La lente de The New York Times se posa en la refinería de Amuay

LO OCURRIDO EN AMUAY la pasada madrugada del sábado ha sido reseñada por los medios internacionales.

En esta oportunidad, el diario estadounidense The New York Times, bajo la lente de Meridith Kohut, presenta una fotogalería en la que se muestra las consecuencias de la explosión. Dado la calidad periodística del trabajo realizado por Kohut lo presentamos, a la vez que nos solidarizamos con todos los venezolanos en esta hora terrible que vivimos.

El pasado lunes,  residentes de Punto Fijo, Venezuela, huyen de una explosión en la refinería de petróleo Amuay. Las explosiones en la planta de la estatal han matado al menos a 41 personas.

Contratistas trabajaban para limpiar el aceite derramado luego de la explosión de la refinería Amuay  el fin de semana. Petróleos de Venezuela, que gestiona la refinería, tuvo una tasa de accidentes en 2011 que fue varias veces mayor que la petrolera estatal de Colombia, según afirmaciones de un ex ejecutivo de la compañía.

Mientras los bomberos luchaban por controlar las llamas en el interior de la refinería, la destrucción de la explosión afectó las residencias de la clase trabajadora de Punto Fijo.

Hogares y  empresas se convirtieron en montones de cemento y vidrios rotos por una poderosa explosión que sacudió a la refinería a las 1:15 am del sábado.

Residentes que tratan de recuperar sus pertenencias de sus casas destruidas tuvieron que saltar por encima de charcos de aceite que llenan las calles, al parecer, se filtra de las tuberías subterráneas que irrumpieron por la explosión en la refinería, la más grande de Venezuela.

Los altos precios del petróleo en los últimos años han permitido que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez,  aproveche los ingresos de la estatal  para pagar los gastos del gobierno, incluyendo el aumento del gasto militar y proyectos de infraestructura.

Críticos al gobierno dicen que Chávez  ha desviado el dinero destinado al mantenemiento la seguridad en sus refinerías.

Chávez se mostró en contra de convertir la tragedia en un  acto político. Su rival en las próximas elecciones, Henrique Capriles Radonski, afirmó que iba a hacer un mejor trabajo de la empresa petrolera, de ser electo.

El pasado lunes, un velo de humo negro se eleva de la quema de los tanques, mientras  que el incendio se extendió a un tercer tanque. Las autoridades señalaron que los vientos cambiantes hacían el trabajo de los bomberos más difícil.

Entre las víctimas hay miembros de la Guardia Nacional de Venezuela cuyo puesto de comando estaba cerca de los tanques de almacenamiento. Muchas de las otras víctimas eran familiares de los soldados, entre ellos varios niños.

Funcionarios disputan informes de que algunos residentes de la zona había olido fugas de gas horas o días antes del accidente. Para el domingo, muchas personas que viven cerca de la refinería ya se habían ido a refugios o casas de amigos o parientes.

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LO OCURRIDO EN AMUAY la pasada madrugada del sábado ha sido reseñada por los medios internacionales.

En esta oportunidad, el diario estadounidense The New York Times, bajo la lente de Meridith Kohut, presenta una fotogalería en la que se muestra las consecuencias de la explosión. Dado la calidad periodística del trabajo realizado por Kohut lo presentamos, a la vez que nos solidarizamos con todos los venezolanos en esta hora terrible que vivimos.

El pasado lunes,  residentes de Punto Fijo, Venezuela, huyen de una explosión en la refinería de petróleo Amuay. Las explosiones en la planta de la estatal han matado al menos a 41 personas.

Contratistas trabajaban para limpiar el aceite derramado luego de la explosión de la refinería Amuay  el fin de semana. Petróleos de Venezuela, que gestiona la refinería, tuvo una tasa de accidentes en 2011 que fue varias veces mayor que la petrolera estatal de Colombia, según afirmaciones de un ex ejecutivo de la compañía.

Mientras los bomberos luchaban por controlar las llamas en el interior de la refinería, la destrucción de la explosión afectó las residencias de la clase trabajadora de Punto Fijo.

Hogares y  empresas se convirtieron en montones de cemento y vidrios rotos por una poderosa explosión que sacudió a la refinería a las 1:15 am del sábado.

Residentes que tratan de recuperar sus pertenencias de sus casas destruidas tuvieron que saltar por encima de charcos de aceite que llenan las calles, al parecer, se filtra de las tuberías subterráneas que irrumpieron por la explosión en la refinería, la más grande de Venezuela.

Los altos precios del petróleo en los últimos años han permitido que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez,  aproveche los ingresos de la estatal  para pagar los gastos del gobierno, incluyendo el aumento del gasto militar y proyectos de infraestructura.

Críticos al gobierno dicen que Chávez  ha desviado el dinero destinado al mantenemiento la seguridad en sus refinerías.

Chávez se mostró en contra de convertir la tragedia en un  acto político. Su rival en las próximas elecciones, Henrique Capriles Radonski, afirmó que iba a hacer un mejor trabajo de la empresa petrolera, de ser electo.

El pasado lunes, un velo de humo negro se eleva de la quema de los tanques, mientras  que el incendio se extendió a un tercer tanque. Las autoridades señalaron que los vientos cambiantes hacían el trabajo de los bomberos más difícil.

Entre las víctimas hay miembros de la Guardia Nacional de Venezuela cuyo puesto de comando estaba cerca de los tanques de almacenamiento. Muchas de las otras víctimas eran familiares de los soldados, entre ellos varios niños.

Funcionarios disputan informes de que algunos residentes de la zona había olido fugas de gas horas o días antes del accidente. Para el domingo, muchas personas que viven cerca de la refinería ya se habían ido a refugios o casas de amigos o parientes.

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