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Capriles: ‘No reconoceremos el resultado hasta que no se cuente cada voto’ Diario El Mundo de España

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El líder de la oposición venezolana, Henrique Capriles, ha asegurado esta noche que no reconocerá los ajustados resultadosobtenidos en las elecciones presidenciales celebradas este domingo hasta que no se compruebe cada voto.

“Nosotros no vamos a aceptar el resultado hasta que se cuenten todos y cada uno de los votos. Queremos que se abran las cajas (urnas) y se cuenten todos los votos de Venezuela”, ha dicho en su primera aparición tras conocerse los datos que otorgan la victoria al candidato oficialista, Nicolás Maduro.

“Yo le digo al candidato del gobierno el derrotado en el día de hoy es usted. Usted es el derrotado, usted y su gobierno”, dijo Capriles.

Capriles rechazó la idea de hacer un pacto con Maduro para aceptar los resultados. “Yo no pacto, ni mucho menos con la ilegitimidad”, recalcó.

El ‘delfín’ de Hugo Chávez ha ganado con el 50,66% de los apoyos, frente al 49,07% de su principal rival. Apenas una diferencia de 234.935 votos los separa, con el 99,12% escrutado.

Sólo unos minutos antes, el rector del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela Vicente Díaz, ligado a la oposición, ha solicitado la auditoría del 100% de las papeletas que quedan depositadas en una urna tras el voto electrónico.

Díaz pidió que “se haga la auditoría ciudadana que siempre hemos hecho con el 53% de los comprobantes de votos, que en esta oportunidad y dada que la diferencia es de apenas 200.000 votos que se habrán el 100% de las cajas de los comprobantes de voto”.

Indicó que esa petición no pone en duda los resultadosemanados del CNE, pero obedece a la situación de un país “altamente polarizado”.

El voto en Venezuela se realiza a través de urnas electrónicas que emiten una papeleta tras marcar el voto en la máquina que es posteriormente introducida en una urna de cartón. El CNE anunció que en la jornada votó el 78,71% de los 18,9 millones de venezolanos convocados a las urnas.

Maduro será el encargado de acabar en 2019 el mandato que comenzó el fallecido Hugo Chávez el pasado 10 de enero.

Fuente: http://www.elmundo.es/america/2013/04/15/venezuela/1366000251.html

Capriles, el más serio adversario del chavismo por Fabiola Sánchez para El Nuevo Herald de Miami

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Henrique Capriles, un joven político que en unos meses pasó de tener un tono moderado a uno confrontativo, ha sido hasta ahora el más serio contrincante de la oposición en una Venezuela dominada en los últimos 14 años por la figura de Hugo Chávez.

Y pese a perder en las contiendas presidenciales de octubre de 2012 y del domingo, el abogado de 40 años logró conseguir la mayor votación de un opositor desde la llegada de Chávez al poder en 1999.

Capriles aceptó en marzo ser nuevamente el candidato de la oposición a pesar de que muchos de sus simpatizantes, según dijo, le decían que no fuera como un cordero al matadero porque su rival le llevaba una gran ventaja.

“Yo lo que he logrado, lo he logrado porque tengo una gestión. Cuando decidí ser un servidor público, me fui a buscar los votos en la calle, busque servir desde abajo; así me hicieron alcalde, me hicieron gobernador y espero que me hagan presidente. Tengo una obra que mostrar, no soy un improvisado que se esconde detrás de la imagen y la voz del presidente Chávez”, dijo Capriles en alusión al presidente electo Nicolás Maduro.

“Da pena ajena cuando a cada rato Nicolás pide que pongan el video donde Chávez pedía que lo apoyen, que lo elijan presidente”, indicó Capriles recientemente en referencia a una alocución de Chávez del 8 de diciembre y que pasó a ser un testamento político porque fue la última vez que se lo vio con vida.

“Nicolás no es Chávez, la gente quiere saber qué piensas Nicolás, cuáles son tus ideas para combatir los graves problemas de inseguridad, inflación, desempleo que tenemos y que no combatiste en estos 14 años”, expresó. “Los liderazgos no se endosan”.

A diferencia de la campaña electoral de octubre, cuando Capriles se refería a su rival Chávez como el presidente, a Maduro lo trató de Nicolás a secas. Lo llamó mentiroso por no dar detalles o falsear lo que ocurrió durante las últimas semanas de Chávez, que falleció el 5 de marzo, cuando Maduro decía que había hablado por horas con el enfermo mandatario y que éste había tomado decisiones e incluso daba órdenes.

“Nicolás forma parte de ese entorno incompetente e ineficiente que el propio presidente criticaba en público y que muchos decían que le engañaban”, indicó.

Capriles perdió los comicios presidenciales en los que Chávez consiguió su tercera reelección el 7 de octubre de 2012. La diferencia fue la más estrecha en comparación a sus anteriores reelecciones, 1,5 millón de votos. El domingo se ubicó a sólo 1,59 puntos porcentuales de Maduro, casi 235.000 votos por debajo del presidente electo.

Pero trató de revertir esa percepción mostrando que ya no enfrentaba a una figura carismática como Chávez y que la pelea era ahora entre iguales, por lo que no perdió oportunidad de criticar directamente a Maduro sin herir los sentimientos de aquellos que aún lloran la desaparición del fallecido líder socialista.

Aunque dio pocos detalles sobre cómo pretendía lidiar con la infinidad de problemas que aquejan al país, aseguró dos cosas claramente: que buscaba mejorar las relaciones con Estados Unidos y que analizaría los programas de asistencia a Cuba, que ha sido el mantra político de Caracas desde la llegada de Chávez al poder tras ganar sus primeras elecciones en diciembre de 1998.

Capriles fue designado candidato presidencial por consenso, pero el año pasado surgió como principal rival de Chávez cuando ganó la elección primaria de la oposición en febrero de 2010, derrotando cómodamente a varios otros políticos. Su ascenso en los últimos años coincidió con un cambio gradual en la oposición de ser una clase política atrincherada de los viejos dirigentes de los partidos tradicionales hacia una nueva generación de políticos anti-Chávez.

Como alcalde del municipio capitalino de Baruta y gobernador del estado central de Miranda, Capriles se ganó la reputación de ser un administrador eficiente y ha venido sumando seguidores que sostienen que representa un nuevo estilo político que se enfoca en los resultados.

“No soy un Mesías, ni pretendo serlo, soy un servidor público con un compromiso”, dijo Capriles en febrero de 2012 explicando entonces cómo su estilo se diferenciaba del de Chávez.

La candidatura de Capriles avivó las esperanzas de los opositores de que llegara a su fin el proyecto político que desde 1999 prometió convertir a Venezuela en un Estado socialista. Sin embargo, pese a las nacionalizaciones y los cada vez mayores controles gubernamentales, Chávez en muchas oportunidades dio marcha atrás a medidas impopulares, por lo que el equilibrio entre los sectores público y privado de la economía no cambió mucho durante sus casi 14 años de mandato.

Capriles prometió revisar y mejorar los programas sociales para los pobres combinándolos con la promoción del sector privado.

Al igual que en los pasados comicios de octubre, Capriles evitó a menudo referirse directamente al legado de Chávez y dejó pasar oportunidades para atacarlo verbalmente.

El líder opositor optó por ignorar las acusaciones del oficialismo de ser “hijo de la oligarquía” y representante de los intereses estadounidenses en esta nación sudamericana y en sus recorridos por los 23 estados del país prefirió enfocarse en escuchar y comentar acerca de los problemas que agobian a los pobladores.

Capriles logró avances en algunas áreas pobres que tradicionalmente habían votado a favor de Chávez, dejando en claro que le da la bienvenida a los partidarios de ambos bandos.

“Para mí no es ajeno ni me es extraño poder conversar, poder ponerme de acuerdo con personas que han sido seguidores de la causa del gobierno”, dijo Capriles el miércoles. “Yo lo he demostrado como gobernante, si usted tiene un problema, aquí vengo yo para solucionarlo. Quiero ser el presidente de todos los venezolanos”.

Además de “burguesito”, el fallecido mandatario en su momento y algunos de sus más cercanos aliados a menudo lo han llamado “fascista” y simpatizantes del gobierno han pintado esvásticas en su propaganda electoral.

“Me llaman nazi y no saben que mis bisabuelos murieron en un campo de concentración” porque eran judíos, dijo Capriles a un grupo de periodistas en 2011.

Capriles ha afirmado varias veces que aprendió de sus abuelos maternos a “no abrigar odio en mi corazón” y que le “enseñaron a valorar la tolerancia”. Ellos estuvieron sometidos durante 22 meses al confinamiento en un gueto de Varsovia, en Polonia.

Sus abuelos maternos Andrés Radonski y Lili Bochenek de Radonski, de origen judío sefardí-holandés y ruso-polacos, escaparon de la persecución nazi y tras refugiarse en la isla caribeña de Curazao finalmente llegaron a Venezuela en 1947 con nada más que una maleta, según ha narrado Capriles. Sus bisabuelos maternos murieron en el campo de concentración de Treblinka, en Polonia.

Los Radonski lentamente acumularon una fortuna después de fundar una empresa de alimentos que se convirtió en la filial local de la empresa estadounidense Nabisco Inc. El próspero grupo empresarial familiar abarca el sector inmobiliario, de medios de comunicación, industrial y de servicios.

Capriles recuerda con cariño la cercana relación que compartió con su abuela antes de su muerte en 2004.

“Mi abuela era mi mejor amiga. Una persona que leía mi mente como pocas”, dijo Capriles durante una entrevista. “Me enseñó el mundo”.

Capriles estudió derecho mercantil en la Universidad Católica Andrés Bello y derecho tributario en la Universidad Central de Venezuela, ambas en Caracas.

También tomó cursos relacionados en el IBFD International Tax Academy en Amsterdam, el Centro Interamericano de Administradores Tributarios en Viterbo, Italia, y la Universidad de Columbia en Nueva York.

Fue el último y más joven vicepresidente del extinto congreso bicameral y presidente de la Cámara de Diputados entre 1999 y 2000. Fue alcalde de Baruta entre 2000 y 2008 y miembro fundador y líder del partido independiente Primero Justicia. En 2008 fue electo gobernador de Miranda tras derrotar al teniente del ejército en retiro Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Nacional y considerado uno de los líderes más poderosos del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela por los vínculos que mantiene con sectores económicos y la importante ascendencia que tiene en el mundo castrense.

Sus críticos en la izquierda venezolana lo acusan de ser un derechista disfrazado de progresista, en alusión a que a Capriles le gusta compararse con el ex presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, a quien considera un promotor de la igualdad empresarial y los programas contra la pobreza. Incluso tomó prestado e hizo propio el afamado programa de Lula “Hambre Cero”, un esfuerzo de distribución de programas sociales entre las clases más pobres.

Los críticos oficialistas, en tanto, cuestionan sus acciones en una protesta en 2002 durante un fallido golpe de Estado que dejó brevemente al presidente Chávez fuera del poder.

Cuando manifestantes furibundos cortaron la electricidad y el agua a la embajada de Cuba durante el golpe, Capriles entró a hablar con el embajador de Cuba. Capriles dijo que trató de disuadir a los manifestantes de sitiar el edificio, pero la Fiscalía lo acusó de violar la extraterritorialidad de la embajada. Pasó cuatro meses en la cárcel antes de que su caso fuese desechado.

Como la gran mayoría de los venezolanos, Capriles es católico y a menudo lleva un rosario alrededor del cuello.

Es soltero y no parece inmutarse cuando voceros oficialistas, y más recientemente el presidente electo Maduro, repetidamente sugieren que es gay.

Capriles, quien se define como heterosexual, a veces se jacta de sus hazañas sexuales con las mujeres.

“Soy como un capitán de barco”, dijo a The Associated Press en una entrevista en 2011. “Tengo una mujer en cada puerto”.

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El periodista de Associated Press Jorge Rueda en Caracas colaboró con este despacho.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/2013/04/15/v-fullstory/1454328/capriles-el-mas-serio-adversario.html

El “hijo” de Chávez que aceptó el desafío de continuar con su legado – La Nación de Argentina

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Hugo Chávez lo había designado su sucesor antes de salir hacia Cuba para someterse a lo que sería su última operación. Desde el día de la muerte del líder bolivariano, Nicolás Maduro asumió ese rol, como siempre respondió a todos los pedidos de su mentor político, pero lo hizo con una presidencia prácticamente testimonial, mientras él se dedicó a su la campaña electoral. A partir de hoy, sin embargo, cuando fue ratificado en el cargo con un magro margen apenas mayor al 1%, el ex conductor de subterráneos deberá asumir el desafío más grande su carrera: reemplazar a su carismático líder político hasta 2019.

Designado por Chávez como su heredero político, Maduro, de 50 años, insiste que es su “hijo y apóstol”, y promete mantener los beneficios sociales de la “revolución bolivariana”.

 

Durante la corta campaña de diez días, Maduro, que “nunca esperó” suceder a Chávez, reiteró una y otra vez su intención de serle fiel y seguir su programa de gobierno. La voz en off del mandatario presidió sus mitines y su figura inspiró sus discursos, igual de radicales. También lo acompañó siempre su esposa, Cilia Flores, otra figura fuerte dentro del chavismo -desde que ayudó a Chávez a salir de la cárcel después del fallido golpe de 1992-, diez años mayor que él y a la que define como “primera combatiente”.

En esa campaña, con un Chávez omnipresente, intentó encontrar un estilo propio, invocando constantemente al amor e impregnado de altas dosis de misticismo, como cuando relató un encuentro con un pajarito en el que según él se había encarnado Chávez.

 

Este político de físico portentoso y poblado bigote negro, nacido en 1962 y en su adolescencia guitarrista de una banda de rock llamada “Enigma”, fue nombrado por el propio Chávez como su sucesor antes de partir a operarse por cuarta vez contra un cáncer en La Habana, casi tres meses antes de su fallecimiento.

Maduro es “un revolucionario a carta cabal” y “un hombre con mucha experiencia a pesar de su juventud”, dijo aquel día Chávez, que en octubre lo había designado vicepresidente.

Nicolás Maduro Moros, que también fue dirigente sindical del Metro de Caracas y recibió formación comunista en Cuba en los años ochenta, era considerado del ala moderada del círculo más próximo a Chávez, a diferencia de otros estrechos colaboradores como el presidente de la Asamblea Legislativa, el ex militar Diosdado Cabello, otro nombre que sonaba con fuerza para sucederlo.

Los analistas destacan de su etapa como canciller (2006-2012) su tono conciliador y su gran capacidad de influir y negociar entre las distintas facciones de la coalición oficialista.

“Quiero terminar la obra de Chávez de unir a todo el país. Quiero ser el presidente de la unión y la paz de todos los venezolanos, y que ustedes me acompañen en esto”, dijo un conciliador Maduro en la campaña, aunque luego ha matizado que “el pacto de élites se acabó” en Venezuela.

Como canciller, Maduro adoptó también al pie de la letra el discurso “antiimperialista” de Chávez, hostil a Estados Unidos. Además, participó activamente en los últimos procesos de integración regional impulsados por Chávez, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), y la integración de Venezuela al Mercosur, así como las negociaciones con los nuevos socios político-económicos de Venezuela, como China y Rusia.

Antes de ser canciller había sido presidente de la Asamblea Nacional (2005-2006), aunque su actividad parlamentaria arrancó como diputado en 1999, elegido por el Movimiento Quinta República (MVR) fundado por Chávez, considerado el antecesor al PSUV.

Sus destinos se habían cruzado anteriormente en el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), también fundado por Chávez, y con el que el presidente lideró un fallido golpe de Estado en 1992 contra el entonces jefe de Estado, Carlos Andrés Pérez.
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1572833-el-hijo-de-chavez-que-acepto-el-desafio-de-continuar-con-su-legado

Maduro se adjudica la victoria por un punto en medio de sospechas de fraude – Diario ABC de España

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Venezuela abre hoy la era del poschavismo y lo hace con la victoria del «delfín» de Hugo Chávez, el mismo al que el caudillo que permaneció durante 14 años en el poder nombró «heredero» antes de su muerte, Nicolás Maduro. Según los primeros resultados facilitados por el Ejecutivo venezolano, Maduro habría ganado a Henrique Capriles por 1,59 puntos. El Gobierno, que había previsto ofrecer los primeros resultados electorales tres horas después del cierre de los colegios, retrasó su entrega durante dos horas más, lo que provocó tensión entre los venezolanos e incertidumbre ante el resultado, lo que acrecentó las sospechas de irregularidades.

Las dudas se acrecientan tras conocerse, con el recuento al 99,12%, que Maduro había logrado 7.505.338 votos (50,66%), frente a los 7.270.403 (49,07%) que se adjudicaban al candidato de la Mesa de la Unidad Democrática, Henrique Capriles. La participación fue del 78,71%. Los rectores del Consejo Nacional Electoral calificaron la jornada como «tranquila y pacífica». Hace seis meses, Chávez se impuso a Capriles por casi diez puntos. El candidato de la oposición no reconoce los resultados y pide que se recuenten los votos. «Nosotros no vamos a reconocer un resultado hasta tanto no se cuente cada voto de los venezolanos», indicó Capriles en una declaración pública tras el anuncio de los resultados

El rector del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela Vicente Díaz, ligado a la oposición, solicitó la auditoría del 100% de las papeletas que quedan depositadas en una urna tras el voto electrónico, por la corta diferencia que ha habido en las elecciones presidenciales.

La victoria por segunda vez del chavismo sobre Capriles reproduce algunas de las peores conductas electorales, el juego sucio y las acusaciones de fraude. Antes de que se hicieran públicos los primeros resultados, el candidato opositor Henrique Capriles denunciaba el intento de alterar los resultados electorales:«Alertamos al país y al mundo (sobre) la intención de intentar cambiar la voluntad expresada por el pueblo», aseveraba

Maduro hizo una rueda de prensa en plena jornada de votación

en su cuenta oficial de Twitter. La indignación de Capriles comenzó pronto, minutos después del cierre oficial de las mesas electorales, cuando su equipo constató que muchas seguían abiertas: «Están tratado de votar con las mesas cerradas», aseveró el candidato dos veces derrotado en las urnas en los últimos seis meses. Horas antes, mientras los venezolanos votaban, el chavista Maduro se permitió hacer campaña electoral, al ofrecer una rueda prensa que fue retransmitida por las televisiones públicas en la que volvió a reiterar sus promesas.

El chavismo ha jugado abiertamente con ventaja en estas elecciones. Ha puesto todos los medios del Estado al servicio de Maduro y ha explotado el sistema de favores y coacciones para echar mano de su voto cautivo. La pobreza es una de las principales armas utilizadas por el chavismo para eternizarse. Los programas sociales han intentado reducir el número de pobres, pero lo que han conseguido, sobre todo, ha sido crear voto cautivo.

Chavismo entre chabolas

De noche los cerros que rodean a Caracas lucen con sus bombillos chinos como un gigantesco pesebre natural. Pero, a la luz del día, la miseria de los «ranchitos» o chabolas y su vertiginoso crecimiento plantea dudas sobre la reducción de la pobreza de la que alardea el chavismo. El Instituto Nacional de Estadísticas asegura que en los 14 años de gobierno de Chávez la pobreza bajó de un 50% a un 25,4%. «Todavía hay 7,3 millones de pobres» de una población de 29 millones. Sin embargo, los cinturones de miseria y marginalidad se han multiplicado en ese mismo período. Basta echar un vistazo a los cerros caraqueños para constatar cómo se han expandido.

En ese universo de pobreza, el régimen chavista ha creado una masa de 10 millones de venezolanos –un tercio de la población– que depende de las asignaciones presupuestarias del gobierno. Es una pesada carga social que deja el legado chavista a su sucesor. La gigantesca nómina pública que se ha convertido en una red clientelar incluye a unos 2,5 millones de pensionistas y jubilados, a 2,5 millones de empleados públicos y 5 millones de personas que reciben ayudas económicas, viviendas y toda clase de beneficios como créditos, comida, vehículos, neveras, cocinas, viviendas, ordenadores y artefactos electrónicos.

La crisis económica

Otra dura carga del legado es la burocracia. Cuando Chávez llegó al poder en 1999, había en la administración pública unos 500.000 empleados. Catorce años después la cifra de ministerios se duplicó y la nómina pública se ha quintuplicó. La nacionalizada Petróleos de Venezuela ha reducido su producción por ineficacia y falta de inversiones, pero ha aumentado su nómina en más de 130.000 empleados, la mayoría activistas del Partido Socialista Unido de Venezuela que se ocupan de «remolcar» y «arrear» con vehículos de la corporación a beneficiarios de las «misiones». Y que en elecciones como las de ayer juegan un papel esencial a la hora también de «arrear» a los «rezagados», a potenciales votantes chavistas en las circunscripciones electorales más disputadas. Además, hay que incluir la carga burocrática de las empresas e industrias pesadas del Estado. La mayoría tiene pérdidas, pero sus empleados se ven en la obligación de manifestar fidelidad al chavismo.

El nuevo presidente deberá emprender una cruzada de reconciliación, diálogo y apertura. A Maduro le será difícil imponer el «estado comunal» y radicalizar el chavismo dado el peligro de estallido social. Por más que se aferre al poder, para sobrevivir, el chavismo también tendrá que negociar si desea preservar la paz social.

Fuente: http://www.abc.es/internacional/20130415/abci-maduro-gana-venezuela-201304150522.html

Venezuela Says Chávez Successor Wins Vote por Kejal Vyas y Ezequiel Minaya para el WSJ

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Nicolás Maduro, a one-time bus driver who went on to become a confidant of late President Hugo Chávez, won a razor-thin victory in Venezuela’s presidential elections on Sunday, election authorities said.

The narrow margin prompted the opposition to call for a full recount, setting the stage for rising tensions in this deeply divided nation, which holds the world’s largest reserves of oil and is sliding toward economic crisis after 14 years of free-spending rule by the late populist.

Mr. Maduro, handpicked by Mr. Chavez as his successor, took 7.505 million votes, or 50.6%, while opposition candidate Henrique Capriles received 7.27 million ballots, officials said.

“We won a just, legal, constitutional election,” Mr. Maduro said on the balcony of Venezuela’s Miraflores presidential palace, as fireworks boomed overhead and a crowd of redshirted supporters waved flags and cheered. “If I had lost by one vote, I would have accepted my responsibility.”

Mr. Maduro, 50 years old, at first called on the election agency to carry out a recount of just over half the ballots, saying a full recount would lead to weeks of potential political instability. But then within minutes, he shifted gears and said he would accept a full recount.

Mr. Capriles said he wouldn’t recognize the election results “until every vote is recounted.” He said his campaign documented 3,200 election-related incidents that cast doubt on the result.

Mr. Maduro, a tall and mustachioed former foreign minister, will be tested quickly. He inherits a country with the world’s largest oil reserves but with growing financial strains despite almost a decade of high oil prices. Inflation is expected to reach more than 30% this year.

The government’s budget deficit ended last year at roughly 15% of annual economic output—far higher than crisis-hit European nations. And a lack of dollars has led to shortages of everything from milk to corn flour, the staple of the Venezuelan diet.

Making matters worse, rates of violent crime are among the worst in the world, power outages regularly plunge parts of the country into darkness, the state oil industry is suffering from a lack of investment and corruption is widely seen as worsening.

“I don’t know why anyone would want the job because the challenges are so many; all the problems are tightly bound around the mismanagement that took course over the 14 years of Chávez,” said Christopher Sabatini, senior director of policy at the Americas Society and Council of the Americas, a think tank based in New York, Washington and Miami. “There’s going to be contraction in the economy, and Venezuelans are going to wake up and realize that the party is over.”

Resolving those issues will involve increasingly difficult trade-offs for Mr. Maduro, particularly with a narrow victory that robs him of a broad mandate. Any decline in public spending, for instance, could create a backlash for a young president who lacks Mr. Chávez’s charisma, and a connection with the poor.

Just last week, Mr. Maduro promised that he would raise the monthly minimum wage three times later this year if he won the vote, bringing it up some 45% to as much as $471.

Mr. Maduro said the wage increases would help workers cope with rising costs, but economists say it will only fuel inflation further.

“This is a Pyrrhic victory,” said Orlando Ochoa, an economist at the Andres Bello Catholic University. “Within a year, he’s going to have real trouble.”

Government spending as a percentage of the economy during Mr. Chávez’s tenure nearly doubled to 45% last year—about 20 percentage points higher than the Latin American average, according to Venezuelan economist Asdrúbal Oliveros, head of local consultancy Ecoanalitica.

Fueled by potent mix of high oil prices, borrowing and spending central-bank reserves, Mr. Chávez created social programs such as free health care in the slums. He built a network of supermarkets with subsidized prices and built cut-priced housing for the poor. Gasoline was made virtually free, and government programs handed out low-price refrigerators and flat screen TV sets to slum dwellers.

Last year alone, as Mr. Chávez faced re-election, one measure of money supply in the economy rose 61%, Mr. Ochoa said.

While memories of the party are still fresh for the majority of Venezuelans, the hangover is starting to kick in. Some 52% of voters think the country is doing badly at the moment, while 44.2% think things are going well, according to a survey by local pollster Datanalisis. As the economy continues to slow in the months to come, dissatisfaction is likely to rise.

Government spending is such a big part of the economy now that a slight decrease could cause growth to virtually stop. Tamara Herrera, an economist with consultancy Síntesis Financiera, said she expected the economy to slide into recession this year.

Mr. Chávez will be a hard act to follow. Critics say Mr. Maduro’s chief quality in his rise through politics was his abiding loyalty to his boss. The pair was close since 1992, when Mr. Maduro was among the activists and supporters who worked to secure Mr. Chávez’s release from prison, where he had landed after leading a failed military coup. When Mr. Chávez reached the presidency in 1999, Mr. Maduro followed him into government, rising to foreign minister and finally vice president last year.

In December, Mr. Chávez, his health failing, endorsed his longtime ally as Venezuela’s next president. After Mr. Chávez died in early March, Venezuelan law called for a new vote within a month.

Mr. Maduro successfully turned the short campaign into a referendum on Mr. Chavez. The candidate called himself Mr. Chávez’s political “son,” relied on the image and recorded voice of the leftist firebrand and used his name more than 7,200 times, an average of 189 times daily during public appearances, according to MaduroDice.com—Spanish for “Maduro Says”—a website that has been counting the references.

Mr. Maduro channeled the tough talk of his mentor, who embraced a role as one of region’s harshest critics of the U.S. Mr. Maduro, who detractors say survived the frequent turnover in Mr. Chávez’s cabinet by staying in the background, also delivered emotional speeches as he assumed the spotlight, at times shedding tears and portraying Mr. Chávez as a saint-like figure.

Mr. Maduro has vowed to deepen Mr. Chávez’s revolution. But some economists say that, despite the tough talk, issues like high inflation and shortages could force Mr. Maduro on to a more orthodox path, including expanding a recent system to auction dollars for companies—a move that would loosen currency controls. Others say any such move might cause tensions within the ruling party.

“I see him being a bit more pragmatic,” said Mr. Oliveros, the economist. “They have room to maneuver; what limits them is their ideology.”

Mr. Maduro relied on a formidable political patronage machine built by his mentor and predecessor. Some 8.1 million Venezuelans over the age of 18—some 43% of the total adult population—receive some kind of direct benefit from one of Mr. Chavez’s “mission” social-spending programs, according to Venezuelan market research company Datos. Plus, there are some 3.2 million Venezuelans on the public payroll—some 17% of the total adult population, according to Datos.

Swelling the number of people who get handouts and the number of government workers has created legions of pro-Chávez voters. At state oil giant Petroleos de Venezuela SA, the payroll rose from 32,000 employees when Mr. Chávez took over in 1999 to more than 100,000 today, according to government figures.

The opposition said the election process was unfair, pointing to an election agency stacked with pro-Chávez officials. The government dominates television and radio airwaves. While the opposition was allowed only a few minutes of election ads per day, the government runs hour after hour of propaganda, according to a Venezuelan election watchdog, Monitoreo Ciudadano.

Mr. Chávez grew increasingly autocratic while in power, gaining control over most independent institutions ranging from the election agency to the courts to the central bank. He drove dozens of broadcasters off the air. Mr. Chávez didn’t shy from delivering ideologically loaded rants against the opposition, calling them traitors and puppets of the U.S. government, contributing to a deeply fractious political arena that has seen national legislators exchange blows on the parliament floor.

“Chávez was clearly a transformational figure in Venezuela history, for the first time he redirected the state to help poor people though at the same time he moved toward an authoritative direction,” said Robert Pastor, a former U.S. national security adviser on Latin America during the Carter administration.

—Sara Schaeffer Muñoz and José de Córdoba in Caracas contributed to this article.

Fuente: http://online.wsj.com/article/SB10001424127887324345804578422352792472978.html?mod=itp

Venezuela elige a Maduro por la mínima: Gana con una diferencia de 200.000 votos por Jacobo G. García para El Mundo de España

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Nicolás Maduro, autodefinido como ‘hijo’ del fallecido mandatarioHugo Chávez, ha ganado este domingo las elecciones presidenciales de Venezuela al imponerse por una ajustada diferencia de poco más de un punto porcentual ante su rival opositor, Henrique Capriles, según ha anunciado Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Maduro ha ganado con el 50,66% de los votos, contra el 49,07 del opositor Capriles, con una diferencia de 200.000 votos. La brecha, de menos de dos puntos porcentuales, es bastante menor que los casi 11 puntos de ventaja que obtuvo Hugo Chávez el pasado 7 octubre sobre Capriles.

“La Fuerza Armada no solo estamos apegados a la Constitución, sino que somos garantes de que ese resultado lo respetemos y lo hagamos respetar”, afirmó Molero en un mensaje al país transmitido por la televisión estatal.

 

 

El ganador, que gobernará hasta el 2019 y tomará juramento el 19 de abril, ha defendido su triunfo en las presidenciales como“justo, legal, constitucional, popular” en un discurso ante sus seguidores desde el palacio de Miraflores (sede de Gobierno) en el que ha denunciado una guerra psicológica.

Sin embargo, el rector del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela Vicente Díaz, ligado a la oposición, ha solicitado laauditoría del 100% de las papeletas que quedan depositadas en una urna tras el voto electrónico, por la corta diferencia que ha habido en las elecciones.

Esta votación, la primera desde 1999 sin Chávez como candidato, ha estado precedida por denuncias del Gobierno sobre planes para desestabilizar, e incluso asesinar, a Maduro, que la oposición ha atribuido a un intento del Gobierno de “distraer” la atención.

Los venezolanos votaron en calma y normalidad en una jornada en que la polémica volvió a estar una vez más en las discrepancias entre el chavismo y la oposición, en un primer momento debido a las cifras de participación y más tarde por los resultados.

Poco después de votar, apenas entrada la tarde, Maduro sostuvo que tras ocho horas y media de la apertura de los centros de votación habían votado 11,5 millones de electores de los 18,9 millones inscritos y auguró que se registrará una participación “récord”.

La jornada electoral comenzó a las 06.00 hora local (12.30 hora española), con algunos retrasos en la apertura de las mesas de votación, como suele ser habitual en este tipo de procesos.

Fuente: http://www.elmundo.es/america/2013/04/15/venezuela/1365985067.html

Capriles no reconoce la victoria mínima de Maduro por Luis Prados para El País de España

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La noche electoral venezolana se convirtió en una suerte de thrillerpolítico. Después de cinco horas de angustiosa espera, el controvertido Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció la victoria del heredero de Hugo Chávez, el presidente encargado, Nicolás Maduro, por el 50,66% de los votos frente al 49,07% logrado por el candidato opositor, Henrique Capriles, con el 99,12% de los sufragios escrutado. La mínima diferencia, que la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, subrayó que marcaba una “tendencia irreversible”, fue rechazada por Capriles, quién exigió “que se cuente uno por uno todo los votos”. “El derrotado hoy es usted y su Gobierno, señor Maduro”, clamó el líder antichavista. “Yo no pacto con la mentira ni con la corrupción”, añadió. Los datos oficiales confirman la división de los venezolanos en dos mitades irreconciliables y siembra de incertidumbre el futuro del país.

La última batalla ganada oficialmente por el líder bolivariano después de muerto se resolvió por tan solo 234.935 votos, (7.505.338 para Maduro frente a 7.270.403 de Capriles) después de una crispadísima campaña electoral en la que el abuso de los recursos del Estado por parte del partido del poder alcanzó nuevas cotas de desprecio a la formalidad democrática. Maduro no tuvo empacho en celebrar una conferencia de prensa transmitida en directo por las televisiones públicas en medio de la jornada electoral.

Capriles basó su rechazo al resultado en 3.200 irregularidades acreditadas por la oposición durante la jornada electoral. “No luché contra un candidato sino contra el abuso del poder”, subrayó. “Esta lucha no ha terminado. Le digo a Venezuela que esto es un mientras tanto hasta que se conozca la verdad”, afirmó.

El “candidato de la patria”, como llamaba la propaganda oficial a Maduro, habló ante sus partidarios desde el Palacio de Miraflores, en el centro de Caracas, poco después del anuncio de los resultados. “La burguesía creyó que había llegado el final de la historia de la Revolución de Bolívar del Siglo XXI”, se arrancó, “pero Chávez sigue ganando batallas”. “La lucha continúa”, clamó. Más tranquilo, dijo que estaba dispuesto a hablar con Capriles y que el candidato opositor le había llamado por teléfono para que hiciera un llamamiento a la tranquilidad de los ciudadanos. También aseguró que no temía a una auditoría del proceso electoral y que su victoria era tan legítima como las conseguidas por George W. Bush en su primer mandato en 2000 o el expresidente de México, Felipe Calderón, en 2006, que también obtuvieron resultados muy cortos sobre sus rivales políticos. Homenajes a su mentor aparte, Maduro definió la nueva etapa que ahora comienza como la de la “eficacia y honestidad absolutas”.

Sus palabras no podían disimular la decepción entre sus partidarios. Pese a basar toda su campaña en el recuerdo de Hugo Chávez, Maduro ha dilapidado buena parte del capital político de su padre político. En las elecciones del 7 de octubre, el líder bolivariano logró cerca de 600.000 votos más que su sucesor. La campaña de Maduro estuvo plagada de errores como confundir ciudades y Estados de su propio país y no tuvo más argumento que la lealtad al líder fallecido, convertido por la propaganda del Gobierno en un santo de devoción popular. La participación fue del 78,71%, ligeramente inferior a la registrada el pasado 7 de octubre cuando un Chávez gravemente enfermo se impuso a Capriles (55% contra 44%).

Aunque la jornada discurrió sin graves incidentes, las horas de espera de los resultados hicieron subir la tensión al tiempo que portavoces chavistas y de la oposición aseguraban ser los vencedores y no se descartaba la posibilidad de incidentes violentos en la calles. Para las primeras horas de la noche, las redes sociales ardían. Fuentes de la oposición informaron que durante ese tiempo, tuvo lugar un pulso entre los dos bandos, el CNE y otros poderes del Estado. Añadieron que Capriles mantuvo una reunión privada con el alto mando militar sobre las 10 de la noche.

El buen resultado de Capriles, casi un millón más de votos que el 7 de octubre, debe mucho a un cambio de estrategia respecto de los comicios anteriores. El líder opositor logró sacar de la depresión a sus partidarios tras aquella derrota y la debacle de diciembre en las elecciones regionales, empleando un tono mucho más agresivo. Esta vez no tuvo miedo a hablar de la posibilidad de un fraude y pidió a sus bases que multiplicaran los esfuerzos para no perder un solo voto y vigilaran la limpieza del proceso en los colegios electorales.

Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/04/14/actualidad/1365972053_885888.html

Henrique Capriles: “Nosotros no vamos a reconocer un resultado hasta tanto aquí no se cuente cada voto de los venezolanos, uno por uno”

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Mientras tomaba la palabra el candidato oficialista Nicolás Maduro, luego de las palabras del rector Vicente Díaz quien exhortaba al conteo de los votos, para anunciar su victoria Henrique Capriles Radonski escribía en su cuenta en Twitter:

 


Finalizado el discurso de Nicolás Maduro, interrumpido por un anuncio del CEO de las FANB tomó el centro de la pantanlla.

“Quiero hablar con mucha firmeza, soy un luchador como lo es nuestro pueblo”, fueron sus primeras palabras al iniciar su rueda de prensa.

“Yo no pacto ni con las mentiras ni con la corrupción. Mi pacto es con Dios y con los venezolanos” dijo al tiempo que aseguró que Nicolás Maduro “es el derrotado, usted y su Gobierno (…) Nosotros no vamos a reconocer un resultado hasta tanto aquí no se cuente cada voto de los venezolanos, uno por uno, nosotros le exigimos al CNE que aquí se abran todas las cajas y que cada voto de Venezuela sea contado, el pueblo venezolano merece respeto”, señaló el líder de la oposición venezolana.

“Aquí no nos van a confundir, ni nos van a estar tratando de colocar en una posición distinta a la que nosotros tenemos. La voz del pueblo es sagrada para mí, lo he dicho siempre”, sumó.

“Tenemos un resultado distinto al que se ha expresado hoy”, aseveró, “estamos hablando de una diferencia pequeñita”.

Manifestó su agradecimiento a quienes pertenecen a un partido distinto y votaron por él, “casi un millón de votos del partido oficial salieron a votar por Capriles y eso demuestra que el país espera respuestas, que aquí hay que liberar a los presos políticos, hay que revertir el paquetazo, hay que tomar medidas”.

“La foto del país es otra y yo respeto profundamente al pueblo que voto por otra opción, pero yo exijo respeto al pueblo que votó por nosotros (…) No se equivoquen, nosotros estamos aquí para defender al pueblo, tanto para el que piensa de una forma como para el que piensa de otra”, espetó el abanderado de la MUD.

Exigió al ente rector del sufragio que se realice la revisión de este proceso, “la revisión detallada frente al país y frente al mundo. Si usted suma todas las incidencias y suma además los votos en el exterior, o unos centros de votación donde hablamos de 300 mil votos afectados, si hablamos del cierre de fronteras o el uso de grupos para amedrentar, si usted suma estamos hablando de un proceso distinto”.

“Lo digo con toda la responsabilidad, yo soy un demócrata convencido, he respetado siempre la voluntad de nuestro pueblo. El pueblo se expresó y esos resultados no reflejan la voluntad del país”, sentenció al tiempo que advirtió que harán todo lo posible “para que la verdad se conozca”.

“Señor Maduro, si usted era ilegítimo, usted hoy está más cargado de ilegitimidad”, fustigó.

Dijo que hoy en muchos centros de votación, los ciudadanos “tuvieron que verle la cara al fascismo (…) El gobierno parece un castillo de arena, que tocan y se cae”, comparó.

Afirmó que las declaraciones que hoy realizó las hace con “total” responsabilidad, “nuestra buena intención que siempre estará aquí, ha querido ser tergiversada y mal ponerla frente al país cosa que yo no le acepto, porque yo no negocio ni hago pactos con nadie, yo respeto”.

Envió un claro mensaje al Poder Electoral: “La paz del país, el futuro de Venezuela está en que se conozca la verdad, yo espero que ustedes elijan por cual puerta quieren salir, esperemos que nos den la oportunidad para que el país conozca la verdad verdadera”.

Capriles afirmó que insistirán en que se conozca “la verdad que nos va a permitir ser libres (…) Nuestra Venezuela, vaya una palabra de lucha, de aliento. Ahora es que vendrán oportunidades para el país”.

“Ganamos en buena parte de los estados del país. El derrotado es el Gobierno, nosotros tenemos en nuestro corazón el sabor y el sentimiento de nuestro pueblo de la vitoria, que más temprano que tarde será una realidad”.