Venezuela vende la gasolina más barata del mundo. Aún medido a 6,30 bolívares por dólar, el precio no alcanza ni dos centavos de dólar. Ni hablar de Sicad o Simadi. Mientras tanto, Arabia Saudita la expende a US$ 0,16 que al primer cambio oficial representa un bolívar el litro, y la vecina Colombia la vende por 81 ctvos. que al paralelo son más de Bs. 205, lo cual incentiva el “bachaqueo”. A la final, el subsidio al combustible representa pérdidas sobre US$ 12.600 millones anuales, según cifras de la propia industria petrolera.
¿Cuánto y cómo pensará el gobierno ajustar el precio de la gasolina? ¿De acuerdo a sus costos, o usando como referencia los precios internacionales? ¿Y a qué tasa de cambio, a 6,30, a 12 ó a Bs. 190 p/US$? El 23 de Marzo, el precio promedio a nivel mundial se ubicaba en US$ 1,06 por litro que a 6,30 representaba Bs. 6,69, al Sicad representaría casi el doble y al Simadi serían unos Bs. 200 por litro. Solo habría que imaginarse llegar a una estación de servicio y pagar Bs. 11.000 por un tanque lleno de 95 octanos.
PDVSA insiste que sus costos de producción promedian unos Bs. 4,85 por litro (costo ajustado a la inflación oficial con base en la última declaración del Ministerio). ¿Lo creemos? Si se cree, ¿por qué la venden por menos de dos puyitas? Peor aún, de acuerdo al “Energy Almanac” de la Comisión de Energía del estado de California, los costos de producción deben sumar extracción, refinación, almacenaje en tierra y tanques, más la distribución y el mercadeo, y superan los US$ 3,30 por litro. Aunque creamos que Venezuela es un productor de mucho más bajo costo, cualquiera de estas realidades nos debe dejar pensando. ¿A quién se subsidia? ¿A los propietarios de automóviles que son quizás la cuarta parte más privilegiada de la sociedad? ¿Al transporte público o a la carga? Subsidiar los paseos en carro, mover la carga o llevar a los pobres al trabajo le cuesta a la Nación US$ 12,600 millones anuales. Alguna de estas analogías son inmorales.
Si el Gobierno quiere al menos recuperar costos, llenaremos el tanque con unos Bs. 270. Pero si se quiere equilibrar a Venezuela con el precio internacional promedio, tendremos que pedirle al “bombero”, Bs. 400 de 95. Cualquiera de los dos precios frenaría el “bachaqueo”, pero seguimos pensando a 6,30, lo cual es una ilusión costosa. La lógica sugiere aplicar Sicad en estos cálculos, lo cual casi duplicaría el ajuste posible.
“La cabra siempre jala pal’ monte” dicen. El gobierno seguramente se inclinará por el ajuste menos incendiario, si acaso Bs. 4,85 por litro, y no lo aplicará súbito sino progresivamente, quizás en el plazo de tres años, si es que en efecto supera los obstáculos que se le atraviesan, las parlamentarias, una posible Asamblea Nacional Constituyente y el revocatorio presidencial.
Si se pierden US$ 12.600 millones anuales, se perderá quizás la mitad o más, al seguir corriendo la arruga. Un país sin dólares no puede darse ese lujo.




