No habrá hiperinflación por Ángel García Banchs

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No habrá hiperinflación. Lo que viene es el colapso del consumo y el estallido de los controles de cambio y precios. De hecho, ya el control de precios estalló de facto. Ahora, simplemente, falta que estalle el de cambio, y se formalice la reforma (al FMI, escríbanlo, vamos y con certeza; eso sí, ya no tanto para facilitar la unificación cambiaria – el desmantelamiento del régimen de controles, sino la estabilización posterior a la unificación).

En Venezuela es prácticamente imposible que se dé la hiperinflación (al menos la hiperinflación definida formalmente en términos de Philip Cagan, 12.875% al año, o un 50% mensual por no menos de 12 meses, ni tampoco 100% anual por 3 años seguidos). Inflación alta y persistente, sí (de hecho, este año probablemente supere el 200%), pero, hiperinflación, no, a menos que se produzca un paro petrolero que dure mucho tiempo, o los precios del petróleo caigan al umbral de 1-5/barril, lo cual es altamente improbable.

La hiperinflación se caracteriza, entre otros aspectos, por lo siguiente:

(1) El predominio de tasas de inflación altas y crecientes como las arriba referidas, condición primordial que no se cumplirá, ya que la inflación en Venezuela no llegará al 50% mensual por 12 meses o más, ni tampoco superará el 100% por 3 años seguidos – i.e. este año con certeza lo hará cuando supere el 200%, pero, no en 2016-2017.

(2) Déficit fiscal desbordado por un gran número de años. Esta condición sí se cumple, pero, dejará de cumplirse cuando el Estado (Pdvsa) deje de regalar el dólar a 6,3Bs/$. Digo regalar porque, prácticamente, no existe mayor diferencia entre vender el dólar a 6,3Bs/$ o a 0Bs/$ (como tampoco existe mayor diferencia entre regalar la gasolina en las estaciones de servicio a 4Bs/tanque o 0Bs/tanque). El desbordado déficit fiscal del país, se debe fundamentalmente a que Pdvsa actualmente regala el dólar. Cuando no lo haga, y empiece a venderlo a, digamos, 126Bs/$ (126Bs/$ para facilitar las matemáticas a propósito de la explicación – en la práctica, podrá ser un poco más, o un poco menos), el ingreso en bolívares de la estatal petrolera aumentará, aproximadamente, 20 veces y del déficit de caja se pasará al superávit.

(3) Impresión de dinero para financiar el déficit fiscal. Está condición también se cumple. Pero, nuevamente, cuando se deje de regalar el dólar a 6,3Bs/$ se acabará la impresión. Hoy día Pdvsa produce más bolívares imprimiendo pagarés en moneda nacional (papelitos que no generan actividad, ni ocupación) para pagar los impuestos y regalías, que produciendo petróleo (lo que sí genera actividad, y ocupación). Del 28-03-2014 al 27-03-2015 BCV imprimió Bs463.674.459.000 (o unos $73.599.120.524 a 6,3Bs/$) en la adquisición de pagarés inicialmente emitidos por Pdvsa, empresa que en 2014 exportó, aproximadamente, un poco más de $72.000.000.000, según cifras oficiales). Sencillo, cuando Pdvsa ya no regale el dólar contará con suficientes bolívares para pagar los impuestos y regalías, por lo que no tendrá que imprimir más pagarés, ni el BCV dinero.

(4) Caída progresiva de la demanda privada de saldos reales o, lo que es lo mismo, disminución de la demanda privada de bolívares como activo o reserva de valor. También, esta condición se cumple; pero, no tanto por razones especulativas per se, sino, fundamentalmente, por razones de arbitraje. Sencillo, en la medida en que aumenta el diferencial cambiario (la diferencia entre la tasa del mercado negro y la tasa oficial), lógicamente, cae la demanda de bolívares como activo. Un ejemplo basta para explicarlo. No es lo mismo que el diferencial cambiario fuese 2:1 o, lo que es lo mismo, un 100% (que la tasa del mercado negro fuese de unos 12,6Bs/$), que sea como es hoy de 67:1 o, lo que es lo mismo, un 6.600% (que la tasa del mercado negro sea de 422,1Bs/$).

Claramente, en el primer caso, para conseguir 1 dólar a 6,3Bs/$, el afortunado o el mafioso con el privilegio de hacerlo tendrá que vender en el mercado negro medio dólar, 0,5$ (6,3Bs/$=12,6Bs/$*0,5$). Mientras que en el segundo, tan solo tendrá que vender, prácticamente, unos 0,015$, menos de 2 céntimos de dólar (6,3Bs/$=422,1Bs/$* 0,015$). ¿Cómo no esperar que caiga la demanda real del sector privado del bolívar como activo? Nuevamente, cuando no haya, sino un único precio para el dólar y éste no se regale más (cuando no haya más privilegios para algunos a costa de las penurias de 30 millones), la demanda real privada de bolívares aumentará. Pero, aún si eso no fuese así en la práctica, cuando estalle el control de cambio, y el dólar se venda a todos, digamos, sobre 120Bs/$, el Estado se convertirá en el demandante de última instancia del bolívar.

En ese momento, y solo luego de que se ajuste el tipo de cambio y los precios relativos, lo que hoy “abunda” (los bolívares) escaseará y lo que hoy escasea (los bienes) abundará.

(5) Un mercado homogéneo de dinero. Esta condición tiene que ver con el punto anterior, y sí se cumple en el caso venezolano. Lógicamente, el mercado de dinero o, su espejo, el mercado paralelo de divisas se ha vuelto homogéneo y, por tanto, volátil en precios, mientras predomina un bajo volumen de transacciones. Dado el riesgo personal, y el riesgo político, económico y jurídico que vive el país, en ese mercado, prácticamente, todos quieren comprar y nadie vender (compradores de divisas no consiguen vendedores, por lo que se dan en la práctica pocas transacciones y su precio se hace bastante volátil – algo parecido a lo ocurrido en el mercado de cédulas hipotecarias a partir de 2007, cuando la crisis financiera y de los subprime en los EEUU). Prácticamente, es solo el cliente colombiano del contrabandista venezolano quien ofrece dólares al mercado negro. Ni el gobierno nacional ni los privados en Venezuela lo están haciendo. El gobierno, porque la política está secuestrada y los dólares se regalan a la mafia a 6,3Bs/$. Y los privados porque tienen miedo, no confían en el gobierno y se aferran al dólar. Pero, nuevamente, eso se acabará cuando se acabe el mercado negro (cuando estalle el control). En ese momento, el mercado dejará de ser homogéneo para ser heterogéneo. Entonces, compradores sí conseguirán al menos a un vendedor, el Estado, lo que reducirá el precio (de hecho, en ese momento habrá libre acceso a las divisas y a un solo precio, el oficial – ¿De dónde saldrán los dólares? Sencillo, de lo que hoy se va en contrabando y sobrefacturación).

(6) Un espiral salarios-precios-tipo de cambio-salarios, que haga persistir la hiperinflación en el tiempo. Esta condición no se cumple en la actualidad en Venezuela, lo cual es muy fácil de demostrar. Si bien es cierto que hoy en Venezuela existe un espiral salarios-precio-tipo de cambio oficial-salarios, no es correcto afirmar que exista un espiral salarios-precio-tipo de cambio paralelo-salarios, por una razón muy sencilla: los salarios no están aumentando al ritmo del tipo de cambio paralelo o negro (de hecho, el salario mínimo medido a dólar negro ha caído más de 90% de unos 170$ al 30-09-2012 a unos 16$ en la actualidad). Queda claro que, el tipo de cambio negro nominal actual, simplemente, no es sostenible, porque no existen los fundamentos (un salario suficiente) para mantenerlo. Cuando reviente el control de cambio, la unificación cambiaria será muy por debajo de la actual tasa del mercado paralelo.

En fin, la hiperinflación en términos de Cagan es prácticamente imposible en Venezuela. Así se quede sin reservas el BCV, mientras exista un flujo de divisas a vender del Estado, éste se convertirá en el demandante de última instancia del bolívar, al producirse la devaluación real de la unificación cambiaria. La misma acabará o lidiará con las 4 de 6 características de la hiperinflación referidas, que sí se dan en Venezuela (la 2, 3, 4 y 5).

La devaluación real reducirá el déficit y la impresión de bolívares para financiarlo. Pero, además, hará que el mercado de dinero de homogéneo pase a ser heterogéneo (de todos sentir aversión por el bolívar como reserva de valor, y de todos querer deshacerse de él aparezca alguien a demandarlo/absorberlo – el market maker/el Estado). Es muy sencillo. Cuando no se regale el dólar a 6,3Bs/$ y se unifique el cambio, digamos, en 126Bs/$, la devaluación real será un dato (i.e. el nivel de precios jamás aumentará 20 veces como el tipo de cambio), al igual que será un dato el superávit y la extracción neta de dinero base (ahora Pdvsa recogerá/demandará, ya no 6,3Bs/$, sino, digamos, 20 veces más, 126Bs/$).

En los países donde sí se puede producir hiperinflación, el Estado no genera dólares (e.g. Argentina). Así que, cuando se queda sin reservas en moneda extranjera, no cuenta con un flujo de divisas capaz de estabilizar el mercado (hacerlo heterogéneo). En esos países, cuando el Estado se queda sin suficientes reservas y el mercado de dinero se vuelve homogéneo (y todos quieren deshacerse de la moneda nacional), no hay quien esté dispuesto a comprar moneda local. Mientras que, en Venezuela, aún sin reservas líquidas, bastaría con que el Estado aumente en términos reales el precio del flujo de divisas a vender para que se convierta en el market maker o demandante de última instancia de la moneda nacional (i.e. le bastaría con dejar de regalar el dólar a 6,3Bs/$ y empezar a venderlo a 20 veces más).

Es sencillo, pronosticar, por tanto, que en Venezuela no habrá hiperinflación (por lo menos ahora) y que, cuando reviente el control (cuando el Estado empiece a cobrar por el dólar, o deje de regalarlo a 6,3Bs/$), lo que hoy supuestamente “abunda” (el bolívar) pase a escasear, y lo que hoy escasea (los bienes) pase a abundar.

Viene una obvia contracción real de la liquidez, un aumento de la velocidad de circulación del bolívar y un alza de la tasa de cambio e interés. Es decir, cualquier cosa menos hiperinflación (inflación de 200% o un poco más sí, pero, hiperinflación no, pues es casi imposible).

 

@garciabanchs

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