POR AQUÍ Y EN NUESTRAS COLUMNAS lo planteamos. Hugo Chávez, descubierto en demasía en su apoyo a las fuerzas irregulares, marxistas, narcoterroristas y desestabilizadoras de Colombia urdió junto a su resucitado mentor –aunque a veces desconectado de la realidad- Fidel Castro y a la plana mayor de las FARC, cuyo jefe Alfonzo Cano estaría en La Habana, un plan llamado “de paz” para el vecino país que tendría como principal condición el que el nuevo gobierno de Juan Manuel Santos se siente con la casi cincuentenaria guerrilla de las FARC.
Los tiros de la propuesta venezolana se mostraron en la reunión de UNASUR donde el canciller Maduro puso el énfasis en un plan diseñado para evitar más conflictos militares y armados en América Latina. Los medios oficiales, semi-oficiales, tarifados, sustentados, los sitios de internet ligados al gobierno, en fin todo el sistema de medios públicos rojitos han mantenido una campaña sostenida presentando el “deseo de paz” del comandante presidente como la premisa a seguir.
Desde la defensora del puesto, hablando del dinero que se da a los refugiados que han salido de Colombia por la violencia, hasta los cagatintas de viejo cuño sostienen que es Colombia el agresor al desguarnecer sus fronteras y permitir que los irregulares pases la línea divisoria. El freno presidencial a su voraz lengua se ha notado al agarrar sus diatribas contra bancos, banqueros y medios tras haber hecho piruetas pidiendo a las FARC cambiar su actitud guerrerista, solicitar un diálogo con al nuevo gobierno, señalarlas como andantes por un camino equivocado para llegar al poder, advertir que la fuerza militar venezolana nunca los va a atacar y otros dislates verbales que han causado confusión a sus seguidores a pie juntillas.
También esa confusión ofusca al caudillo. De ahí sus malestares de estos días y sus repentinas cancelaciones de viajes y programas.
Leyendo el pasquín oficial “El Correo del Orinoco” se pueden ver las costuras del plan. Por un lado acusan a Uribe en Unasur de querer invadir Venezuela y por otro en Mercosur señalan que en la primera agrupación volverán a plantear lo del plan en la próxima reunión presidencial. Tanto Venezuela como otros países le están dando largas al asunto esperando la asunción de Santos la próxima semana. Éste lanzó una rápida respuesta similar a la que otros presidentes colombianos han hecho en el tiempo: para sentarse tienen que liberar a todos los secuestrados y deponer las armas.
Imposible por ahora.



