Manifestantes en Tumeremo: mineros fueron masacrados y desaparecidos

Protesta-Tumeremo

 

 

No es la primera vez que se habla de masacre al sur del estado Bolívar, revela un reportaje publicado en El Correo del Caroní, a propósito de la denuncia sobre la muerte de 28 mineros en Tumeremo . Los enfrentamientos por el control de las minas ilegales se han vuelto el pan de cada día en un territorio donde la principal actividad económica es la extracción, compra y venta de oro.

Pero a diferencia de aquellos rumores, esta vez, las víctimas tienen rostro. Nombres y apellidos aportados por sus familiares que, la madrugada de este sábado, trancaron la troncal 10, principal arteria vial que conecta a Venezuela con el suroriente del país, para reclamar el paradero de al menos 28 mineros.

Uno a uno dio los nombres al diputado por el estado Bolívar, Américo De Grazia, y al alcalde del municipio Sifontes, Carlos Chancellor. En total, serían 28 los desaparecidos que están en una lista. Mineros que regresaban todas las tardes al terminar su jornada, y que ni el viernes, ni este sábado volvieron.

Su ausencia, más el testimonio de unas personas que aseguran haber sobrevivido a un enfrentamiento, les hacen pensar que sus parientes no solo están muertos, sino que sus cuerpos están siendo ocultados por el líder de una banda que controla el territorio en una mina llamada Atenas, entre el municipio Roscio y Sifontes del estado Bolívar.

Masacre

Familiares y testigos tienen temor de hablar. Uno de ellos contó que fueron hasta el Cicpc a colocar la denuncia, pero les pidieron llevar a los sobrevivientes. “Ninguno quiere ir porque hay complicidad, sabemos que hay complicidad”, dijo una de los denunciantes vía telefónica.

En el caso de Ángel Ignacio Prieto Sosa, uno de los desaparecidos, fue presuntamente asesinado cuando iba a la mina a bordo de una moto. Sus cercanos hablan en pasado porque tienen la certeza de que está muerto.

Prieto, de 30 años, y estudiante del tercer año de derecho en la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho (UGMA), en Puerto Ordaz, había decidido invertir recientemente en la mina colocando un molino.

El viernes iba camino al lugar a visitar a un conocido que administraba la inversión. Cuentan que en el camino fue interceptado, bajado de la moto y sometido junto con otros centenares de mineros que, supuestamente, estaban trabajando en el lugar.

La banda de el Topo, según el testimonio de los testigos, estaba acompañada del Ejército y el Cicpc. Frente a todos, los armados liquidaron a los 28, entre ellos, a una muchacha de 20 años, embarazada y luego picada en dos frente a todos.

Los cuerpos luego fueron supuestamente paseados en un camión volteo por el pueblo y llevados -con una comisión de escolta- a un sector llamado Pozo el 51, en la vía a Ana Coco, en la frontera con la zona en reclamación.

Después de las declaraciones del gobernador del estado Bolívar, Francisco Rangel Gómez, quien en un contacto con el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV) negó los hechos, los dolientes no tienen duda de que hay complicidad.

“Aquí todo el mundo sabe que el gobernador tiene las manos metidas en esas minas y por eso quieren desaparecerlos”, dijo una fuente que teme ser asesinada.

Lea reportaje completo del Correo del Caroní Protestantes en Tumeremo: mineros fueron masacrados y desaparecidos

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