Estuvo dos meses y 25 días hospitalizado en una clínica de Caracas. Fue uno de los 8 que dieron positivo por contagio el pasado 14 de marzo, un día después del anuncio del decreto de cuarentena
Cuando la muerte estalla en la cara, se le pone rostro al número, a la estadística, a la cifra que sueltan las autoridades. Todas sorprenden, todas preocupan, pero unas duelen más que otras. Si a esto se le suma no solo el apego a la vida de quien está contagiado, sino al empuje que le han puesto todos sus afectos, la lucha se refuerza.
Esto fue lo que pasó con el paciente Número 5 de Venezuela, el quinto positivo por COVID-19 en el país, pero de quien no diremos su nombre ni su apellido por respeto a su familia. Fue uno de los 8 que dieron positivo al contagio el pasado 14 de marzo, un día después del anuncio del decreto de cuarentena. Hace exactamente 2 meses y 25 días, el mismo tiempo que estuvo luchando, pero no pudo más.
Viajó a España cuando Venezuela veía el COVID-19 como una enfermedad rara de otro continente, cuando no había sospecha de contagio, cuando el país tenía a favor el estar aislado del mundo por la suspensión de vuelos, por la salida de aerolíneas y por la crisis.
Aquí todo pudo estar peor y llegar antes, como le pasó al paciente Número 5, que lamentablemente lo trajo encima. Entonces todo comenzó a parecerse a una guerra en la que se enfrentan mujeres, hombres y “un personaje inoportuno que nos está quitando la paz”, como escribió uno de sus amigos en las redes sociales.
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