
Muy joven entendí que no se trata de perseguir los sueños, sino de perseguirlos con responsabilidad. Siento que hay que cumplir con algunos requisitos básicos para tomar decisiones, más allá de dejarse llevar por las simples ganas; ganas que al final pueden terminar siendo la muerte de un deseo.
Es vital descubir en qué eres bueno. De manera inexplicable uno sabe cuando es bueno en algo, pero muchas veces nos empeñamos en no reconocerlo, y más bien preferimos aferrarnos a lo que sabemos que no podemos tener. Dentro del universo de gente que conozco, hay muchos que se empeñan en vivir vidas ajenas, haciendo que los temas en común siempre tengan protagonistas ajenos, y eso no está bien. Los “peros” son la orden del día, y “nunca se es lo sificientemente bueno” para lograr algo, según tanto escucho.
No creo que esté diciendo algo que nadie sepa. Persigo mis sueños con responsabilidad sin siquiera pensar en un plan B. Me dejo sorprender, y –sin miedo– tomo decisiones que me permiten acostarme y despertarme tranquilo. Eso es el éxito para mí: “acostarse y levantarse tranquilo”, con la certeza de que no estás dañando a nadie.
He hecho muchas cosas en mis cortos 32 años, y creo que cada una de esas cosas ha estado cargada de una locura responsable; de una improvisación responsable que me ha dado buenos finales, aun cuando no siempre las cosas han terminado como pensé que terminarían.
Siempre digo que “no se trata de ver para creer, sino de creer para poder ver”, llegando a la simple conclusión de que la fe es una gran compañía en este trayecto lleno de supuestos imposibles.
En mi charla hablo de gente que conozco que simplemente se han adueñado de sus vidas y que hoy son los que le da la gana de ser, sin jamás pisar a nadie. En esta búsqueda de ideas, también entendí que uno es realmente libre cuando respetas los límites de los demás, así que cuando se busca responsablemente un sueño, debemos hacerlo del lado blanco; del lado positivo, porque de eso se trata este mensaje.
Los valores positivos son necesarios para que el mundo gire como desde hace rato está gritando que quiere girar. Estamos en la búsqueda de la coherencia, y solo con responsabilidad y humildad podemos acercarnos a ella. Venezuela tiene todo para ser grande, aunque pareciera que justamente eso es lo que la tiene en este estado tan golpeado.
Son muchos los venezolanos capaces de hacer cosas buenas e importantes, sin pensar en el dinero o el reconocimiento. Hacer cosas buenas e importantes se puede traducir en hacer las cosas simplemente bien, desde hacer un café hasta gobernar una nación.
Para el éxito no hay atajos, y una vez entendido esto, podemos coger aire para perseguir nuestros sueños, siempre con responsabilidad.



