Las Vegas y el monstruo en el sistema, por Isaac Nahón Serfaty

LasVegas17

 

La masacre de Las Vegas tiene a los medios de comunicación encerrados en un loop que a veces suena obsesivo. En las pantallas de CNN o Fox News se escucha el mismo ritornello: ¿cuál es el motivo de este horrible crimen? Y hay una especie de desesperación en el tono de los periodistas y locutores que se preguntan ansiosos qué llevó a este asesino a cometer una masacre largamente planificada y, por lo perversa, muy bien ejecutada. Pero el motivo del crimen en este caso, como en tantas otras masacres que han conmocionado los Estados Unidos, es secundario. Policías y criminólogos tratarán de desmentirme. Dirán que hay que descubrir el motivo del criminal. Les diré que, en este caso, como en tantos otros en los que se repite la misma desoladora historia, descubrir el motivo no importa un carajo. Lo que importa es cambiar un sistema monstruoso que hace posible estas pesadillas.

Está el tema del derecho a portar armas que tienen los ciudadanos de Estados Unidos según lo consagra la famosa Segunda Enmienda de su constitución. Sin entrar en los leguleyismos de la cuestión, solo puedo decir que el sentido común indica que cualquier derecho individual tiene límites cuando afecta los derechos de otras personas, especialmente el derecho a la vida. Claro que esto es secundario para el poderoso lobby de la industria de las armas representado por la National Riffle Association (NRA) y por quienes, desde un hiperindividualismo irracional, defienden a toda costa su derecho a comprar armas y municiones.

También está el asunto del sistema que permite que una persona compre más de 30 armas automáticas, varios cientos de balas, explosivos sofisticados (el asesino tenía en su posesión casi 100 kilos de Tannerite que usan los comandos del ejército de Estados Unidos), y que llegue a un hotel de Las Vagas con más de 10 maletas, y que monte un sistema de vigilancia en vídeo en ese mismo hotel, y que finalmente cometa la masacre con frío cálculo. Pero ese es el sistema que existe en el supuesto país más poderoso del mundo, que quiere montar muros para evitar que los “hombres malos” lleguen desde México y que prohíbe la entrada de musulmanes a quienes pone en la categoría de “terroristas esenciales”.  Todo el sofisticado aparataje de policía y de inteligencia no sirve para detectar a un asesino que acumula armas de forma sistemática.  Un “experto” comentaba en CNN (¡ay los expertos!) que no es de extrañar que una persona compre tantas armas, porque eso es común entre los coleccionistas que aman en su fetichismo los largos fusiles.

Pero volvamos al motivo del crimen. No importa un carajo el motivo del monstruo de Las Vegas. Psicótico, maniático, “islamizado”, conspirador. Busquen todos los motivos del mundo, son irrelevantes. Lo más relevante aquí, como en otras masacres, es el sistema que permite que esto ocurra, que permite que las armas y municiones se vendan como caramelos, y que en un hotel de Las Vegas a ninguno de los agentes de seguridad (que son muy buenos para atrapar a tramposos en el juego) se les haya ocurrido que había algo “podrido” en el viajero solitario con tantas maletas. Sin embargo, nada pasará. CNN y Fox News seguirán preguntándose por el motivo sin ir al fondo del sistema, de un sistema monstruoso.  

 

*Profesor en la Universidad de Ottawa (Canadá)

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