DOS GRUPOS DE BANQUEROS solicitaron los servicios de dos de las encuestadoras más serias del país para que levantaran un estudio en torno a la figura del Presidente Hugo Chávez y sus últimas acciones en el desempeño del gobierno.
Antes otra empresa de estudios de opinión -que por lo general favorece en sus análisis al régimen dominante en el país- había señalado que el lenguaje agresivo presidencial le había dado rédito a Chávez al levantarlo seis puntos en su medición.
Para sorpresa de los contratantes las dos encuestadoras seleccionadas arrojaron cifras similares en sus estudios, pero superaron por tres puntos los resultados de la que supuestamente era favorable al gobierno. Nueve puntos de ascenso en la opinión pública -de sus seguidores y otros no comprometidos- le ha dado al comandante-presidente la agudización de la confrontación con el sector económico, la toma de los galpones de Polar, las intervenciones críticas al conglomerado de alimentos y sobre todo la permanente amenaza de expropiación que sobre el grupo cervecero mantiene Chávez en sus intervenciones públicas. Por ello es que en los últimos días ha intensificado su guerra al sector económico y ha llegado a personalizar su propia guerra con el presidente de las empresas Polar, Lorenzo Mendoza. Hasta lo lanzó como precandidato de oposición y lo retó a que siguiera ese camino para darle “hasta con el tobo”.
La agresividad con la que el presidente ha montado su propia guerra contra Fedecámaras, Consecomercio y todo el sector privado llegó ayer a su máxima expresión al recordarle a Polar que le podía pasar lo mismo que RCTV que hace días cumplió tres años de cerrada.
Un punto grave en las mediciones hechas es la certeza investigativa de que al lado del aumento de la presión contra la Polar vienen dadas otras intervenciones a tierras, empresas y propiedades del sector privado. Así mismo supimos que el clientelismo político chavista y la perfecta planificación del gobierno en ese sentido ha logrado que una amplísima cuota de participantes en las “misiones rojas rojitas” estén conscientes de que “hay que defender a Chávez pues si la oligarquía llega al poder nos echan de las misiones”. Tan cierta es esa frase que -en los estudios llevados a cabo por los encuestadores- se comprobó que dentro de la clase con menos recursos la participación de los miembros de un hogar promedio en las misiones oficiales es de cuatro personas. Hueso difícil de roer el próximo septiembre. Hay tiempo pero hay que motivar la creación de una plataforma electoral que atraiga a las multitudes como fue el mismo Chávez en 1998. La credibilidad de la ciudadanía en el Consejo Nacional Electoral arrojó cifras extraordinarias y luego los encuestados manifestaron en un 70% su deseo de participar en las elecciones del próximo septiembre



