De taxis del “Gobierno” salieron los asesinos de comerciante en Lara

 

colmenarez

 

 

 Karina Peraza Rodríguez

@KaryPerazaR

 

“Quietos levanten las manos”, así detuvieron unos sujetos armados a quienes trasladaban en moto a Miguel Ángel Colmenárez Milano, de 36 años de edad, una de las víctimas mortales de la represión en Lara.

Colmenárez estaba acompañado por cuatro amigos más, cuando caminaba por la carrera 14B con calle 60 de Barrio Nuevo, zona oeste de la ciudad de Barquisimeto.

En ese momento ninguno imaginó que ese grupo armado, segundos después acabaría con la vida de Colmenárez Milano, quien la noche del martes 11 de abril se convirtió en la primera persona asesinada en el estado occidental tras haberse desatado las manifestaciones desde el jueves 6 de abril.

Estaban encapuchados

“Íbamos a buscar una plata y nos detuvieron unos sujetos se identificaron como Guardias Nacionales, nos pidieron los documentos y después de revisarlos no los entregaron, nos dijeron que los agarráramos para que no nos pararán por allí, pero en ese momento llegaron más motos, como tres taxis del Gobierno y una camioneta Bronco negra, todos se conocían, andaban juntos”.

“Nos preguntaron si estábamos manifestando, porque en la calle 60 con carrera 15 habían protestas en ese momento, les dijimos que no y hasta nos agarraron las manos y no las olieron para ver si olían a gasolina, nos requisaron y nos quitaron los teléfonos y todas nuestras pertenencias”, relata uno de los cuatro sobrevivientes de esa noche, quien no es identificado para proteger su integridad.

El joven alto, bastante delgado, se soba las manos, se siente nervioso, se le quiebra la voz para hablar y mira a todos lados, siente que lo están vigilando. Describe como una noche de terror, comenta que eran exactamente las 9:45 de la noche, las calles estaban un poco solas, en el momento en que fueron interceptados.

Con voz baja y temerosa prosigue su relato. “Nos tiraron al piso, nos golpearon e insultaban, a pesar de que estaban encapuchados nos decían que no los miráramos, que si lo hacíamos nos mataban a todos. Otro también nos decía que estaba esperando la orden para matarnos”.

“Yo simplemente pensé que ya era hombre muerto, que de esa no saldría”, explica uno de los testigos principales.

Con mayor desesperación y angustia el joven indica que todo fue muy rápido, pero fueron segundos que para ellos fueron eternos. Los sujetos que los tenían rodeados les dieron órdenes que corrieran. “Cuento tres y no los veo. Uno, dos… y soltaron el primer tiro”, dice el muchacho.

“Miguel se puso la mano de lado pero corrió, se escuchó otro disparo y cayó, nosotros corrimos y la gente se retiró, después que pasó todo fue que entendimos que eran esos grupos que llaman colectivos”.

Colmenárez Milano fue auxiliado y trasladado hasta el ambulatorio del Obelisco, recibió una descarga de escopeta en el pecho y por las lesiones causadas por los perdigones muchos pensaron que se trataba de múltiples heridas, por lo que se corrió el rumor que eran 11 tiros, explica una fuente policial, quien detalló que el joven no resistió y murió. En el hecho resultaron heridos dos de los acompañantes, uno en la pierna y el glúteo y el otro en el hombro, ambos se encuentran estables.

Siembran terror

Justo a las 9:13 de la noche de ese mismo martes vecinos de la Florencio Jiménez detallaban a través de grupos y algunas redes que por dicha avenida ubicada por la zona oeste de la ciudad, iba bajando un grupo de sujetos armados en motos y alrededor de ocho taxis blancos, eran Cherys Orinoco y varias camionetas, algunos según testimonios de los vecinos de la zona gritaban: “Guarimberos, no queremos guarimbas. Viva Chávez”.

“Cuidado. Bajan los colectivos a sembrar terror”, eran algunas de las alertas.

Justamente esos taxis fueron reportados después de las 10 de la noche por la calle 60 con carrera 15, muy cerca de donde fue el crimen, frente de la plaza Miranda. A través de notas de voz que fueron difundidas por diversos grupos de WhatsApp, indicaban que se estaban metiendo en una pizzería e iba hacer incendiada con bombas molotov que cargaban sujetos desconocidos, existiendo el peligro que las llamas se extendieran hacia la sede del Colegio Nacional de Periodista (CNP) Lara, pero la acción vandálica no pasó a mayores.

Funcionarios del Eje de Homicidios comenzaron las investigaciones del hecho, se tiene conocimiento que se entrevistaron a los testigos, además fueron recolectados los vídeos de varias cámaras de la zona. Una fuente ligada a la investigación indica que aún no se ha verificado si son los mismos que tienen que ver en el ataque de la pizzería, pero lo que si confesaron los uniformados es que en el sitio del crimen estaban más de 40 personas, la mayoría armadas y llevaban consigo armas cortas y largas, además de estar presente mujeres, situación que fue confirmada por los testigos.

Lo despiden bajo la lluvia

A pesar que estaba lloviznando la casa de Colmenárez Milano, ubicada en la calle 58 con 14B del sector Barrio Nuevo, a dos cuadras de donde fue asesinado, estaba llena de familiares y amigos, quienes estaban presente para darle su último adiós.

Su madre no se quiso ser identificada, pero indicó que era la primera vez que la familia atravesaba por una situación así, esperaba que fuera la ultima, informó que la víctima fatal era el menor de cuatro hermanos y con su muerte queda una niña de 11 años huérfana de padre. Se ganaba la vida vendiendo filtros y lo describió como un joven colaborador y trabajador.

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Jesús Herrera, uno de sus vecinos detalló que el muchacho era de buena familia, sano, trabajador, que nunca se metía en problemas. Relató que los criminales se trasladaban en taxis de “esos del Gobierno”, contó además que el día anterior también habían pasado amedrentando por la zona a aquellas personas que estaban manifestando.

Gabriel Alfonso otro vecino solo agregó “fueron los colectivos que hicieron eso”.

Entre la 1 y 1:20 de la tarde del Jueves Santo fue sacado el féretro donde llevaban a Colmenárez Milano, fue cargado en hombro por sus seres queridos y paseado por varias calles de la zona. La llovizna acompañó a los presentes quienes en medio del dolor comentaban con temor que esperaban que este caso no quedara impune.

 

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