Desmaracuchar al candidato Pablo Pérez por Juan Carlos Zapata

Con Pablo Pérez se cierra el cuadro de las precandidaturas con mayor opción para las primarias de la oposición. Y luego de lanzado, ahora es que comienza el reto para él. Un líder joven que escaló posiciones en AD, primero, y ahora aparece como la mayor figura en UNT. Lo llamaban el mudo en el gobierno y en el chavismo porque Pérez acompañaba a Manuel Rosales, y nunca hablaba. Ahora no sólo habla, sino que ganó cómodo la gobernación del Zulia y en las parlamentarias casi  gana  todos los diputados de la región. O sea, lo creían uno más en el equipo de Rosales, y se equivocaron. Es el favorito, junto a Henrique Capriles Radonsky para alzarse con la nominación opositora. Pero debe comenzar por desmaracuchar el proyecto. No desnaturalizar su imagen. Pero sí  el entorno, el esquema de hacer política, la fórmula y la estrategia. A Rosales eso lo afectó en la campaña presidencial de 2006. Los aliados se quejaban. Y  en torno a Rosales no había nadie –con la excepción de Omar Barboza- que se atreviera a decirle las cosas. Los maracuchos de su equipo lo creían un reyezuelo. Y Rosales también se lo creía. Actuaba como tal. Por aquí debe comenzar Pablo Pérez. Ampliando el abanico puede ver el bosque, no el árbol. Ampliando la visión, menos discurso que suene local, a provincia. Borrar estereotipos.  Porque hasta la incertidumbre en torno a  que si se lanza o no,  que si Manuel, que si ahora, que si más tarde, que si hoy y ah ora es mañana, tiene mucho que ver con ese manejo de la política. Con la garra, con la imagen, la juventud, con la novedad que representa, con el partido, y con los aliados que ate, puede ganar. Pero el triunfo interno que sirva de puente y plataforma para lo que viene. Si Rosales, con su candidatura de 2006, logró despejar la ruta de triunfo, Pérez puede rematar, ganándole a Chávez o al que sea el candidato del chavismo.

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Con Pablo Pérez se cierra el cuadro de las precandidaturas con mayor opción para las primarias de la oposición. Y luego de lanzado, ahora es que comienza el reto para él. Un líder joven que escaló posiciones en AD, primero, y ahora aparece como la mayor figura en UNT. Lo llamaban el mudo en el gobierno y en el chavismo porque Pérez acompañaba a Manuel Rosales, y nunca hablaba. Ahora no sólo habla, sino que ganó cómodo la gobernación del Zulia y en las parlamentarias casi  gana  todos los diputados de la región. O sea, lo creían uno más en el equipo de Rosales, y se equivocaron. Es el favorito, junto a Henrique Capriles Radonsky para alzarse con la nominación opositora. Pero debe comenzar por desmaracuchar el proyecto. No desnaturalizar su imagen. Pero sí  el entorno, el esquema de hacer política, la fórmula y la estrategia. A Rosales eso lo afectó en la campaña presidencial de 2006. Los aliados se quejaban. Y  en torno a Rosales no había nadie –con la excepción de Omar Barboza- que se atreviera a decirle las cosas. Los maracuchos de su equipo lo creían un reyezuelo. Y Rosales también se lo creía. Actuaba como tal. Por aquí debe comenzar Pablo Pérez. Ampliando el abanico puede ver el bosque, no el árbol. Ampliando la visión, menos discurso que suene local, a provincia. Borrar estereotipos.  Porque hasta la incertidumbre en torno a  que si se lanza o no,  que si Manuel, que si ahora, que si más tarde, que si hoy y ah ora es mañana, tiene mucho que ver con ese manejo de la política. Con la garra, con la imagen, la juventud, con la novedad que representa, con el partido, y con los aliados que ate, puede ganar. Pero el triunfo interno que sirva de puente y plataforma para lo que viene. Si Rosales, con su candidatura de 2006, logró despejar la ruta de triunfo, Pérez puede rematar, ganándole a Chávez o al que sea el candidato del chavismo.

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