Las mascarillas de tela deben cumplir ciertas condiciones para que realmente brinden una protección óptima
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que en lugares con transmisión generalizada de coronavirus todas las personas que no puedan mantener una distancia de dos metros, como por ejemplo en el transporte público, tiendas o espacios cerrados con mucha gente, utilicen mascarillas o tapabocas de tela.
En una actualización de su guía de consejos sobre este elemento de protección, la organización considera que a medida que los países van levantando las medidas de confinamiento y las restricciones de movimiento es necesario que las personas las utilicen para protegerse en situaciones en las que no se pueda aplicar la distancia social recomendada.
La guía de orientación de la OMS recalca que no todas los tapabocas de tela tienen la misma calidad de filtración, uno de las factores determinantes para su efectividad.
Los materiales a considerar en la fabricación de una mascarilla eficaz son el polipropileno, el algodón y el poliéster, y la celulosa y la seda como últimas alternativas.
Las reglas para la utilización las mascarillas son tan importantes como el material del que estén hechas: hay que lavarse o desinfectar las manos antes de colocarlas, y si se usan por poco tiempo -por ejemplo, para un trayecto en autobús- pueden ser guardadas en una bolsa de plástico para volverlas a utilizar luego.
Lo recomendable es lavarlas todos los días, idealmente a 60 grados y, si esto no es posible, a mano, con agua, desinfectándolas un minuto con cloro y enjuagándolas muy bien.
Otro aspecto a tener en cuenta es que si están muy estiradas, no funcionan; que deben cubrir nariz, boca y mentón, y que deben estar bien pegadas al rostro por todos los lados.
Por otra parte, la nueva guía de la OMS señala que todas las personas que trabajan en instalaciones médicas atendiendo a todo tipo de enfermos, y no solo a pacientes con COVID-19, deberían utilizar máscaras médicas.






