Redacción RunRun.es. – La noche del martes 2 de septiembre, en cadena de radio y televisión, el presidente de la república Nicolás Maduro anunció que otrora poderoso de PDVSA salía de su cargo para cumplir nuevas responsabilidades. ¿Fue un premio? ¿Un castigo?. Expertos opinan.
– Omar Lugo, Analista de temas económicos, director del portal www.elestimulo.com
Quedó como galán sin tarjeta de débito
La salida de Rafael Ramírez de Pdvsa es acaso el cambio más notable del llamado “sacudón” del gabinete de Nicolás Maduro, por lo que representa en términos económicos.
Ya había una señal de debilitamiento del tercer hombre más poderoso en el chavismo, cuando Maduro decidió sacar el Cencoex de las manos del hasta ahora vicepresidente del área económica. Cencoex fue puesto directamente bajo el control de la vice presidencia de la República, que en este caso, con Jorge Arreaza, es lo mismo que decir la familia Chávez. Esta rama de la “realeza política” contemporánea se fortalece también con Pdvsa en manos de Asdrúbal Chávez. Es decir, tendrán el control de las dos puntas: la producción y la distribución de los petrodólares.
Ramírez recibe el cargo de consolación de Canciller, con lo que aprovechará su proyección internacional para vender entre aliados y no tan aliados los próximos pasos de la llamada revolución bolivariana, que tiende hacia la radicalización.
Pero, en términos económicos, se trata de un descenso muy grande pues pierde el control sobre el único motor de la economía venezolana y sobre todo el brazo financiero del chavismo. También, sobre los mecanismos económicos de distribución populista de la renta petrolera que permitieron mantener la hegemonía en todos los demás poderes públicos y que garantizaron su posicionamiento en los sectores más pobres de la sociedad.
Ramírez además perdió la batalla de unas tímidas reformas que había estado promoviendo en las últimas semanas, cuando constantes apariciones en la prensa daban cuenta de su debilitamiento dentro del Gobierno. Su tesis de la unificación cambiaria y del alza de la gasolina fueron descartadas por Maduro y por el ala militar debido al alto costo político en un ambiente preelectoral (las de 2015 son las elecciones más cruciales en la historia del chavismo). También, porque gerenciar el control de cambios para hacerlo eficiente pone en riesgo enormes negocios de importación que están hoy en manos de militares y sus aliados directos.
A Ramírez le queda también un cargo clave, como nuevo vicepresidente de la “Soberanía Política”. Desde allí podrá poner en práctica su radicalismo ideológico y propalar las “bondades” de este modelo de gobierno. Pero en esta posición, galán sin tarjeta de débito no conquista muchas voluntades.
– Gabriel Reyes, analista político.
Es imposible no aplaudir su despido
Sería imposible no aplaudir el despido de Rafael Ramírez del plano económico por su evidente ineptitud al frente del mismo. Recibió una PDVSA con 50.000 trabajadores y entregó una con 140.000 que produce la mitad de la que recibió y con una deuda exponencial. Sin embargo, su nombramiento le otorga inmunidad diplomática y una suerte de capacidad de movimiento para garantizar la operación de intereses oligarcas en el exterior de Venezuela.
Pierde toda su importancia en el mundo petrolero, toda vez que Maduro diluyó la Trinidad de Ministro, presidente de PDVSA y vicepresidente, y al nombrar a tres funcionarios disímiles y no alineados entre sí, recupera el control de la agenda energética.
– Margarita López Maya, historiadora y analista política
Le quitaron la chequera
En verdad, el único cambio significativo fue que a Rafael Ramírez le quitaron la chequera para pasársela a la tribu de los Chávez. El cambio en Salud respondió al clamor popular por la severa crisis del sector. Jaua nunca ha tenido demasiado poder, así que no me parece tan relevante su pase a las Comunas. Lo demás es pantalla. No hubo anuncios de medidas frente a la crisis económica y social. A Iris Valera la ratificaron en Prisiones. A los militares casi todos también. Las grandes tribus que controlan el poder y el dinero sólo rotaron: los Maduro-Flores, Chávez, Cabello, Ramírez, y los hermanitos Rodríguez, junto con los militares todos sobrevivieron, sólo que Ramírez, el más poderoso, quedó debilitado. No hubo nadie nuevo. Un régimen neopatrimonial consolidándose.
– Víctor Maldonado, politólogo
Ahora tendrá menos poder, menos recursos y menos autonomía
Ramírez fue destituido de tres cargos muy importantes. VP del área Económica, Ministro de Petróleo y Minería, y Presidente de PDVSA. En un país petrolero los dos últimos cargos son tal vez los más importantes y los de mayor autonomía. Como Canciller solo puede ejecutar la política exterior que, por atribución constitucional, corresponde decidirla al Presidente de la República. Ahora tendrá menos poder, menos recursos y presupuesto a disposición, y menos atribuciones y menos autonomía. Además las relaciones exteriores no son parte de su experticia y tendrá que lidiar con el clientelismo más sofisticado, ese que premia con una embajada o consulado a la nomenclatura del régimen. La Cancillería es tan poco importante para el régimen encabezado por Nicolás Maduro que el último titular lo ejercía “part time” compartiendo el tiempo con otro cargo que políticamente consideraban más relevante, el de “protector de Miranda”. Yo creo que la cadena de ayer, como corolario de la “crisis de gabinete” fue un acto en el que sacaron del ajedrez del poder a Rafael Ramírez. Y lo sacan al mejor estilo de Chávez: para otro cargo, más abstracto y de menor importancia, como esa VP de Soberanía Política.




