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Venezuela: ¡Es muy factible el triunfo de Capriles Radonski! por Pedro Mario Burelli Briceño

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En estas últimas dos décadas Venezuela ha tenido elecciones ‘cruciales’ o de esas que tildamos de ‘las mas importantes de la historia democrática del país’. La elección presidencial del 7 de octubre es ambas cosas y quizá más. La degradación institucional, material y moral que ha sufrido el país en las últimas décadas, y sobre todo a partir del 2002, definen el inmenso reto que tendría por delante la oposición si gana, como ahora es factible, o sería el punto de partida para un declive aun más brusco y calamitoso si prevalece el oficialismo.

En un trabajo anterior titulado ‘Venezuela: CambioBruscodeCircunstancias’, ya apostábamos a lo que hoy muchos ven y presienten. Ha continuado la cadena de errores del cada vez más errático Hugo Chávez mientras que Henrique Capriles Radonski ha hecho una campaña impecable – en muchos sentidos admirable.

Esto nos sitúa en la antesala de la elección más reñida que hemos tenido en décadas y ciertamente una que definirá si Venezuela entra en una fase de espinosa recuperación o se precipita por un barranco de profundidad desconocida. Es al borde de este barranco, a solo tres días de la elección, que escribimos estas líneas.

 

Escenarios electorales

La misteriosa dolencia física de Hugo Chávez,  sumado a sus trastornos emocionales de siempre, han condicionado su bizarra campaña política donde los insultos, las amenazas (a suyos y a nuestros) y el uso dispendioso – e ilegal – de recursos del estado, delatan un nerviosismo que no habíamos visto desde el 2002-04. No es la actitud típica de quien va en la delantera y busca ampliar su margen, sino de quien sabe bien que no le dan los números y busca socavar el terreno electoral – e inclusive la paz – sin entender que son el sostén de su alicaída legitimidad.

Insistir en la reelección en condiciones menos que óptimas debe haber sido un coctel de narcisismo y paranoia mas una falta evidente de una mejor opción para su entorno más íntimo de socios, cómplices y familiares. Hoy se siente el desaire entre sus seguidores y sobretodo el menguado compromiso de quienes presienten que han amalgamado su destino al de un moribundo físico y político.

Los escenarios electorales que consideraremos están derivados de las más recientes encuestas y reflejan las tendencias que en ellas se perciben:

1. Chávez se impone por 2% o menos sobre Capriles Radonski

2. Capriles Radonski se impone por 2% o menos sobre Chávez

3. Capriles Radonski se impone por mas de 6% sobre Chávez

Dejamos fuera dos escenarios que creemos son ya relevantes. Son estos: un triunfo holgado de Chávez y una suspensión súbita de las elecciones.

Explorando los escenarios donde el triunfo/derrota es por escaso margen

Los dos primeros escenarios son reflejo de lo que varias firmas encuestadoras definen como un empate técnico, diferencias que están dentro del margen de error de los sondeos. Ambos están preñados del riesgo de violencia si el lado perdedor opta por no legitimar el triunfo de su contrincante por tan exiguo margen.

Parecería que el oficialismo ha comenzado a considerar estos dos escenarios y mientras le dedican mucho tiempo a crear la matriz según la cual la ‘oposición se prepara para desconocer el triunfo de Chávez’, tras bambalinas comienzan a imaginar lo que implica el desbordamiento de la violencia para un gobierno que al final tendría la necesidad imperiosa de contenerla y sofocarla. Presumimos que hoy entenderán mucho mejor aquello de que “quien siembra vientos cosecha tempestades”.

Por supuesto que Hugo Chávez podría ganar por un margen pequeño, pero es muy factible que la mayoría del país atribuya ese margen al ventajismo oficial y fraude procesal que resulta del cúmulo de artilugios y trampas que han viciado mucho del transcurrir pre-votación. Esto no es un problema atribuible a los ciudadanos, o a la oposición, sino a los tramposos. La ilegitimación a priori de uno de los resultados factibles es consecuencia directa de atropellos que se denunciaron sin que hubiese rectificación alguna.

Podemos aseverar que el gobierno y el árbitro electoral minaron – conciente o inconcientemente – la legitimidad de lo que ahora parece ser el mejor escenario para el oficialismo, una victoria muy ajustada de Hugo Chávez sobre un Henrique Capriles Radonski que parece tener todo a su favor en este final de campaña. Un Hugo Chávez vencedor tendría que remontar con tino pero sin garantía de éxito, una inmensa montaña de incredulidad.

Un triunfo por poco margen para Capriles Radonski tendría una lectura muy distinta. Sería una derrota política gigantesca para quienes pregonaban hasta hace días que ganarían por 20%. En la política termina uno juzgado contra las expectativas que uno mismo genera. No sería un triunfo por 2%, sino un vuelco de 22% que sería penoso explicar aun para un régimen charlatán. La comparación con aquello de David versus Goliat sería muy apta. Sin embargo, considerando los inmensos costos de perder el poder sería este un resultado muy difícil de digerir por parte del gobierno y sus más arduos seguidores locales y aliados externos.

Lo que pudiera validar y blindar una victoria por estrecho margen del candidato unitario es el aparataje que se ha montado para limitar el margen de maniobra del oficialismo y sus tentáculos dentro del Consejo Nacional Electoral (CNE). La defensa del voto ha sido un aspecto crucial del esfuerzo opositor y es el complemento justo – e indispensable – al esfuerzo titánico de Henrique Capriles Radonski. Habiendo remontado una brecha importante en las encuestas todo descansará el domingo en minimizar aquellas cosas con las cuales el oficialismo contaba para abultar lo que una vez creyó sería una victoria segura.

En cualquiera de estos dos escenarios Henrique Capriles Radonski, con su credibilidad y estatura política acrecentada por la forma que compitió y asumió el reto de representar la voluntad unitaria de la oposición política al régimen, jugará un rol crucial. De cómo aborda Capriles Radonski un resultado donde pierde o gana por escaso margen depende la respuesta de sus seguidores y de muchos gobiernos y personalidades influyentes en el mundo.

Si bien la rabia, el miedo y la frustración se pueden desbordar, Capriles Radonski tiene que ganar ganando o ‘ganar’ aun si tiene que reconocer una estrecha derrota. Si no ha caído en una sola trampa o tentación hasta ahora,  podemos asumir que tampoco lo hará en la noche larga del 7 y los días subsiguientes.

Si nos remitimos al pasado tendríamos que estar prestos para el mal perdedor (y mal ganador) que ha sido Hugo Chávez. La pataleta arrogante del militar golpista que no sabe competir, que desecha a su conveniencia las formas y prácticas democráticas. Es por esta diferencia abismal en el talante de los contrincantes que hay tanto nerviosismo en cuanto a estos dos primeros escenarios.

Ojalá mentes sensatas dentro del chavismo (han aparecido algunas a medida que la enfermedad de Chávez los obliga – in pectore, por ahora – a imaginar un futuro sin el cobijo de su popularidad o la confortable impunidad del poder), en la oposición y fuera de Venezuela contribuyan a aplacar los demonios que podrían dar al traste con lo que hasta la fecha ha sido, dentro de todo, un proceso civilizado y mucho menos violento de lo que algunos anticipábamos.

El escenario inesperado: Capriles Radonski gana por un cómodo margen

Una sorpresiva y amplia victoria de Henrique Capriles Radonski parecía impensable hasta hace unos días. De repente se ha comprobado, y así lo mostraron las últimas encuestas, que el momentum está casi totalmente del lado de Capriles Radonski. Esa sensación de que la campaña y el candidato cuajan en el momento preciso tiene un reflejo innegable en la calle, o mejor dicho en las muchas calles que han servido de escenario para culminar un esfuerzo jamás visto por conectar con los venezolanos, por entender honestamente sus problemas y por cambiar el tono y los protagonistas de la política en el país.

Si bien no se puede traducir movilizaciones en votos seguros, tampoco se puede ignorar lo que hemos visto en pueblos chicos y en ciudades de todo tamaño, en zonas donde se presumía era dominante el chavismo y en áreas ya bajo control político opositor. Además, la espontaneidad sumada a la magnitud nos confirma que Capriles Radonski conectó, emocionó y muy posiblemente convirtió en suyos a muchos votantes que antes eran de su contrincante, o se mantenían tercos en ese limbo incoloro llamado Ni-Ni.

La economía del voto, es decir apostar al ganador, podría ampliar el margen una vez que Capriles Radonski irrumpe, no como cabeza de un gran movimiento de disidentes sino convertido en autentico líder de una alternativa de gobierno que los venezolanos no habían tenido desde que Henrique Salas-Romer fue derrotado en 1998 por Chávez.

La presencia de una alternativa viable es un fenómeno palpable y podría motivar adicionalmente un voto sorpresa (o castigo) de quienes concluyen que votando por Capriles Radonski se puede derrotar la intimidación y el chantaje bajo el cual hasta ahora habían acudido a votar, o peor aun, bajo el cual muchos funcionarios públicos, militares o simples beneficiarios de algún programa estatal viven el día a día. El ‘si votas por mi te doy casa, y de lo contrario no te doy ni agua’, y todas sus variantes, son una manera terriblemente primitiva de retener voluntades.

Para Capriles Radonski lo mas importante era llegar al día de las elecciones no con la certeza del triunfo, pero si con la percepción generalizada de que podría ganar. Y en efecto así – y quizá hasta un poco mejor – es que llega.

Una victoria amplia de Capriles Radonski posiblemente aplacaría de forma natural a los grupos de choque de una ‘revolución’ que se jacta de estar armada. De hecho un triunfo cómodo de Capriles Radonski podría desatar una reacción colectiva de alivio y jubilo similar a las que a la caída del Muro de Berlín, cuando el  fracaso del golpe contra Gorbachev, o cuando la repentina huida de un Marcos o un Fujimori. En todos esos casos la celebración ahogó la sed de venganza y los derrotados asumieron su condición con resignación y no con furia.

Quizá esto suene a cuento de hadas, pero no perdamos de vista que muchos de los grandes momentos de la historia vinieron precedidos por tensión, rumores y miedo. El discurso de Henrique Capriles Radonski claramente abonó el terreno para este bienvenido escenario de distensión. Muchas veces ha dicho que el único derrotado el 7-O será Hugo Chávez y el único despedido de PDVSA, caja grande y chica de la ‘revolución’,  será su presidente el también Ministro de Energía Rafael Ramírez. En días recientes, en el estado Bolívar, Capriles Radonski solicitó a los malandros que no voten por él, que voten por Chávez que es una buena opción para ellos. Mensajes todos muy efectivos por lo fácil que es comprenderlos.

Obviamente otros individuos dentro del régimen Chavista no se podrán dar el lujo de asumir que el pueblo o la justicia serán magnánimos con ellos, y por tanto no sería sorprendente, en los escenarios donde pierde la ‘revolución’, amanecer y descubrir que ya no están en Venezuela un grupo de funcionarios y militares que se saben particularmente vulnerables por lo extremo de sus fechorías o por lo vulgar de su fanatismo. Y quizás – por ahora – seria mejor tenerlos por fuera hasta que llegue el momento de llamarlos a rendir cuentas frente a una justicia remozada y confiable.

Habiendo explicado los tres escenarios cabría preguntar sobre las probabilidades que le asignamos a cada uno a solo días del 7-O. Aunque esto ya es mera especulación diríamos que hay 70% de probabilidad que nos encontremos entre el 1. y el 2. y un 30%, pero con tendencia creciente, que nos topemos para sorpresa de todos y jubilo de muchos – con el tercero.

Otras consideraciones

Varios temas merodean toda discusión sobre las elecciones y no podemos dejar de abordarlos. Lo haremos de forma escueta y hasta cierto punto abrupta pues darían para mucho más y lo que interesa aquí es enmarcar los macro escenarios electorales. En el trabajo de febrero se tocan muchos temas que definen la infinita complejidad del panorama post electoral, a ese trabajo nos remitimos para complementar este análisis mas puntual.

I. ¿Cual es la posibilidad de fraude?

El proceso electoral venezolano está totalmente taimado. Desde los informes de observación electoral de la OEA y la Unión Europea cuando las elecciones legislativas del 2005, se han documentado múltiples irregularidades en el proceso que van mucho mas allá del escrutinio el día de la elección. La oposición hasta ahora ha estado dispuesta a competir en elección tras elección sin exigir remedio definitivo a las muchas irregularidades plasmadas en dichos informes y otras de más reciente data.

Henrique Capriles Radonski optó por subirse al cuadrilátero a sabiendas que las reglas no eran justas y que el favoritismo de Presidente Chávez seria obsceno. Esto ha sido criticado por algunos en Venezuela y no les falta razón; sin embargo, ya a estas alturas del juego será Henrique Capriles Radonski el que determine como defiende su victoria y también como reclama si es derrotado con el tipo de trampa burda que se puede hacer el día mismo de una elección (intimidación de los votantes en los centros de votación o camino a ellos, saboteo de proceso de votación, intento de manipular el escrutinio).

Creemos firmemente que Capriles Radonski no ha puesto su vida a riesgo para luego claudicar ante la trampa. El y quienes lo han acompañado en su campaña saben donde está la voluntad del pueblo y como en su mayoría sus escuderos son jóvenes – dueños aguerridos del futuro de Venezuela – estamos seguros que ellos y millones de venezolanos de bando y bando – impedirán mas abuso de autoridad o un arrebato demostrable de votos.

III. ¿Que papel jugará la Fuerza Armada Nacional Bolivariana?

 Demostrar que la FANB le es incondicional ha sido la principal obsesión del Teniente Coronel Chávez desde que llegó al poder. Hoy podemos concluir que las FANB están tan divididas que nadie puede arrogarse el mando efectivo. Eso no es bueno ni para Chávez ni para quienes aspiramos que, llegada la hora, la institución armada cumpla cabalmente su elemental papel de garante de la paz democrática.

Si bien hemos sido testigo de la politización extrema (vulgar y ridícula) de algunos altos oficiales de las FANB no es menos cierto que estos hombres y mujeres no son suicidas. Todos saben que una orden irracional no será obedecida en REDIs, ZODIs, ADIs, divisiones, brigadas, batallones, compañías y pelotones. Aunque es posible que en los próximos días sigamos oyendo bravuconadas los hombres y mujeres serviles a un hombre y no a algo superior serán los primeros en entender la fragilidad de su mando, lo endeble de su autoridad, lo precario de su circunstancia

Toda la oficialidad de las FANB, sin distingo de su preferencia política, tiene memorizado el siguiente artículo de la Constitución Bolivariana:

Artículo 25. Todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley es nulo, y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los casos, sin que les sirvan de excusa órdenes superiores.

Por todo esto nos atrevemos a vaticinar que la posición instintiva de las FANB en un momento de crisis será la parálisis reflexiva. Luego, ojalá que no demasiado tarde, tendrán que asumir  activamente la función esencial de ser garantes de la Constitución y las Leyes del único país al que en un momento juraron defender.

A modo de reflexión podemos agregar que no se recuperará fácilmente la institución armada si por complicidad o miedo o traición permite que se diluya su monopolio de la violencia. En todos los escenarios descritos contamos con el mismo comportamiento de los militares, aunque evidentemente algunos oficiales de las FANB se verán afectados de manera muy distinta según sea el escenario que se presente.

IV. ¿Que se puede esperar de la Comunidad Internacional?

Mientras en Venezuela existía una formidable pero desarticulada disidencia a un popular (o hábil y/o muy tramposo) Hugo Chávez era poco lo que podían hacer las naciones verdaderamente democráticas del mundo. Los gobiernos y los organismos internacionales se entienden preferentemente con gobiernos y en su defecto con quienes pueden llegar a serlo. Si los venezolanos no éramos capaces de construir una alternativa de gobierno esta nunca nos iba a venir de afuera.

Hoy tenemos una alternativa atractiva, forjada del esfuerzo, del sacrificio de muchos y que tiene su mandato legitimado por unas primarias inéditas donde participaron 3 millones de ciudadanos concientes del riesgo de quedar de nuevo marcados como opositores, por una campaña con sabor a epopeya y por unos sondeos que le dan posibilidades ciertas de alzarse con el triunfo.

Nunca una elección en Venezuela tuvo la potencial inherencia de, y el potencial impacto en, tantas naciones. Esto sin duda se debe al híper activismo internacional de un gobierno que ha buscado exportar a toda costa – y con dinero de sobra – una ‘revolución’ y un modelo anti-sistémico que aunque no ha funcionado si ha dado lugar a alianzas inéditas y la presencia importante de cubanos, rusos, chinos, iraníes, bielorrusos y otros en su territorio.  Esta presencia a su vez ha despertado sospecha de muchos países que buscan contener las acciones políticas y no tan políticas de estos mismos actores.

Este giro dramático en el panorama electoral hace que muchos países estén más pendiente que nunca de lo que ocurre en Venezuela. Bien porque desean ver un cambio o porque temen a un cambio. Lo que está claro es que robarse una elección el día de la votación cuando tantos están pendientes – aun cuando no haya formalmente la figura de observación electoral – será muy complejo y asumimos hoy que sería imposible.

No creemos que en primera instancia ningún país pueda afectar el resultado de las elecciones, pero está claro que algunos tomaran bandos en el caso de un resultado disputado. Tenemos entonces que tomar en cuenta que los intereses de algunos países o grupos de países pueden complicar aun más esos escenarios donde la tensión resultante pone a riesgo la paz en el país.

A la hora de la verdad serán los EEUU, China, Canadá, Brasil, Colombia, Cuba y quizá la Unión Europea los que tendrán mayor capacidad de evitar que la sangre llegue al río, que prevalezca la cordura y sobreviva – y se fortalezca – la democracia. Confiamos que llegada la hora estos gobiernos sabrán contribuir a contener los ánimos y facilitar el dialogo indispensable bajo todos y cada uno de los escenarios aquí descritos. Alguno de los países mencionados ha errado totalmente en su posicionamiento con los demócratas venezolanos. Pero como en las relaciones internacionales predomina el cinismo y el oportunismo  asumimos también que corregirán sus errores tarde pero seguro.

 

Conclusión

Cuando en febrero escribimos que percibíamos un cambio brusco de circunstancia, muchos opinaron que eran simples ilusiones producto de combinar ciertos datos y desechar la ‘inmensa popularidad y habilidad del Presidente Chávez”.

Decíamos entonces, “La encrucijada en la que nos encontramos es el resultado irreversible de mas de una década de ‘revolución’ caótica, de un monoteísmo político anacrónico y de circunstancias que fueron surgiendo de forma planificada y de manera fortuita.  Venezuela, país que por décadas fue exportador neto de practicas y aliento democrático, no deja de sorprender. A pocos pasos de perder la lucha por la libertad, se encuentra ante un camino lleno de tropiezos, pero colmado de oportunidades.”

Hoy podemos decir que lo que fundamentó ese análisis ha sido validado y Venezuela ha entrado en la fase de purga de una ‘revolución’ que bajo la bandera de la inclusión sustituyó la democracia y la convivencia por el conflicto permanente y el caudillismo enajenador.

Hoy los venezolanos parecen entender que el bienestar de unos no necesariamente implica el malestar de otros. También entienden, pues lo sufren a diario, que los delirios de grandeza de un hombre han cercenado las expectativas de crecimiento de todo un pueblo. Estos mensajes iban siempre a tomar tiempo en calar, pero también necesitaban de un líder que estuviese dispuesto a conciliar realidades con expectativas, que combinara principios con coraje y ganas de servir (y don de mando) con humildad.

Venezuela se haya de pie, expectante, nerviosa, ante su mas compleja encrucijada. Hay un camino y hay un barranco. Que Dios permita a los venezolanos reflexionar sobre esta obvia disyuntiva en las pocas horas que quedan para salvar lo que aun queda de lo que fue un gran país lleno de contradicciones pero también colmado de posibilidades.

4 de octubre de 2012

Mi predicción electoral 2012 por Sebastián Cova

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Faltando una semana para la elección presidencial del 3 de diciembre de 2006, puse por escrito mi predicción y se la envié a todos mis contactos. Lo hice principalmente con la intención de prepararnos para el coñazo y, quizá, también para practicar a ver qué tan bueno se me dan los análisis electorales, dejando una prueba documental.

Al año siguiente también predije que ganaría el “NO” en el referéndum de la Reforma Constitucional y al otro año, 2008, que sacábamos entre un mínimo 5 y un máximo 8 gobernaciones (pegué el mínimo). Sin embargo, en este último par de casos no tomé la precaución de dejar testimonio escrito, limitándome a conversaciones con los amigos y colegas cercanos. En 2009, pese a esos logros, dejé que el wishful thinking interfiriera en mi criterio y no tomé postura alguna, en parte porque deseaba que la cosa no se diera, pero temiendo que sería inevitable (como efectivamente fue).

Pese a lo arrogante que suena lo anterior, les confieso que nunca he pensado que había que ser ningún genio para pegar los resultados en esos 3 comicios: los de la reforma y las regionales estaba siendo predicho en todas las encuestas, mientras que la de 2006, aunque también lo reflejaban los estudios de opinión, lo basé más en una serie de reflexiones históricas y seudo-sociológicas que me tenían convencido que, a tan sólo un año del intempestivo boicot de la oposición a las elecciones legislativas nacionales y dos años luego de la humillante derrota en el revocatorio de 2004 (y subsiguientes elecciones regionales), era imposible remontar el 40% que por entonces se había convertido en nuestro techo electoral.

Hoy quiero volver al ruedo y lanzarme la osadía (por aquello de que uno pone en juego su reputación) de predecir que el próximo domingo 7 de octubre, el ganador de la contienda presidencial será el candidato de la MUD, Henrique Capriles. Incluso me atrevo a decir que ganará por un margen de entre 2 y 5 puntos porcentuales (es decir, entre 51 a 49 y 53 a 48 por ciento, más o menos).

¿De dónde saco estos números si, hasta el sol de hoy, ninguna encuesta confiable ha dado ganador a Capriles, al menos no de forma sostenida? Pues de una serie de observaciones, reflexiones, y análisis completamente cualitativos, asistemáticos y hasta subjetivos que he estado sosteniendo en la privacidad de mi círculo muy cercano de amigos, colegas y mentores (por no decir que muchas veces los he tenido sólo en mi mente, pero como de vez en cuando los suelto en reuniones, siento que han sido sometidos a suficiente crítica como para argumentar sobre la base de ellos).

Para derrotar a lo que los anglosajones llaman un incumbent (es decir, un candidato que actualmente ocupa el cargo para el cual se está postulando) tienen que darse dos condiciones sine qua non: 1) La gestión del incumbente tiene que ser mala -o “ser percibida como mala”- y su popularidad tiene que estar agotada más allá del punto de la desesperanza (es decir, que la mayoría de los votantes crean que no tiene remedio seguir dándole oportunidades), y 2) El retador tiene que ser probo y entusiasmar al electorado, en buena parte ofreciendo lo que ofrece al ocupante actual del cargo más lo que le falta a éste.

“¡Obvio!”, me diran uds., “así fue que perdieron Sarkosy, Brown y Bush padre. Pero eso es el primer mundo, chamo, aquí en el tercero, los pueblos son brutos y reeligen a los que los joden”… No me pienso meter en esas honduras, no es el asunto que nos atañe ahorita. Sólo vengo a asegurarles que esas condiciones ya se están dando y están a la vista. Veamos:

El gobierno de Chávez ha sido malo y punto. No me voy a poner a detallar el porqué. Aquí todos lo saben o, mejor dicho, aquí todos lo padecemos. Hasta el que lo niega por convicción y amor sincero a Chávez no se cansa de señalar las costuras rotas por todos lados. A veces lo dicen en público, otras veces lo dejan saber con subterfugios. Incluso el más comprometido ideológicamente se desespera porque esto todavía no se parece del todo a Cuba o porque la (boli)burguesía no para de enriquecerse con la venia del régimen y del comandante mismo.

De entre los que no creen en ideologías y sólo miden las cosas sobre la base del estado de su calidad de vida, han sido los apagones, los atracos, los puentes caídos, los secuestros, las calles llenas de cráteres, la excesiva burocracia, el abuso de poder, el desempleo, la reducción de libertades básicas, la falta de equidad, el desabastecimiento, etc., los que poquito a poquito, de a pequeños grupos a la vez, fueron convenciendo  que esto ya no tenía remedio. Este grupo de gente sencilla fue el que, de uno en uno por ciento, hizo que aquel techo que en 2006 era de 40%, un año después, en el referéndum de la reforma, subiera hasta 51% y que para 2010 promediara 46,5%.

“¡Todavía es muy bajo!” dirán ustedes, “en una polarizada carrera de a dos, si uno tiene 46 es porque el otro tiene 54”… Pues ¡NO NECESARIAMENTE! Veamos: en las elecciones legislativas de 2010, la contienda para elegir los 11 representantes del Parlatino (recordemos que esa instancia fue electa proporcionalmente en una única circunscripción nacional, lo cual la asemejó mucho a una elección presidencial) dio los siguientes resultados: la tripleta PSUV + PCV + UPV obtuvo 5.268.939 votos, equivalentes al 46,71%. Mientras, la suma de las muchas tarjetas suscritas a la MUD totalizó 5.077.043, que fueel 45,01%… Como habrán determinado ya, eso está a 8 puntos de sumar 100% ¿de dónde saco yo entonces que el chavismo perdió en votos? Pues del hecho que en esa elección hubo otras dos tarjetas que tuvieron figuración y robaron votos, la tarjeta OPINA, que tenía de primero en la lista al enigmático Hermán Escarrá -entonces todavía muy vinculado a la oposición en la mente de mucha gente- y que llegó a transmitir cuñas y montar vallas; y el PPT, que había roto públicamente con Chávez en medio de un drama que el Chigüire Bipolar satirizó comparándolo a la actitud de una mujer a la que el marido le pega. La suma de estas dos tarjetas (2,56% y 2,81%, respectivamente) al bando opositor lo remontan hasta 50,38% y eso, mis estimados, eso es una mayoría suficiente para ganar Miraflores. No importa que el 2,91% de las votos restantes hayan sido de tarjetas de chavistas disidentes cuyos votantes preferían y prefieren a Chávez que a la MUD; su suma no bate el “mitad + uno” que alcanzó el anti-chavismo ese año. Punto[1].

Para rebatir esta prueba (que a mí me basta) se podría alegar que una cosa es votar por Chávez y otra, muy distinta, votar por el PSUV. Que mucho chavista en la base cree en Chávez pero no en su gente, por lo que debemos esperar que votaren por él aun cuando no lo hayan hecho por su partido ni por los candidatos que aquel designó a dedo… Miren, puede ser, pero ¿Hasta qué punto? Para mí esa diferencia es menor del 1%. En el caso más extremo, es de 3% y creo que me fui de palo. Pero en vez de especular vayamos a la data dura y cruda:

En el año 2007, viéndose reelecto con el mayor porcentaje de votos desde la novel elección de Rómulo Gallegos 60 años antes, Chávez propuso reformar la constitución, sometiendo a consulta la modificación de 34 artículos, entre ellos el de la reelección presidencial (¡Y sólo presidencial! Para mi ese siempre fue el verdadero motivo de la fulana reforma. Los otros 33 artículos eran “un plus” que añadían herramientas de poder a la vez que escondían lo más importante: reelección per secula seculorum). En una torpeza política, Chávez, que no lo necesitaba, quiso hacer la movida más legítima y sometió su propuesta a la Asamblea Nacional antes que a los electores, la cual modificó el documento en dos niveles: cambiando la redacción de mucho de lo propuesto por el Comandante y sumando otra serie de artículos a modificar, subiendo el número total de 34 a 69. Sin embargo, a la hora de presentárselos al pueblo, los 34 artículos originales de Chávez, con todo y modificados en diferentes grados, fueron englobados en una primera pregunta, llamada Bloque A (donde también había algunos de los “extras”) mientras que en el Bloque B sólo quedaron el resto de los artículos propuestos por la A.N. Ambas preguntas fueron reprobadas, pero el Bloque A sacó 49,29% de “síes” (contra 50,7% de “noes”), mientras que la B sólo llegó a 48,94% (contra 51,05). Es decir, que sólo 0,35%, léase, menos de medio punto porcentual de los electores que aprobaban la propuesta original del Presidente, no respaldaron las adiciones de la Asamblea roja, rojita. En dos platos: que la práctica totalidad de los chavistas fieles obedecieron a su comandante una vez que este aceptó eladendum de los legisladores.

Sumado a lo anterior, debe tomarse en consideración otro elemento: pese a que el CNE nunca tuvo la decencia de publicar el total de votos escrutados (el último boletín, si mal no recuerdo, sólo reveló 88% de las actas, dejando por fuera las embajadas y el montón de mesas en que se tuvo que votar a mano) ni de revelar la cifra total de participación, es de conocimiento general que la abstención fue mucho mayor que la alcanzada 354 días antes, cuando la reelección de Chávez no contó con la concurrencia de 25,3%. Muchos de los 7.309.080 que lo reeligieron en 2006, se quedaron en sus casa en 2007 -el Bloque A bajo casi tres millones, a 4.379.392-  pero también se abstuvieron muchos de los 4.292.466 que votaron por Rosales, ya que aunque ese mismo Bloque A fue reprobado por 4.504.354, yo sé de mucho escuálido que había votado en 2006 pero que, decepcionado y escéptico,  no quiso hacerlo de nuevo en 2007 (algunos de esos no han vuelto a votar desde entonces). En conclusión, que la Reforma perdió en buena medida por la abstención chavista, pero también con muchos votos negativos de estos mismos “reelectores de Chávez” apenas un años antes.

Como tercera y última prueba a favor de mi tesis contraria al mito de la invencibilidad de Chávez, los llevo ahora al doble ciclo electoral noviembre 2008 – febrero 2009. Repasemos primero: Chávez logra recuperarse y asegura 17 gobernaciones + el Distrito Capital y poco menos de 300 alcaldías de un total de 335. Entusiasmado, se juega a Rosalinda y convoca un referéndum, apenas para febrero del año siguiente, 2 mese y 2 semanas después, con la única intención de proponer una enmienda constitucional referida a su verdadero propósito en la vida: no ser movido de Miraflores por el pueblo venezolano…

Primero, tengo que confesarles que la audacia de la movida es digna de sincera admiración. Chávez es todo lo malo que queramos que sea, pero ahí se las jugó todas y la pegó, porque la enmienda fue aprobada por 6.310.482 votantes, equivalentes a 54,85% (el no bajó esta vez hasta 45,14% que, sin embargo, en votos reales significaron un alza desde 2007, rompiendo por fin la barrera de los cinco millones, hasta situarse en 5.193.839).

Bien, ganó, perfecto, pero pongamos esta victoria plebiscitaria bajo la lupa de la elección regional que lo motivó dos meses antes, yéndonos hasta el Municipio Libertador del Distrito Capital, una de las zonas más neurálgicas, pero sobre todo simbólicas, de los intereses políticos de Chávez, así como de su forma de pensar (recordemos aquel presidente de CorpoElec que duró 48 horas en su cargo por proponer recortes de luz para Caracas. Chávez dejó sin luz a todo el país con tal de no hacernos arrechar a los caraqueños… No me pregunten por qué).

En noviembre de 2008, Jorge Rodríguez ganó la Alcaldía gracias al 53,59% de los votos contra un montón de candidatos, donde sólo vale la pena destacar a Stalin González (41,39%) y Claudio Fermín (3,2%) -que suman 44,59%-. Pero en 2009, el SÍ sacó 51,97% mientras que el NO sacó 48,02%. Es decir, el voto que se jugaba el futuro de Chávez en el poder bajó en términos relativos, al tiempo que subía el que lo quería fuera. En términos absolutos, Rodríguez le sacó a la suma González/Fermín unos 80.194 votos (9%) en noviembre, pero en febrero, a sólo dos meses y medio, cuando el nuevo alcalde chavista ni había tenido tiempo de terminar de formar un gabinete, -por lo que no puede ni debe atribuirse a un voto castigo- la diferencia en votos contantes baja casi un 50%, a 41.390 (3,95%).

¿Qué uds. creen que sí fue voto castigo contra Rodríguez por no haber resuelto inmediatamente ve-tú-a-saber-qué-problemas de los miles que padece Libertador? Bueno, vayámonos hasta el otro extremo del Valle de Caracas y veamos lo que pasó en Sucre, municipio hogar del siempre referencial barrio Petare: en 2008 sólo votaron 267.820 personas aptas para hacerlo, de las cuales 146.226 (55,60%) lo hizo por Carlos Ocariz, mientras que sólo 115.356 (43,86%) lo hizo por Jesse Chacón. En el referendo, la participación subió a 304.919 votantes, de los cuales, 167.466 (56,22%) votó que NO a la reelección ilimitada, mientras que sólo 130.386 (43,77%) estuvo de acuerdo. O sea, que tanto en términos relativos como absolutos, el voto anti-chavista aumentó en Sucre como lo había hecho en Libertador… Y así como Ocariz tenía el mismo tiempo de electo que Rodríguez, así los problemas de La Urbina y la Dolorita no son menos graves ni menos urgentes que los de El Paraíso y Gramovén. Si operó voto castigo en menos de 3 meses en el oeste, tendría que haber operado idéntico en el este. Y recuerden que, olfateando las encuestas, Chávez amplió la propuesta, llevándola de “sólo para él” a “reelección para todos los cargos de elección popular”, lo que podría -y de hecho lo hace- beneficiar el continuismo opositor en Chacao, Baruta, Nueva esparta, etc. Por donde lo miren, es revelador y no da para equivocarse. No insistan en deprimirse.

Bien, creo que ya queda claro que el voto chavista merma lánguida pero sostenidamente y que, por tanto, los resultados de 2010 bien pueden considerarse un preaviso sin temor a equivocarnos. Ahora toca la condición número dos: el candidato opositor. Vámonos pa’ esa… pero en una entrada que haré mañana (son las 4:02 AM y hoy tengo que pararme a las 5:00 para dar clase en la UCAB). Nos vemos entonces.


[1] Si en vez de considerar las tarjetas del Parlatino, suman cada una de las tarjetas del voto lista estadal, el panorama es más esperanzador.

Manual anti-corrupción electoral

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Siendo esta la primera elección con redes sociales para la denuncia de irregularidades ante las elecciones quiero compartir con Ustedes este documento de Transparecia Venezuela, Transparency International y la Unión Europea, sobre la corrupción electoral.

Vale la pena leerlo detalladamente. De igual manera la recepción de denuncias de corrupción electoral puede hacerse vía: 0212-5808126 0416-3122629, info@alacvenezuela.org o @NoMasGuiso 

Aquí el manual:

 

Manual Electoral

M-Cabrera será MVP, aunque no le guste a Jayson Stark y cia por Joel Paulo Chartez

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Me había tardado en escribir de Miguel Cabrera porque estuve esperando el próximo artículo de Jayson Stark, pero hasta el momento no hay señales de humo. El pasado 2 de octubre dijo que Mike Trout ganará el MVP en la Americana; respeto su opinión, pero aquí tiene la mía.

Comenzaré así: Miguel Cabrera finalizó líder en bateo (.330), Hr (44), Impulsadas (139), Slugging (.606), OPS (.909), Bases totales (377), Extra bases (84) y Carreras creadas (139). No sólo tomaré en cuenta las estadísticas y la sabermetría, sino el hecho histórico de la Triple Corona, y sencillamente hago esta pregunta: ¿Quién clasificó, Anaheim o Detroit? Insisto, Mike Trout tuvo una extraordinaria e inolvidable temporada, y además alcanzó el 30-30 (Jonrones y Bases robadas), pero sus números no fueron suficientes para llevar a los Angelinos a los playoffs, además desde el Juego de Estrellas 2012, José Miguel Cabrera conectó 26 Hr y 68 CI; Trout (18-43), y si observamos los números en el mes de septiembre Cabrera llegó a 10 Hr y 27 CI, y Trout, 5 Hr y 6 CI. Recordemos que fue en septiembre donde Tigres de Detroit desbancó a Medias Blancas de Chicago, quienes fueron líderes dos meses seguidos en su División, y fue Detroit quienes avanzaron a los playoffs. Anaheim se mantuvo en la lucha pero lamentablemente no pudieron ante los inspirados Atléticos de Oakland, quienes hicieron historia al bajar al segundo puesto a Rangers de Texas. ¡Por Dios, dejen la necedad, de quien será el MVP! Vuelvo a insistir, en mi artículo “Miguel Cabrera y sus posibilidades del MVP”, señalé que el MVP de Cabrera dependería de la clasificación del Detroit a la postemporada, y no de su Triple Corona. Finalmente Detroit avanzó y Cabrera finalizó “triple-coronado”; Anaheim y Trout no pudieron. Si hubiese sido todo lo contrario, mi persona sería el primero en opinar que el MVP lo merece Mike Trout.

Yastrzemski y Cabrera

El último día de la temporada del 67, Carl Yastrzemski de Medias Rojas de Boston, lideraba cómodamente los departamentos de bateo e impulsadas, pero estaba empatado con Harmon Killebrew de Mellizos de Minnesota, en jonrones con 44; casualmente ambos equipos cerraron la temporada, y el público del Fenway Park esperaba que Yastrzemski conectara al menos un cuadrangular para quedar en solitario, o que Killebrew fallara en sus turnos. Todo estuvo a favor de Yastrzemski quien se convirtió en el triple coronado, y el último del siglo pasado.

45 años después, en el presente siglo, Miguel Cabrera se convirtió en el primero de su país, el primer latinoamericano, el primer pelotero no nacido en Estados Unidos, y el segundo de Tigres de Detroit en ganar la Triple Corona. En el último día de la temporada 2012 Cabrera llegó con 44 vuelacercas, y Josh Hamilton de Texas continuó con 43, pero como dijo el líder romano Julio César, “la suerte está echada”, M-Cabrera cerró la temporada haciendo historia, logrando uno de los hitos más importantes del bateo. A la vez es el primer jugador de cuadro en ganar dicha distinción, desde que lo hiciera el primera base Lou Gehrig en 1934.. El venezolano es el décimo cuarto jugador triple-coronado en la historia de las Mayores, pero en sí, es el décimo jugador reconocido porque la MLB anunció que aceptará a los triples-coronados desde 1920 hasta el fecha, porque fue cuando aceptaron las carreras impulsadas como estadística. ¿Habrá alguna razón para que Miguel Cabrera no gane el MVP de la Liga Americana? Usted qué opina…

@jpaulochartez 

Este 7O conviértete en un héroe

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Compartimos el video de @panavota… El próximo 7 de octubre escribe la historia con un dedo… #Heroes2012 –>

 

Tiempos de dictadura: Récord Nacional

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La más reciente película de Carlos Oteyza Tiempos de dictadura supera los 89.000 espectadores, despuntando a “La propia gente”, documental de Carlos Azpúrua, Jacobo Penzo y el propio Oteyza, estrenado en 1981. De esta manera el director logra superarse a sí mismo y mantiene en sus manos el récord del documental más visto en nuestro país.

La película se estrenó el pasado 7 de septiembre con 12 copias, y actualmente es exhibida en 17 salas de cine ubicadas en Caracas, Valencia, Maracay, Mérida, Puerto Ordaz, Puerto La Cruz, Barquisimeto, Maracaibo, Porlamar y San Cristóbal.

Tiempos de dictadura, Tiempos de Marcos Pérez Jiménez es una película que narra a través de innovadoras animaciones, conmovedores testimonios e impactantes imágenes una época polémica y dramática de nuestro pasado.

Época en que nos asomamos a la modernidad pagando un alto costo en abusos y violaciones a los derechos humanos. Década en que la bonanza petrolera impulsó las obras públicas, la semana de la patria y los fastuosos carnavales, mientras que la Seguridad Nacional -la policía política del régimen- se encargaba de amordazar a los partidos, a los medios, a los venezolanos. Años de progreso económico que no fueron fáciles para quienes luchando por la democracia se opusieron a vivir sin libertades, siendo condenados a la clandestinidad, a las cárceles, al exilio y hasta a la muerte.

Tiempos de dictadura, una película que nos devela aquellos días en los que hubo tanta seguridad en la calle, como miedo en los hogares; una época difícil de olvidar, y que no todos recuerdan de igual manera.

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La Nación de Argentina analiza el asedio a la prensa por parte de Chávez

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HACE UNOS AÑOS creían que el acoso a la prensa venezolana no tendría repercusiones en el resto de Latinoamérica. Recientemente, en los dos últimos años, han visto que las malas prácticas de este tipo de “dictaduras electas” son contagiosas en la región.

Cuando aumentan los ataques de la Presidenta Cristina Kirchner a todos los medios de su país, vale la pena leer esta radiografía que el periodista de La Nación, Ramiro Pellet Lastra, hace de los medios venezolanos y la serie de medidas en su contra por el régimen de Chávez.

Las elecciones en Venezuela / El asedio a la prensa

En la guerra contra los medios, cualquier táctica es válida

El gobierno de Chávez presiona a canales, radios y diarios independientes con multas millonarias, distribución arbitraria de la pauta oficial y cierres de emisoras

Por Ramiro Pellet Lastra  | LA NACION

CARACAS.- Distribución arbitraria de la publicidad oficial, presiones a las empresas para dejar de anunciar en medios críticos, multas millonarias por causas insólitas y cierres por contrariar la visión de la realidad que decreta el gobierno.

Así se vive en el mundo de los medios privados venezolanos, según defensores de las libertades civiles, que afirman que en materia de comunicación la cancha está decididamente inclinada en favor del Palacio de Miraflores.

“El acoso judicial y administrativo, las amenazas físicas y los insultos públicos que los miembros del gobierno difunden a través de los medios controlados por el Estado son tácticas frecuentes orientadas a reprimir la disensión”, señala un informe de la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias (WAN-IFRA) y el Instituto Internacional de Prensa (IPI, por sus siglas en inglés).

El informe sintetiza el conjunto de prácticas de coerción que el gobierno venezolano ejerce desde hace por lo menos diez años, cuando la ONG Espacio Público, un referente en el monitoreo de la libertad de expresión, comenzó a llevar registros. Y a contabilizar atropellos.

“Cuando empezamos a monitorear, en 2002, advertimos, en primer lugar, un patrón de descalificación pública” de parte de funcionarios y medios afines al gobierno, dijo a la nacion el director de Espacio Público, Carlos Correa.

“Esas descalificaciones se han traducido en agresiones a los periodistas, agresiones físicas. Los diarios El Nacional, El Universal y otros medios, como Globovisión, ya no identifican sus vehículos”, agregó.

Los medios afines al gobierno, por cierto, hacen gala de una constelación de expresiones denigrantes. Sin ir más lejos, esto dice sobre Henrique Capriles el sitio aporrea.org, reconocido por su integrismo bolivariano: “Llaman poderosamente la atención los nexos ocultos de la candidatura oligarca con el submundo del tráfico de narcóticos y psicotrópicos”.

Y continúa al afirmar que el candidato opositor y quienes lo secundan “van a vender cara su derrota electoral porque, además, saben estos apátridas que está en juego su propia existencia histórica-organizativa”.

Ya sin carteles en sus autos que inviten a ser zarandeados por militantes chavistas, los periodistas independientes igual siguen sujetos a otro tipo de maniobras, según denuncian las ONG. Se trata del retiro de anuncios de empresas privadas por presiones del gobierno, por ejemplo, a riesgo de perder licencias y permisos. Espacio Público pudo rastrear esas coacciones sobre bancos y empresas de telecomunicaciones.

Y en un sendero muy trajinado en la Argentina, el gobierno de Chávez juega con la distribución selectiva de la publicidad oficial. Aquí, como allá, la obsecuencia doctrinaria y la obediencia debida tienen sus privilegios.

Publicidad

“La publicidad estatal la eliminaron hace mucho tiempo, los periódicos críticos prácticamente no la tienen. Nosotros hemos revisado y es muy extraño que haya publicidad oficial. Ya ni siquiera hacemos registros porque es absolutamente insignificante”, dijo Correa.

Con todo, los principales diarios siguen adelante y no parecen retacear ninguna información ni ahorrar opiniones críticas contra Hugo Chávez en sus columnas y editoriales. En un país tan polarizado por sus preferencias políticas, a estos medios escritos de todos modos no les faltan lectores ni anunciantes.

El objetivo principal del gobierno, en definitiva, no son los diarios. Más que la prensa escrita, la dirigencia bolivariana “va por todo” en el espacio audiovisual: los canales de televisión que alcanzan a millones de venezolanos de todos los sectores sociales.

Allí, el chavismo se juega el control informativo e ideológico que refuerce y enaltezca la gesta bolivariana o, dicho de otro modo, las decisiones del presidente.

“El gobierno ha estado sancionando normas donde se avanza hacia la opacidad, cuando en toda América se trata de avanzar hacia un mayor acceso a la información”, dijo a la nacion la directora de Transparencia Venezuela, Mercedes de Freitas.

Allí está el caso de RCTV, uno de los canales de mayor audiencia, que hace cinco años fue sacado del aire cuando el gobierno decidió no renovarle el uso de la frecuencia, con el pretexto, más político que jurídico, de haber conspirado contra el régimen. Crimen imperdonable: el canal no había mostrado marchas a favor de Chávez durante el fallido golpe en su contra de 2002.

RCTV debió pasar de señal abierta al cable, donde encontró un precario refugio para reanudar el vínculo con sus televidentes. Pero la censura volvió a alcanzarlo en su nuevo formato y, con obstinación inquisidora, lo obligó a cerrar otra vez.

Con RCTV fuera de combate, el siguiente objetivo fue otro gigante de la televisión venezolana, Globovisión, desde luego nada amigo del gobierno, que por esa rebeldía adolescente intentó, más que disciplinarlo o llamarlo al orden, ponerlo de rodillas.

A mediados del año pasado, el Tribunal Supremo de Justicia, que responde a Chávez, ratificó una multa de 2,2 millones de dólares y lo obligó a correr con los gastos del juicio, 1,3 millones de dólares más añadidos a la cuenta.

Según la sentencia, Globovisión cometió los delitos de “zozobra de la ciudadanía, incitación al desconocimiento del ordenamiento jurídico, apología del delito y odio por razones políticas”.

¿A cuento de qué se resolvió esa sentencia de “zozobra”? El canal transmitió en vivo un motín carcelario, uno de los tantos que se suceden en las abarrotadas cárceles venezolanas.

Otras fuentes señalaron a la nacion que todos los días hay llamadas desde despachos oficiales para cuestionar informaciones u opiniones que se formulan al aire. Y no sólo las cuestionan: según la “ley de responsabilidad social en radio y televisión”, mejor conocida como “ley resorte”, un medio puede ser multado o perder la licencia por las declaraciones de un tercero, ya sea un entrevistado, columnista o colaborador.

La suma del poder público contra los medios venezolanos, según los analistas, conduce a la autocensura.

En la campaña electoral, Capriles se comprometió a “restituir la señal a RCTV y a las emisoras de radio ilegalmente cerradas”, en caso de acceder a la presidencia.

En total fueron 34 las radios cerradas de un manotazo en 2009, aunque la amenaza fue contra 300 emisoras díscolas o, en el lenguaje oficial, “que funcionan fuera de la normativa”.

Una disputa dispareja

Chávez tiene muchos más recursos para la campaña 
80
horas de cadena nacional 

Tuvo Chávez desde julio, transmitidas por 30 canales y 750 radios; el candidato opositor sólo contó con tres minutos diarios

60
millones de dólares 

Hubiese necesitado Capriles para igualar el tiempo al aire total del presidente

278
millones de dólares extras 

Recibió el Ministerio de Comunicación para promover la gestión del gobierno