Yulimar Rojas: del ranchito en Puerto La Cruz a la cima del mundo

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@eumaresaa

 

Un brinco de 14,41 m consagró a Yulimar Rojas como la primera campeona mundial adulta del atletismo venezolano, en el torneo bajo techo de Portland, en Estados Unidos. Hace apenas un par de años, la espigada pupila de Iván Pedroso vivía en un ranchito en Anzoátegui, que no le dejaba conciliar el sueño en las noches de lluvia.

 

Salto 1:

La vida de Yulimar Rojas cambió mucho antes de este sábado, cuando se convirtió en la primera campeona del orbe adulta del atletismo venezolano, ganando el salto triple del Mundial Bajo Techo de Oregon. De la niña rechazada a la que su padre no quiso apoyar, del ranchito en Puerto La Cruz al que se filtraba la lluvia, Yuli ha pasado a tener un contrato con Nike y estar a las puertas del debut en la Diamond League, todo gracias a que un día se emocionó con María José Pérez y compañía.

A los 14 años, ya se elevaba cerca de los 1,92 mts que exhibe hoy en día, la mayor parte piernas largas y flacas, que la convirtieron en la canguro de oro de Portland.

“Yo estaba emocionada con la selección de voleibol que había clasificado a los Juegos Olímpicos de Beijing, pero cuando fui al polideportivo no había entrenadores de voleibol, y fueron los de atletismo los que me vieron, y de inmediato se fijaron el mí”, recuerda Yulimar, nacida en Caracas hace 20 años pero criada en Anzoátegui.

Sus primeras convocatorias a la selección se las perdió por culpa de su padre ausente, que no aparecía para dar su autorización en la Lopnna para que Yulimar pudiera viajar al exterior.

“Yo quería que él estuviera orgulloso de mí y me apoyara, pero nunca lo hizo. Igual creo que si lo volviera a ver le pediría la bendición”.

Eran los tiempos en que se desvelaba durante las noches de lluvia, temiendo que el ranchito se cayera, y le tocaba entrenar a veces escondida en el polideportivo, donde el atletismo había perdido espacio en beneficio del fútbol.

 

Salto 2:

El salto alto, con el que llegó a ser campeona suramericana juvenil y monarca de los Juegos Suramericanos en 2014, fue su primera prueba en atletismo. A pesar de una mecánica de carrera defectuosa, incluso fijó el récord nacional junior de 1,87 m, todavía vigente.

Allí se mantuvo hasta que ella misma comenzó a darse cuenta de que los saltos horizontales eran realmente su prueba. En su primera competencia oficial en 2014 quebró en un solo día los récords de salto alto y largo juvenil (6,23).

Ese fue el año en el que su vida comenzó a cambiar. A su oro en los Suramericanos de Santiago siguieron otros cuatro en el Festival Panamericano y el Suramericano Sub23, la designación como abanderada en los CAC de Veracruz, la clasificación de su hermana Yerilda a los Juegos Olímpicos de la Juventud y, lo más importante, la casa para su familia, en reconocimiento a su rendimiento deportivo por parte de la gobernación de Anzoátegui y el instituto regional de deportes que preside el también titular del COV Eduardo Álvarez.

De allí en más no hubo freno. Cuando apareció en triple al año siguiente, lo hizo apenas a ocho centímetros de la plusmarca nacional de otra anzoateguiense, Jennifer Arveláez, y en su segundo evento la igualó.

“Me costó mucho convencer a mi entrenador (Jesús Velásquez) de cambiarme a triple, pero es que yo me sentía más cómoda en los saltos horizontales”.

Técnicos y federación se dieron cuenta de inmediato del inmenso potencial de Yulimar, que a pesar de sus severos problemas técnicos igualó el récord nacional sin ni siquiera lograr un buen pique en el segundo salto. El triple era lo suyo, a pesar de que poco después fijó también el récord nacional adulto de salto largo (6,57 m).

Salto 3:

De nuevo su intuición logró el salto que necesitaba para llegar a la élite, al comenzar ella misma a establecer las coordinaciones para entrenar con Iván Pedroso, nueve veces campeón mundial de largo y técnico del monarca vigente de triple, el francés Teddy Tamgho.

“Soy muy aficionada a las redes sociales, y un día Facebook me lo sugirió de amigo. De inmediato le escribí, le dije que lo admiraba mucho y que mi sueño era entrenar con él, y cuál sería mi sorpresa cuando él me respondió y me dijo que estaba siguiendo mi carrera porque le parecía que yo tenía mucho talento”.

Apenas un par de meses pasaron después de ese primer contacto y la llegada a un acuerdo entre Pedroso y la federación, para que Yulimar se fuera en noviembre pasado a entrenar en Madrid con el mítico cubano.

“Al principio no me lo creía, le daba gracias a Dios por la oportunidad, era como un sueño, a cada rato me preguntaba si sería verdad, pero después empecé a sentir la realidad, porque el trabajo era durísimo y el cambio súper drástico. Todo era diferente, durísimo, pero yo iba agarrando confianza, las cosas se me iban dando más rápido”.

Apenas en su segunda competencia en la temporada bajo techo español, el Trofeo de Invierno de Madrid en enero pasado, Yulimar sorprendió al saltar 14,69, un récord nacional que además igualaba la mejor marca que se había hecho indoor en todo el mundo el año anterior.

Un par de semanas después, ganó la Copa Villa Madrid con 14,63 y el mundo entero se dio cuenta de que su salto anterior no había sido una casualidad. Llegó entonces el contrato con Nike y los contactos para saltar en la Diamond League.

“Me siento orgullosa de todo el trabajo que hemos hecho, de todo lo que hemos logrado, pero me gusta pensar que esto es sólo el comienzo, y que vienen muchas cosas mejores”.

En Portland, sólo le hizo falta un salto válido, 14,41, el tercero mejor de su carrera, para consagrar a la primera campeona mundial adulta del atletismo venezolano, y a la nueva estrella del salto triple mundial.

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