Editorial: El retruque del ingreso a Mercosur

La noticia más relevante de la semana pasada fue el anuncio de la entrada de Venezuela al Mercosur. Esta entrada se produce por la suspensión de Paraguay como miembro del acuerdo de integración, debido a la situación política interna y que fue considerada por el directorio de este acuerdo como un “golpe de Estado”.

El Senado paraguayo fue el principal opositor a la entrada de Venezuela al Mercosur y esta suspensión momentánea generó la oportunidad para que el resto de los países del acuerdo ratificaran la entrada. Esta situación ha sido duramente criticada por los sectores opositores brasileros y uruguayos porque no fue producto de una consulta amplia sino de una situación política inesperada lo que podría restar credibilidad a la institución.

Desde el punto de vista de integración comercial, la entrada de Venezuela a Mercosur sin duda es un paso importante, sobre todo después de haber salido de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), sin embargo es una medida política que no se consulto con todos los sectores de la producción nacional que al fin y al cabo serán los que recojan las consecuencias de tal decisión.

El retruque de la entrada de Venezuela a MERCOSUR genera variables desfavorables que hay que afrontar más allá del espectro político. En primer lugar fortalecer la industria nacional y hacerla menos dependiente del petróleo para poder competir contra economías como la brasilera que en términos de producción interna (PIB) es la sexta en el mundo. Lamentablemente en sectores como alimentos y textiles nos encontramos en desventaja. En segundo lugar, las empresas tanto de Argentina como de Brasil podrán entrar prácticamente sin obstáculos en el país, mientras que empresas venezolanas son expropiadas y el gobierno contrala una buena parte de la producción de los servicios públicos, es decir una competencia disminuida. Por último la generación de empleo se verá perjudicada porque reafirmaremos ser una economía exportadora con lo que la producción se debilitará y eso se verá reflejado en la generación de empleo.

El retruque de la entrada de Venezuela a MERCOSUR puede ser perjudicial. Es indispensable que el gobierno nacional asuma con responsabilidad la tarea de superar los retos que esto plantea y se abra al dialogo con la empresa privada. El MERCOSUR no puede ser utilizado como un instrumento político (como pretenden hacer con UNASUR) porque las consecuencias serían devastadoras para la producción nacional.

Elaborado por @manuelavendano equipo @diploos

TelegramWhatsAppFacebookX

La noticia más relevante de la semana pasada fue el anuncio de la entrada de Venezuela al Mercosur. Esta entrada se produce por la suspensión de Paraguay como miembro del acuerdo de integración, debido a la situación política interna y que fue considerada por el directorio de este acuerdo como un “golpe de Estado”.

El Senado paraguayo fue el principal opositor a la entrada de Venezuela al Mercosur y esta suspensión momentánea generó la oportunidad para que el resto de los países del acuerdo ratificaran la entrada. Esta situación ha sido duramente criticada por los sectores opositores brasileros y uruguayos porque no fue producto de una consulta amplia sino de una situación política inesperada lo que podría restar credibilidad a la institución.

Desde el punto de vista de integración comercial, la entrada de Venezuela a Mercosur sin duda es un paso importante, sobre todo después de haber salido de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), sin embargo es una medida política que no se consulto con todos los sectores de la producción nacional que al fin y al cabo serán los que recojan las consecuencias de tal decisión.

El retruque de la entrada de Venezuela a MERCOSUR genera variables desfavorables que hay que afrontar más allá del espectro político. En primer lugar fortalecer la industria nacional y hacerla menos dependiente del petróleo para poder competir contra economías como la brasilera que en términos de producción interna (PIB) es la sexta en el mundo. Lamentablemente en sectores como alimentos y textiles nos encontramos en desventaja. En segundo lugar, las empresas tanto de Argentina como de Brasil podrán entrar prácticamente sin obstáculos en el país, mientras que empresas venezolanas son expropiadas y el gobierno contrala una buena parte de la producción de los servicios públicos, es decir una competencia disminuida. Por último la generación de empleo se verá perjudicada porque reafirmaremos ser una economía exportadora con lo que la producción se debilitará y eso se verá reflejado en la generación de empleo.

El retruque de la entrada de Venezuela a MERCOSUR puede ser perjudicial. Es indispensable que el gobierno nacional asuma con responsabilidad la tarea de superar los retos que esto plantea y se abra al dialogo con la empresa privada. El MERCOSUR no puede ser utilizado como un instrumento político (como pretenden hacer con UNASUR) porque las consecuencias serían devastadoras para la producción nacional.

Elaborado por @manuelavendano equipo @diploos

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.