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Nicolás Maduro, entre los lentes y las alpargatas por Vladimir Villegas

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“Hubiera preferido otro triunfo”. Esa frase no ha sido pronunciada por el ganador de estos comicios presidenciales, pero sin duda le pasó por la mente. La de Nicolás Maduro ha sido una victoria con sabor a derrota, que pone al chavismo en su situación más complicada desde 1998, cuando su líder, Hugo Chávez, ganó la Presidencia de la República. Más allá de lo que pase con las auditorías que ha exigido la Mesa de la Unidad Democrática, el ahora Presidente electo la tiene difícil porque bajo su conducción estuvo a punto de venirse a pique el legado político que dejó el fallecido mandatario.

Imagínense ustedes el trance por el cual estaría pasando en este momento la dirigencia del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, si Tibisay Lucena hubiese anunciado a Henrique Capriles Radonski como el ganador de estos comicios presidenciales. Paséense por unos instantes en el mar de depresión que hoy estaría ahogando a un pueblo que hace poco más de un mes salió a las calles a llorar por la pérdida del hombre que condujo los destinos de Venezuela durante catorce años. Sólo piensen en las consecuencias que una derrota de Maduro habría traído para las fuerzas que en América Latina reivindican la figura, la acción y el discurso del comandante Chávez. Nicolás se salvó por poquito de pasar a la historia como el responsable del Waterloo del siglo XXI.

Hoy, pese al resultado que le da el triunfo a Maduro, ahora es el chavismo el sector que no tiene resuelto el problema del liderazgo. Mientras que Henrique Capriles asume la condición de líder indiscutible de la oposición, pase lo que pase con los reclamos planteados al Consejo Nacional Electoral, Nicolás Maduro está bajo la mira del PSUV, de sus aliados, y del pueblo chavista que estuvo a un tris de recibir el segundo gran golpe de este año, luego de la muerte del presidente Chávez, y que el domingo abandonó con desazón el Palacio de Miraflores.

Los primeros cien días de su mandato y sobre todo la campaña electoral que realizó dan material para un buen manual acerca de cómo no hacer las cosas en política. Incluyo dentro de esto el lamentable discurso que Nicolás pronunció luego de que Tibisay diera a conocer los resultados, de los cuales se desprenden inevitables lecturas. Una de ellas es que atrás quedó la condición del PSUV como fuerza hegemónica en nuestra sociedad. Otra, que no basta llevar a Chávez en la boca para mantener el respaldo de sus seguidores. Una más, que el abuso de poder, la intolerancia, el sectarismo y la prepotencia son como el abuso de la droga o el alcohol, tarde o temprano pasan factura.

Otra lectura es que el chavismo humilde, de base, castiga y es capaz de escuchar y acompañar otras propuestas políticas. De hecho, eso ocurrió con los cientos de miles de votos que Capriles logró captar en apenas una microcampaña electoral. La devaluación, la escasez de alimentos, el incremento de la inflación y otros males derivados del mal manejo de la economía se le anotan como juego perdido a Maduro y no a Chávez. Y ni hablar de los apagones. Para mantener el apoyo de quienes votaron por él y reconquistar a los que se fueron, Maduro tiene que hacer un nuevo gobierno, ponerle punto final al actual. De lo contrario, ni su misma gente se lo va a calar.

Y un nuevo gobierno significa encontrar un nuevo lenguaje para referirse y conversar con ese país, la mitad, que no sólo vota como señal de protesta sino que cada día crece más y se resiste más a ser despreciado. Ese país, con el apoyo de casi 1 millón de chavistas, le dio en la madre al sectarismo, y le puso la mano en el pecho al abuso de poder. En definitiva, le puso el juego chiquitico a Nicolás, y a unos poderes públicos parcializados. A partir de un nuevo lenguaje y de una actitud humilde y reflexiva muchas puertas se pueden abrir para que Venezuela salte a una nueva etapa.

Por lo pronto, a la oposición organizada en la Mesa de la Unidad Democrática, a su candidato Henrique Capriles y a esos más de 7 millones de votantes se les tiene que respetar al pie de la letra el derecho a que sean auditados estos resultados, y a que se procesen sin dilaciones ni maniobrillas las denuncias sobre irregularidades a lo largo de toda la campaña electoral.

Ya habrá tiempo para insistir en la urgencia de construir una agenda temática que abra las compuertas de la reconciliación. Este país votó por un cambio. De hecho, ya está cambiando. Ponte los lentes, Nicolás, para que lo leas. De lo contrario, busca las alpargatas y aprende a bailar joropo.

@VladiVillegas

Me lo dijo un pajarito (preñado de votos) por Eduardo Semtei

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Primer gorjeo. No somos Cuba. Fidel acabó con la estructura social cubana fusilando a miles de personas: dirigentes sindicales, militares, profesionales, productores, industriales, comerciantes, vecinales, gremiales, juveniles, estudiantiles. Todo el que pudiera vagamente convertirse en líder (digamos Henrique Capriles o Henri Falcón o Leopoldo López) fue pasado por las armas. Obligó al exilio a otros miles, millones, que andan como diáspora, regados por todos los confines de la tierra. De esa manera consolidó su poder “mesiánico”, su figura “imbatible”. Por 50 años ha mantenido una persecución implacable, rabiosa, fratricida. Aniquilando cualquier brote de libertad, democracia y oposición, con muerte, cárcel y exilio. Se mantiene vivo flotando sobre los cadáveres de sus opositores. Aquí eso no sucederá. No sucedió. La oposición democrática ya es mayoría.

Segundo gorjeo. El CNE se pudre en el Cuartel de la Montaña. Ciego como quien observa impunemente el descuartizamiento de sus padres y no siente dolor ni lástima. Mudo como quien es incapaz de gritar ante las más terribles torturas, como si nada doliera. Ciego para no advertir el hundimiento de la patria y la destrucción de la moral ciudadana. Cerraron la frontera para quitarle a Henrique 50.000 votos. Cerraron el Consulado de Miami para robarle otros 50.000. No dejaron inscribirse a más de 150.000 nuevos votantes. Abusaron hasta el cansancio de los medios públicos. Robaron fondos de Pdvsa para pagar una fastuosa campaña que pocos frutos les dio. Amenazaron. Intimidaron. Compraron conciencias. ¿Y tienen el tupé de decir que Maduro ganó por 1,5%? Los espera el olvido.

Tercer gorjeo. La campaña Henrique/ Henri. Capriles consolidó su figura de estadista. De dirigente agigantado ante los retos. De valiente ante las amenazas. De incansable luchador. De compromiso con los humildes. Henri afianzó su papel de imagen para el chavismo decepcionado, arrepentido y hasta apenado por las tropelías, vagabunderías, abusos y estupideces de sus dirigentes rojos. Henri fue la puerta abierta por donde más de 800.000 venezolanos que habían votado por el gobierno traspasaron la barrera ideológica y de amenazas del hijo no de Chávez, sino de Castro, para aterrizar en el terreno de la democracia. La presencia de Falcón fue definitivamente un elemento fundamental y diferente en esta campaña, que cierra con una victoria nuestra. Soy testigo de la relación de hermanos que han establecido entre ellos. Ambos abogados, diputados, alcaldes reelegidos mayoritariamente, gobernadores reelegidos mayoritariamente. Ambos de centroizquierda. No hay en el chavismo nadie que iguale a ninguno de esos dos grandes venezolanos. Henri le imprimió a la campaña, un estilo de apertura, de buen trato, de inclusión y de respeto a todos los jefes partidistas que hace tan sólo unos meses se sintieron apartados, segregados y confinados a sus propios toldos. Y ese fue otro gran aporte y un hecho magnífico, pues los ruidos que se oyeron anteriormente desaparecieron en su totalidad. La tarjeta única se aprobó sin mayor discusión.

Último gorjeo. Somos la mitad del país. Con nosotros está casi la totalidad de los obreros especializados, de los técnicos y de los profesionales. Con nosotros comulgan las estructuras sociales. Los sindicatos libres; las enfermeras; los maestros y profesores; los pequeños, medianos y grandes empresarios; los artistas de todo género: escritores, cantantes, modelos, poetas, pintores, actores, actrices, dramaturgos, directores de cine y teatro. Y con toda seguridad, la inmensa mayoría de los militares, de los oficiales bajos, medios y altos. De eso no tengo la menor duda. Los trabajadores especializados; los policías y bomberos; productores del campo; agricultores; la sociedad que produce, que organiza, que educa, que sostiene la marcha de la patria. Sin nosotros, amigo Maduro, su espurio gobierno es insostenible. Vamos al conteo de las actas y a la revisión de las cajas. Estamos seguros del aborrecible engaño que ustedes montaron como un vitrina, un engranaje de perversión. Ustedes no se sostendrán en el gobierno. No tienen con qué. Sólo les queda su vocabulario hueco, vacío de contenido y fatuo. Y una población alienada que paulatinamente se irá liberando hasta que ustedes se conviertan en un mal recuerdo. En un ratón de ron barato.

@eduardo_semtei

Nuevas Elecciones con Nuevo CNE por Christian Burgazzi

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Los resultados anunciados anoche por el CNE no dejan lugar a duda: son ilegítimos.

La Mesa de la Unidad Democrática y su candidato Henrique Capriles decidieron competir en las elecciones a pesar del enorme desequilibrio en las condiciones, concientes de que el proceso estaría plagado de irregularidades y dispuestos a denunciar y a luchar contra el ventajismo descarado del régimen, acompañados por una enorme cantidad de personas comprometidas activamente con la campaña.

Durante el proceso hubo abusos graves y sistemáticos, cometidos por el régimen y las instituciones bajo su control, como el uso de los recursos del estado, no sólo para realizar una campaña electoral violatoria de numerosas reglas con la complicidad del árbitro, sino para amedrentar y chantajear a los electores, con amenazas abiertas y con coacción descarada.
Sin embargo, las violaciones que afectaron la validez del proceso de forma más determinante, son aquellas que ocurrieron el mismo día de las elecciones, ya que afectaron directamente el carácter libre y democrático de las mismas y su resultado.
Algunas de las irregularidades realizadas el día de las elecciones, alcanzaron niveles tales que se constituyen en delito electoral de carácter penal y que incidieron en el reducido margen de diferencia.
Las pruebas de más de 3.200 violaciones, irregularidades o incidencias, ocurridas el mismo día de las elecciones, han sido recopiladas en un voluminoso expediente elaborado por la MUD con denuncias propias, de los Observadores nacionales acreditados y de los mismos ciudadanos. Las mismas suman una lista de delitos electorales, que sin duda constituyen razones suficientes para, ante un resultado tan cerrado, plantearse desconocerlo y pedir un recuento de votos como lo hizo Henrique Capriles a nombre de la MUD.

Bastan pocos ejemplos de las violaciones el día de la votación, desde los más descarados hasta los más solapados; todos ellos de suma gravedad e impacto en los resultados ilegítimos que pretende validar el CNE.

1.- El “remolque” de votantes hacia los centros de votación, utilizando recursos públicos, como vehículos oficiales, lo cual además de delito electoral, es delito de malversación y de corrupción.

2.- Los militantes del régimen violaron abiertamente las normas electorales al forzar el acompañamiento de electores a votar, lo cual debe implicar la anulación de esos votos. Hubo centros, denunciados por los Observadores, donde llegaron a quitar el paraban que protege el secreto del voto.

3.- El acoso por parte de motorizados identificados con el régimen, a los votantes en varios centros electorales, y diversos actos de violencia durante la jornada electoral así como al final de la misma. Como el ataque a la Red de Observadores de la Asamblea Ciudadana, acreditados por el CNE, quienes fueron agredidos en la sede del Instituto de Prevención del Profesorado de la UCV por bandidos armados, entre los cuales fue identificado Kevin Ávila, militante condecorado por el régimen, quien sigue libre después de haber sido denunciado por lanzar, hace unos días, bombas lacrimógenas en el Aula Magna de la UCV, contra la presentación de la actriz Norkys Batista.

4.- El Plan República manejado por militares abiertamente afectos al régimen cometió, según lo denuncian observadores, varios desmanes, cerrando centros de votación, atropellando a electores, hasta metiendo una tanqueta en un centro electoral, destruyendo material electoral y probablemente votos.

5.- El régimen continuó la campaña electoral después que culminó el plazo oficial de la misma, con declaraciones, despliegue de publicidad, caravanas de vehículos, actos proselitistas ilegales y propaganda el mismo día de la votación en centros electorales, hasta el colmo extremo de mantener ese día un cintillo con parte del texto de un mensaje de su campaña “#ChavezTeLoJuro” en la pantalla televisiva de los medios oficiales.

Estas elecciones, a todas luces, no fueron un proceso democrático, limpio ni transparente, por lo tanto el resultado no puede ser legítimo. Ni siquiera intentando verificar la escasa brecha, contando los votos en las cajas; las pruebas ya fueron contaminadas, varias cajas fueron destruidas por los militantes del régimen. Aún auditando las actas y las máquinas, de mantenerse una mínima diferencia de votos a favor del régimen, esa supuesta brecha será dudosa y en buena medida es producto de las irregularidades y de delitos electorales ocurridos el mismo día de la votación, que no pueden quedar impunes.

Ante estos graves hechos que generaron una elección ilegítima, el liderazgo opositor tiene la ardua tarea de recuperar la democracia en Venezuela, y en tal sentido quizás la principal batalla política que deba asumir la MUD sea mantenerse bajo protesta y emprender la lucha por la anulación estas elecciones y la convocatoria a una nueva contienda electoral, con un nuevo árbitro, con la presencia de Observadores internacionales legítimos, y en igualdad y equilibrio de condiciones.
Viene tiempos difíciles, de lucha cívica para salvar la democracia en Venezuela. Transitar con éxito este camino, requiere mucha claridad y presión organizada e inteligente, para hacer insostenible esta situación ilegítima y forzar por la vía política la anulación de este proceso y la convocatoria a nuevas elecciones presidenciales, con un nuevo CNE, en las cuales no quedará ninguna duda de quien será el ganador.

Los ciudadanos tendremos un rol clave que jugar con nuestra participación activa y sostenida, sin reacciones improvisadas y sin caer en provocaciones, bajo la conducción del liderazgo democrático, con Henrique Capriles a la cabeza, que ha demostrado estar a la altura de las circunstancias históricas que le toca enfrentar.

Venezuela volverá a ser ejemplo de lucha por la libertad y la democracia, contra toda tiranía.

Christian Burgazzi: @cburgazzi

Runrunes El Universal 16.04.2013

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ALTO
LAS CIFRAS:

Las encuestadoras todas se cayeron con los resultados del domingo. La que más se acercó daba cinco puntos de ventaja al chavista sin Chávez. Los rojos estaban el domingo seguros de sacarle a Capriles hasta 12 puntos. Cuando vieron que el opositor estaba por encima de los 150 mil votos, ganando, se prendieron las alarmas. No sé si todos estaban engañados pero hasta avanzada la noche me repetían que ganaban por lo menos con 8 puntos de ventaja. Se colocaron las gríngolas obcecados con lo que era su biblia electoral: la ficha del encuestólogo  Germán Campos de Consultores 30.11 que tras cuatro días de seguimiento a los candidatos les ofreció un escenario entre 12 y 8 puntos arriba. No aceptaban lo que veían. Por eso los ataques ordenados a quienes pedían auditorias en vivo en los centros de votación. Los sacó de quicio que en las zonas populares votaran por la opción demócrata más que por la cívico-militar.

Por eso la demora. Maquillaje puro. No pudieron hacer más nada que aceptar la pírrica ventaja…

NI  CON CARBURO:

El candidato proclamado por el CNE – apodado en burla como el  rojo ministerio de elecciones- demostró no haber sido la mejor selección del por entonces enfermo caudillo. 800 mil chavistas votaron por Capriles. Maduro perdió 60 mil votos rojos por día de campaña de los que votaron el 7 de Octubre por el finado líder. El crecimiento opositor recogió el cansancio colectivo de un país agobiado de problemas y cansado de un mensaje diario de odio y confrontación. No es la última batalla. Menos ahora que se pidió la auditoria y el reconteo. Para el chavismo sin Chávez hay muchas reflexiones. Ya las pidió Diosdado ayer mismo. Maduro desperdició el legado de su mentor del que fue su enfermero-asistente-confidente los últimos 22 meses.

El caudillo enfermo y con 8 gobernaciones en contra le sacó 11 puntos de ventaja a Henrique Capriles sin pandillas de motorizados, malandros y agitadores asustando a la gente. Nicolás con todas menos tres de las gobernaciones y con el mayor ventajismo histórico que se conoce, abusando del legado de Chávez prácticamente perdió la elección. Varios miembros del 4F rumiaban su molestia con el caudillo que dejó de lado a sus compañeros  militares al designar como sucesor a alguien que solo había sido su guardaespaldas al salir de Yare. El hecho de colocar a un civil, apoyado por Cuba, no ha sido de su total agrado. Muy grave lo que ayer contó de él Capriles tras conversar sobre los resultados: “Tengo que consultar”. ¿A quién? ¿No toma decisiones propias? ¿A quién obedece? ¿Llama a Cuba? ¿Llama a Fuerte Tiuna? ¿Llama a Diosdado? ¿Llama al abusador ministro de la Defensa? ¿Espera que se le vuelva a aparecer el pajarito y le silbe al oído? Graves falencias del “mientras tanto”. Es el gran derrotado.

CNE:

Si el órgano electoral hubiera actuado como árbitro y no como apéndice del régimen o de su partido PSUV corrigiendo los abusos denunciados y jugando equilibradamente no ocasionaría las dudas que generó un resultado tan cerrado.

Las mas de tres mil denuncias que hasta ayer tenía el Comando Simón Bolívar ya iban ayer por casi el doble. No se respetó el perímetro de seguridad en ninguna zona que a los activistas del PSUV les diera la gana. Las peticiones a los militares del Plan República para apartarlos solo tuvieron eco en menos del 14% de las violaciones. Siempre salía un “carnetizado” por la milicia o algún organismo gubernamental para imponerse en nombre del fallecido caudillo o del candidato digitalizado por él.

Se permitió la agresión a los electores en las colas. Hubo voto asistido sistemático en varios centros de votación. Los colectivos rojos amedrentaron a diestra y siniestra luciendo armas largas y cortas totalmente impunes. Presencié como coordinadores de centros, designados por el CNE, asumieron la jefatura de esas sedes dando órdenes hasta los militares y apoyando a quienes con carnet rojo votaban sin cédula o con la de otros varios -hombres o mujeres no importaba- desactivando las máquinas captahuellas o saltándoselas con descaro. La movilización en vehículos oficiales y sobretodo de Pdvsa era bochornosa. Las amenazas inferidas por los coordinadores en las llamadas a los que de sus listas rojitas aún no habían asistido daban pena. A viva voz para demostrar impunidad y apoyo gubernamental…

LAS 4 ROJAS:

Ya entiende el mundo, por primera vez, lo que hemos venido denunciando desde hace años y varias elecciones. La presencia de fichas del partido rojo en las diferentes directivas del Consejo Electoral desde los inefables Francisco Carrasquero, y Jorge Rodríguez hasta la actual presidenta Tibisay Lucena acompañada de Sandra Oblitas, Socorro Hernández y Tania D´ Amelio. Todas cuatro comprometidas por igual con la revolución -¿y la robolución que paga de contado y sin recibos?- para permitir todo tipo de arbitrariedades y excesos al régimen desde que fueron subyugadas por el desaparecido caudillo y aceptaban sin chistar cualquier decisión que le diera la gana para asegurarse el triunfo de él y de los suyos en todas las instancias electorales.

El control arrancó desde agosto de 2003 con el maracucho del dedo en la nariz. Sin vergüenza y en agradecimiento por los favores recibidos Carrasquero es magistrado y Jorgito fue premiado con la vicepresidencia y otros cargos. Control total del 80% de la directiva y un solo voto disidente que ha sido el del estoico demócrata Vicente Díaz. Como alguien me dijo en Cuba: “La vida es un restaurante: nadie se va sin pagar”…

REVISIÓN:

El secretario de la OEA, José Manuel Insulza, expresó “su respaldo a la iniciativa para realizar una auditoría y un recuento completo de la votación” en Venezuela ofreciendo enviar a técnicos del organismo tras Maduro haber aceptado en su primera aparición como “electo” la petición de los opositores. La Lucena desmereció a Insulza por entrometido. Con respecto a EE.UU. asemejó la disputa a la de Al Gore y Bush. (ja) Recordemos que antes del 14-4 nueve ex presidentes latinos y 350 parlamentarios de 13 naciones habían pedido elecciones transparentes, libres y sin presiones del gobierno. Todos ellos ahora apoyan el reconteo caja por caja. De hacerse sería con equipos conformados por funcionarios del CNE, representantes de los partidos y observadores internacionales.

Algunos “acompañantes” se quedaron en Venezuela a la espera de que el CNE los invite. Maduro aceptó de primero pero ahora eluden el compromiso y comenzaron una campaña  a favor del árbitro inclinado al poder rojo para tratar de demostrar su pureza y pulcritud. No aceptarán el conteo manual aludiendo que es un retroceso contar las papeletas. Quieren que vayan al TSJ para darle el palo a la lámpara. Juegan con fuego. La mayoría ya no es roja y no quieren aceptarlo.

 @nelsonbocaranda

Las falencias del que asume “mientras tanto”

EL CANDIDATO PROCLAMADO por el CNE – apodado en burla como el rojo ministerio de elecciones- demostró no haber sido la mejor selección del por entonces enfermo caudillo. 800 mil chavistas votaron por Capriles. Maduro perdió 60 mil votos rojos por día de campaña de los que votaron el 7 de Octubre por el finado líder. El crecimiento opositor recogió el cansancio colectivo de un país agobiado de problemas y cansado de un mensaje diario de odio y confrontación. No es la última batalla. Menos ahora que se pidió la auditoria y el reconteo. Para el chavismo sin Chávez hay muchas reflexiones. Ya las pidió Diosdado ayer mismo. Maduro desperdició el legado de su mentor del que fue su enfermero-asistente-confidente los últimos 22 meses. El caudillo enfermo y con 8 gobernaciones en contra le sacó 11 puntos de ventaja a Henrique Capriles sin pandillas de motorizados, malandros y agitadores asustando a la gente. Nicolás con todas menos tres de las gobernaciones y con el mayor ventajismo histórico que se conoce, abusando del legado de Chávez prácticamente perdió la elección. Varios miembros del 4F rumiaban su molestia con el caudillo que dejó de lado a sus compañeros  militares al designar como sucesor a alguien que solo había sido su guardaespaldas al salir de Yare. El hecho de colocar a un civil, apoyado por Cuba, no ha sido de su total agrado. Muy grave lo que ayer contó de él Capriles tras conversar sobre los resultados: “Tengo que consultar”. ¿A quién? ¿No toma decisiones propias? ¿A quién obedece? ¿Llama a Cuba? ¿Llama a Fuerte Tiuna? ¿Llama a Diosdado? ¿Llama al abusador ministro de la Defensa? ¿Espera que se le vuelva a aparecer el pajarito y le silbe al oído? Graves falencias del “mientras tanto”. Es el gran derrotado. Ni con carburo maduró.

 

No nos preocupemos, ¡¡Ocupémonos!!

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Ayer Venezuela vivió un episodio donde la mayoría de los venezolanos expresaron su deseo firme e irrevocable de no ceder ante la imposición de un régimen que desea perpetuarse empobreciendo al pueblo y entregando nuestra soberanía a Cuba y otros países “aliados”.

Si la afirmación pasada fuera cierta, ¿por qué hoy proclaman a Nicolás Maduro como Presidente de la República?

Primero que nada porque necesitan hacerlo todo rápido, sin guardar las formas, sin los escrúpulos siempre ausentes, con la alevosía de quien perdió el respeto por el Soberano hace muchos años.

Segundo, por la necesidad imperante de esconder el estepitoso fracaso de quien despilfarró la herencia política más importante de los últimos años, demostrando la ausencia de imagen propia, de discurso, de preparación, de carisma, de liderazgo.

Tercero, porque el oficialismo tiene demasiado miedo a un conteo general que lo desnude aún más frente a Venezuela y al mundo. Ha triunfado la democracia y en las primeras de cambio es sometida por la barbarie de un Estado hegemón, de instituciones secuestradas, de pretores entregados, de cleptócratas sin el menor ápice de verguenza.

Cuarto, porque la crisis de gobernabilidad es evidente. No puede sostenerse el gobierno que usurpa la legitimidad de origen y luego la trastoca dejando en evidencia la inifinita debilidad de argumentos escasos que pretenden explicarle a los venezolanos que ganó la mayoría.

Venezuela ha despertado y Nicolás Maduro debe cumplir su promesa de contar el 100% de los votos, porque al Pueblo se le respeta y el apoyo que hoy tiene de las Fuerzas Armadas no es eterno. Ellos son pueblo también y se expresaron el día de ayer. Nos asiste el derecho constitucional a la protesta cívica y pacífica, y lo haremos, porque no estamos satisfechos con el manejo turbio de la información electoral.

Este juego terminó empatado y va a extrainning. Apagando la luz del estadio no se resuelve el ganador. Todos los venezolanos que sienten que su futuro está en juego deben dejar los lamentos y las preocupaciones. Es el momento de ocuparnos, en la búsqueda incansable de toda la documentación que valide nuestra verdad y en no quedarnos como sapos en agua tibia esperando nos terminen de cocinar. Por una Venezuela libre y soberana!!!

Amanecerá y veremos…

Demostraciones espontáneas de descontento toman las redes sociales

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Barquisimeto, Valencia, Mérida, Cabimas, Maracaibo, San Cristóbal, Puerto La Cruz y Caracas

http://storify.com/nbocaranda/demostraciones-espontaneas-de-descontento-toman-la

Otra “victoria de m…” por Argelia Ríos

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Ni los rostros de la tarima mostraban la alegría de una victoria limpia. La verdad es que lo ocurrido fue una derrota demoledora; clamorosa. Si Chávez estuviera vivo, no tardaría en descalificarla: tal vez apelaría a aquella frase escatológica con la que despachó su revés en el referendo constitucional de 2007. Maduro será presidente sin siquiera haber resultado ganador: no tendrá el respeto de la mitad de Venezuela. Mucho menos consiguió erigirse como el nuevo líder de la revolución. La presea no puede atribuírsele a su esfuerzo. Su deplorable desempeño en la campaña, y en la propia jornada de este domingo, impide hacerle alguna concesión: el hecho tendrá consecuencias políticas en el país y en las propias entrañas de la alianza bolivariana. Maduro no aportó nada: al contrario, su deslucida actuación puso en jaque la vigencia del régimen, que ayer logró llegar a la meta extenuado y, sobre todo, empujado por el desvergonzado ventajismo del CNE.

Un grueso segmento de los seguidores de Chávez le cumplió su última voluntad, pero al menos un millón de chavistas le dio un espaldarazo a la oferta de cambio de Henrique Capriles: sólo él emergió como el gran ganador; un héroe en todo el sentido de la palabra. “El heredero” no la tendrá fácil: la sombra del fraude lo perseguirá siempre. También el fantasma del difunto lo expondrá a las inevitables comparaciones de rigor. Los venezolanos y en especial la nomenclatura ya conocen las insolvencias de su figura. Las proyecciones no son jubilosas para él. Tendremos un jefe de Estado vulnerable, cuya controvertida legitimidad ya anuncia problemas inexorables. Las graves dificultades que encarará su gobierno requerirán cualidades que Maduro no posee: su equipaje es limitado, al igual que su auctoritas. A él nada le pertenece, porque todo cuanto es ahora representa el producto de un donativo adquirido por testamento y de un proceso electoral plagado de irregularidades.

Sí, el veredicto del pueblo chavista fue una prueba del éxito del endoso procurado por el jefe único en su última arenga pública. Sin embargo, la votación alcanzada por Maduro también es una constatación del debilitamiento de los cimientos del proyecto ideológico del desaparecido hiperlíder. El futuro de “la sucesión” es tan opaco como incierto. “El proceso” ha entrado en un terreno desconocido para la claque que lo conduce: Henrique Capriles la ha desalojado de su zona de confort. La firme hegemonía ejercida durante años quedó seriamente agrietada: el llamado “socialismo del siglo XXI” fue azotado con severidad y dejó de ser el único producto disponible en los anaqueles de la política nacional: allí, a su lado, se ha posicionado una alternativa que ya adquirió solidez, arraigo y credibilidad. La revolución no existe ahora como “oferta superior”.

El modelo ideológico de Chávez está depreciado: sus viejos brillos están languideciendo. Venezuela se pronunció otra vez a favor de un equilibrio. El chavismo no puede seguir desconociendo la realidad. El otro polo acaba de reconfirmar ayer su consistencia rocosa y su muy alta popularidad.

El politburó tiene por delante un grave desafío: no le faltarán tragos amargos en el camino que se inicia. Lo que se instalará no es un nuevo gobierno, sino la continuidad de una administración mustia, fatigada tras catorce años en el poder y enfrentada a su propia senilidad. “El heredero” no tiene garantizada la absolución de sus fallas. Sobre sus hombros descansa la pesada carga de un legado maldito: un país donde la ingobernabilidad está tumbando la puerta. Maduro dirigirá desde hoy una revolución que ha quedado inviabilizada. Los resultados de ayer no dan para radicalismos ni aventuras represivas. Al “proceso” le ha llegado el momento de reconocer a sus adversarios y de valorarlos como una fuerza poderosa e indeclinable, a la cual no se le puede despreciar. De eso depende lo que vendrá en adelante: de eso depende la vida de este sexenio… si es que esto no acaba antes.

 

 

Argelia.rios@gmail.com