Por Juan Carlos Zapata
Para bien o para mal. Lo dirá el tiempo. Rafael Ramírez, Elías Jaua, Tareck El Aissami, Nicolás Maduro. Esos ministros y el vicepresidente destacan. Ellos han sacado la cara por el gobierno. Hay un plan. Hay un programa. Hay un discurso. Una cosa es que se esté o no de acuerdo. Pero queda claro que han defendido y puesto ante los ojos del país un esquema.
Chávez ha dicho que éste es hasta ahora su mejor equipo de gobierno. Y lo es. Después de 12 años, han aprendido. Jaua hace años se quejaba a Orlando Castro de su poca experiencia. Ramírez alcanzó el cargo más por el padrinazgo de Alí Rodríguez que por el dominio de la materia. El Aissami hasta ayer resaltaba sólo por su posición polémica e intransigente. Y Maduro, dejó bien atrás la estampa del chofer de autobús. Pero se vieron distintos. Listos para la defensa del gobierno. Con argumentos. Y claro, con manipulación de datos, que de esto también se vale el poder.
Ahora, lo que es positivo para el gobierno, no necesariamente lo es para Chávez. ¿Qué estará pensando el dirigente chavista promedio? Hay equipo. Hay relevo. Ergo: Chávez no es el único para el 2012. Lo dirá también el grupo de Diosdado Cabello, componedor y maquinador. O lo que es lo mismo: si el chavismo sin Chávez era artificio de pocos, hoy puede ser una realidad política, así Cabello diga que sin Chávez muere la revolución.
Es que otro punto resalta: si los ministros tienen plan, por qué la ineficiencia es el aspecto central del gobierno: en vivienda, inseguridad, infraestructura… Ese mismo dirigente chavista promedio mirará al Presidente. Y dirá: mucho tiempo perdido en proselitismo, en largas cadenas, en interminables mítines. Mucha confrontación que resta tiempo a la gestión, al hecho de gobernar. Mucha madrugada inútil. Mucha reunidera estéril. ¿Quién es el responsable de esta situación? ¿El Presidente?
Se nota la diferencia, y Chávez la hace más patente, alabando la actuación de sus funcionarios. Qué ironía.





