
Boto por la ventana a los corruptos de cuello blanco, rojo, azul, amarillo o de cualquier otro color. A los “enchufados”, que tanto daño nos han hecho como sociedad. A quienes aceptan que el dinero compre todo y lave todo, incluyendo reputaciones, currículos, expedientes y prontuarios. A los “bolichicos” y a todo su entorno, por sinvergüenzas. A los funcionarios que roban aprovechándose de la posición que detentan.
Boto por la ventana a los jueces y fiscales (que ya han debido salir volando cuando boté a los corruptos), pero a quienes nombro en particular porque un país no puede funcionar sin justicia.
Salen volando por la ventana quienes usan y abusan de las colas en los aviones de PDVSA y todos los que guardan silencio ante hechos tan evidentes y vergonzosos. A todos los que nada hacen por resolver la pobreza, pero que les encanta llevar vida de ricos. Boto también a los cobardes que prefieren hacerse los locos y voltear para otro lado cuando meten en problemas a otros.
También boto a los economistas y asesores financieros del gobierno, que nos están empujando a un abismo donde el fondo no tiene fondo. Con ellos vuelan muy especialmente quienes insisten en mantener un tipo de cambio que no existe, por lo que es imposible de mantener, menos aún con los precios del petróleo tan bajos.
Boto a esos irresponsables, responsables de la inflación y la escasez. A los acaparadores, a los importadores de mercancías fantasmas y empresarios de maletín.
Boto a quienes se han dedicado a destruir el aparato productivo, la industria y el comercio venezolano.
Boto a los dogmáticos, fanáticos, fóbicos y a todos los intolerantes, prepotentes, echones y ridículos. A los nuevos ricos y a los viejos ricos que le hacen comparsa a los nuevos.
Boto a los que manejan el Sistema Penitenciario Venezolano, una vergüenza para todos, en particular a la Ministro Iris Varela por su incapacidad manifiesta.
Boto a la nefasta influencia del gobierno cubano (y me pregunto hasta cuándo seguirá influyendo después del inesperado viraje), boto a quienes nos han endeudado inconstitucionalmente con los chinos y boto a todos los chulos que a pesar de que viven de nosotros, no les importa lo que le pase a nuestro país.
Boto a los ineficientes, y más aún, a quienes pudiendo hacer las cosas bien, las hacen mal. Boto a los revolucionarios que viven como reyes, por hipócritas. A los jalamecates y a los arrastrados. Boto a quienes han dilapidado el tesoro nacional. Boto a quienes se han dedicado a destruir, sembrar odios y crear divisiones.
Boto a los militares que disparan en contra de su pueblo y a los que por lucrarse ellos, no levantan la voz ante las injusticias, abusos y atropellos.
Boto a las “mediocridades engreídas y nulidades consagradas”.
Boto a los opositores que se “cuadran” con el gobierno y al gobierno que tiene como práctica comprar opositores.
Boto a Pastor Maldonado, para que el dinero que se va a malbaratar patrocinándolo se le asigne a becas de quienes sí sirven.
Boto a quienes destrozan nuestro lenguaje con términos como “todos y todas”, “millones y millonas”, “venezolanos y venezolanas” y todas las demás necedades y horrores que se dicen a diario –y muchas veces en cadena- en nuestro país.
En fin, boto todo lo que nos corroe el alma, nos separa, nos corrompe. A todo aquello que destruye la esencia de lo que debería ser la venezolanidad.
Y si se están preguntando por qué no boté a los que hablan con muertos y pajaritos, les digo que esos no salen por la ventana: esos deberían salir en ambulancia y camisa de fuerza directo al manicomio.



