LOS DIARIOS GLOBALES han enviado corresponsales especiales a caracas para cubrir las votaciones del domingo próximo domingo.
Seleccionamos notas de los periódicos españoles El País, El Mundo y ABC y los argentinos Clarín y La Nación para que puedan observar la diversidad de tópicos tratados que quizá por la inmediatez a veces no percibimos los locales.
Desde críticas a la observación internacional hasta un saludo triste de Fidel Castro para no ahondar en otros temas como la homofobia de Maduro o el abuso del poder del gobierno de Maduro. Todos ellos aparecen en estos recortes:
ABC DE MADRID (WWW.ABC.ES )
El alcalde de Miami: «¿Por qué en Venezuela no hay observadores internacionales?»
MANUEL TRILLO@MANUELTRILLO / MADRID
Tomás P. Regalado, de visita en Madrid, repasa en una entrevista los comicios venezolanos, la realidad de Cuba y la política migratoria en Estados Unidos
Cubano de nacimiento, se considera alcalde de «la ciudad latinoamericana más cercana a Estados Unidos»: Miami. Tras participar en la Tribuna Efe-Casa de América, organizada en Madrid en colaboración con la Fundación Ortega y Gasset-Marañón, Tomás P. Regalado charló con un reducido grupo de periodistas sobre las inminentes elecciones en Venezuela, el presente y futuro de Cuba y la política migratoria en Estados Unidos.
-Si en estas elecciones continúa el chavismo en Venezuela, ¿esperan una crisis migratoria?
-No vemos una crisis migratoria venezolana, simplemente porque los Estados Unidos no lo van a permitir, no por la voluntad de ellos de irse. EE.UU. tiene ahora mismo mecanismos que no permiten un éxodo masivo al estilo de Mariel, de la crisis de los balseros o el éxodo haitiano…
-En su conferencia ha dado por hecho que Henrique Capriles ganará, pero no llegará a gobernar…
-Sí, si uno ve las manifestaciones que ha logrado generar Capriles, piensa que tiene sintonía con la mayoría de los votantes. Pero hay tantas historias donde se ha podido complicar este proceso de emitir y contar los votos, en el que está involucrado el gobierno cubano, que uno duda de que pueda gobernar. Además, con la ausencia de observadores extranjeros, que es básico. ¿Por qué no en Venezuela, si en todos los países hay observadores internacionales? Yo estuve en la elección de Violeta Chamorro en Nicaragua y había observadores de la OEA que rompían puertas de colegios cerrados.
-En cuanto a Cuba, ¿no tiene esperanzas de que caiga el régimen a menos que mueran sus dirigentes?
-Es un problema biológico. Si no es Fidel, es Raúl, que promete que se va a jubilar, pero de aquí a cinco años, va una vida para los cubanos. Además, la gente ya no pone atención a las promesas, porque no han cumplido ninguna. No hay ninguna señal que permita suponer que pueda haber una apertura real en Cuba, en el orden económico y mucho menos en el político. La reforma migratoria que hicieron es un mito para lograr expulsar disidentes. Prefieren expulsar disidentes a lidiar con ellos en el país, porque son muy persistentes. Por eso uno ha perdido la esperanza de una reforma real y de que Cuba se encamine hacia un cambio democrático sin ningún tipo de violencia, de resistencia por los que están aferrrados al poder.
-Y cuando ese problema biológico se solucione, ¿qué ocurrirá?
-Entonces, la apuesta democrática sí tendrá alguna posibilidad, porque habrá una figura que cohesione al sistema político. Ojalá Cuba no sea como Corea del Norte, con el hijo y el nieto… Cuando el pueblo cubano vea que los Castro han desaparecido de la escena, quizá retomen seriamente la democracia. Los cubanos en el exterior no pretendemos siquiera gravitar sobre quién debe gobernar Cuba. Eso es una cosa de los que lo han sufrido. Los cubanos en el exterior deben servir para llevar negocios, dinero.
—Dada la situación de miseria, tiene sentido el embargo?
—El régimen le llama bloqueo, pero es un bloqueo sui generis. Los turistas tienen acceso a Coca-Cola y comen bistecs de Nebraska, porque Cuba compra en EE.UU. siempre que lo haga en efectivo. El levantamiento del embargo significaría otorgarle crédito a Cuba, que es lo que busca. Recuerdo una vez que reportaba las noticias hace muchos años: Cuba pagó a España unos barcos para la flota del Atlántico con caramelos. Es un gobierno muy inestable desde el punto de vista económico. Algunos dicen que levantar el embargo es quitarle la bandera al régimen. Yo no lo creo. El embargo, como tal, no es un obstáculo para el comercio, sino una declaración político de Estados Unidos hasta que no haya algún tipo de libertades. Nada justifica que los EE.UU. levanten ese embargo y la comunidad cubana es mayoritariamente partidaria de que no se levante, porque sería una bofetada moral.
—Ha hablado usted de inmigración. ¿Como cree que quedará y cómo cree que debería quedar la legislación de inmigración en EE.UU.?
—Cómo quedará sólo Dios lo sabe, ni siquiera los senadores. Cómo debería, sería dar a esas personas que están en el limbo [doce millones] la posibilidad de ajustar su estatus y que se les ofreciera un camino a la ciudadanía. Este es el punto más controversial. Hay muchos en EE.UU. que todavía se resisten a que uno que no luzca igual que ellos se convierta en ciudadanos del país. Los que vinimos antes tuvimos la opción, eso es lo que ha dado a los cubanos el poder político a nivel nacional. Si nosotros en Miami pudiéramos normalizar el estatus de muchas presonas ilegales, podrían no estar escondidas, trabajando ilegalmente, estarían pagando impuestos. Si chocan, los tenemos que transportar al hospital; si echan basura, la recogemos…
—Habla de dificultades para muchos nortamericanos para admitir a los que no son como ellos..
.—Esos mismos norteamericanos, sus abuelos o tatarabuelos, vinieron de alguna parte. No hay muchos descendientes de navajos o apaches, todo el mundo desciende de alguien europeo: irlandés, alemán, italiano, judío… Tal vez los tatarabuelos de los congresistas que están votando no hablaban inglés. Es una realidad.
—¿Ve la diversidad como un activo económico de EE.UU.? ¿Las ciudades con más mezcla están en mejor posición?
—Definitivamente. Los inmigrantes hacen trabajos que a veces los nativos no quieren. Precisamente por el incentivo del sueño americano, trabajan el doble, generan más horas de productividad que otras que tienen cierta complacencia. Es un mito que le quitan el trabajo a los americanos. Pero aportan a medias: si se normalizaran, pagarían impuestos, licencias. Ahora solo recibimos de forma marginal por los impuestos a la venta. Para comprar no se pide pasaporte. Pero son migajas comparado con lo que se podría recibir si esta gente se ajutara a su procso migratorio.
Maduro convierte su cierre de campaña en un multitudinario homenaje a Chávez
12-04-2013 / 4:30: h EFEEl candidato del chavismo, Nicolás Maduro, convirtió hoy el cierre de la campaña electoral para los comicios presidenciales del domingo en un multitudinario acto de homenaje al fallecido Hugo Chávez, destacando su legado y prometiendo la continuidad de su proyecto político.
En el mismo escenario en el que Chávez finalizó hace seis meses su propia campaña para la reelección, Maduro encabezó un acto ante decenas de miles de chavistas en el que prometió junto a la familia del presidente fallecido el 5 de marzo que no le fallará al pueblo.
“No les fallaré, lo juro”, dijo Maduro al cerrar una presentación que comenzó con un vídeo del momento en que Chávez se presentó allí mismo por última vez y culminó con una grabación del gobernante cantando la melodía militar que entonó en su última aparición en televisión.
La primera parte del discurso, de más de hora y media, fue un monólogo sobre Chávez.
“Hoy estamos llegando a un punto del camino que nunca pensamos que íbamos a estar”, dijo, subrayando que era “la primera vez en la historia de la revolución bolivariana” que llegan “a esta avenida sin él”.
“Este es el pueblo de Chávez, este es el puesto de Chávez, Chávez sigue al frente con su ejemplo, con su amor”, exclamó, asegurando que “el imperialismo y la burguesía decadente y parasitaria” piensan que el chavismo se acabará sin él.
“Ahora es que hay Chávez pa’ rato en la historia futura de esta patria libre e independiente”, gritó.
Rodeado por los hijos y nietos de Chávez llegó incluso a pronosticar que uno de ellos, al que el presidente llamaba “el gallito”, sería presidente.
“Llegará su hora para ponerle la banda de presidente a este gallo de Chávez”, vaticinó Maduro.
Reiteró que Chávez fue objeto de una “guerra sucia brutal”, volvió a silbar emulando al pajarito en que el fallecido gobernante se le presentó al inicio de la campaña y no dejó de mencionar la fecha en que hace hoy once años comenzó el fallido golpe de Estado que durante menos de 48 horas depuso al gobernante.
“Hace once años se ejecutó la masacre contra el pueblo”, apuntó Maduro, acusando a “esta misma burguesía, esta misma derecha” por aquellos acontecimientos.
Volvió a acusar a la oposición de tener planes para desconocer los resultados y vaticinó que el domingo vencerá con 10 millones de votos y una diferencia de quince puntos, y afirmó que si Capriles quisiera dar un golpe le sucedería lo mismo que a Pedro Carmona, presidente de facto durante el golpe y hoy exiliado en Colombia.
“Actuaremos apegados a la ley y veremos un segundo Carmona, terminará solo, le darán una patada, lo expulsarán”, dijo.
Aseguró que en estos diez días “personalmente” vio más de 7 millones de personas participaron en los actos que encabezó, mientras que su rival, Henrique Capriles, congregó a “2 o 3 millones”.
“¿Qué significa derecha? ¿que esto es una dictadura? ¿o esto es una democracia movilizada, fortalecida? ¿una democracia de las mayorías?”, preguntó.
Dirigiéndose a la multitud, Maduro pidió ayuda para gobernar el país, “una tarea muy difícil esta de ser presidente y conductor de una revolución, es una tarea bien arrecha (dura), compañeros”, exclamó.
“Hay momentos para vivir, hay momentos para sufrir, pero hay momentos también para vencer”, sentenció, prometiendo a renglón seguido que iba a ser el presidente de Venezuela.
Maduro terminó por donde empezó. Con la imagen de Chávez en retratos, en las pantallas y en carteles sobre el escenario, el hombre ungido por el fallecido presidente dijo que desde donde esté “el comandante” mandaba sus bendiciones.
“Yo seré el presidente de los pobres, de los humildes, de los necesitados, de los enfermos, de los niños de las niñas”, gritó, destacando sus credenciales como hombre “humilde” e “hijo de Cristo de Redentor” y de Chávez.
El país acude este domingo a las urnas para elegir presidente
EFE
Los Candidatos
Henrique Capriles nació en Caracas el 11 de julio de 1972. Abogado de 40 años, fundador en el año 2000 del partido Primero Justicia y diputado venezolano desde 1999, fue el presidente más joven del Parlamento venezolano (precedente de la actual Asamblea Nacional). Elegido dos veces alcalde del municipio caraqueño de Baruta (en 2000 y 2004), ejerce desde 2008 como gobernador de Miranda, que abarca parte de Caracas. Fue reelegido en ese puesto en diciembre. Es candidato por la Mesa de la Unidad Democrática, coalición que agrupa a más de una docena de grupos opositores.
Descendiente de judíos del gueto de Varsovia y biznieto de víctimas del campo de exterminio de Treblinka, Capriles se declara católico practicante. Pertenece a la clase alta caraqueña. Por lado paterno forma parte de una familia de dueños de medios de comunicación y empresas inmobiliarias, entre otros intereses, y por la parte materna sus parientes poseen un importante complejo de salas de cine. Aunque sus apellidos están asociados al poder empresarial, ha procurado desvincularse de una imagen elitista para captar simpatías entre las clases más desposeídas. Nunca se ha casado y tampoco tiene hijos aunque se le conocen algunos romances.
Tras más de seis años como canciller (ministro de Exteriores), Nicolás Maduro fue nombrado vicepresidente ejecutivo tres días después de que Chávez lograra el triunfo en las elecciones del 7 de octubre. Nacido en Caracas en 1962, Maduro es un convencido izquierdista que se inició cuando cursaba grado medio como líder estudiantil maoísta y, sin pasar por la universidad, trabajó como chófer de autobuses del metro de Caracas, llegando a ser un destacado líder sindical en los 90. Con la muerte de Chávez en marzo, asumió como presidente encargado de Venezuela.
Conoció a Hugo Chávez mientras éste cumplía condena en prisión por su fallido golpe de Estado de febrero de 1992 debido a que su pareja, la abogada y actual procuradora del país, Cilia Flores, fue una de las encargadas de luchar por su liberación. Como uno de los fundadores de la formación antecesora del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Maduro fue elegido diputado en el 2000 tras haber participado en la redacción de la nueva Constitución de 1999 y en enero de 2006 fue designado presidente del Parlamento.
Hombre de máxima confianza de Chávez, que antes de su cuarta operación en Cuba en diciembre le nombró públicamente su sucesor, Es candidato de la coalición chavista Gran Polo Patriótico.
ABC
La homofobia de Maduro da ganancias a Capriles
Nicolás Maduro, de 50 años, el heredero designado por Hugo Chávez antes de morir el 5 de marzo, ha recurrido a las viejas artimañas de atacar a su adversario Henrique Capriles Radonskipor su soltería, la homofobia y el machismo dominante en Venezuela. Pero en lugar de restarle votos, lo que ha hecho es subirle puntos, logrando que el volátil segmento gay del electorado se incline a favor del candidato que es victimizado, «elemental Watson» diría el investigador inglés Sherlock Holmes.
Desde el primer día de la inscripción de su candidatura, el pasado 15 de marzo, el delfín chavista marcó territorio en la sede del Consejo Nacional Electoral, besando en público a su mujer Cilia Flores y diciendo que a él sí le gustaban las mujeres, en alusiones a su rival de la oposición.
Atajando la pelota Capriles dijo : «quiero desde aquí enviar una palabra de respeto y consideración, de rechazo, a las declaraciones homofóbicas de Nicolás, no es la primera vez. Yo creo en una sociedad sin exclusión y así se lo digo al país, una sociedad sin que nadie se sienta excluido por su forma de pensar, por su raza, por su credo, por su orientación sexual».
Meses atrás durante la pasada campaña presidencial de octubre cuando era el segundón de Chávez como vicepresidente, Maduro calificó de«mariconzones» al abanderado de la oposición y su equipo de la Mesa de la Unidad Democrática, lo que no produjo arañazos a ese 45 % que votó por el joven gobernador de Miranda.
El joven abogado de 40 años se ha visto obligado a responder sobre las incómodas insinuaciones de su adversario. En la cadena Globovisión dijo: «no voy a caer en el terreno en que quiere caer Nicolás», pero «sí le voy a salir al frente a declaraciones homofóbicas que pretendan hacer sentir mal a los venezolanos que tengan una orientación sexual distinta. Creo en una sociedad que se respeta a todo el mundo, tengo una visión progresista de la vida», comentó para después aclarar: «la vida no me la ha dado (una novia). La estoy buscando».En su mitin de cierre de campaña en la avenida Bolívar de Caracas del domingo pasado apareció su novia actual, una bella presentadora de televisión llamada Caterina Valentino, que animó el escenario de la multitudinaria concentración mientras Capriles recorría la abarrotada avenida.
Pero Maduro ha continuado con sus ataques sexistas. Hace tres días dijo en San Juan de los Morros, Guárico, que él no es homófobo: «si yo fuera homosexual, lo asumiría con orgullo a los cuatro vientos, y amaría a quien me tocara amar con el corazón, sin problemas».
Ayer, un día antes del cierre de campaña, dijo en Barquisimeto, estado Lara, que en «la noche la pasaría mal porque no saludó a su mujer durante el día», siguiendo los pasos de Chávez que un 14 de febrero del 2000, Día de San Valentín, dijo por la radio a su mujer Marisabel«espérame esta noche que te voy a dar lo tuyo».
El País
El fantasma de Chávez preside el final de la campaña electoral venezolana
Maduro asegura que la revolución bolivariana continúa en un gran mitin de masas en Caracas
Nicolás Maduro, el presidente ungido en su lecho de muerte por el caudillo bolivariano Hugo Chávez, cerró en la noche del jueves la campaña electoral más corta de la historia de Venezuela, de tan solo diez días de duración, con un gigantesco acto de masas en Caracas. Ante cientos de miles de partidarios vestidos de rojo y acompañado por el exfutbolista Diego Armando Maradona, Maduro, con camisa blanca, llamó a una victoria aplastante, con no menos de 10 millones de votos, en las presidenciales del domingo. “La burguesía cree que la revolución llegó a su fin, que el chavismo se acabó, pero hay Chávez para rato en la historia futura de esta patria libre e independiente, la revolución continúa”, clamó.
El huracán bolivariano estaba programado para coincidir con el undécimo aniversario del golpe de Estado fracasado contra Chávez y el mitin, plagado de jaculatorias revolucionarias, tuvo el carácter de una ceremonia religiosa en la que Maduro fue entronizado como el verdadero y único hijo del “comandante supremo”, del “redentor de los pobres”, del “gigante de los pueblos latinoamericanos”.
El presidente encargado no dejó pasar la efeméride y amenazó al líder opositor, Henrique Capriles, con estas palabras: “Si el señorito se atreve a desconocer los resultados del domingo, llamaré al pueblo y se convertirá en otro Carmona”, en alusión al empresario Pedro Carmona, cabeza visible del golpe de 2002.
Asimismo, prometió luchar contra la inseguridad ciudadana, acabar con la corrupción, mejorar las infraestructuras y la situación económica, sobre todo en el sector eléctrico, que prometió declararlo “asunto de seguridad nacional” y “militarizar” todo el sistema.
La marea roja chavista llenó las siete principales avenidas del centro de la capital. Miles de personas y empleados públicos acarreados en autobuses en el mejor estilo del PRI mexicano se concentraron en el centro de Caracas para dar el apoyo de la raza a su candidato. Todos los entrevistados explicaban emocionados su presencia expresando su agradecimiento a la obra social de Chávez y su plena confianza en Maduro. Patria, lucha, revolución y amor al comandante eran las palabras más repetidas así como los eslóganes “¡Chávez, te lo juro, voto por Maduro!” y “¡Con Maduro, el pueblo está seguro!”. Algunas mujeres llevaban un bigote postizo en homenaje al “candidato de la patria” como le llaman los medios oficiales.
Capriles cerró su campaña en el Estado de Lara, en el centro oeste del país. Llamó a los venezolanos a “derrotar la violencia” y a sacar al país adelante con “esperanza, fuerza y valentía”. Prometió la creación de tres millones de empleos nuevos, una subida salarial general del 40% y dijo que el domingo la elección es “entre la vida y la muerte”.
Dada la extrema polarización política que vive el país, la campaña ha sido un intercambio de golpes más que de propuestas entre el heredero del líder bolivariano y el candidato opositor, y una especie de segunda vuelta de las elecciones del pasado 7 de octubre cuando el oficialismo se impuso por 1,8 millones de votos (cerca de 8 millones contra seis). Ha sido también la primera sin la presencia física de Chávez aunque su fantasma haya estado permanentemente en el primer plano de la propaganda del Gobierno hasta el extremo de convertir los comicios en una guerra santa en honor del “hijo del Cristo de los pobres”. En cualquier caso, como dice el analista Manuel Felipe Sierra, “aunque Maduro haya actuado como un médium del caudillo, la desaparición de Chávez es ya un elemento de distensión y gane quien gane se abrirá una nueva etapa política en Venezuela”.
El recuerdo constante del comandante por parte de Maduro, al que ha citado más de 5.000 veces y ha llegado a aparecérsele como un pajarito es una escena ridícula que dio la vuelta al mundo, podría tener efectos indeseados. Si por una parte, el antiguo sindicalista y exministro de Exteriores, quien nunca antes se ha sometido al veredicto de las urnas, necesitaba concentrar el voto de adhesión sentimental al líder fallecido, por otra la comparación entre los dos hombres y las constantes referencias al pasado juegan en su contra, según los analistas.
“El carisma de Chávez no se reemplaza. Era un encantador de serpientes que cuando hablaba producía un carrusel de emociones. Maduro es el rey del autogol”, afirma el poeta y escritor Leonardo Padrón. Su heredero se ha visto obligado a aprobar en sus primeros cien días de Gobierno dos devaluaciones del bolívar, que ha perdido un 46% de su valor, y sus promesas electorales sobre mejoras en las infraestructuras y servicios públicos corrían el peligro de sonar a críticas al nuevo santón popular. Pese a la demostración de fuerza de ayer, la fidelidad real del votante de simpatía chavista a Maduro es una de las incógnitas de la campaña. En anteriores elecciones, cuando el comandante no era candidato, el voto de sus partidarios bajaba. Esa abstención podría ser clave ahora cuando sondeos internos de algunos institutos de opinión apuntan a un resultado mucho más ajustado del que se preveía.
Si se confirmara esa tendencia será mérito indiscutible de Capriles, que aceptó la candidatura en unos momentos muy difíciles para la oposición tras sus derrotas en octubre y en las regionales de diciembre. En pocos días ha logrado devolver la esperanza a su electorado recurriendo a la munición empleada en las pasadas elecciones –garantía de que conservará las conquistas sociales del chavismo y promesa de una gestión más eficaz-, pero, sobre todo, empleando un tono mucho más agresivo contra su rival e insistiendo en las irregularidades del sistema electoral.
Sus críticas al Centro Nacional Electoral (CNE), integrado por mayoría de chavistas, así como sus sospechas de un posible fraude electoralhan sido un tema central de su campaña. Semanas atrás se supo que un miembro del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) tenía acceso al sistema operativo de 45.000 máquinas de votación y hay dudas sobre la validez del censo electoral. Capriles ha hablado incluso de que el régimen prepara el llamado Plan Stalin para “torcer la voluntad popular”.
Estas circunstancias han sembrado la inquietud sobre la posibilidad de incidentes violentos en la noche electoral y en los días siguientes si alguno de los dos contendientes no reconociese su derrota. En ese caso será crucial el papel que adopten las Fuerzas Armadas, garantes del orden constitucional, pero muy ideologizadas en sus niveles más altos.
La violencia política ya ha estado presente en la campaña con el apaleamiento ayer de 14 partidarios del líder de la oposición en la ciudad de Mérida por descontrolados chavistas o días atrás el asalto a tiros y botellazos por otros fanáticos del régimen al campamento de un grupo de estudiantes que realizaban una huelga de hambre en una plaza de Caracas para exigir elecciones limpias. También la violencia común. Además de los asesinatos y balaceras habituales que recogen los periódicos, varias figuras populares en el país han sido víctimas recientemente de secuestros exprés.
La suerte está echada y solo hay una cosa segura: que gane quien gane heredará una complicada situación económica con una industria petrolera en crisis, alta inflación, gran déficit fiscal y deuda pública, apagones y acuciante desabastecimiento de alimentos básicos.
El Mundo
El chavismo se vuelca con Maduro y Capriles busca convencer a los indecisos
Maduro recurre a Maradona para el cierre de campaña
Capriles busca puentes con el chavismo y trata captar indecisosJacobo G. García | Daniel Lozano | Agencias | Caracas
Actualizado viernes 12/04/2013 06:26 horas
Horas antes de que Maduro se hubiera levantado de la cama, los alrededores de Parque Central eran ya un río rojo de seguidores llegados hasta Caracas para asistir a su mitin de cierre de campaña. Cientos de autobuses de Barinas, Puerto Ayacucho o San Cristóbal del Táchira desembarcaron en la capital cuando aún era de noche.
Aún no había amanecido y los vendedores ambulantes hacían su agosto vendiendo bigotes de velcro a 20 bolos (2’5€ al cambio oficial). Con el paso de las horas, como un rio de lava que toma cada esquina, miles de personas vestidas de rojo fueron cubriendo el cemento. Con banderas, muñecos de cartón y las pancartas habituales: “Chávez, lo juro, mi voto es para Maduro” o “Con Maduro al volante, Venezuela hacia adelante”.
“Debemos seguir construyendo la Revolución. El oligarca (Capriles) nos va a quitar los programas sociales”, afirmó Jesús Lárez, universitario de 19 años, mientras sigue por una pantalla gigante el avance de Maduro, con una bandera venezolana al cuello, en un vehículo descubierto. “Yo voy a votar a Maduro para continuar el proceso que lideró nuestro comandante Chávez”, añadió Ramón Materán, ingeniero agrónomo de 59 llegado desde Barinas, la tierra natal del comandante.
Cada pocos metros unas enormes cornetas (altavoces) repetían mensajes de Chávez y una frase que ya pasó a la historia: “Mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable absoluta, total, es que ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente”.
Poder ver a Maradona
“La venta ha estado buena porque la gente quiere llevarse un recuerdo del comandante para su casa y tenerlo en su corazón, asegura Juan Gómez, quien en la Avenida Bolívar ofrecía fotografías del comandante repartidas por una sábana sobre el suelo. “De Maduro también se vende, aunque menos. El ídolo de la patria siempre será Chávez. Él es el libertador de los pobres”, señala ejercitando su vena vendedora. Juan reconoce que la foto que más beneficios el es una de Chávez vestido de militar.
“Hemos venido a darle nuestro apoyo al legado de Hugo Chávez. Estamos cansados después de 12 horas de carretera, pero los revolucionarios estamos acostumbrado a esto. Este pueblo está hecho de trabajo y de amor”, explica Alejandro, llegado también de Barinas con la emoción de poder ver a Maradona en la tarima junto a Maduro. ¿Pronóstico para el domingo? “Llegaremos a los diez millones de votos”, dispara.
Vestido con una camisa roja con su apellido y el número 10 en su espalda, Maradona saludó a la multitud y lanzó en varias oportunidades besos hacia el cielo, en lo que fue interpretado como un homenaje a Chávez, quien murió de cáncer el 5 de marzo.
Acompañando a Maduro en el escenario montado para el acto, Maradona tuvo tiempo de firmar autógrafos y arrojar pelotas de fútbol a la multitud. “Aquí tenemos a Diego Armando Maradona, que ha venido a ratificar su amor por el Comandante Chávez”, dijo Maduro, quien destacó que el exfutbolista estuvo con Chávez “en las buenas y en las malas”.
Pero no todo es entusiasmo altruista. También desfilan por la Avenida Bolívar cinco trabajadores de PDVSA llegados de Puerto Ordaz, que hace sólo unos días estaban en este mismo lugar apoyando a Capriles. “No nos obligan a venir pero nadie se atreve a quedarse en casa por lo que pueda pasar”, confiesa aprovechando que su jefe se ha distanciado algunos metros.
En unas pocas horas el río se transforma en “lluvia de pueblo” sobre las siete inmensas avenidas de Caracas. Como testigos mudos de la impresionante marcha bolivariana, varios edificios de la Gran Misión Vivienda y el esqueleto de otro más en camino cubierto una inmensa foto de Chávez con su firma. A sólo tres días de las elecciones, el chavismo exhibió, una vez más, su poderoso músculo en el corazón del país.
Capriles: ‘Una nueva Venezuela’
Por su parte, el candidato de la oposición también cerró su campaña con un baño de masas por las calles de la ciudad de Barquisimeto. “El lunes habrá una nueva Venezuela. El lunes todos a darnos el abrazo del futuro, de la esperanza”, proclamaba Henrique Capriles que ha buscado de nuevo tender puentes con el sector chavista, en un país aún conmocionado por la muerte del comandante: “Salgamos a buscar a otros hermanos que a esta hora no están decididos, salgamos a buscar a otros hermanos que estaban con la causa del presidente (Chávez) pero que no le gusta ese candidato que le pusieron por allí”.
En un discurso de cerca de una hora, Capriles sostuvo que el domingo están en juego dos proyectos de país y prometió un gobierno que trabajará “por el bienestar de los venezolanos”. “Esta ha sido una campaña completamente atípica, hemos tenido que vencer muchos obstáculos, una campaña donde hemos visto dos proyectos”, dijo.
Capriles volvió a tomar como bandera la lucha contra la violencia que azota Venezuela, señalando que si hay “un compromiso con transformar el sistema penitenciario, con la educación, con la vida, Venezuela se levantará y tendrá vida”.
Venezuela: República o Barbarie
Diego D’Sola (*)
Actualizado jueves 11/04/2013 07:49 horasEl 14 de abril Venezuela escogerá entre república o barbarie. En los últimos días, la oposición democrática ha dado un vuelco anímico enorme y ha cerrado filas en torno a su candidato presidencial, Henrique Capriles. Este aire fresco de optimismo que se respira en las calles es un ejemplo más de la reciedumbre y convicción democrática de un país sometido a 14 años de autoritarismo.
Venezuela constituye hoy lo que el periodista Fareed Zakaria llamaría una “democracia iliberal”, un país que a pesar de cumplir con el requisito sine qua non de la democracia al celebrar elecciones, ha sufrido el desmantelamiento de toda su estructura republicana. El régimen chavista es una réplica de la “democracia presidencial” de Nasser, la “democracia orgánica” de Franco, o la “democracia guiada” de Sukarno, todas dictaduras bien enmascaradas. La tarea política de la oposición es rescatar la república, y con ella el Estado de derecho, la separación de poderes y la rendición de cuentas.
Henrique Capriles representa cabalmente la democracia y la república constitucional. Por el contrario, el candidato oficial, Nicolás Maduro, encarna como su antecesor el caudillismo, mal del que siempre ha padecido Latinoamérica. En su ensayo sobre el “gendarme necesario”, el historiador John Lynch ilustra: “Los caudillos han pasado a la historia como instrumentos de la división, destructores del orden y enemigos tanto de la sociedad como de ellos mismos”.
La revolución bolivariana tiene como pedestal el comunismo cubano. El régimen chavista convirtió en 14 años al Estado venezolano en instrumento de dominio personal. Parafraseando al fallecido historiador Simón Alberto Consalvi, revolución chavista significa presidencia vitalicia, sumisión de los poderes del Estado, desaparición de los partidos y sindicatos, aniquilación de los derechos humanos, muerte de la libertad de expresión, resurrección del militarismo y reinado del gendarme necesario.
En la cúspide de su poder, Hugo Chávez juró que convertiría a Venezuela en un “mar de felicidad con verdadera paz y justicia social”. ¿Cuál es su legado? La tasa de criminalidad más alta del continente, la corrupción y los presos políticos, la escasez de rubros básicos, la desaparición progresiva de la propiedad privada, la politización de las Fuerzas Armadas, el colapso del aparato productivo, el despilfarro de recursos y la dependencia de la renta petrolera.
El ex presidente Rómulo Betancourt no aró en el mar cuando, el 18 de Octubre de 1945, sembró la semilla de la democracia: “La gran consigna de esta noche histórica… [es el] voto directo, universal y secreto”. Llegó la hora de que la oposición democrática rescate lo que fuere su otra proclama: “Hagamos del presidente, no una especie de monarca sin corona, sino un funcionario situado en el más alto escalafón administrativo, pero sometido al control del congreso y la opinión pública”.
El 14 de abril Venezuela está convocada a defender la democracia y la república frente al proyecto castro-comunista. El futuro de la libertad está en juego.
(*) Diego D’Sola es articulista del diario ‘Tal Cual’
CLARIN DE BUENOS AIRES (Clarín.com.ar )
Maduro cerró su campaña con Maradona en el escenario y pajaritos en su hombro
El candidato chavista encabezó un multitudinario acto de cara a las presidenciales del domingo. Sus asesores le habían recomendado evite los silbidos que imitan el canto de las aves.
11/04/13 – 21:40
Con pajaritos en el hombro y Diego Maradona en el escenario, el candidato presidencial del chavismo, Nicolás Maduro, encabezó este jueves un multitudinario acto de cierre de campaña en Caracas para las elecciones que definirán el domingo al sucesor del fallecido presidente Hugo Chávez.
Bajo una lluvia de papel picado, entre las luces multicolores, Maduro se mostró en el escenario con Maradona, amigo cercano de Chávez, quien llegó ataviado con una gorra con los colores de la bandera venezolana y una camisa roja, el color del chavismo, estampada con el número 10 y leyendas a favor de una eventual re-reelección de Cristina Kirchner. “La mano de Dios está con nosotros”, gritó un conductor del acto, arrancando aplausos de la muchedumbre.
Vestido de blanco, junto a su esposa Cilia Flores y funcionarios del gobierno, Maduro, un corpulento hombre de 50 años, de característico bigote negro, llegó hasta la tarima a bordo de una camioneta que se abrió paso con dificultad, durante más de dos horas, desde el Palacio presidencial de Miraflores por abarrotadas avenidas de Caracas.A su paso, saludaba con el puño en alto y lanzaba besos, mientras la muchedumbre emocionada gritaba consignas, ondeaba banderas nacionales, hacía sonar trompetas y mostraba afiches con el rostro sonriente de Chávez y su delfín. “íViva Chávez, viva Maduro!”, decían a coro.
“Soy chavista, socialista y antiimperialista. Aquí todos estamos conscientes de que vamos a votar por Chávez”, dijo entre la multitud un hombre vestido íntegramente de rojo y quien ondeaba una enorme bandera de Venezuela con un pintoresco pajarito de papel en la punta del asta.
En el arranque oficial de la campaña, Maduro narró que estaba orando cuando se le apareció Chávez en forma de pajarito y silbó como dándole la bendición. Desde entonces este animalito se ha convertido en símbolo de su campaña.Desde las ventanas de los imponentes edificios caraqueños, muchos saludaban. La maquinaria del partido no escatimó nada para la gran fiesta del cierre de una agresiva y breve campaña de diez días, tras la muerte de Chávez el 5 de marzo de cáncer.
Desde Venezuela, Maradona pide por “Cristina 2015”
El ex director técnico de la selección argentina llegó a Caracas para apoyar al candidato chavista Nicolás Maduro. Su camisa a favor de la re-reelección.
Diego Armando Maradona ya está en Venezuela para ser la estrella del cierre de campaña del candidato chavista Nicolás Maduro, pero además viajó al país del ex presidente Hugo Chávez con un claro mensaje: “Cristina 2015”.
La leyenda a favor de la re-reelección puede leerse en la camisa que Maradona su puso para participar de los actos de Maduro, de acuerdo a una imagen que subió a Twitter el empresario Gerardo Ferreyra, uno de los dueños de Electroingeniería.
La prenda del ex astro del fútbol es roja, tiene las banderas de Venezuela y Argentina, y tres frases bordadas: “Maduro Presidente”, “Chávez comandante” y “Cristina 2015”, en un claro aval a la posibilidad de que la mandataria se presente a un tercer periodo de Gobierno.
Los símbolos por los que se pelean Maduro y Capriles
El autobús, el uso de la gorra y la imagen de Simón Bolivar son algunos de los íconos venezolanos de los candidatos en la campaña que cerró ayer
La campaña electoral en Venezuela, que llega ayer a su fin, es -como todas- un juego de estrategias de seducción de los votantes que pasa por el balance de lo hecho hasta ahora y por la promesa de futuro. Sin embargo, también se desarrolla en el terreno de lo simbólico.
Si hay un lugar donde se enfrentan dos propuestas diametralmente distintas es la arena en la que se miden el socialismo bolivariano del presidente interino, Nicolás Maduro, con la moderación “social-brasileña” del postulante opositor, Henrique Capriles.
Lo llamativo del caso es que, a pesar de las diferencias, las armas empleadas en la batalla simbólica acaban siendo de lo más similares, por no decir las mismas: un autobús, una gorra tricolor y el libertador Simón Bolívar, según detalla un informe de la BBC.
El autobús
Uno de los problemas de imagen de Maduro podría derivar de sus años de ministro de Relaciones Exteriores y no de su pasado obrero, que más bien sería su fortaleza.
En la oposición se oyen críticas a alguien que “conoce mejor aeropuertos extranjeros que los barrios”. Durante su etapa de canciller, no era extraño ver a Maduro con un elegante traje y una corbata.
Con esa imagen, no es fácil presentarse como el candidato del pueblo que confronta a la opción “de los ricos”. Por eso, durante esta campaña ha tratado de reivindicar sus orígenes como sindicalista en el Metro de Caracas, donde fue conductor del llamado Metrobús.
Así, en algunos de sus eventos ha aparecido al volante de un autobús: chofer de la revolución, casi literalmente.
En el caso de Capriles, ha invitando a los venezolanos a sumarse a su causa con el eslógan “subirse al autobús del progreso”. En un intento por manejar el símbolo a su favor, Capriles ha acusado a Maduro de conducir su autobús en reversa.
Al igual que el aspirante oficialista, a Capriles también podría caberle un “pero” respecto a esto del autobús. “Jamás en su vida ese señor se ha montado en un autobús, que diga cuántos autobuses tomó en su vida”, dijo el oficialista Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional.
La gorra
Cabello hizo estas declaraciones ataviado con una gorra tricolor inspirada en los colores de la bandera venezolana, casi idéntica a la que en la campaña de 2012 se convirtió en la imagen de marca de Capriles.
Esa gorra era el símbolo que identificaba a los seguidores del líder opositor. Si se veía a un venezolano que la vestía, no cabía duda: era opositor. Tanto como chavista era aquel que iba vestido de rojo.
Desde el 4 de febrero pasado, el asunto no está tan claro. Ese día el oficialismo celebró el aniversario del fallido intento de golpe de Estado de Chávez, en 1992, incorporando el símbolo de la gorra tricolor.
La idea fue precisamente de Cabello, que acompañó a Chávez en la asonada cuando era teniente. El presidente de la Asamblea Nacional dijo estar recuperándola porque había sido utilizada originalmente por “Clase media en positivo”, una organización sociopolítica vinculada al chavismo.
“Esta gorra es un símbolo desde hace mucho de la revolución bolivariana. Los únicos que aman esta bandera son los chavistas, lo patriotas revolucionarios”, dijo Cabello en su momento.
Son casi idénticas. La oficialista luce un “4F” en un costado de la parte frontal y la opositora, o aparece totalmente limpia o luce alguno de los lemas de la campaña de Capriles de un lado. El candidato antichavista respondió que no estaba dispuesto a dejar que se la arrebataran. Y en eso están: unos y otros vistiendo la misma gorra, para diferenciarse del adversario.
Simón Bolívar
Si de alguna manera le gustaba definir su pensamiento, Chávez decía ser “bolivariano” además de socialista. Le cambió el nombre al país para ponerle “República Bolivariana”, su revolución la bautizó como “bolivariana” y durante sus largos discursos hablaba constantemente de la vida y obra de El Libertador.
El chavismo asumió como propia la imagen de Bolívar, aunque basta conversar con opositores venezolanos de a pie para comprender que estos no renunciaron al derecho de invocar al más prominente prócer de su historia.
Así quedó demostrado cuando, en un golpe de efecto, la oposición bautizó su comando de campaña como “comando Simón Bolívar” (el de Maduro se llama “comando Hugo Chávez”).
En el oficialismo la indignación por ver el nombre en el lado opositor de un símbolo que consideran intrínsecamente suyo no se hizo esperar.
Hasta tal punto fue así que Jorge Rodríguez, jefe del comando de campaña Hugo Chávez, dijo que en realidad la oposición rendía honor a “Simón Bolívar Buckner Junior”, un coronel estadounidense que peleó en la Segunda Guerra Mundial y no a El Libertador.
“(Simón Bolívar Buckner Jr.) se ocupó de la defensa de Alaska y se distinguió por ser un gran racista (.) Él decía que hay que tratar de no tener soldados de color en sus tropas porque ‘si se mezclaban con los esquimales saldría la raza más fea del mundo'”, dijo Rodríguez.
La Razón de Argentina
Maradona, en Caracas: “Maduro Presidente, Cristina K 2015”
Diego participó en Venezuela del cierre de campaña de Nicolás Maduro; mostró una camisa roja con tres inscripciones políticas y pateó pelotas a la multitud
CARACAS.- En su segundo día en Venezuela, tras arribar anteayer por la tarde a Caracas, Diego Maradona participó en el cierre de campaña del candidato oficialista Nicolás Maduro. Y, en la antesala del acto, se lo pudo ver a Pelusa con un camisa roja en la que dejó bien en claro su postura política: allí se pueden leer las frases “Maduro Presidente”, “Cristina K 2015” y “Chávez Comandante”.
Incluso Diego enardeció aún más a los miles de seguidores al patear algunas pelotas a la multitud.
Las elecciones. La campaña fue del 2 al 11 de abril, por lo que hoy es el cierre, mientras que las elecciones serán el próximo domingo. Los principales candidatos son Nicolás Maduro (vice de Chávez) y Henrique Capriles (el principal opositor). Entre ellos se definirá quién ocupará la presidencia tras la muerte de Hugo Chávez.
La Nación de Argentina
Con emoción y tristeza, Fidel Castro recordó a Hugo Chávez
El ex presidente cubano se mostró conmovido mientras escuchaba la canción “El regreso de un amigo”, dedicada al fallecido líder bolivariano
El ex presidente cubano Fidel Castro lució triste y abatido mientras escuchaba una canción dedicada a su amigo y aliado, el fallecido líder venezolano Hugo Chávez, según imágenes que fueron difundidas por la televisión el jueves en la isla.
El noticiero televisivo de la tarde divulgó el inusual reportaje, que en unos nueve minutos mostró el primer homenaje público de Castro a Chávez, cuya amistad llevó a una estrecha alianza entre Cuba y Venezuela durante los 14 años de Gobierno del fallecido líder.
Castro, de 86 años y alejado del poder desde que se enfermó en el 2006, era considerado por Chávez como su padre y mentor político.
“Nos preparamos para escuchar la canción”, dijo Castro, invitando a oír el tema “El regreso de un amigo”, compuesto por el cubano Raúl Torres, durante la inauguración de una escuela en La Habana, el martes, y reportada el jueves por medios locales.
“Toda la ternura de este amigo (…) nadie piensa que se ha ido, fue un momentico a la misa y va a volver con Sandino, con el Che, Martí, Bolívar”, dice un estribillo de la canción que Castro escuchó con visible tristeza.
Lentos planos del rostro de Castro fueron intercalados con imágenes de video antiguas en que ambos líderes aparecen riendo, conversando, caminando entre multitudes o paseando en una pequeña embarcación vestidos de verde oliva.
La amistad iniciada durante una visita a la isla del líder venezolano en la década de 1990, se fortaleció durante los mandatos sucesivos de Chávez y permaneció imbatible tras la enfermedad de Castro en el 2006, que lo llevó a delegar sus cargos en su hermano menor y actual presidente Raúl Castro.















