La nutricionista venezolana, profesional acreditada en protección y asistencia humanitaria y defensora de derechos humanos, Susana Raffalli, explicó que, desde enero del 2024 se registra un Ãndice de retardo del crecimiento en niños, niñas y adolescentes mayor al 30 %.Â
En una entrevista concedida a Radio Fe y AlegrÃa Noticias, Raffali informó que al menos 5 millones de venezolanos que están en situación de subalimentación, según las estimaciones de Cáritas Venezuela y del Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO). Desde hace más de ocho años que el Estado no aporta cifras oficiales sobre salud pública.Â
«Estamos teniendo unos porcentajes de retardo de crecimiento altÃsimos. Estaba en el 12% en el 2007 y ahora está sobre el 30%. Tres de cada diez niños que vienen a la Fundación Cáritas de Venezuela vienen con retardo de crecimiento. Ya se perdió la oportunidad de que el niño creciera. La niña es la que está más afectada con la talla baja», remarcó la nutricionista.Â
Raffalli explicó que hay tres dimensiones a considerar para la seguridad alimentaria de las familias en un paÃs: el abastecimiento en los mercados, la capacidad de compra de las personas y que los alimentos puedan ser utilizados correctamente con recursos como agua y gas para cocinar. Â
«Estamos en una situación donde no sabemos qué pueda pasar. Salimos de un desabastecimiento tremendo, a tener el mercado abastecido otra vez, pero no sabemos si eso pueda durar. La disponibilidad de los alimentos ha mejorado, pero el acceso al alimento es lo que nos está limitando mucho en la capacidad alimentaria y de tener incertidumbre de poder comer», expresó la profesional en asistencia humanitaria.Â
Maniobras de las familias para comerÂ
Raffalli mencionó que entre las acciones de emergencia y colapso que refleja la inseguridad alimentaria, es que el 60% de las familias atendidas por Cáritas en 16 diócesis a lo largo del paÃs han tenido que reducir el número y las porciones de comida que consumen en un dÃa.
«En 83% de las diócesis la situación de cronicidad de la privación nutricional y de salud en niños, niñas y adolescentes califica por encima de los umbrales de muy alta gravedad», se lee en el reporte de Cáritas.
La nutricionista recalcó que el 46 % de la población encuestada por la fundación respondió que está consumiendo alimentos que preferirÃa no comer. Entre esas estrategias está comprar comida «que está por descomponerse porque salen más barata». «Eso es una de las cosas que más da dolor, porque tiene que ver con la dignidad y sentirse respetado», dijo.Â
De acuerdo con el Banco Central de Venezuela, el sueldo mÃnimo en el paÃs, de 130 bolÃvares, equivale a 3,57 dólares estadounidenses al mes. El Banco Mundial establece que la pobreza extrema se expresa cuando una persona percibe menos de 2,5 dólares diarios; en el caso venezolano serÃa de 0,119 dólares diarios si solo percibe el sueldo mÃnimo.Â
Por otro lado, el 52% evidencia la necesidad de migrar porque ya agotaron los recursos. Incluso, el 70% de las familias han liquidado todos sus ahorros para comprar comida, declaró la especialista.Â
Sobre los alimentos de los CLAP, que distribuye el Gobierno nacional, señaló que muchas familias buscan esta opción, pero «muchas veces no vienen en buen estado».
La nutricionista venezolana mencionó que algunas medidas para enfrentar la inseguridad alimentaria son el abastecimiento del paÃs con los insumos humanitarios que se requieren y con los alimentos suficientes; la mejora de los programas de protección social en materia de nutrición; y elevar el valor del trabajo.Â



