Primarias Presidenciales

Definitivamente el tema de la escogencia del abanderado presidencial opositor para las elecciones presidenciales del año 2012 ya está en el ambiente. Es algo absolutamente inevitable. Hay quienes piensan que generar ya un debate en torno a este tema es algo muy apresurado y que debe ser discutido “en su momento”. Discrepo abiertamente de esa tesis. Estimo como imprescindible que en el mundo de la alternativa democrática se aborde este tópico de manera franca y abierta tan pronto como sea posible. En efecto, ya puede apreciarse con clarísima notoriedad cómo en las redes sociales este punto es transversal a todas las conversaciones. Ya los electores de oposición están hablando insistentemente de esto. Repito: es algo inevitable y además incontenible. Algunos comentarios de influyentes opinadores y varias declaraciones ofrecidas por dirigentes de la MUD, parecen ya consolidar una matriz que después del 25 de abril pasado se instaló en el mundo político: el método más conveniente para escoger al candidato presidencial sería el de primarias.

Pueden presentarse muchos argumentos a favor o en contra de las primarias, pero hay uno que a mi modo de ver es el más importante y estratégico de todos para respaldar la tesis de su conveniencia: efectuarlas representa el arranque temprano de un necesario proceso de movilización política para generar un eventual triunfo político y electoral en 2012. Desde el punto de vista axiológico, en lo que a mí respecta, aún sabiendas de los costos y dificultades que siempre entrañan este tipo de procesos, pero también plenamente consciente de sus grandes virtudes, pienso que este método siempre debería ser el dominante: aquel en el que el elector tenga la última palabra. Este artículo pretende sugerir algunas coordenadas mínimas sobre las cuales debería girar este debate. Algunas de ellas las tomo de un tweet publicado por el periodista Eugenio Martínez hace unos días y otras tantas, que deliberadamente agrego para empezar a avanzar en la discusión.

Las coordenadas que Eugenio sugiere sobre las primarias presidenciales las formuló a modo de interrogantes: ¿cuál sería la fecha?, ¿serían unas primarias automatizadas?, ¿quiénes votan en ellas?, ¿existiría una doble vuelta?, ¿el segundo candidato más votado sería el vicepresidente? A este conjunto de preguntas, yo agregaría las siguientes: ¿Cómo se financiaría la consulta?, ¿es mejor plantearse unas primarias hechas con el método manual?, ¿cuál sería la cobertura geográfica de esas primarias?, ¿cuáles serían las reglas de publicidad para quienes participen en ellas como candidatos? Finalmente, una pregunta con sentido general: ¿cómo sería la dinámica de campaña de un proceso de esta naturaleza?

Abordemos uno a uno los puntos de esta conversación, que no pretendo agotar en un solo artículo porque evidentemente, hay demasiada tela que cortar.

1.- ¿Quién decide?

Después de su labor durante la jornada comicial de 2010, todo indica que la Mesa de la Unidad Democrática goza de la legitimidad opositora para fungir como el espacio por excelencia para definir cuál será el “rayado de la cancha” en la que se jugará. La conducción de Ramón Guillermo Aveledo en este sentido pareciera más que obvia; no obstante, es necesario ratificar su facilitación pública y abiertamente para que todos los potenciales competidores vayan aclarando su propio panorama. La pronta instalación de una comisión que se dedique exclusivamente a presentar una propuesta inicial del conjunto de normativas aplicable es indispensable y ayudaría enormemente a establecer la confianza desde el propio inicio. Un consejo que humildemente ofrezco desde esta tribuna es que esta comisión debería establecer un mecanismo efectivo para atender las sugerencias de interesados para evitar que ésta, no sea una discusión opaca y lejana a la Opinión Pública. Insisto: es clave la confianza y además la transparencia.

2.- ¿Cuáles serían las principales normas?

Hay muchos temas sensibles a regular, pero hay algunos que deben ser las primeros en quedar claros. Por ejemplo: a) ¿Quiénes votan en esas primarias? Parecería un grave error restringir la participación, luego de las dos experiencias regionales de 2008 (Aragua y Táchira) y la del pasado 25 de abril para escoger candidatos a la Asamblea Nacional. En todas esas oportunidades cualquier venezolano inscrito en e REP tenía el derecho a participar y significaría un evidente retroceso limitar ahora el acceso a la participación. Además ¿sobre qué base?, ¿con cuál criterio? Evitar la discriminación creo que ya es un predeterminado. Obviamente hay quienes dirán: “pero es que se corre el riesgo de que el chavismo salga a votar y elija al peor candidato para facilitarle la victoria a Chávez”. Esto no es descartable, pero lo cierto es que eso no ocurrió ni en 2008, ni en 2010 y es bastante difícil que ocurra en un futuro: salir a votar sólo mejoraría los números de participación y dotaría al abanderado presidencial opositor de mayor legitimidad en las urnas. Un mensaje difícil de replicar por el candidato oficial; b) ¿Debería haber una segunda vuelta? La lógica sugiere que aunque sea deseable aplicar ese mecanismo, los costos de una segunda consulta complicarían enormemente su materialización; c) ¿el segundo candidato más votado sería el vicepresidente, o debería votarse de una vez por un ticket que tenga la fórmula de presidente y vicepresidente? Ambas son opciones muy interesantes, pero la segunda representa –quizás– un incentivo para que se conformen algunos bloques que simplifiquen las preferencias electorales y hagan menos traumático el proceso. Aún hay mucho por discutir sobre esto…

3.- ¿Cuándo hacerlas?

Quizás la pregunta más relevante de todas. Hay quienes se inclinan por efectuar la escogencia muy temprano, a mediados del año 2011 argumentando que eso le otorgaría más tiempo al abanderado para recorrer el país y enfrentarse de “tú a tú” con Chávez. Otros desestiman esa posibilidad porque podría generar un desgaste en el candidato al someterlo a una campaña de 18 meses y dejarlo expuesto a todos los ataques del aparato de propaganda oficial por demasiado tiempo, quienes piensan así dicen que el momento adecuado es celebrar la consulta en el primer trimestre del propio año 2012 y que nueve meses son suficientes para construir una campaña ganadora. Ambas propuestas provocan una reflexión al interior mismo de la oposición: mientras más temprano sean, los candidatos mejor posicionados y con mayores recursos tendrán una ventaja importante frente a aquellos aspirantes que quizás no sean tan conocidos hoy por la Opinión Pública. En mi opinión creo que el mejor momento se ubica en un punto intermedio: hacerlas hacia finales del año 2011. Estimo que se necesita aproximadamente un año para que una candidatura presidencial en una situación de asimetría comunicacional como la actual (que quizás pueda empeorar) tenga la penetración suficiente.

4.- ¿Cuál sería la modalidad y la logística?

Otro gran e importante mini-debate: ¿Las primarias deberían ser manuales o automatizadas? Debería volver a aplicarse la experiencia de las primarias del 25 de abril de 2010 con el apoyo logístico del CNE y la utilización de máquinas, o por el contrario, replicar lo efectuado en junio de 2008 en Aragua con la celebración de un proceso enteramente manual y con urnas transparentes (que contó con la asesoría de la ONG Súmate)? La principal variable a considerar es de costos. Aunque parezca una contradicción, la opción del CNE es la más económica, pero quizás con una vigorosa participación de la sociedad desde épocas tempranas, se podría abaratar sustancialmente el costo de un proceso manual enteramente manejado por la propia oposición. Aún hay mucho que decir sobre esto, pero si la lógica obliga a pensar en la primera opción, ésta conduce necesariamente a contar con el Consejo Nacional Electoral, quien se volvería un actor que podría decidir la fecha y el alcance del proceso, algo que pareciera no aconsejable.

Tan importante como definir este primer aspecto (sistema manual o automatizado) está el tema de la cobertura: las primarias, para lograr un efecto político contundente deberían cubrir todo el territorio nacional como si de una elección presidencial se tratase y ello aumenta notablemente los costos. Obviamente se deben nuclear centros de votación (aunque ello implique hacer más publicidad para informar), pero no puede caerse en el error de hacer sólo una consulta que se haga fundamentalmente en las capitales de estados, o sólo en las principales ciudades con muy pocos centros en el “resto del país”. Todos los electores deben estar potencialmente incluidos y eso es un reto enorme para quienes se encarguen de su organización.

5.- ¿Cómo financiarlas?

Ya se ha dicho que la modalidad y la cobertura serán variables fundamentales para estimar el costo de un proceso como éste, pero sea el uno o el otro, a una mayor o menor escala, con más o menos nucleaciones de centros electorales, lo cierto es que se necesitará una cantidad enorme de dinero para financiar esta consulta y como bien se sabe, este no es uno de los fuertes de la oposición. Para que usted tenga una idea de la magnitud, estoy hablando de unas sumas como las siguientes: para unas primarias manuales como las de Aragua con 344 mesas se invirtieron unos 400 mil bolívares fuertes y para abril de 2010, el costo de las 15 primarias automatizadas en 15 circuitos de ocho estados con cobertura de 3.500 mesas, la MUD debió pagar la suma de 5 millones de bolívares fuertes.  (Ambos montos los publico con base en consultas que realicé con voceros de Súmate y miembros de la Comisión Técnica de Primarias del 25-A de la Mesa). Si pensamos en unas 15 mil mesas a nivel nacional –número discutible por supuesto, pero que uso sólo con fines ilustrativos–, estamos hablando más o menos de unos 28 millones de bolívares fuertes, o 28 mil millones de los de antes…

Ya que se habla de una fuerte cantidad de dinero, seguramente algunos saldrán diciendo: “eso hay que destinarlo a la campaña”. A ello replico: sí, efectivamente, esos fondos deben ser destinados a la campaña y hay que considerar a las primarias como parte de la misma, constituyendo su inicio formal. No obstante, es importante evitar volver a cometer errores como los de 2010 cuando se les pidió a los propios candidatos que sufragasen la consulta. Eso es abiertamente una privatización de la política y además una costosa equivocación política que el gobierno utilizó para deslegitimar a la MUD. Pensando heterodoxamente, estas primarias también representan una extraordinaria oportunidad para involucrar aún más al ciudadano en esa experiencia. Me estoy refiriendo a que es evidente que esas primarias deben ser costeadas por los propios electores. De otro modo su viabilidad se ve fuertemente condicionada por factores económicos. Supongamos que en las primarias participen unos 3 millones de electores, así que la inversión por elector sería aproximadamente de unos 10 bolívares fuertes por cada ciudadano. ¿Por qué no solicitar su colaboración con ese monto? A mí no me parece un imposible. ¿Es fácil? Por supuesto que no, pero realizar toda una gran operación de comunicación y recolección de fondos públicos es sin duda una actividad que ayudará a incrementar la movilización del electorado opositor.

6.- ¿Cómo sería la campaña?

Una tremenda interrogante, de la que emanan muchas otras: ¿Podrán los candidatos usar la TV con el pago de publicidad?, ¿la radio?, ¿cómo manejar el internet que es prácticamente imposible de “regular”?, ¿cuánto duraría la campaña?, ¿cuáles serían las sanciones? Todas y cada una de ellas, constituyen tópicos sumamente interesantes que como dije al principio, deberían ser esclarecidos muy rápidamente para abonar a la transparencia y a la legitimidad.

De lo que no tengo dudas, es que a pesar de que representa grandes costos, es imperativo que los candidatos puedan hacer uso de los medios masivos para hacer llegar sus mensajes y propuestas al electorado. Una campaña presidencial que no disponga de esas herramientas es prácticamente un imposible. Lo que sí debe haber es una clara reglamentación de los tiempos máximos permitidos de inversión publicitaria para no provocar distorsiones o barreras de acceso infranqueables y generar unas condiciones de competitividad atractivas para los distintos aspirantes. Lo complejo de este tema da y dará mucho de qué hablar y debatir.

Un “epílogo preliminar”…

Vayamos cerrando esta primera propuesta de coordenadas iniciales como si se tratase de un “epílogo preliminar”. Estoy consciente que muchas otras interrogantes quedan en el tintero. Una muy clara es si también debe haber primarias para escoger a los candidatos a gobernadores y alcaldes del 2012, tesis sugerente sobre la cual estoy seguro hablaremos mucho los venezolanos en lo sucesivo. Por lo pronto creo que ése es un punto que se debatirá candentemente, pero que debe ser colocado en el justo orden de prioridades: primero debe resolverse el tema presidencial. Por supuesto, cabe pensar que si se realiza un gigantesco esfuerzo a nivel nacional, debe aprovecharse el empujón para escoger democráticamente a todos esos otros candidatos. En términos de principios, yo estoy absolutamente de acuerdo con esa tesis, aunque no tengo muy claro si el mundo político piensa de ese modo y si lo juzga como “políticamente conveniente”. La dinámica irá indicando cuánta voluntad política real existe de democratizar la escogencia de los candidatos.

Por lo pronto, lo invito a que vaya pensando en las oportunidades que una iniciativa de primarias presidenciales puede ir generando: imagínese un debate televisado en “prime time” –como el que ve en otros países y que tanta envidia le provoca– y de cómo se puede firmar un pacto de caballeros a nivel nacional para sostener una campaña de altura sobre la base de propuestas, sin agresiones y descalificaciones contra los adversarios. Piense usted el esfuerzo que las fuerzas políticas deberán acometer para tener presencia en todas las mesas y el trabajo de contacto directo que significará llevar el mensaje a cada hogar en Venezuela, mientras del “otro lado” ya no hay expectativa para saber quién es el candidato. Lejos de ser una debilidad o amenaza, el proceso promete…

Seguiré hablando sobre este tema que ya sabemos, está en la boca de todo el mundo. Sigo a sus órdenes, como siempre, en el mundo de las redes sociales a través de mi cuenta en Twitter @gedgard para responder personalmente a sus inquietudes.

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Definitivamente el tema de la escogencia del abanderado presidencial opositor para las elecciones presidenciales del año 2012 ya está en el ambiente. Es algo absolutamente inevitable. Hay quienes piensan que generar ya un debate en torno a este tema es algo muy apresurado y que debe ser discutido “en su momento”. Discrepo abiertamente de esa tesis. Estimo como imprescindible que en el mundo de la alternativa democrática se aborde este tópico de manera franca y abierta tan pronto como sea posible. En efecto, ya puede apreciarse con clarísima notoriedad cómo en las redes sociales este punto es transversal a todas las conversaciones. Ya los electores de oposición están hablando insistentemente de esto. Repito: es algo inevitable y además incontenible. Algunos comentarios de influyentes opinadores y varias declaraciones ofrecidas por dirigentes de la MUD, parecen ya consolidar una matriz que después del 25 de abril pasado se instaló en el mundo político: el método más conveniente para escoger al candidato presidencial sería el de primarias.

Pueden presentarse muchos argumentos a favor o en contra de las primarias, pero hay uno que a mi modo de ver es el más importante y estratégico de todos para respaldar la tesis de su conveniencia: efectuarlas representa el arranque temprano de un necesario proceso de movilización política para generar un eventual triunfo político y electoral en 2012. Desde el punto de vista axiológico, en lo que a mí respecta, aún sabiendas de los costos y dificultades que siempre entrañan este tipo de procesos, pero también plenamente consciente de sus grandes virtudes, pienso que este método siempre debería ser el dominante: aquel en el que el elector tenga la última palabra. Este artículo pretende sugerir algunas coordenadas mínimas sobre las cuales debería girar este debate. Algunas de ellas las tomo de un tweet publicado por el periodista Eugenio Martínez hace unos días y otras tantas, que deliberadamente agrego para empezar a avanzar en la discusión.

Las coordenadas que Eugenio sugiere sobre las primarias presidenciales las formuló a modo de interrogantes: ¿cuál sería la fecha?, ¿serían unas primarias automatizadas?, ¿quiénes votan en ellas?, ¿existiría una doble vuelta?, ¿el segundo candidato más votado sería el vicepresidente? A este conjunto de preguntas, yo agregaría las siguientes: ¿Cómo se financiaría la consulta?, ¿es mejor plantearse unas primarias hechas con el método manual?, ¿cuál sería la cobertura geográfica de esas primarias?, ¿cuáles serían las reglas de publicidad para quienes participen en ellas como candidatos? Finalmente, una pregunta con sentido general: ¿cómo sería la dinámica de campaña de un proceso de esta naturaleza?

Abordemos uno a uno los puntos de esta conversación, que no pretendo agotar en un solo artículo porque evidentemente, hay demasiada tela que cortar.

1.- ¿Quién decide?

Después de su labor durante la jornada comicial de 2010, todo indica que la Mesa de la Unidad Democrática goza de la legitimidad opositora para fungir como el espacio por excelencia para definir cuál será el “rayado de la cancha” en la que se jugará. La conducción de Ramón Guillermo Aveledo en este sentido pareciera más que obvia; no obstante, es necesario ratificar su facilitación pública y abiertamente para que todos los potenciales competidores vayan aclarando su propio panorama. La pronta instalación de una comisión que se dedique exclusivamente a presentar una propuesta inicial del conjunto de normativas aplicable es indispensable y ayudaría enormemente a establecer la confianza desde el propio inicio. Un consejo que humildemente ofrezco desde esta tribuna es que esta comisión debería establecer un mecanismo efectivo para atender las sugerencias de interesados para evitar que ésta, no sea una discusión opaca y lejana a la Opinión Pública. Insisto: es clave la confianza y además la transparencia.

2.- ¿Cuáles serían las principales normas?

Hay muchos temas sensibles a regular, pero hay algunos que deben ser las primeros en quedar claros. Por ejemplo: a) ¿Quiénes votan en esas primarias? Parecería un grave error restringir la participación, luego de las dos experiencias regionales de 2008 (Aragua y Táchira) y la del pasado 25 de abril para escoger candidatos a la Asamblea Nacional. En todas esas oportunidades cualquier venezolano inscrito en e REP tenía el derecho a participar y significaría un evidente retroceso limitar ahora el acceso a la participación. Además ¿sobre qué base?, ¿con cuál criterio? Evitar la discriminación creo que ya es un predeterminado. Obviamente hay quienes dirán: “pero es que se corre el riesgo de que el chavismo salga a votar y elija al peor candidato para facilitarle la victoria a Chávez”. Esto no es descartable, pero lo cierto es que eso no ocurrió ni en 2008, ni en 2010 y es bastante difícil que ocurra en un futuro: salir a votar sólo mejoraría los números de participación y dotaría al abanderado presidencial opositor de mayor legitimidad en las urnas. Un mensaje difícil de replicar por el candidato oficial; b) ¿Debería haber una segunda vuelta? La lógica sugiere que aunque sea deseable aplicar ese mecanismo, los costos de una segunda consulta complicarían enormemente su materialización; c) ¿el segundo candidato más votado sería el vicepresidente, o debería votarse de una vez por un ticket que tenga la fórmula de presidente y vicepresidente? Ambas son opciones muy interesantes, pero la segunda representa –quizás– un incentivo para que se conformen algunos bloques que simplifiquen las preferencias electorales y hagan menos traumático el proceso. Aún hay mucho por discutir sobre esto…

3.- ¿Cuándo hacerlas?

Quizás la pregunta más relevante de todas. Hay quienes se inclinan por efectuar la escogencia muy temprano, a mediados del año 2011 argumentando que eso le otorgaría más tiempo al abanderado para recorrer el país y enfrentarse de “tú a tú” con Chávez. Otros desestiman esa posibilidad porque podría generar un desgaste en el candidato al someterlo a una campaña de 18 meses y dejarlo expuesto a todos los ataques del aparato de propaganda oficial por demasiado tiempo, quienes piensan así dicen que el momento adecuado es celebrar la consulta en el primer trimestre del propio año 2012 y que nueve meses son suficientes para construir una campaña ganadora. Ambas propuestas provocan una reflexión al interior mismo de la oposición: mientras más temprano sean, los candidatos mejor posicionados y con mayores recursos tendrán una ventaja importante frente a aquellos aspirantes que quizás no sean tan conocidos hoy por la Opinión Pública. En mi opinión creo que el mejor momento se ubica en un punto intermedio: hacerlas hacia finales del año 2011. Estimo que se necesita aproximadamente un año para que una candidatura presidencial en una situación de asimetría comunicacional como la actual (que quizás pueda empeorar) tenga la penetración suficiente.

4.- ¿Cuál sería la modalidad y la logística?

Otro gran e importante mini-debate: ¿Las primarias deberían ser manuales o automatizadas? Debería volver a aplicarse la experiencia de las primarias del 25 de abril de 2010 con el apoyo logístico del CNE y la utilización de máquinas, o por el contrario, replicar lo efectuado en junio de 2008 en Aragua con la celebración de un proceso enteramente manual y con urnas transparentes (que contó con la asesoría de la ONG Súmate)? La principal variable a considerar es de costos. Aunque parezca una contradicción, la opción del CNE es la más económica, pero quizás con una vigorosa participación de la sociedad desde épocas tempranas, se podría abaratar sustancialmente el costo de un proceso manual enteramente manejado por la propia oposición. Aún hay mucho que decir sobre esto, pero si la lógica obliga a pensar en la primera opción, ésta conduce necesariamente a contar con el Consejo Nacional Electoral, quien se volvería un actor que podría decidir la fecha y el alcance del proceso, algo que pareciera no aconsejable.

Tan importante como definir este primer aspecto (sistema manual o automatizado) está el tema de la cobertura: las primarias, para lograr un efecto político contundente deberían cubrir todo el territorio nacional como si de una elección presidencial se tratase y ello aumenta notablemente los costos. Obviamente se deben nuclear centros de votación (aunque ello implique hacer más publicidad para informar), pero no puede caerse en el error de hacer sólo una consulta que se haga fundamentalmente en las capitales de estados, o sólo en las principales ciudades con muy pocos centros en el “resto del país”. Todos los electores deben estar potencialmente incluidos y eso es un reto enorme para quienes se encarguen de su organización.

5.- ¿Cómo financiarlas?

Ya se ha dicho que la modalidad y la cobertura serán variables fundamentales para estimar el costo de un proceso como éste, pero sea el uno o el otro, a una mayor o menor escala, con más o menos nucleaciones de centros electorales, lo cierto es que se necesitará una cantidad enorme de dinero para financiar esta consulta y como bien se sabe, este no es uno de los fuertes de la oposición. Para que usted tenga una idea de la magnitud, estoy hablando de unas sumas como las siguientes: para unas primarias manuales como las de Aragua con 344 mesas se invirtieron unos 400 mil bolívares fuertes y para abril de 2010, el costo de las 15 primarias automatizadas en 15 circuitos de ocho estados con cobertura de 3.500 mesas, la MUD debió pagar la suma de 5 millones de bolívares fuertes.  (Ambos montos los publico con base en consultas que realicé con voceros de Súmate y miembros de la Comisión Técnica de Primarias del 25-A de la Mesa). Si pensamos en unas 15 mil mesas a nivel nacional –número discutible por supuesto, pero que uso sólo con fines ilustrativos–, estamos hablando más o menos de unos 28 millones de bolívares fuertes, o 28 mil millones de los de antes…

Ya que se habla de una fuerte cantidad de dinero, seguramente algunos saldrán diciendo: “eso hay que destinarlo a la campaña”. A ello replico: sí, efectivamente, esos fondos deben ser destinados a la campaña y hay que considerar a las primarias como parte de la misma, constituyendo su inicio formal. No obstante, es importante evitar volver a cometer errores como los de 2010 cuando se les pidió a los propios candidatos que sufragasen la consulta. Eso es abiertamente una privatización de la política y además una costosa equivocación política que el gobierno utilizó para deslegitimar a la MUD. Pensando heterodoxamente, estas primarias también representan una extraordinaria oportunidad para involucrar aún más al ciudadano en esa experiencia. Me estoy refiriendo a que es evidente que esas primarias deben ser costeadas por los propios electores. De otro modo su viabilidad se ve fuertemente condicionada por factores económicos. Supongamos que en las primarias participen unos 3 millones de electores, así que la inversión por elector sería aproximadamente de unos 10 bolívares fuertes por cada ciudadano. ¿Por qué no solicitar su colaboración con ese monto? A mí no me parece un imposible. ¿Es fácil? Por supuesto que no, pero realizar toda una gran operación de comunicación y recolección de fondos públicos es sin duda una actividad que ayudará a incrementar la movilización del electorado opositor.

6.- ¿Cómo sería la campaña?

Una tremenda interrogante, de la que emanan muchas otras: ¿Podrán los candidatos usar la TV con el pago de publicidad?, ¿la radio?, ¿cómo manejar el internet que es prácticamente imposible de “regular”?, ¿cuánto duraría la campaña?, ¿cuáles serían las sanciones? Todas y cada una de ellas, constituyen tópicos sumamente interesantes que como dije al principio, deberían ser esclarecidos muy rápidamente para abonar a la transparencia y a la legitimidad.

De lo que no tengo dudas, es que a pesar de que representa grandes costos, es imperativo que los candidatos puedan hacer uso de los medios masivos para hacer llegar sus mensajes y propuestas al electorado. Una campaña presidencial que no disponga de esas herramientas es prácticamente un imposible. Lo que sí debe haber es una clara reglamentación de los tiempos máximos permitidos de inversión publicitaria para no provocar distorsiones o barreras de acceso infranqueables y generar unas condiciones de competitividad atractivas para los distintos aspirantes. Lo complejo de este tema da y dará mucho de qué hablar y debatir.

Un “epílogo preliminar”…

Vayamos cerrando esta primera propuesta de coordenadas iniciales como si se tratase de un “epílogo preliminar”. Estoy consciente que muchas otras interrogantes quedan en el tintero. Una muy clara es si también debe haber primarias para escoger a los candidatos a gobernadores y alcaldes del 2012, tesis sugerente sobre la cual estoy seguro hablaremos mucho los venezolanos en lo sucesivo. Por lo pronto creo que ése es un punto que se debatirá candentemente, pero que debe ser colocado en el justo orden de prioridades: primero debe resolverse el tema presidencial. Por supuesto, cabe pensar que si se realiza un gigantesco esfuerzo a nivel nacional, debe aprovecharse el empujón para escoger democráticamente a todos esos otros candidatos. En términos de principios, yo estoy absolutamente de acuerdo con esa tesis, aunque no tengo muy claro si el mundo político piensa de ese modo y si lo juzga como “políticamente conveniente”. La dinámica irá indicando cuánta voluntad política real existe de democratizar la escogencia de los candidatos.

Por lo pronto, lo invito a que vaya pensando en las oportunidades que una iniciativa de primarias presidenciales puede ir generando: imagínese un debate televisado en “prime time” –como el que ve en otros países y que tanta envidia le provoca– y de cómo se puede firmar un pacto de caballeros a nivel nacional para sostener una campaña de altura sobre la base de propuestas, sin agresiones y descalificaciones contra los adversarios. Piense usted el esfuerzo que las fuerzas políticas deberán acometer para tener presencia en todas las mesas y el trabajo de contacto directo que significará llevar el mensaje a cada hogar en Venezuela, mientras del “otro lado” ya no hay expectativa para saber quién es el candidato. Lejos de ser una debilidad o amenaza, el proceso promete…

Seguiré hablando sobre este tema que ya sabemos, está en la boca de todo el mundo. Sigo a sus órdenes, como siempre, en el mundo de las redes sociales a través de mi cuenta en Twitter @gedgard para responder personalmente a sus inquietudes.

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