Chávez alistó a dos comandos de milicianos “rojos rojitos” para defender Correa en Ecuador

EN UNA DE SUS DECLARACIONES en medio de su “reclusión” y “aislamiento” en el hospitalito de la policía ecuatoriana el presidente del Ecuador, “el gallito” Rafael Correa confesó que en una de las cinco llamadas que el presidente venezolano Hugo Chávez le hizo fue enfático en ofrecerle el envío de “dos equipos de militares venezolanos de su “élite personal” para rescatarlo del hospital policial y llevarlo al palacio presidencial”. La oferta dijo Correa que no lo había aceptado.

Más allá de saber quiénes serían esos militares de una  fuerza especial de élite personal de Chávez “preparados para ir al rescate tuyo y sacarte del hospital y llevarte al Palacio de Carondelet” hoy nos enteramos de las órdenes impartidas por el comandante venezolano en su afán de “no permitirnos perder ninguno de nuestros aliados de la ALBA”.

Fue el ministro de la defensa, general en jefe Carlos Mata Figueroa, quien recibió la orden de preparar dos grupos de “soldados y milicianos que en dos aviones Hércules de la Fuerza Aérea deben salir de inmediato a Quito”.

Los milicianos más cercanos estaban en Vargas y desde allí comenzaron a reunirse en el aeropuerto de Maiquetía donde les entregaron aperos que incluían un fusil Kalashnikov. El resto de los dos contingentes, improvisados, serían soldados del ejército o de la infantería de marina. “Los que estén más cerca para salir ya” fue una de las órdenes impartidas.

La molestia, disimulada, pero molestia al fin por parte de algunos militares de más alto rango dio pie a rumores de pasillo en protesta por la improvisación, los riesgos y el peligro de vernos involucrados en una guerra fratricida en Ecuador.

Cuando Correa rechaza la ayuda desmantelan el operativo. Hoy hay un par de rifles perdidos entre los entregados. La persona encargada para comandar los dos grupos era nada más y nada menos que el jefe de seguridad, venezolano, del ex presidente hondureño Manuel Zelaya. La misma historia de las bandas de “bandoleros armados por Venezuela que entraron por Nicaragua a Tegucigalpa cuando el derrocamiento de Zelaya”, hoy asalariado de Chávez en misión de Petrocaribe.

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EN UNA DE SUS DECLARACIONES en medio de su “reclusión” y “aislamiento” en el hospitalito de la policía ecuatoriana el presidente del Ecuador, “el gallito” Rafael Correa confesó que en una de las cinco llamadas que el presidente venezolano Hugo Chávez le hizo fue enfático en ofrecerle el envío de “dos equipos de militares venezolanos de su “élite personal” para rescatarlo del hospital policial y llevarlo al palacio presidencial”. La oferta dijo Correa que no lo había aceptado.

Más allá de saber quiénes serían esos militares de una  fuerza especial de élite personal de Chávez “preparados para ir al rescate tuyo y sacarte del hospital y llevarte al Palacio de Carondelet” hoy nos enteramos de las órdenes impartidas por el comandante venezolano en su afán de “no permitirnos perder ninguno de nuestros aliados de la ALBA”.

Fue el ministro de la defensa, general en jefe Carlos Mata Figueroa, quien recibió la orden de preparar dos grupos de “soldados y milicianos que en dos aviones Hércules de la Fuerza Aérea deben salir de inmediato a Quito”.

Los milicianos más cercanos estaban en Vargas y desde allí comenzaron a reunirse en el aeropuerto de Maiquetía donde les entregaron aperos que incluían un fusil Kalashnikov. El resto de los dos contingentes, improvisados, serían soldados del ejército o de la infantería de marina. “Los que estén más cerca para salir ya” fue una de las órdenes impartidas.

La molestia, disimulada, pero molestia al fin por parte de algunos militares de más alto rango dio pie a rumores de pasillo en protesta por la improvisación, los riesgos y el peligro de vernos involucrados en una guerra fratricida en Ecuador.

Cuando Correa rechaza la ayuda desmantelan el operativo. Hoy hay un par de rifles perdidos entre los entregados. La persona encargada para comandar los dos grupos era nada más y nada menos que el jefe de seguridad, venezolano, del ex presidente hondureño Manuel Zelaya. La misma historia de las bandas de “bandoleros armados por Venezuela que entraron por Nicaragua a Tegucigalpa cuando el derrocamiento de Zelaya”, hoy asalariado de Chávez en misión de Petrocaribe.

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