Crónica | El diálogo de los “debates fructíferos” de los que no se conocieron sus frutos

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Un canciller adelantó la declaración que le correspondía a Danilo Medina. La oposición temió ser plantada en el primer día del encuentro. Jorge Rodríguez dijo que habló “con el lenguaje de Dios”

Suhelis Tejero Puntes

Fotos: Cancillería RD

SANTO DOMINGO. “¡Los medios chilenos! ¿Quiénes son los chilenos?”, llamó un guardia de seguridad desde la puerta que daba acceso a un patio central dentro de la sede de la Cancillería dominicana. Allí, los equipos que acompañaban a los cancilleres esperaban a que culminara el encuentro y aguardaba, con especial impaciencia, el del país del extremo suramericano. Un espacio contiguo -el Salón de los Espejos- era el escenario en el que durante dos días se desarrollaron las negociaciones entre el gobierno venezolano y la oposición venezolana, auspiciados por el presidente dominicano, Danilo Medina, y el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, acompañados por los cancilleres de Bolivia, Chile, México, Nicaragua y San Vicente y las Granadinas.

La urgencia era porque el canciller de Chile, Heraldo Muñoz, tenía que irse, a más tardar, a las 6:00 de la tarde, y ya eran las 5:52 de la tarde del sábado 2 de diciembre, segundo día de las negociaciones. En ese patio declaró solo a los medios chilenos. Les dijo que no hubo acuerdo, que se iba con un “optimismo moderado”, que existe la “posibilidad de una salida política” a la crisis venezolana y que habría un nuevo encuentro en unos días.

La noticia se filtró al otro lado del patio, donde unos 30 medios de comunicación aguardaban desde hacía un par de horas por las declaraciones del presidente Medina y de los representantes del gobierno y de la oposición venezolana que, a esa hora, seguían en el Salón de los Espejos de la Cancillería revisando, por separado, un borrador de documento de los posibles acuerdos que los diplomáticos de los países acompañantes pasaron casi toda la tarde redactando.

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El canciller chileno, al centro, dio la primicia a los medios de su país

El nerviosismo se adueñó de los diplomáticos chilenos que se quedaron en el lugar de la reunión tras la partida de Muñoz: el canciller había adelantado a medios de su país algo que, por acuerdo (y también por protocolo) le correspondía decir solo al presidente dominicano. A los periodistas chilenos que tenían la exclusiva les pidieron que aguantaran la noticia hasta que Danilo Medina declarara y, al resto de los medios que se habían hecho eco, se les conminó a que intentaran echar para atrás la información. Ya era demasiado tarde.

Cuando el presidente de República Dominicana salió, a las 6:43 pm, acompañado de Rodríguez Zapatero y del canciller dominicano Miguel Vargas, solo restaba oficializar la fecha de ese próximo encuentro: el viernes 15 de diciembre, de nuevo, en Santo Domingo. Se desarrollaron “debates fructíferos” durante la negociación, dijo el mandatario dominicano, pero de ellos no se conocieron resultados concretos.

Del contenido del borrador hay un profundo hermetismo por parte de ambas delegaciones. Ni el vocero de la oposición en la cita, el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, ni el del gobierno, el ministro de Comunicación Jorge Rodríguez, leyeron algún comunicado o detallaron los puntos de ese documento que ahora cada bando consultará en Venezuela con sus partidos y organizaciones sociales de apoyo, según informaron fuentes cercanas a la negociación.

No obstante, la frase del canciller chileno sobre la existencia de una posible salida política a la crisis venezolana fue replicada por Borges durante su declaración final. El vocero de la oposición para la cita, acompañado de Vicente Díaz, Luis Florido, Eudoro González y Timoteo Zambrano, reiteró la necesidad de llevar adelante “un proceso en el cual la gente pueda expresarse democráticamente”, de unas elecciones en los próximos meses, completó.

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Una vez que la delegación opositora terminó su declaración y se retiró, los representantes del gobierno fueron escoltados hasta el espacio donde ofrecieron su versión sobre el encuentro. Jorge Rodríguez, acompañado por la presidenta de la Asamblea Constituyente, Delcy Rodríguez, Roy Chaderton y el ministro de Educación, Elías Jaua, espetó un “nosotros llevamos nuestra verdad y la llevamos sustentada en el lenguaje de Dios”, un mensaje ajustado al escenario, República Dominicana, donde la religión tiene una profunda incidencia en casi todas las facetas de la vida y en una sala en la que dominaba la presencia de periodistas del país caribeño.

En medio de la declaración del ministro de Comunicación, justo cuando hablaba sobre la grave escasez de medicinas y justificaba que esa crisis ocurría por “el bloque económico”, el presidente de la ONG Codevida, Francisco Valencia, quien estaba en medio de los periodistas, le interrumpió para reclamarle que él y su esposa llevaban seis meses sin recibir medicamentos. “Ya va. Estamos en una rueda de prensa. ¿Puedo responder a la pregunta que me están haciendo?”, le respondió Rodríguez.

No vamos hasta que ustedes aparezcan

La llegada al diálogo fue un camino lleno de piedras y desconfianzas mutuas, no solo por el proceso previo para que las jornadas de negociación del 1 y 2 de diciembre se llevaran a cabo, sino porque, incluso ya en República Dominicana, las suspicacias estaban latentes. La primera reunión entre las partes, la del viernes, estaba pautada inicialmente para las 9:00 de la mañana, pero luego se aplazó hasta las 10:00 am, aunque al final comenzó luego de las 2:15 de la tarde.

El canciller dominicano Miguel Vargas y el expresidente Rodríguez Zapatero esperaban por las delegaciones venezolanas en la sede de la Cancillería desde las 9:34 am., mientras que el Presidente Medina aguardaba desde las 11:00 am. La oposición temía ser plantada por el gobierno y acordaron no asistir hasta asegurarse de que los hermanos Rodríguez, Chaderton y Jaua aparecieran en la instalación diplomática. Además de eso, a los negociadores de la oposición les indicaron que el equipo técnico no podría estar en la Cancillería porque no se había anunciado formalmente su asistencia y ya era demasiado tarde para hacerlo.

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Más de hora y media esperó el presidente dominicano por las delegaciones venezolanas

A las 12:30 de esa primera cita una comitiva salió a toda velocidad del lujoso Renaissance Santo Domingo Jaragua Hotel & Casino, en la avenida George Washington, a menos de tres kilómetros al este de la Cancillería dominicana. Transportaba a los Rodríguez, a Chaderton y a Jaua.

Cinco minutos después el equipo negociador de la oposición hacía lo mismo desde el también lujoso Hotel El Embajador, que está situado igualmente a menos de tres kilómetros de la sede de las negociaciones, pero al noroeste de la instalación diplomática de Santo Domingo.

A las 2:15 de la tarde comenzaba formalmente el encuentro que terminó pasadas las 10:00 de la noche, y en el que se avanzó en la presentación y discusión de cuatro de los seis puntos que estaban en la agenda acordada entre las partes, que incluyeron elecciones limpias, la atención a la escasez de alimentos y medicinas y la liberación de los presos políticos, entre otros. Cada parte tuvo 15 minutos para exponer ante los observadores y ante el contrario cada uno de los temas de la agenda.

Al día siguiente bajaron los niveles de desconfianza. Ambas delegaciones llegaron más cerca de la hora pautada, que era a las 9:00 de la mañana. Esta vez fueron los negociadores de la oposición los primeros en llegar a la Cancillería, a las 9.26 am., mientras que la comitiva del gobierno de Maduro apareció 18 minutos después.

El sábado hubo menos niveles de seguridad sobre una instalación que reunía a funcionarios de alto nivel de siete países de la región, incluyendo a un mandatario nacional, el Presidente dominicano, Danilo Medina. El tránsito por las calles contiguas ya no estaba restringido, como sí ocurrió el viernes, y para acceder a la sede diplomática no hubo mayores obstáculos.

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El tema de Venezuela se siente cercano para los dominicanos, no solo porque su país es sede del espinoso encuentro, sino por la cada vez más amplia presencia de venezolanos que emigran al país caribeño, y también por los lazos históricos: el llamado Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, se exilió en Venezuela en 1864, luego a mediados del siglo pasado el ex presidente venezolano Rómulo Betancourt refugió en Venezuela a quienes se oponían al temible dictador Rafael Leonidas Trujillo (el mismo que ordenó aquel atentado contra Betancourt en 1960). Y, por supuesto, por los envíos petroleros financiados por Petrocaribe, que llegaron en momentos en que República Dominicana intentaba recuperarse de una crisis financiera.

Pasadas las 5:00 de la tarde los representantes de las delegaciones entraron de nuevo al Salón de los Espejos de la Cancillería. Allí estaban los representantes del gobierno dominicano y los cancilleres de Bolivia, Chile, México, Nicaragua y San Vicente y las Granadinas, quienes habían estado redactando el borrador de documento de acuerdos básicos del que se desconocen sus resultados. Borges y Rodríguez regresaron a ese salón a menos de una hora de que el diplomático chileno le revelara a los medios de su país la falta de acuerdo y la necesidad de otro encuentro para ver si es posible alcanzar una solución en Venezuela.

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