Cuando se habla de los mejores short stops de la historia, hay que mencionar necesariamente a Honus Wagner “El Holandés Volador”.
Era un short stop de defensa regular, pero un bateador de más de .300 por 17 temporadas (15 consecutivas), 8 veces campeón de bateo, 3.415 hits, 5 veces líder en robos de base y uno de los hombres que más carreras ha anotado en la Gran Carpa, donde jugó desde 1897 hasta 1917.
Lo recordamos porque el 28 de julio de 1908, conectó el primer cuadrangular con las bases llenas de su impresionante carrera en las Grandes Ligas.
Si contamos su historia desde los indiscutibles números, encontraremos razones para mencionarlo cada vez que hay una discusión sobre quién es el mejor campo corto de todos los tiempos.
Habrá quien insista en que el shor stop es una posición defensiva y que siendo así, Ozzie Smith. Omar Vizquel o Luís Aparicio deberían ser los mejor considerados, otros mencionarán a Derek Jeter, Luke Appling o Phil Rizzuto, recordarán a David Concepción y también a Cal Ripken jr, pero lo cierto es que lo que hizo Honus Wagner en su tiempo, fue tan importante que le valió entrar en la primera clase del Salón de la Fama y Museo de Cooperstown y creo que entonces es, por lo menos, el primer gran short stop de la historia.
Sin embargo, para las nuevas generaciones y ya ni tan nuevas, Honus Wagner es el pelotero de la barajita más cara de mundo. El célebre cartón en perfectas condiciones por la que un millonario coleccionista pagó 2 millones 350 mil dólares.
“¿Queeeé-siempre exclama alguien con horror- pagaron eso por una barajita?” Y uno se ríe, porque hay locos, cierto y a unos les sobra la plata para darse esos gustos.
Se dice que hay 60 “postalitas” como dicen los cubanos; ya antes, en 1996, se había subastado una en 850 mil dólares y el año pasado una monja de un convento de Baltimore heredó otra de su hermano y la subastó en 262 mil dólares a beneficio de obras de caridad de las “Hermanas de Notredame” , orden de la hermana Virginia Muller, la religiosa heredera.
Así que dependiendo de las condiciones de la barajita, es posible que sigamos leyendo de que “Honus Wagner” fue vendido otra vez por un montón de billetes verdes.
La fascinación por la “T206” viene no sólo porque se trata de uno de los hombres más legendarios del beisbol, sino por todo lo que rodea la anécdota.
La fábrica de cigarrillos “American Tobacco Company” hizo una edición especial en la que incluyeron cromos de 500 jugadores de las mayores y también de las menores, la edición fue “Sweet Caporal Cigarrettes”. Cuando Wagner, quien en ese 1909, era la gran estrella del bateo, supo que su imagen estaba sirviendo para que hasta los niños compraran cigarrillos, atraídos por su héroe del beisbol, amenazó a la compañía con una demanda y los obligó a retirar su imagen.
Así que quienes habían comprado las cajetillas con la barajita de Wagner, se quedaron con una rareza y quienes las pudieron conservar en perfectas condiciones, se quedaron con un tesoro.







