Antiimperialismo y elecciones por Luis DE LION

RaúlCatrosyNicolásMaduro

 

Es de hacer notar que, desde la llegada de Maduro al poder, fue justo la fecha en que comenzaron los encuentros secretos entre La Habana y Washington. Reuniones éstas, que hoy sabemos terminaron produciendo un acercamiento, comercial y diplomático, sin precedentes, entre la Cuba de los hermanos Castro y los EE.UU.

Casualmente desde que Maduro ejerce el poder en Venezuela, al cual accedió con una enorme carga de ilegitimidad, lo ha hecho con mano muy dura. Maduro, no ha buscado corregir, los profundos problemas y distorsiones de la desastrosa administración del Teniente que lo precedió. Muy al contrario, se ha centrado en aniquilar cualquier disidencia. Poco le han importado los derechos humanos, a Maduro, nada parece importarle.

Al tiempo que fueron avanzando, con la intermediación del Vaticano, los acuerdos Obama-Castro también aumentaron los ataques de Maduro a Washington. Otra casualidad, Maduro en su discurso antiimperialista del pasado 27F, lo hizo vistiendo un chandal con la bandera de Cuba.

La política no es la ciencia de las casualidades. Es la ciencia de la anticipación. Siendo precisamente allí donde operan los hermanos Castro, con plena y absoluta influencia, sobre su agente Maduro, encargado de los destinos de la provincia cubana, que hoy es Venezuela.

La Habana, en estos momentos no puede continuar con su retórica antiimperialista de los últimos 50 años. Hacerlo sería el fin de sus ventajosos acuerdos con Washington. Pero para no perder Cuba, su inmensa influencia política regional, utiliza a Caracas como el puente hacia el resto del continente. Es así como vemos que, los mandatarios de la región, guardan un silencio cómplice sobre la sangrienta represión en Venezuela. Esto, tampoco es casualidad.

Por lo antes señalado, es que me cuesta mucho creer que Maduro, el hombre de La Habana, no estuviera al corriente de lo que Raúl Castro, negociaba con Obama.

En el presente, a los EE.UU. parece no importarles avanzar en su apertura comercial con Raúl Castro, al tiempo que, Cuba mantiene su apoyo, el control y la represión en Venezuela.

A Washington tampoco le ha importado negociar lo nuclear con Teherán. Sabiendo que, Irán sigue siendo el principal aliado y apoyo de la satrapía de Bachar en Siria.

Es por ello que, el discurso antiamericano seguirá estando presente en la propaganda del régimen venezolano y será el centro de gravedad de la campaña electoral de las próximas legislativas, a las cuales, acude la oposición nuevamente desarmada.

Todo sigue girando en torno a La Habana. Los hermanos Castro, nunca han dado nada a cambio. Maduro será el agente que cada vez más hará campaña antiimperialista.

La Habana negocia y Caracas ataca al imperio.

@ldelion

luisdelion@gmail.com

RaúlCatrosyNicolásMaduro

 

Es de hacer notar que, desde la llegada de Maduro al poder, fue justo la fecha en que comenzaron los encuentros secretos entre La Habana y Washington. Reuniones éstas, que hoy sabemos terminaron produciendo un acercamiento, comercial y diplomático, sin precedentes, entre la Cuba de los hermanos Castro y los EE.UU.

Casualmente desde que Maduro ejerce el poder en Venezuela, al cual accedió con una enorme carga de ilegitimidad, lo ha hecho con mano muy dura. Maduro, no ha buscado corregir, los profundos problemas y distorsiones de la desastrosa administración del Teniente que lo precedió. Muy al contrario, se ha centrado en aniquilar cualquier disidencia. Poco le han importado los derechos humanos, a Maduro, nada parece importarle.

Al tiempo que fueron avanzando, con la intermediación del Vaticano, los acuerdos Obama-Castro también aumentaron los ataques de Maduro a Washington. Otra casualidad, Maduro en su discurso antiimperialista del pasado 27F, lo hizo vistiendo un chandal con la bandera de Cuba.

La política no es la ciencia de las casualidades. Es la ciencia de la anticipación. Siendo precisamente allí donde operan los hermanos Castro, con plena y absoluta influencia, sobre su agente Maduro, encargado de los destinos de la provincia cubana, que hoy es Venezuela.

La Habana, en estos momentos no puede continuar con su retórica antiimperialista de los últimos 50 años. Hacerlo sería el fin de sus ventajosos acuerdos con Washington. Pero para no perder Cuba, su inmensa influencia política regional, utiliza a Caracas como el puente hacia el resto del continente. Es así como vemos que, los mandatarios de la región, guardan un silencio cómplice sobre la sangrienta represión en Venezuela. Esto, tampoco es casualidad.

Por lo antes señalado, es que me cuesta mucho creer que Maduro, el hombre de La Habana, no estuviera al corriente de lo que Raúl Castro, negociaba con Obama.

En el presente, a los EE.UU. parece no importarles avanzar en su apertura comercial con Raúl Castro, al tiempo que, Cuba mantiene su apoyo, el control y la represión en Venezuela.

A Washington tampoco le ha importado negociar lo nuclear con Teherán. Sabiendo que, Irán sigue siendo el principal aliado y apoyo de la satrapía de Bachar en Siria.

Es por ello que, el discurso antiamericano seguirá estando presente en la propaganda del régimen venezolano y será el centro de gravedad de la campaña electoral de las próximas legislativas, a las cuales, acude la oposición nuevamente desarmada.

Todo sigue girando en torno a La Habana. Los hermanos Castro, nunca han dado nada a cambio. Maduro será el agente que cada vez más hará campaña antiimperialista.

La Habana negocia y Caracas ataca al imperio.

@ldelion

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RaúlCatrosyNicolásMaduro

 

Es de hacer notar que, desde la llegada de Maduro al poder, fue justo la fecha en que comenzaron los encuentros secretos entre La Habana y Washington. Reuniones éstas, que hoy sabemos terminaron produciendo un acercamiento, comercial y diplomático, sin precedentes, entre la Cuba de los hermanos Castro y los EE.UU.

Casualmente desde que Maduro ejerce el poder en Venezuela, al cual accedió con una enorme carga de ilegitimidad, lo ha hecho con mano muy dura. Maduro, no ha buscado corregir, los profundos problemas y distorsiones de la desastrosa administración del Teniente que lo precedió. Muy al contrario, se ha centrado en aniquilar cualquier disidencia. Poco le han importado los derechos humanos, a Maduro, nada parece importarle.

Al tiempo que fueron avanzando, con la intermediación del Vaticano, los acuerdos Obama-Castro también aumentaron los ataques de Maduro a Washington. Otra casualidad, Maduro en su discurso antiimperialista del pasado 27F, lo hizo vistiendo un chandal con la bandera de Cuba.

La política no es la ciencia de las casualidades. Es la ciencia de la anticipación. Siendo precisamente allí donde operan los hermanos Castro, con plena y absoluta influencia, sobre su agente Maduro, encargado de los destinos de la provincia cubana, que hoy es Venezuela.

La Habana, en estos momentos no puede continuar con su retórica antiimperialista de los últimos 50 años. Hacerlo sería el fin de sus ventajosos acuerdos con Washington. Pero para no perder Cuba, su inmensa influencia política regional, utiliza a Caracas como el puente hacia el resto del continente. Es así como vemos que, los mandatarios de la región, guardan un silencio cómplice sobre la sangrienta represión en Venezuela. Esto, tampoco es casualidad.

Por lo antes señalado, es que me cuesta mucho creer que Maduro, el hombre de La Habana, no estuviera al corriente de lo que Raúl Castro, negociaba con Obama.

En el presente, a los EE.UU. parece no importarles avanzar en su apertura comercial con Raúl Castro, al tiempo que, Cuba mantiene su apoyo, el control y la represión en Venezuela.

A Washington tampoco le ha importado negociar lo nuclear con Teherán. Sabiendo que, Irán sigue siendo el principal aliado y apoyo de la satrapía de Bachar en Siria.

Es por ello que, el discurso antiamericano seguirá estando presente en la propaganda del régimen venezolano y será el centro de gravedad de la campaña electoral de las próximas legislativas, a las cuales, acude la oposición nuevamente desarmada.

Todo sigue girando en torno a La Habana. Los hermanos Castro, nunca han dado nada a cambio. Maduro será el agente que cada vez más hará campaña antiimperialista.

La Habana negocia y Caracas ataca al imperio.

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