay mucha gente porque temen recibir críticas o ser juzgados, pero en el fondo es hacerlo mal. A lo mejor la ansiedad no es tan grande como en las otras, pero termina limitando su actividad cotidiana. A lo mejor soy muy buena dialogando con un paciente, pero si me tengo que reunir con 10 pacientes a la vez, me sentiré ansiosa. Hay pacientes que temen hasta firmar no sea que les tiemble el pulso y no les salga la firma correcta. Son respuestas de ansiedad en situaciones donde pueden quedar mal, hacer algo inadecuado delante de otras personas. Los tímidos tienen ansiedad social, les cuesta acercarse a alguien y hablar, pero en verdad lo que sienten es ansiedad o fobia social.

                                   ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

A mi tío lo secuestraron, necesitará ayuda psiquiátrica? Es un evento que se ha hecho común  o hay acontecimientos catastróficos como el deslave de La Guaira o terremotos con pérdida de seres queridos y los afectados manejan las situaciones con miedo,  rabia o ansiedad, pero lo usual es que dure muy poco tiempo, pero otras personas se quedan con esa ansiedad que les genera una especie de flashes. Por ello, cada cierto tiempo le aparecen los mismos síntomas que vivieron en el primer momento y el paciente siente lo mismo que en el momento de la situación caótica. Es lo conocido como trastorno de estrés postraumático descrito por la guerra de Vietnam cuando los soldados que fueron allá y afortunadamente regresaron a sus casas después de un tiempo presentaban “flashes” que entraban en su pensamiento, reviviéndoles todas las escenas y síntomas experimentados un año o 2 atrás. Pacientes que vivieron el deslave de Vargas volvieron a sufrir la vivencia con “flashes” inesperados que les invadían hasta volver a sentir la angustia del momento real.

Advierte Carvajal que “no todas las personas víctimas de secuestro  necesitan ayuda, pero otros si porque hacen un trastorno de estrés postraumático”.   Colocamos las cosas cotidianas que son patologías de ansiedad dentro de las que aparecen clasificadas dentro de la enfermedad psiquiátrica.

Personas bajo estrés postraumático irremediablemente modifican su vida o reciben ayuda especializada, aunque igual les surge el flash con los mismos síntomas.  A la larga la persona no querrá salir ni retomar su trabajo o estudios y menos la vida social.  Aunque se vaya al exterior lo volverá a tener por los flashes. Por suerte,  algunos no hacen el trastorno de estrés postraumático, pero quienes si lo viven tendrán esos síntomas cognitivos en su cabeza que desencadenan síntomas físicos. Eso se trata con psicoterapia y farmacológicamente, de manera efectiva para superar el miedo, las ganas de irse, los trastornos de sueño e inconformidad con la experiencia de la que logró salir con vida por agresiones muy invalidantes.

                                       HÁBLAME DE TÍ

La vida sana nos ayudará a superar todas las situaciones. El ejercicio es vital porque relaja, genera endorfinas  y debe acompañarse con alimentación balanceada.   Para evolucionar hacia la normalidad nada como los afectos, los amigos, hablar de los miedos, gozar de un sueño reconfortante que es vital para todo. Quien duerme mal se siente mal al día siguiente. Los trastornos de ansiedad social también están presentes en los adolescentes muy tímidos. A las jóvenes las afecta que las amigas las critiquen o no les gusta el novio que escogieron o el novio pensará que ella no sabe besar. Los muchachos temen ser rechazados o las jóvenes no les contestarán las llamadas o el PIN, por ejemplo.

Los objetos acompañantes, como el celular, aportan seguridad a la persona. “A quienes sienten fobia a los ascensores les sugerimos entrar al ascensor con el celular en la mano y el número de la casa ya marcado”, acota Carvajal. No llamarán, pero saben que en la casa hay alguien que puede auxiliarle   si   se tranca el ascensor  apenas con marcar un botoncito. Ello tranquiliza sobremanera. Es un objeto acompañante que al final no se usa, pero refuerza el valor y da seguridad.

El conocimiento da control como en el caso de las fobias a los aviones. Lo primero es enseñarle al paciente donde se debe sentar, como es en las sillas próximas a los pasillos y no contra la ventana debido a la sensación de amplitud. Les indicamos leer sobre aviones y los niveles de seguridad porque si la persona sabe las razones de movimientos bruscos en turbulencias se tranquiliza.

                                      SUPERA LA ANSIEDAD

Ante los crecientes casos asociados a las patologías descritas, la doctora Minerva Calderón, del  Servicio de Psiquiatría del CMDLT coordina el evento sobre “Trastornos de Ansiedad” cuyo programa enfoca los  temas  sobre pánico, siempre estoy preocupado (nunca estoy tranquilo), soy tímido, será ansiedad social?, a mi hermano lo secuestraron, necesita ayuda? y una  vida sana nos ayuda.

La responsabilidad de la orientación especializada será de los psiquíatras Cecilia Carvajal, Minerva Calderón, Teresita Ortiz, Wadalberto Rodríguez y Pastor Oropeza. Mayor información e inscripciones en el Centro de Extensión del Conocimiento por los teléfonos 0212.9496249 y 0212.9496449 Email: cec@cmdlt.edu.ve

                Por Blanca García Bocaranda

                                                      garbo64@gmail.com

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El sábado 20 de octubre, de 8:00 a.m. hasta las 12:00 m tendrá lugar el curso “Trastornos de Ansiedad”, en el Centro Médico Docente La Trinidad.

Es lo que nos embarga y domina, lo que nos quita el sueño. No es patrimonio de nadie. Como se nos presenta la vida diaria es nada tranquilizadora. Vivimos tiempos de decisiones inevitables, tiempos de ansiedad por hechos de la naturaleza o provocados por el hombre. Así como el deslave de Vargas, por ejemplo,  nos quedó grabado a fuego en la memoria, también dejó consecuencias diversas en la salud psicológica de los sobrevivientes.

En estos sucesos hasta el personal de salud y rescate que atiende las tragedias pide ayuda especializada por sus altos niveles de ansiedad. Después de disminuir el ambiente generado hay que centrarse en quienes quedan con ansiedad a “largo plazo” porque sienten que lo peor está por llegar.

Ante ese planteamiento, Cecilia Carvajal, psiquíatra del Centro Médico Docente La Trinidad explica que “los trastornos de ansiedad son patologías de la esfera emocional caracterizados por tener síntomas físicos y cognitivos o emocionales”. Entre los  emocionales  está sentir miedo, angustia, ansiedad, aprensión. Los síntomas físicos que van acompañados de taquicardia, aumento de la frecuencia cardíaca, hiperventilación, sudoración, sensaciones de hormigueo, la sensación de perder el control hasta caerse, desmayarse, querer salir corriendo, sentir que se mancha de rojo por las reacciones vasomotoras.

Hay varios tipos de trastornos de ansiedad que son las patologías más frecuentes en el área psiquiátrica y nos hemos acostumbrado a vivir con esas patologías hasta dejarlas formar parte de nosotros, pero no siempre buscamos ayuda porque pensamos “cómo no estar angustiada con todo lo que está pasando, cómo voy a dormir si estoy sintiendo todo el tiempo como si fuesen a entrar unos ladrones, cómo manejar tranquila si pienso que seré objeto de un secuestro express?

                                  EL PÁNICO ESTÁ SERVIDO

De esas patologías la más común es la sensación de pánico. En un momento determinado y en una situación específica aparecen síntomas físicos, por lo general, de una misma área, por ejemplo, sensación de que me falta el aire, de que no me entra suficiente oxígeno o de mareo, pero casi siempre son síntomas parecidos. Hay algo que me lo desencadena en un momento dado, mi sensación o mi pensamiento es de pérdida de control e incapacidad para manejar la situación y es cuando busco ayuda médica.

Las emergencia reciben cantidad de pacientes con crisis de ansiedad si es muy intenso el síntoma y allí informan al paciente no tener nada, lo cual no es cierto porque si tiene un trastorno de pánico con síntomas físicos. Asusta más un diagnóstico donde “no” existe ninguna patología y el malestar es limitante.  Algunos trastornos de pánico acusan síntomas cardíacos por frecuencia alta, cifras altas de  tensión y la persona siente que le dará un infarto porque el dolor torácico está presente y es cuando acuden al cardiólogo. Le hacen todas las pruebas y no arrojan nada. El episodio repite en espacio de uno o dos meses. “No podemos subestimar el sufrimiento psíquico del paciente y decirle que no tiene nada”, aconseja la psiquíatra.

El pánico va creciendo con ansiedad generalizada, nutrido por fobias a estacionamientos, ascensores, espacios abiertos o cerrados, o al tráfico. Las personas se preguntan “y si voy en la cola y me da?” Entonces  evitan   situaciones,  planifican las salidas en función de no vivir el pánico.  Evitan salir o se alejan de los sitios donde se sienten inseguro o dejan de viajar por temor a estar lejos del hospital donde le atienden? Pues, sí! La persona va haciendo su vida alrededor de eso.

“Tales episodios tienen solución médica con psicoterapia acompañada de un tratamiento farmacológico”, asegura Carvajal. El trastorno de pánico sobre todo tiene para nosotros algo importante como la ansiedad anticipatoria, es decir “me anticipo a que me vaya a dar y por eso dejo de hacer cosas”. Si me da bajando a La Guaira? Pues, mejor no bajo. Así son los monólogos patológicos propios del pánico. Ya no es ni siquiera a que le suceda en verdad, sino utópicamente a que pudiera ocurrirle. Miedo al miedo.

                                   ANGUSTIADOS SIN RAZÓN

El trastorno de ansiedad generalizada, demostrada con ese “siempre estoy preocupada, nunca estoy tranquila”.   Quienes lo viven acusan mucha ansiedad constante y están preocupadas hasta por las cosas cotidianas más sencillas como “y si mi muchacho no saca las notas que debe sacar o si me dicen que soy hipertensa debo cargar un tensiómetro hasta en el carro”.  Toda su existencia gira en torno a las subidas de tensión. Es una patología que muchas veces nos pasa desapercibida porque va acompañada de otra cosa. Un paciente deprimido con  síntomas correspondientes a la depresión vive atormentado por el dinero, por la casa, porque la mujer lo va a dejar y resulta que, además de la depresión tiene  un trastorno de ansiedad generalizado.  Su rutina es estar preocupados.

Hay un nivel normal de preocupación? se preguntarán muchos. La generalidad de los humanos se preocupa por asuntos que son reales, pero les pasa cuando resuelven. Si al hijo lo raspan en 2 semestres seguidos eso si es preocupante, pero si va con promedios de 16 o 17 no debería angustiarse pues no tiene motivo. O si la persona va al cardiólogo, le diagnostica hipertensión, sigue su tratamiento, regresa a sus chequeos y ya. Pero, muchas personas comienzan a elucubrar situaciones trágicas con la enfermedad cuando ya está en manos responsables y sólo le resta seguir las indicaciones. Es ansiedad con preocupación en el pensamiento.

                                            ANSIEDAD SOCIAL

Las fobias sociales en la cotidianidad, en el día a día a hacer el ridículo igual son objeto de ansiedad y tratamiento. O en el ambiente laboral temen que se den cuenta que no sabe x cosa o si hablo en público y tiemblo o me paralizo y no puedo hablar. Hay profesionales estupendos que dejan de dar conferencias porque tienen fobia social. Temen hablar en sitios donde hay mucha gente porque temen recibir críticas o ser juzgados, pero en el fondo es hacerlo mal. A lo mejor la ansiedad no es tan grande como en las otras, pero termina limitando su actividad cotidiana. A lo mejor soy muy buena dialogando con un paciente, pero si me tengo que reunir con 10 pacientes a la vez, me sentiré ansiosa. Hay pacientes que temen hasta firmar no sea que les tiemble el pulso y no les salga la firma correcta. Son respuestas de ansiedad en situaciones donde pueden quedar mal, hacer algo inadecuado delante de otras personas. Los tímidos tienen ansiedad social, les cuesta acercarse a alguien y hablar, pero en verdad lo que sienten es ansiedad o fobia social.

                                   ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

A mi tío lo secuestraron, necesitará ayuda psiquiátrica? Es un evento que se ha hecho común  o hay acontecimientos catastróficos como el deslave de La Guaira o terremotos con pérdida de seres queridos y los afectados manejan las situaciones con miedo,  rabia o ansiedad, pero lo usual es que dure muy poco tiempo, pero otras personas se quedan con esa ansiedad que les genera una especie de flashes. Por ello, cada cierto tiempo le aparecen los mismos síntomas que vivieron en el primer momento y el paciente siente lo mismo que en el momento de la situación caótica. Es lo conocido como trastorno de estrés postraumático descrito por la guerra de Vietnam cuando los soldados que fueron allá y afortunadamente regresaron a sus casas después de un tiempo presentaban “flashes” que entraban en su pensamiento, reviviéndoles todas las escenas y síntomas experimentados un año o 2 atrás. Pacientes que vivieron el deslave de Vargas volvieron a sufrir la vivencia con “flashes” inesperados que les invadían hasta volver a sentir la angustia del momento real.

Advierte Carvajal que “no todas las personas víctimas de secuestro  necesitan ayuda, pero otros si porque hacen un trastorno de estrés postraumático”.   Colocamos las cosas cotidianas que son patologías de ansiedad dentro de las que aparecen clasificadas dentro de la enfermedad psiquiátrica.

Personas bajo estrés postraumático irremediablemente modifican su vida o reciben ayuda especializada, aunque igual les surge el flash con los mismos síntomas.  A la larga la persona no querrá salir ni retomar su trabajo o estudios y menos la vida social.  Aunque se vaya al exterior lo volverá a tener por los flashes. Por suerte,  algunos no hacen el trastorno de estrés postraumático, pero quienes si lo viven tendrán esos síntomas cognitivos en su cabeza que desencadenan síntomas físicos. Eso se trata con psicoterapia y farmacológicamente, de manera efectiva para superar el miedo, las ganas de irse, los trastornos de sueño e inconformidad con la experiencia de la que logró salir con vida por agresiones muy invalidantes.

                                       HÁBLAME DE TÍ

La vida sana nos ayudará a superar todas las situaciones. El ejercicio es vital porque relaja, genera endorfinas  y debe acompañarse con alimentación balanceada.   Para evolucionar hacia la normalidad nada como los afectos, los amigos, hablar de los miedos, gozar de un sueño reconfortante que es vital para todo. Quien duerme mal se siente mal al día siguiente. Los trastornos de ansiedad social también están presentes en los adolescentes muy tímidos. A las jóvenes las afecta que las amigas las critiquen o no les gusta el novio que escogieron o el novio pensará que ella no sabe besar. Los muchachos temen ser rechazados o las jóvenes no les contestarán las llamadas o el PIN, por ejemplo.

Los objetos acompañantes, como el celular, aportan seguridad a la persona. “A quienes sienten fobia a los ascensores les sugerimos entrar al ascensor con el celular en la mano y el número de la casa ya marcado”, acota Carvajal. No llamarán, pero saben que en la casa hay alguien que puede auxiliarle   si   se tranca el ascensor  apenas con marcar un botoncito. Ello tranquiliza sobremanera. Es un objeto acompañante que al final no se usa, pero refuerza el valor y da seguridad.

El conocimiento da control como en el caso de las fobias a los aviones. Lo primero es enseñarle al paciente donde se debe sentar, como es en las sillas próximas a los pasillos y no contra la ventana debido a la sensación de amplitud. Les indicamos leer sobre aviones y los niveles de seguridad porque si la persona sabe las razones de movimientos bruscos en turbulencias se tranquiliza.

                                      SUPERA LA ANSIEDAD

Ante los crecientes casos asociados a las patologías descritas, la doctora Minerva Calderón, del  Servicio de Psiquiatría del CMDLT coordina el evento sobre “Trastornos de Ansiedad” cuyo programa enfoca los  temas  sobre pánico, siempre estoy preocupado (nunca estoy tranquilo), soy tímido, será ansiedad social?, a mi hermano lo secuestraron, necesita ayuda? y una  vida sana nos ayuda.

La responsabilidad de la orientación especializada será de los psiquíatras Cecilia Carvajal, Minerva Calderón, Teresita Ortiz, Wadalberto Rodríguez y Pastor Oropeza. Mayor información e inscripciones en el Centro de Extensión del Conocimiento por los teléfonos 0212.9496249 y 0212.9496449 Email: cec@cmdlt.edu.ve

                Por Blanca García Bocaranda

                                                      garbo64@gmail.com

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