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Destrancar el juego por Francisco José Virtuoso SJ

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Ambos actores políticos, Gobierno y oposición, tienen que replantearse sus estrategias

Una sociedad dividida como la nuestra tiene ante sí el reto de reconocer sus diferencias para respetarlas y encontrar sus coincidencias para seguir avanzando como colectividad. El diálogo es el mecanismo más civilizado para ello. Como bien lo acaba de decir el Papa Francisco, se trata de establecer un diálogo basado en la verdad, de reconocimiento mutuo, en la búsqueda del bien común y el amor por la nación.

Lamentablemente, los representantes de los poderes públicos se oponen abiertamente al diálogo, asumiendo como política de Estado posturas de abierta confrontación, exclusión, rechazo y descalificación. La polarización sigue siendo vista como el instrumento más idóneo para fortalecer la identidad política del Gobierno, diluida en la votación del pasado 14 de abril.

La oposición formuló su legítimo reclamo ante el CNE, solicitando la verificación de los resultados electorales emitidos oficialmente. El directorio de esta institución acordó proceder a la auditoría del 46% de las cajas que contienen las papeletas de la votación. También fue admitida la solicitud de auditar los registros por mesa de la autenticación biométrica de los electores y la no duplicidad de las huellas dactilares. El acuerdo fue celebrado por el presidente de la OEA y los países miembros de Unasur.

Por los vientos que soplan parece que el CNE no quiere tomarse en serio sus propios acuerdos, quitándole importancia a las solicitudes formuladas y generando confusión con sus declaraciones. El camino que se perfila será el de proceder a la impugnación y a la denuncia internacional.

Al mismo tiempo, el resto de los órganos del Estado y su sistema de medios públicos sostiene que este reclamo es la causa de un conjunto de hechos violentos que han conmovido a la opinión pública, buscando con ello deslegitimar los derechos constitucionales de quienes reclaman.

¿Cómo salir de este callejón sin salida? Ambos actores políticos, Gobierno y oposición, tienen que replantearse sus estrategias. El Gobierno tiene que dar algunas señales de apertura, bajar el tono agresivo y excluyente, y dejar de lado la política de caza de brujas que lleva adelante entre los beneficiarios del empleo público y las políticas sociales.

Además de mantener su legítimo reclamo de verificación electoral, los dirigentes de oposición tienen que diseñar rutas de acción que favorezcan la consolidación de un amplio movimiento que se fortalezca como opción alternativa de poder en medio de los múltiples problemas que agobiaban a la gente. Salir del juego de la confrontación política para convertirse en instrumento de reivindicación social. 

fjvirtuoso@ucab.edu.ve

 

Prensa global le sigue la pista al acontecer político en Venezuela: Oposición impugnará resultados electorales

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HENRIQUE CAPRILES RADONSKI anunció que impugnará las elecciones, así lo titulan varios medios de la región:

La Nación

Henrique Capriles anunció que impugnará el resultado de las elecciones

El candidato opositor venezolano sostuvo que se tiene que “celebrar una nueva elección” y aseguró que su bloque no participará de las auditorías si no hay acceso a los cuadernos de votación 

El clima sigue caldeado en Venezuela tras la ajustada victoria de Nicolás Maduro sobre Henrique Capriles en las pasadas elecciones. El líder de la oposición venezolana, que sigue sin dar el brazo a torcer , afirmó que impugnará los resultados de los comicios del pasado 14 de abril y aseguró que se le mintió al país al ofrecerle un proceso de auditoría. ” Vamos a impugnar las elecciones con todas las pruebas, con todos los elementos que ya tenemos”, aseguró el Gobernador de Miranda.

“Vamos a cumplir con todos los trámites legales porque al final esta elección va a terminar (…) recorriendo el mundo”, indicó Capriles, en una entrevista con la cadena Globovisión.

A su vez, el opositor aseguró que si en la auditoría que ha solicitado su bloque no hay acceso a los cuadernos de votación, los opositores no participarán en esa revisión; aunque no aclaró la fecha en que presentará ese recurso.

“Se tienen que celebrar una nuevas elecciones (…) en las mesas donde hay irregularidades se anulan y deben repetirse en esas mesas (…) las elecciones lo cual puede llevarte a una nueva elección en forma total o en forma parcial”, concluyó Capriles.

 

El anuncio del líder de la oposición es replicado en varios medios en español:

Perú 21: Henrique Capriles impugnará los resultados electorales en Venezuela

Abc de España: Capriles impugnará las elecciones si el CNE insiste en una auditoría “chimba”

El Tiempo de Colombia: Capriles anuncia que impugnará elecciones presidenciales en Venezuela

El Nuevo Herald: Henrique Capriles impugnará las elecciones presidenciales

RFI: Capriles impugnará las elecciones

Milenio: Capriles impugnará las elecciones y reclama su repetición

El País de España: La oposición venezolana impugnará las elecciones presidenciales

 

Los dos grandes líderes de la política venezolana por Fernando Mires

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Continuidad y ruptura. Así transcurre la historia, pero no de modo alternado sino, reproduciendo a Trotsky, de modo desigual y combinado, lo que en otras palabras significa que, aún en medio de las más profundas rupturas, el futuro mantiene un hilo de continuidad con el pasado de la misma manera que en los momentos más apacibles de continuidad suelen acumularse contradicciones que llevarán mas tarde a otros momentos de ruptura. Esa es la razón por la cual no pocas veces aquello que comienza como revolución termina convirtiéndose en contrarrevolución. Así ha sido, así es y así será.

Para poner algunos ejemplos: Napoleón restauró la estructura de dominación monárquica en nombre de la revolución. Stalin restauró la estructura zarista en nombre del comunismo. Fidel Castro restauró las estructuras de las dictaduras militares latinoamericanas en nombre del socialismo. Mao restauró la dominación de los mandarines (el partido) en nombre de la revolución campesina, y Deng Xiaoping, comenzó a construir el capitalismo en nombre del maoísmo.

Fue el mismo Marx quien señaló en su Manifiesto que la burguesía después de haber sido revolucionaria, había entrado a “su forma conservadora de vida”. Los reaccionarios de hoy, quiso decir el darwinista Marx, han sido los revolucionarios del pasado; y es lógico y natural que así sea, pues todo lo nuevo será alguna vez viejo y, por lo mismo, históricamente obsoleto. Es la ley de la vida.

Ahora bien, de los ejemplos nombrados podemos, entre otros, destacar tres hechos importantes:

El primero es que la ideología que cubre cada periodo histórico no es coincidente con los procesos que objetivamente tienen lugar. Así por ejemplo, el jacobinismo fue la ideología de la modernización política de Francia y el socialismo la ideología de la revolución industrial en países económicamente atrasados como Rusia. En el caso latinoamericano, para no ir tan lejos, hay un episodio clásico que muestra de modo preciso la disociación que se da entre ideología y práctica en los procesos de transformación histórica. No, no me refiero todavía al chavismo. Me refiero al peronismo.

La ideología de Perón, como casi todo el mundo lo sabe, era mussoliniana. Pero en lugar de ser construido un orden fascista como en Italia, tuvo lugar en Argentina la incorporación populista de los sindicatos obreros a posiciones de poder, en conjunto con la movilización de las grandes masas, en el marco de una industrialización pre-peronista, socialmente excluyente y políticamente oligarca. Ese ejemplo puede hacerse extensivo al tema del chavismo a partir de 1999.

Chávez, como también es sabido, hizo uso y abuso de arcaicas ideologías socialistas, pero solo para cubrir un periodo en el cual se intentó integrar al juego del rentismo petrolero a sectores tradicionalmente excluidos. En cierto modo, mediante la restitución de ideologías obsoletas, fue llevada cabo durante Chávez la transición de la “política de grupos” a la “política de masas”, transición que ya había tenido lugar en diversos países latinoamericanos, pero mucho tiempo atrás.

El segundo hecho a destacar es que habiendo sido cumplida una determinada tarea histórica, tales regímenes entran en un inevitable proceso de descomposición, la que se manifiesta de modo moral (corrupción) e incluso de modo ideológico. En el caso venezolano por ejemplo, hoy vemos a quienes ayer fueron iracundos marxistas, referirse a Dios y a la Virgen con una devoción que cualquier franquista envidiaría. Una muestra entre tantas de como “la clase de estado” (Poulantzas) ha entrado a su forma no sólo conservadora, sino reaccionaria de vida. En ese sentido si Chávez representó el momento de la transformación social de Venezuela, Maduro, su hijo putativo, representa el momento de la descomposición reaccionaria del chavismo.

El tercer hecho a destacar es que tanto el periodo que ya está terminando, como el que está comenzando, se expresan de modo personalista. El que está terminando, se expresó en la persona de Hugo Chávez Frías. El que está comenzando, se expresa y expresará en la persona de Henrique Capriles Radonski. Eso quiere decir que, si desde una perspectiva cronológica Maduro aparece como continuador de Chávez, desde una perspectiva política su continuador deberá ser Capriles

Chávez y Capriles —no se necesita ser adivino para saberlo— serán considerados por los próximos historiadores como los dos más importantes líderes venezolanos de las primeras fases del siglo XXl. Razón por la cual vale la pena detenernos en el “punto de quiebre histórico” que está teniendo lugar con el descenso del chavismo y el ascenso del —así será quizás llamado— “caprilismo”.

Veamos: Aceptando incluso la tesis -muy verificable- de que los avances sociales de la era Chávez fueron inferiores a los que tuvieron lugar en otros países de la región durante el mismo periodo, en Venezuela lo destacable fue la incorporación simbólica del “pueblo” al estado. Eso quiere decir que multitudes de pobres suburbanos y agrarios se vieron reflejados en el espejo del poder estatal. En Chávez, para decirlo en breve, los pobres veían a uno de ellos ejerciendo la presidencia. El chavismo fue —algún día habrá que discutir esa tesis— menos que socioeconómico, un fenómeno cultural e incluso psicológico.

En Chile, Brasil, Perú, Colombia y otros países de la región en los cuales tuvieron lugar políticas sociales exitosas, los pobres lograron un mayor bienestar material que en Venezuela, de eso no cabe duda. Pero en Venezuela se sintieron simbólicamente representados en el poder, lo hubieran estado o no. Ese fue, a mi entender, el secreto del auge de Chávez.

De esta manera, el primer paso que llevará a Venezuela a la modernidad, el de la incorporación del pueblo al poder simbólico, ya fue dado durante Chávez. El segundo paso, el de la conversión de esa masa social en ciudadanía política activa, deberá ser dado en el futuro próximo por Capriles. O dicho así: mientras Chávez fue el impulsor de la transformación social, Capriles deberá ser, más temprano que tarde, impulsor de la transformación democrática y política de la nación.

Esas son las razones por la cuales afirmo que entre Chávez y Capriles, a pesar de todas las rupturas habidas y por haber, hay un hilo de continuidad histórica. Capriles al menos lo ha entendido así.

Cuando en sus diferentes discursos Capriles se refirió a la conservación de las misiones, no jugaba al oportunismo electoral. Todo lo contrario; Capriles ha entendido, en contra de las capas más retrógradas del antichavismo, que la creación de un orden democrático pasa por la incorporación social y simbólica de los más pobres y no por su exclusión. Eso no quiere decir —entiéndase bien— que la continuidad histórica que se da entre Chávez y Capriles anula las diferencias entre ambos líderes. Estamos hablando aquí —por si alguien no lo ha captado— de una continuidad en la diferencia.

La diferencia entre el momento histórico de Chávez y el que dirigirá Capriles explica a su vez las notables disimilitudes políticas y personales que se dan entre ambos líderes.

Capriles, por ejemplo, no es un líder mesiánico ni mucho menos un caudillo militar, como lo fue Chávez. Pero sí es un líder político y democrático como no lo fue Chávez. Cada momento escoge a sus nombres y no los nombres a su momento.

El precio de la transformación social chavista ha sido por cierto enorme. No me refiero sólo a la debacle económica que ya se anuncia con sus terribles secuelas inflacionarias y escasez de productos básicos. Me refiero antes que nada a la erosión de las instituciones públicas, a la degradación de la moral ciudadana, a la militarización de la política, y no por último, a la subordinación ideológica del estado venezolano a la dictadura militar cubana.

Debido a esas razones, el agotamiento definitivo del chavismo ya estaba anunciado durante Chávez. De modo que nadie faltará al respeto si afirma que Chávez murió justo a tiempo para preservar su imagen redentora. Hasta en ese punto demostró habilidad. Si hubiera muerto un tiempo después, habría tenido que comandar no su muerte sino la del régimen chavista, tarea que endosó a Maduro. Maduro, desde esa perspectiva, es el administrador de un “mientras tanto”, el de la agonía del gobierno chavista.

Ahora, visto el tema desde una perspectiva inversa, las tareas que aguardan al inevitable ascenso de Capriles serán enormes. La primera será desplazar del poder a la oligarquía de estado, clase dominante formada durante el largo periodo chavista bajo el amparo del autócrata. Cuando y como cristalizará formalmente ese desplazamiento, nadie lo sabe. Lo único que se sabe es que desde un punto de vista informal, ya ha comenzado. Luego vendrá la democratización del estado, la desmilitarización de la política y por cierto, la reincorporación de Venezuela en la comunidad de las naciones democráticas del planeta.

Pero quizás la tarea más difícil del tiempo de Capriles será reconciliar políticamente a la nación, es decir, transformar a quienes hoy son declarados enemigos en adversarios que disputan en buena lid las zonas públicas del poder. Es por eso que en Venezuela reconciliación y democratización son términos complementarios, casi sinónimos. Es por eso también que la tan ansiada reconciliación nunca podrá venir desde el lado del chavismo pues, de acuerdo a la máxima castrista que sustentan sus jefes (Maduro, Cabello, Rodriguez, Jaua) el poder, una vez alcanzado, no se devuelve, aunque sea al precio del fraude. Eso quiere decir que si es discutible si durante el momento de Chávez hubo una revolución social, durante el momento de Capriles tendrá que ocurrir algo muy parecido a una revolución política.

Pero seamos sinceros: las transformaciones políticas que esperan a la Venezuela del mañana nunca habrían podido ser pensadas si es que durante Chávez no hubiera tenido lugar la transformación simbólica de las relaciones entre poder y pueblo. El periodo de Chávez fue, como diría Hegel, una astucia de la razón histórica. Chávez, en cierto modo, ha preparado la ruta de Capriles. Ese, reitero, es el hilo de continuidad que unirá a Chávez con Capriles, aunque ninguno de los dos líderes lo hubiera así imaginado y, mucho menos, deseado.

Dudamel: el tornado por Antonio López Ortega

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El escritor argentino José Pablo Feinmann publica en Página 12 (edición del 21 de abril) un elogiosísimo artículo sobre Gustavo Dudamel. Virtualmente arrobado, le reconoce lo que el barquisimetano tiene de sobra: talento, gracia, ingenio, juventud, vigor. Venezuela ha tenido en él –qué duda cabe–, por lo menos en estos años, al más importante exponente de nuestra cultura. Feinmann, por ejemplo, argumenta que sólo se puede escribir sobre nuestro director de orquestas entre signos de admiración. Y además agrega: “Sólo de ese modo se puede explicar el tornado que ha sacudido la música del siglo XXI.” Muy bien: una prenda más para los innumerables reconocimientos que Dudamel recibe día tras día. Pero Feinmann amplía sus consideraciones y afirma: “Este fenómeno le debe mucho a un líder político que acaba de morir y a cuya despedida de este mundo acudió Dudamel (…). El presidente Hugo Chávez ayudó a Dudamel a formar, a pulir, la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar. Esa orquesta es obra de ambos”. A los juicios de Feinmann, quizás desconocedor de la historia cultural de Venezuela, habría que hacerle algunas enmiendas: primera, que el llamado Sistema se crea en 1975; segunda, que el Sistema creció bajo las presidencias de Carlos Andrés Pérez I, Luis Herrera Campins, Jaime Lusinchi, Carlos Andrés Pérez II y Rafael Caldera II, sin que ninguno de estos mandatarios haya creído que el Sistema era obra suya, sino de la institucionalidad cultural venezolana.

 

Dudamel nació en 1981, cuando el Sistema ya tenía más de un lustro, y a sus 32 años se entiende que los últimos 14 de su carrera musical hayan transcurrido bajo el régimen que, según el argentino, lo ha llevado al estrellato. Dice Feinmann: “Dudamel tiene sus fuertes convicciones. Y no en vano se jugó la carrera cuando entró, junto a Sean Penn, en el velatorio de Chávez”. ¿A qué convicciones se refiere? ¿A las de acompañar al devoto Sean Penn? ¿Son en verdad convicciones o gestos de agradecimiento? Me admira de verdad el respeto, el recato, las consideraciones, con las que los venezolanos de toda estirpe tratamos a Dudamel: como si sus “convicciones” pasaran a un segundo plano (tierrita bajo la alfombra) ante el genio que nos embelesa a diario. Se diría que la musicalidad, que la gestualidad aguerrida, que la melena irredenta, sirven para tramar todos los velos de su apariencia.

 

Pero la hora no es la de reconocer cómo vemos nosotros a Dudamel, que ya bastantes señales hemos dado, sino más bien, humildemente, preguntarnos cómo nos ve Dudamel a nosotros. Esto es, cómo ve la dinámica cultural que divide a los venezolanos entre patriotas y apátridas, cómo ve un gobierno que se quiere hegemónico, cómo ve una institucionalidad sin división de poderes y, más recientemente, qué sentimientos le despiertan las escenas de venezolanos azotados con perdigones y gas lacrimógeno por emitir un voto (llamar a algún amigo de infancia le ofrecerá una crónica instantánea: su Lara natal como uno de los estados más hostigados).

 

Hay artistas que en este ya largo eclipse republicano se han declarado neutrales, y hay otros que han hecho públicas sus preferencias. Para los demócratas cualquier opinión se respeta, salvo quizás la que niega la existencia del género humano. Según Feinmann, Dudamel tiene sus convicciones, porque ya el fervor de toda Venezuela lo tiene en sus bolsillos, o casi todo. Es importante que el tornado sepa, sobre todo cuando estremece su batuta, que la sociedad democrática venezolana vive hoy otro tornado, no tan elevado como el suyo, sino más bien rupestre, o quizás intrascendente, como muchos lo llaman. Cuando en un futuro próximo este país recupere su discurso cultural, que no es otro que el muy galleguiano de civilización contra barbarie, Dudamel sabrá que este concierto cívico de hoy no fue suyo sino de una mayoría creciente que esgrime la verdad contra la infamia. Has dirigido, Gustavo, de espaldas al público y, sin embargo, el público te aplaude.

 

Fuente: El Nacional

Escribir con miedo por Laureano Márquez

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Qué difícil es escribir desde el miedo, sopesando cada palabra para prevenir cualquier reinterpretación contraria al espíritu, propósito y razón de lo que escribes. Hay que pensar y repensar, medir cada frase y sus eventuales consecuencias, como si en cada palabra que sale de tu pluma se estuviese jugando tu destino. Si alguien con suficiente poder decide que tú no dijiste lo que dices que quieres decir, sino lo que él dice que dijiste, se te tuerce la vida. Si cada vez que se acerca la fecha de la publicación de un escrito en el periódico uno tiene que pasarse horas pensando en cómo expresar lo que se piensa, rehuir temas que podían ser especialmente sensibles al poder, no cabe duda de que algo anda mal. La sobre interpretación de todo lo que se dice o escribe se parece a aquel cuento del tipo que llamaban “cacho e’vaca” y el hombre se enfurecía al punto de tornarse violento con el que lo llamara por el sobrenombre. Un día alguien se le acerco y le dijo “¿Cómo está, amigo?”. Él medito por unos instantes y le respondió: “¿amigo?… Amigo es el ratón del queso… el queso viene de la leche, la leche sale de la vaca… Entonces, ¡usted me está llamando ‘cacho e’ vaca’ ”.

Es que es hasta difícil escribir sobre el temor a escribir. Cuando quien suscribe tuvo que ir a juicio por un artículo publicado en este mismo diario, una de las tareas que los semiólogos realizaban es tomar el escrito no como unidad de significación, sino como si solo fuera un conjunto de palabras sueltas puestas al azar para valorar el sentido positivo, negativo o neutro de cada una de ellas. Por ejemplo, en párrafo anterior dije “vaca”. Alguien podría argumentar que es un insulto en contra de una dama, un vegetariano dirá que es una palabra negativa y al carnicero que vive de ella, seguro le evoca algo positivo. Por esta vía se pueden armar infinitas interpretaciones de cualquier cosa escrita. Un país también puede ser, si se lo propone, una torre de Babel.

Es curioso, en el mismo lugar en el que unos dicen que se vive la mayor libertad de expresión del mundo, otros la tenemos cada vez más difícil a la hora de escribir lo que pensamos. Es rara esa sensación de sentir que quien te condena por lo que has escrito no te ha leído, que lo que molesta es tu insistencia en pensar libremente cuando lo que se exige es disciplina y obediencia acrítica. Es duro convivir con amenazas vía mensaje de texto a tu teléfono en las que te dicen “sabemos dónde estás, fascista”. Mas si te estudiaste el tema en la universidad y te toco exponer ese día y sabes lo que hay más allá de la etiqueta y sabes a qué se te parece. Sin embargo, igual, ante la condena agresiva, me reviso, me repaso, me releo y trato de buscar cuál es el odio que sembrado, rastreo mi intolerancia, mi ofensa. Me cuestiono, me examino desde la mirada del otro, me pongo en su lugar, me acuso. Trato de ver en qué ofendí cuando hable del humor de un humorista venezolano muy famoso que no me atrevo a nombrar nuevamente por aquí.

Pienso también en el trabajador de PDVSA que seguramente hace bien su trabajo y al que botaron porque votó como le nació de su conciencia libre. También me pongo en su lugar y en el lugar del que lo bota, presa del miedo de tener tanto poder. Me pongo en el lugar del que necesita su casa y también puedo entender que no entienda que una casa es su derecho y no una obligación de endosar la conciencia como le han hecho creer. Me duele el tiempo que nos toca vivir, me duele que los sueños de tanta gente buena que conocí se hayan transformado en esto.

Es gracioso, encuentro en internet “consejos para escribir sin miedo” y veo que se refiere no al miedo de ser hostigado por lo que escribes, sino al miedo del que escribe frente a la famosa pagina en banco que atemoriza a la hora de articular lo que llevas en la cabeza. Yo sé lo que llevo en la cabeza, se cómo escribirlo, mi miedo es otro: pienso todo lo que escribo, pero no escribo todo lo que pienso.

@laureanomar

 

¿Por qué el gobierno-CNE le tiene miedo a auditar las irregularidades de la votación? por Damián Prat

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Ya se sabe que la reunión de Unasur iba a incluir un párrafo pidiendo la auditoría y reconteo al 100% de los votos en Venezuela, incluyendo aclarar toda denuncia de irregularidades. Para evitar eso, el gobierno prometió que se haría la auditoría, contrariando la orden que ellos mismos dieron en público horas y días previos de que “nada sería revisado”. Esa misma noche, a la carrera, apareció en TV la presidenta del CNE prometiendo esa auditoría. Ahora dan vueltas y vueltas para no cumplir su palabra con el país y el mundo.

Un día aparece una rectora diciendo que “salga lo que salga en la auditoría el resultado es irreversible”. ¿Intentaba provocar una reacción? ¿Se burlaba de los venezolanos para sembrar desaliento? Otro día dicen que no se contarán las papeletas. Ayer fue que “solo se va a revisar la caja de votación y el acta”, pero no los cuadernos ni más nada.

¿Por qué le temen a una revisión transparente? ¿Qué tienen que ocultar? El que no la debe no la teme. El que está seguro, no solo del resultado, sino de la correcta transparencia de todo, no pone tantos peros ni tantos obstáculos. Esas cuatro rectoras del CNE, que se jactan del “sistema electoral más perfecto del planeta”, deberían más bien estar interesadas en hacer la más completa auditoría “para salir victoriosas”. ¿Por qué no es así? ¿Por qué retardan y retardan el inicio de la auditoría?

El Comando Simón Bolívar, sus equipos técnicos y la MUD han recabado miles de denuncias concretas. Muchas son de varios cientos de mesas en las que los testigos de la MUD fueron desalojados bajo amenazas y luego aparecieron resultados insólitos como ese de un centro de dos mesas con 622 a cero. Obvio que la auditoría allí debe incluir revisar el cuaderno y las firmas. ¿Por qué tratan de negar eso tan lógico? ¿No fue eso lo que hizo el CNE en 2004 con el caso de las supuestas “firmas planas”? Me llega al dato: habría más de diez mil denuncias concretas, de supuestos doble cedulados votando en mesas distintas. Otros dicen que son más y que incluye miles de personas fallecidas que aparecen votando. ¿Es cierto? ¿Cómo se puede negar incluir eso en la auditoría de presentarse evidencias? ¿Le temen a la verdad? Hay videos y fotografías del abusivo método del “voto asistido”. ¿Eso no importa?

En Amazonas se repitieron unas elecciones en 2005 por casos parecidos. El mismo CNE admitió y autorizó aquello. Aquí en El Palmar, el MVR-PSUV impugnó unas elecciones y éstas se repitieron parcialmente. Ya antes ocurrió en dos o tres elecciones de gobernador. ¿Por qué antes sí y ahora no? La “ventaja”, al ser incorporados los votos del exterior, no llega a 200 mil votos. ¿Cuántos votantes estarían comprometidos o en duda por esas irregularidades? ¿A que le temen? Veremos qué dicen hoy en el CNE. Y las pruebas que irá mostrando al país el Comando Simón Bolívar.

TIP 1: Torpezas y errores. Insólito lo que hizo ayer el gobierno y el ministro de “Información” al interrumpir una rueda de prensa televisada de Henrique Capriles para meter la infame “cadena” del odio. Torpe, además, porque Capriles mostraba, trozo a trozo cómo editaban y manipulaban sus declaraciones.

TIP 2: Renunció a la presidencia de Corpoelec, Argenis Chávez, hermano del fallecido presidente. Lo hizo justo después que el nuevo ministro, Jeese Chacón habló de las dudas acerca de compras de equipos trianguladas con terceros. La procesión va por dentro. Mientras siguen con el discurso infame de amenazar a los trabajadores de “saboteadores” para criminalizar a los que denuncian y reclaman.

TIP 3: Decreto de “emergencia eléctrica”. Igualito que en enero de 2010. Las mismas medidas. Compra de equipos sin licitación, “a dedo”, por emergencia. ¿Se solucionó algo aquella vez? ¿Qué será diferente hoy? Por otro lado, observen el detalle, si la medida es declarar emergencia para comprar equipos y contratar obras con más agilidad, quiere decir que el problema no es “el saboteo”, sino las obras atrasadas. O sea que confiesan que “el saboteo” es una acusación falsa, sin base, política, para culpar a los trabajadores tapando la propia responsabilidad del gobierno.

TIP 4: Siguen apareciendo las valientes denuncias de trabajadores públicos, principalmente educadores, que muestran grabaciones y videos en los que altos funcionarios del gobierno en el sector, amenazan con despidos “por no cumplir con el 1×10”, es decir, con un plan electoral del PSUV. La OIT ya está sustanciando el expediente de todos esos abusadores. ¿Creen que el poder es eterno?

@damianprat 

Chinito da “Lial prestao” al “gobierno” Por Eduardo Semtei

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Estamos hablando que los principales bancos o agentes de préstamos chinos: el Banco de Exportaciones e Importaciones Chinas y el Banco de Desarrollo Chino (China Export and Import Bank y China Development Bank) le han otorgado créditos a Venezuela, a partir de 2008, por la suma de treinta y ocho mil quinientos millones de dólares. (Lo pongo en guarismos para destacar lo escandaloso de la cifra 38.500.000.000 US$).

Estos montos son superiores a toda la deuda externa de cualquiera de los gobiernos anteriores a Chávez. De esa manera se cumple la maldición petrolera según la cual mientras más alto esté el precio del crudo más se endeudarán los países subdesarrollados que tengan abundante oro negro.

Y los ”amarillos” actúan bajo la premisa “si no hay lial no hay lopa”. El riesgo de invertir o de prestarle a Venezuela no es nada atractivo para los inversionistas institucionales como bancos y fondos de inversión.

Como se sabe, los organismos multilaterales prestan con ciertas condiciones, por ejemplo: usar el dinero de un fondo para pagar gastos de campaña electoral, como fue la compra de miles de millones de dólares en artefactos eléctricos para regalarlos a cambio de votos, no se puede para nada. Ya explicaremos más adelante. Por ahora cito los créditos vigentes 1. Año 2008 Bandes/Pdvsa 4.000 millones de US$. Infraestructura y petróleo. Afianzado con petróleo. 2. 2009 Bandes/Pdvsa 4.000 millones de US$. Infraestructura, petróleo y satélites. Afianzado con petróleo.

 

3. 2009 CVG 1.000 millones de US$. Proyectos.4. 2010 Pdvsa. 1.500 millones de US$. Fondos operativos 5. 2010 20.000 millones de US$. Infraestructura. Afianzado con petróleo. (Giordani quiere llevarlo a 30.000 pero los chinitos “no quelel”) 6. 2011 Pdvsa. 4.000 millones de US$.

Infraestructura 7. 20114.000 millones de US$ Pdvsa. Fabricación de casas. Los chinos le han prestado a Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador el 91% de todas sus colocaciones en Latinoamérica. ¡Que casualidad! Los países con más riesgo crediticio. Que buenos son los chinos. Varias cosas se desprenden de inmediato. Beneficios para los chinos 1. Los préstamos son garantizados con petróleo y con oro.

El riesgo crediticio es mucho menor, luego las tasas deberían ser más bajas que sus competidores; Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Corporación Andina de Fomento, Fondo Monetario Internacional y Banco de Exportaciones e Importaciones de USA, y no lo son.

Si consideramos la neutralización de riesgo por garantía petrolera las tasas de los chinos resultan 2 y 3 % más costosas. 2. Los chinos diversifican sus fuentes de crudo, solo de Latinoamérica están recibiendo 1.5 millones de barriles diariamente por la firma de esos créditos. Chino no “sel” pendejo. 3.

Promueven las exportaciones de sus bienes y servicios (hay créditos que obligan a la compra de sus productos hasta por el 70% del monto) Los prestamistas competidores antes mencionados, excepto en BEI USA, no tienen tal cláusula y los precios de los bienes y servicios contratados son competitivos.

Chino “vendel calo”. 4. Están usando como créditos las cuantiosas reservas que tienen frías, congeladas y sin vida, y por tanto la convierten en activos productivos. 5. Amplíansignificativamente el uso del YUAN, lo que les otorga ventajas. 6. Adquieren influencia sobre los gobiernos recipientes de los créditos. Fíjense bien que los chinos no “plestan” para educación, ni para salud, ni para medio ambiente, ni para agua, ni para servicios menos para mejorar la eficiencia administrativa y eso de alguna manera condiciona el uso del crédito, generando distorsiones en el gasto público y en el presupuesto.

Al condicionar el crédito a la compra de bienes chinos, estamos sujetos a decisiones adversas a nuestros intereses pues no compramos en ambientes competitivos sino en condiciones monopólicas. Por ejemplo, el satélite de Colombia más nuevo y poderoso que el de Venezuela tuvo un precio 20% menor, de la misma fábrica china. Y asísucede con autobuses, metrocables, sistemas ferroviarios. En fin, por allí se va un dineral.

Ya veremos cómo corregirlo. “Pol ahola”, “tenel” mucho cuidado. China no “tenel” amigos sino clientes.Cuando Chávez estaba vivo nadie quería invertir en Venezuela. Ahora que tenemos a Maduro, menos conocido, con una presidencia en entredicho, vamos rumbo al desastre. Maduro no se sostendrá en el gobierno. Caerá como un platanote. Este trabajo se basa en las investigaciones de los Doctores Gallagher, Irwin y Koleski de la Organización Diálogo Interamericano.

@ssemtei 

Editorial

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ANTE LA MANIPULACIÓN Y EL MONTAJE falseando la verdad, repitiendo la mentira tratando de “convertirla en una verdad roja rojita”

Las acciones de cualquier ciudadano que constituyan algún delito debe ser investigadas, con las garantías que establece la Constitución y la Ley, y en caso que se encuentren pruebas de sus culpabilidad, independientemente de su condición o tendencia política, debe ser enjuiciada.

Si, y solo si producto de un juicio justo se le encontrase culpable, debe ser condenado a cumplir la pena que establezca la Ley, pero los actos de terceros no se me pueden endilgar por la interpretación absurda y descabellada que los actores políticos del chavismo hagan de mis comentarios o afirmaciones.

No se puede manipular lo ocurrido con base en lo que pudo haber ocurrido o en lo que ellos piensan que yo quise decir, pues la Ley castiga lo que ocurre en la realidad, no los pensamientos, deseos o interpretaciones.

Ni yo ni nadie puede ser responsable por lo que otros hagan en defensa de su ideología.

La instigación a la violencia, al odio, o a cometer cualquier acto ilícito no se consuma al informar oportuna y verazmente, esos delitos se materializan cuando se pide expresamente que los ciudadanos tomen por si mismos acciones de fuerza para hacer valer sus posiciones políticas. Yo nunca he hecho eso, son otros quienes lo hacen constantemente.

 

Nelson Bocaranda Sardi

@nelsonbocaranda

Abril 24 2013