Provea: derrota de la “rebelión popular” le dio un “nuevo respiro” a Maduro

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“Somos testigos de la crisis terminal del bolivarianismo”, dice una de las 21 reflexiones que el Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea) incluyó en un documento que pone el foco sobre las cosechas y fracasos que dejaron las protestas antigobierno que se registraron entre abril y julio de 2017 en Venezuela. La organización apunta que, si bien la “rebelión popular” fue derrotada, el pronóstico para los meses que vienen es que la conflictividad continuará como consecuencia de los reclamos sociales.

Para Provea, la dirigencia de la oposición fue rebasada por los rebeldes y no pudo contener las improvisaciones que, entre otras cosas, condujeron el movimiento a su fractura. Además, señala que hasta ahora los líderes de la MUD no han sido capaces de reconocer “que son los primeros responsables de los resultados adversos”.

Las protestas, según la ONG, también dejaron al descubierto que el gobierno de Nicolás Maduro “está dispuesto a reprimir hasta donde sea necesario para preservar el poder”, y que no le preocupa que haya “violaciones a los derechos humanos” ni que la comunidad internacional condene sus acciones, mientras él pueda “preservar sus privilegios”.

En su balance, Provea considera que “e l efecto post Rebelión y post Constituyente apunta a una nueva ola migratoria de la que no escapa el movimiento de Derechos Humanos” y  apunta que las organizaciones deben “estar preparadas ante este escenario”.

También advierte que iniciativas impulsadas por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) como la Ley contra el Odio, la Comisión de la Verdad y la Comisión de Convivencia “radicalizarán la persecución contra la oposición, los medios de comunicación y a las ONG como Provea”.

 

Aquí las 21 reflexiones publicadas por Provea este 30 de septiembre:

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1.- Hay que admitirlo: es una Rebelión Popular derrotada. Las manifestaciones intentaron promover el colapso del gobierno, estimulando que un sector del bolivarianismo y de las Fuerzas Armadas se colocaran de lado de las demandas populares, lo cual no sucedió. Esto le dio un nuevo respiro al gobierno, una estabilidad precaria. Todo apunta a que Nicolás Maduro llegará hasta el 2018 en el poder y que cualquier estrategia pase por la realización de elecciones presidenciales ese año.

2.- La Rebelión Popular dejó muestras de mucha valentía por parte del pueblo, sobre todo los más jóvenes. Fue un desafío a la represión y mostró un nivel de indignación contra el gobierno de dimensiones que inimaginables a finales del 2016. Cuatro meses continuos de protesta, a escala nacional, sólo podían mantenerse porque había mucha rabia acumulada ante la pobreza y la arbitrariedad.

3.- Si bien la rebelión no logró alcanzar los objetivos propuestos (Calendario electoral; Liberación de los presos políticos; Respeto a la Asamblea Nacional y Canal Humanitario), logró otros no previstos. Colocó la crisis de Venezuela en la agenda internacional, desenmascaró el autoritarismo del gobierno y dejó en evidencia que estamos en dictadura. Ello sin duda es un gran saldo, pero para los objetivos concretos que se convocó al pueblo a luchar y este atendió el llamado, casi nada se logró. El Informe del Alto Comisionado de la ONU y las sanciones económicas a altos funcionarios del gobierno no son un “logro”, sino consecuencia del afianzamiento provisional del autoritarismo y su respuesta abusiva en derechos humanos. Hoy los organismos internacionales de protección están más sensibilizados ante la gravedad de las violaciones a los derechos humanos y desarollan iniciativas y pronunciamientos condenando e informando a la comunidad internacional. Todo ello es una consecuencia de la indignación popular expresada en las masivas y continuas protestas. No obstante sin la contrapartida de las manifestaciones las contradicciones no se hubieran agudizado hasta el nivel que alcanzaron.

4.- Las pérdidas en vidas fueron grandes y lamentables. 139 personas resultaron asesinadas por acción directa de las fuerzas represivas del Estado, por la actuación de los grupos paramilitares que actuaron junto a los funcionarios o con su respaldo, así como por la actuación de particulares que usaron armas de fuego para enfentar a los cuerpos represivos, Además de las personas asesinadas, miles resultaron heridos muchos de gravedad. Queda exigir castigo a los autores materiales e intelectuales. Y a las ONG continuar acompañando a los familiares y a las víctimas, para continuar con el trabajo de documentación que permita la justicia cuando sea posible. Asimismo, hay que estimular su organización para que nuevos emprendimientos tengan el saldo positivo del fortalecimiento del movimiento de DDHH.

5.- El gobierno demostró que está dispuesto a reprimir hasta donde sea necesario para preservar el poder. Poco le importa que haya violaciones a los derechos humanos ni la condena de la comunidad internacional a fin de preservar sus privilegios. Se evidenció una actuación no democrática para afrontar la protesta social y poca sensibilidad ante la muerte de jóvenes, no disminuyendo la represión sino incrementándola en la medida que aumentaba la lista de fallecidos y heridos. Demostró el gobierno un gran desprecio por la vida e indiferencia ante la obligación de respetar los derechos humanos.A pesar de la existencia de críticas internas, los diferentes grupos del oficialismo se cohesionaron ante las protestas y optaron por mantenerse unidos a pesar de las evidencias de graves violaciones a los derechos humanos.

Protesta Escudos Foto- Vladimir Marcano La Nacion AR

6.- El llamado ‘chavismo democrático’ es numéricamente poco y así quedó demostrado. Su mayor peso es de carácter simbólico, y la gran mayoría prefirió distanciarse de las protestas bajo el argumento de “no beneficiar a la MUD”. El discurso del gobierno construido desde la época de Chávez, justificado en la existencia de una “derecha apátrida” que busca restablecer privilegios y que está al servicio de los ‘gringos’, ha calado en importantes sectores que se identifican como bolivarianos y chavistas aunque critiquen a Maduro tanto a nivek de dirigencia como en las bases. Prefieren apoyar al gobierno y sus arbitrariedades antes que colocarse al lado de la “derecha” y el “Imperio”. Sin embargo, se ha ampliado el número de chavistas disidentes que así lo han manifestado públicamente, distanciados de Nicolás Maduro como la ex defensora Gabriela Ramírez y el Diputado Eustoquio Contreras.

7.- La dirigencia de la oposición, hay que reconocerlo, hizo el esfuerzo de orientar y dirigir la Rebelión Popular pero fue rebasada. No construyó una estrategia para fortalecerla y la improvisación se impuso. De manera tardía se comprendió la necesidad de “jugar en varios tableros de manera simultánea”, cuando la estrategia del colapso demostró que era inviable, y no se establecieron objetivos intermedios (desmenuzados de los 4 objetivos iniciales) que lograran importantes victorias parciales frente al autoritarismo y que mantuvieran cohesionados al movimiento de protesta contra la dictadura. La dirigencia, además, subestimó activar la solidaridad internacional y por tal motivo careció de iniciativas que estimularan a pueblos y gobiernos pronunciarse condenando la represión y apoyando los reclamos populares.

8.- Uno de los cuestionamientos de los sectores de base con respecto a la vocería opositora es el silencio posterior al 30 de julio. La gente esperaba del liderazgo mensajes que reconocieran la derrota, haciendo un balance de lo positivo y de lo negativo de los últimos meses, de cómo se iba a variar la estrategia tras los aprendizajes. Los voceros opositores no han tenido la altura de, como líderes, reconocer que son los primeros responsables de los resultados adversos. Las protestas se han convertido en un tema tabú y se apuesta a la fórmula que, si no se habla de ellas, y de sus lamentables resultados, la gente pronto pasará la página. De manera similar a lo que ocurrió tras las protestas del año 2014, las víctimas han quedado huérfanas de la clase política que las convocó.

9.- Las protestas estimularon un debate a lo interno del movimiento de DDHH sobre el rol de las organizaciones ante escenarios tan extraordinarios. La dimensión de la protesta y el uso excesivo y letal de la fuerza para reprimirla sobre pasó la capacidad de las organizaciones para afrontar las inumerables violaciones a los derechos humanos que se sucedían a diario y en algunos casos de manera masiva.  Además la propia característica de la Rebelión indicaba que no se podía actuar de manera tradicional que si bien era importante era insuficiente para afrontar tan difícil coyuntura. Desde Provea, siguiendo la experiencia peruana, creímos que ante la situación de ausencia de democracia las ONG debían jugar un rol político, en sentido amplio del término, de coordinación con la mayor cantidad de actores posibles para el restablecimiento de la institucionalidad democrática. Algunas ONG nos acompañaron en esta estrategia. Sin embargo, la mayoría del movimiento de DDHH continuó su labor tradicional en defensa de DDHH, que si bien es parte de su mandato, los terminó confinando al rol de espectadores pasivos de la situación. Un saldo positivo es que algunas pequeñas organizaciones del interior del país mostraron mucha disposición y valentía. Hacia ellas debemos las organizaciones más consolidadas realizar un esfuerzo de para ayudarlas a fortalecer.

10.- El pronóstico es que la protesta social va a continuar, con mayor probabilidad por demandas sociales. El discurso debe ir orientado a reivindicar el derecho a exigir derechos. El gobierno viene con una línea de restricción jurídica y más represión. Reimpulsar la denuncia de los temas sociales, vinculándolo con la falta de democracia, identificar dictadura con hambre y sufrimiento. Reforzar el análisis de las consecuencias de la ausencia de democracia y la instalación de una fraudulenta ANC sobre los DESC. El ciclo de protestas desde 1989 ha indicado que el pueblo venezolano ha exigido simultáneamente derechos civiles y políticos y realización de los derechos sociales y en algunos momentos los reclamos por derechos laborales y servicios públicos han prevalecido. Todo indica que la crisis económica y social se agravará y en consecuencia la población principalmente los sectores más pobres se verán obligados a exigir sus derechos.

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11.- A corto plazo, la oposición no tendrá capacidad de levantar un amplio y coordinado a nivel nacional movimiento de masas. Pero las condiciones económicas, sociales y políticas sobre las que se desarrolló la Rebelión persisten y se agravan. Cualquier chispa puede encender la pradera, aunque potencialmente de manera anómica y atomizada.

12.- De esta Rebelión queda gente descontenta con muchas ganas de enfrentar al gobierno. Esto genera la posibilidad acciones violentas y conspirativas, trayendo escenarios de mayor represión.

13.- La apuesta electoral de la MUD es comprensible. Están claros que el movimiento perdió fuerza y algunos de sus sectores apostaron a eso. Que la MUD controle espacios de decisión política termina siendo el mal menor y quizá otro saldo que queda de la Rebelión por la indignación acumulada, pues muchas personas canalizarán ese descontento vía electoral. La gran pregunta es si habrá elecciones, y si las hay, cuánto durarán esos gobernadores. Asimismo, ronda el fantasma, bastante factible, de la abstención opositora descontenta con sus líderes y desconfiada ante el CNE luego del fraude Constituyente. Es poco probable –y quizás también poco recomendable- que a corto plazo surja un liderazgo alternativo que sustituya el de los partidos aglutinados en la MUD. Sin embargo, las condiciones objetivas están dadas para que, a mediano plazo, ante un nuevo escenario, aparezcan liderazgos alternativos.

14.- El gobierno recrudecerá su ofensiva autoritaria, con sus torpezas; de esa actitud puede generarse la chispa que prenda nuevamente la protesta. Pero además se avecina mayor crisis económica y social. Pueden darse pequeñas rebeliones en Estados del interior del país, como ya ocurrió en Bolívar y Sucre durante 2016, donde la crisis económica es sencillamente inaguantable. Ante esta posibilidad hay que continuar reforzando nuestras vinculaciones con las organizaciones regionales.

15.- El movimiento de DDHH y las organizaciones sociales deben continuar realizando esfuerzo por realizar un trabajo articulado que potencie su capacidad de incidencia. Es una necesidad por razones políticas, pero también de sobrevivencia. Quien pretenda enfrentar sólo la ofensiva autoritaria, se expondrá más. Unidos somos más fuertes. En ese sentido, debe trabajarse no solo en una agenda común de exigibilidad de derechos, de resistencia al autoritarismo, sino también de incidencia internacional. Hay que redoblar las inicitivas y esfuerzos para continuar y mejorar la información a los pueblos y gobiernos sobre la situación de Venezuela y estimular acciones de solidaridad al pueblo y de cuestionamiento a la gobierno y su autoritarismo.

16.- Debemos reivindicar la Rebelión Popular y sus logros, los aspectos positivos. Surgieron nuevos movimientos y formas de protesta que van desde los “escuderos” hasta las iniciativas creativas como “Dale Letra”, “Piloneras”, “Billete Alzao”, “El Bus TV”, “Humano Derecho Radio”. Destacamos que del movimiento tradicional de DDHH, Provea es la ONG que tiene mayores vínculos con estas organizaciones. Hay que seguir reivindicando lo que significó la Consulta Popular del 16Ago. Que movilizó a más de 7 millones de venezolanos, y su contraparte de la dictadura que evidenció un descomunal fraude reconocido por la propia empresa SmartMatic.

17.- Hay que resaltar que la solución final que dio la dictadura al pueblo para frenar la Rebelión Popular fue sacrificar el último elemento simbólico positivo del bolivarianismo: La Constitución de 1999. La fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, que con sus decisiones al margen de la Carta Magna, ha profundizado el golpe a las instituciones, criminalizado a la disidencia y en nada ha contribuido para mejorar la crisis económica, social y política que afronta Venezuela.  Maduro y la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente co-gobiernan hoy, En los hechos Maduro y la directiva de esa Fraudulenta constituyente actúan como una junta de gobierno dictatorial.

18. El efecto post Rebelión y post Constituyente apunta a una nueva ola migratoria de la que no escapa el movimiento de Derechos Humanos, sus líderes y equipo base. A lo interno de las organizaciones hay que estar preparados ante este escenario. Por otro lado, las ONG venezolanas deben aprender cuál debe ser su papel frente a las necesidades de los migrantes y las violaciones a sus DDHH.

19.- Iniciativas como la Ley contra el Odio, la Comisión de la Verdad y la Comisión de Convivencia (ley de convivencia pacífica), radicalizarán la persecución contra la oposición, los medios de comunicación y las ONG como Provea. El portal Nombre y Vergüenza sigue siendo un posible blanco de acciones judiciales de criminalización a la organización. También son previsibles acciones de limitación a la cooperación internacional.

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20.- Somos testigos de la crisis terminal del bolivarianismo. En el mejor de los escenarios y como fruto de la presión interna e internacional, tendremos una renovación presidencial hipotéticamente más tardar en el año 2019. Las disminuciones de intensidad en las movilizaciones callejeras pueden tener como contraparte positiva ceder el tiempo y espacio para que ONG como Provea se preparen para construir agendas para la transición, en el caso que esta ocurra de manera menos traumática. En el momento en que suceda el cambio político en Venezuela los acontecimientos serán vertiginosos y las ONG de DDHH debemos estar preparadas para promover una agenda de reinstitucionalización democrática del país, acordada con la menor improvisación posible.

21.- Debemos romper el silencio impuesto por la clase política sobre las protestas recientes y hablar sobre lo que hicimos como sociedad, de manera honesta, reconociendo los errores pero también los logros alcanzados. Las protestas del año 2017 deben recordarse como lo que fueron: Un movimiento heroico de resistencia del pueblo venezolano que obligó al gobierno de turno a profundizar su naturaleza dictatorial para derrotarlo. El gobierno ha salido airoso de un episodio, pero el conflicto continúa. No es lo mismo reconocer una derrota, en una confrontación de largo alcance, que sentirse derrotados.

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