Libertad para Libia


Hoy continúan las fuertes protestas en contra del régimen de Moammar Gadhafi en Libia. Después de casi dos semanas de manifestaciones en varias ciudades del país africano, pareciera que los días del excéntrico mandatario libio están contados, a pesar de sus 42 años en el poder y un discurso desafiante que ha ido acompañado de una represión sangrienta que ha violado cualquier norma y convenio internacional. Según el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, más de mil personas han muerto desde que comenzaron las protestas. La mayoría han sido masacradas por mercenarios africanos contratados por el moribundo Gobierno que han disparado desde helicópteros y edificios. Toda una violación a los Derechos Humanos y una muestra enfermiza de hasta donde pueda llegar un autócrata para mantenerse en el poder.

Ante esta compleja situación, el consejo de seguridad de la ONU aprobó una resolución que prohíbe al mandatario libio y sus familiares salir del país, la congelación de activos y un embargo de armas. Gadhafi dijo que esta condena está basada en lo que “reportan los medios internacionales” y retó a una comisión del consejo de seguridad para que asista a Libia. El rechazo ante lo ocurrido se ha replicado en buena parte del mundo. Estados Unidos ha roto relaciones, Canadá ha retirado parte de su cuerpo diplomático, la Unión Europea acordó también un embargo de armas, Rusia condenó la “masacre” a cientos de civiles y en Latinoamérica los Gobiernos de Chile, México, Colombia y Brasil se han solidarizado con los manifestantes.

Dentro de este panorama, y a lo que Diploos compete como centro de análisis de política exterior venezolana, observamos con preocupación como el Gobierno nacional aún no ha rechazado los asesinatos en serie promovidos por Gadhafi. El llamado del presidente Chávez ha sido de “independencia para el pueblo libio” y rechazo del “tratamiento mediático”, comparándolo con los días de abril de 2002, donde por cierto también se emitió una orden para disparar en contra de los manifestantes que iban al palacio de Gobierno en Caracas. Chávez no condena las muertes en Libia, pareciera que nunca lo hará. Estarán por encima los convenios con Trípoli para desarrollar 75.000 hectáreas del hato Piñero, por ejemplo, o los acuerdos petroleros. Pero más allá de cualquier interés comercial, estará la solidaridad entre los autócratas que no les tiembla el pulso para reprimir salvajemente a su pueblo con tal de permanecer en el cargo. Hoy, los manifestantes en Libia ya tienen control de Zawiya que está a 50 kilómetros de Trípoli. Gadhafi cada vez está más cercado, más débil. A lo mejor se hará realidad su venida a Venezuela para sobrevivir o llamará a Caracas para pedir un último consejo cuando tenga a miles de manifestantes rondando las puertas del palacio de Gobierno en Trípoli.

Libertad para Libia.

por David Smolansky

@Dsmolansky

@Diploos

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Hoy continúan las fuertes protestas en contra del régimen de Moammar Gadhafi en Libia. Después de casi dos semanas de manifestaciones en varias ciudades del país africano, pareciera que los días del excéntrico mandatario libio están contados, a pesar de sus 42 años en el poder y un discurso desafiante que ha ido acompañado de una represión sangrienta que ha violado cualquier norma y convenio internacional. Según el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, más de mil personas han muerto desde que comenzaron las protestas. La mayoría han sido masacradas por mercenarios africanos contratados por el moribundo Gobierno que han disparado desde helicópteros y edificios. Toda una violación a los Derechos Humanos y una muestra enfermiza de hasta donde pueda llegar un autócrata para mantenerse en el poder.

Ante esta compleja situación, el consejo de seguridad de la ONU aprobó una resolución que prohíbe al mandatario libio y sus familiares salir del país, la congelación de activos y un embargo de armas. Gadhafi dijo que esta condena está basada en lo que “reportan los medios internacionales” y retó a una comisión del consejo de seguridad para que asista a Libia. El rechazo ante lo ocurrido se ha replicado en buena parte del mundo. Estados Unidos ha roto relaciones, Canadá ha retirado parte de su cuerpo diplomático, la Unión Europea acordó también un embargo de armas, Rusia condenó la “masacre” a cientos de civiles y en Latinoamérica los Gobiernos de Chile, México, Colombia y Brasil se han solidarizado con los manifestantes.

Dentro de este panorama, y a lo que Diploos compete como centro de análisis de política exterior venezolana, observamos con preocupación como el Gobierno nacional aún no ha rechazado los asesinatos en serie promovidos por Gadhafi. El llamado del presidente Chávez ha sido de “independencia para el pueblo libio” y rechazo del “tratamiento mediático”, comparándolo con los días de abril de 2002, donde por cierto también se emitió una orden para disparar en contra de los manifestantes que iban al palacio de Gobierno en Caracas. Chávez no condena las muertes en Libia, pareciera que nunca lo hará. Estarán por encima los convenios con Trípoli para desarrollar 75.000 hectáreas del hato Piñero, por ejemplo, o los acuerdos petroleros. Pero más allá de cualquier interés comercial, estará la solidaridad entre los autócratas que no les tiembla el pulso para reprimir salvajemente a su pueblo con tal de permanecer en el cargo. Hoy, los manifestantes en Libia ya tienen control de Zawiya que está a 50 kilómetros de Trípoli. Gadhafi cada vez está más cercado, más débil. A lo mejor se hará realidad su venida a Venezuela para sobrevivir o llamará a Caracas para pedir un último consejo cuando tenga a miles de manifestantes rondando las puertas del palacio de Gobierno en Trípoli.

Libertad para Libia.

por David Smolansky

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