Inicio Blog Página 12518

Mala copia por Ramón Hernández @ramonhernandezg

0

20130418_16well_pear-blog480

Mientras unos se ocupan de identificar en qué lado están los fascistas y otros tratan de encontrar los consabidos dos kilos de azúcar, dos de harina PAN, un pote de margarina Mavesa y cuatro rollos de papel tualé, en el país se ha instalado un comando cívico-militar que en reuniones con Nicolás Maduro toma las grandes, medianas y pequeñas decisiones en todos los aspectos de la vida nacional. Nadie sabe el nombre de los integrantes, qué preparación tienen, cómo llegaron a tan alta responsabilidad ni qué artículo de la Constitución los autoriza. Tampoco nadie ha preguntado.

Anónimos y opacos, no se sabe si son flacos o si por su contextura se puede arriesgar un carcelazo porque accidentalmente en algún texto se mencione a los famosos tres cochinitos, como ocurrió una vez; tampoco se han publicado sus funciones y atribuciones en la Gaceta Oficial, bien sea por ley aprobada por la Asamblea Nacional o por decreto firmado por el jefe del Estado. Por encima de todas las estructuras funcionales del país, como autoridad suprema, aparece este comando cívico-militar que se oculta a la auditoría de la soberanía popular, la cual reside en el pueblo y nada más que el pueblo y la ejerce a través de elecciones libres, universales y secretas. Ay, Piolín.

Obviamente, no se trata del Consejo Federal de Gobierno ni de un grupo de espontáneos que con la mejor voluntad asesoran y complementan las carencias propias y heredadas del actuante jefe del Estado. Por la manera de presentarlo, y también ocultarlo, responde más a la idea que tenía Stalin del Presidium o de la nomenklatura que a la estructura de gobierno que definió la Asamblea Constituyente y que se aprobó en un referéndum nacional el 16 de diciembre de 1999.

La ciencia enseña que cada procedimiento da un resultado, que de la receta para hacer una torta de manzana no saldrá un manjar de pera, pero los dialécticos siguen teniendo fe en que del socialismo soviético, que desde 1917 ha matado de hambre a más de un centenar de millones de personas, se puede obtener un mundo perfecto. Habiendo destruido el sistema productivo nacional con expropiaciones, estatizaciones, tomas, invasiones y demás chanchullos, la cosecha no podía ser otra que escasez y empobrecimiento, el primer paso antes de que empiecen a sonar las tripas vacías. Ay, Caracas.

Las incompetencias son muchas, pero la que muestra en lingüística es superlativa. Llamar asquerosa la foto de una madre, que ha sido dirigente de un barrio, que reclama que el hampa realenga le mató al segundo de seis hijos que con sacrificio se graduó de contador público en una universidad privada, no es una equivocación; tampoco lo es ordenar a Villeguitas que cite al director del diario para reclamarle su política editorial, sino la forma de gobernar implícita en todo comando cívico-militar. Cerrado, se agotó el inventario.

Fuente: El Nacional

Maduro tiene tres formas de saber quién no acudió a votar por Eugenio G. Martínez @puzkas

0

116550


El voto es secreto. Técnicamente no existe la posibilidad de que el PSUV o Nicolás Maduro puedan asociar la identidad de un elector con su sufragio. No obstante, sí existen, al menos, tres formas en que se puede conocer quién acudió a votar.

Es posible que un actor político conozca la identidad de los votantes en cada mesa de votación (y por cruce de bases de datos descubra quién no lo hizo) si los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) otorgan acceso privilegiado a los cuadernos de votación electrónicos que produce el Sistema de Autenticación integrado (SAI) en cada máquina.

No obstante, aunque el PSUV hubiese tenido este acceso privilegiado al cuaderno de votación electrónico que se genera por la información suministrada por la captahuellas de cada mesa, no podría asociar este listado con la intención de voto de las electores (ver infografía anexa).

La segunda posibilidad para que un actor político pueda conocer quién acudió a votar en cada mesa es que el CNE otorgue acceso privilegiado a los datos generados por el Sistema de Información al Elector (SIE) que el día de la elección transmitió en tiempo real al organismo comicial un contador de participación (incluyendo el sexo y cédula de identidad de cada votante).

Sin embargo, en este caso la información estaría limitada exclusivamente a los centros con tres o mas mesas de votación (5.509 colegios) porque el SIE no se emplea en los centros en donde solo están dispuestas una o dos mesas de votación (8174 centros)

Como sucede con la data del SAI, aunque el PSUV tenga acceso privilegiado a la información del SIE no podría conocer por quién sufragaron los votantes inscritos en los centros con tres o más mesas de votación.

La tercera forma de conocer quién no acudió a votar es más tradicional y no sugiere la participación del CNE. En este caso el PSUV debió “comparar” sus listados de movilización de la elección presidencial del 7 de octubre contra los listado de movilización del 14 de abril.

En este supuesto, Maduro solo puede conocer quién no fue movilizado a votar según las bases de datos de inscritos en el PSUV, o según los listados de beneficiarios de las misiones sociales, pero no podría asegurar que las personas que fueron llevadas a sufragar en los operativos de movilización desarrollados por el Estado venezolano, hubiesen votado por él o por otro candidato.

Exigen explicaciones

Nicolas-Maduro

Los integrantes del Observatorio Electoral Venezolano (OEV) sostienen que la declaración de Maduro, “argumentando que tiene identificados con cédula de identidad a 900 mil personas que, siendo chavistas y, más específicamente, militantes del PSUV, dejaron de votar por su candidatura, contribuyen de manera importante a crear desconfianza en el voto, especialmente sobre la seguridad en el resguardo de su secreto”.

El OEV estima que esta declaración “puede ser entendida como una amenaza hacia electores que, por la razón que fuera y en el ejercicio de su legítimo derecho, decidieron no presentarse a votar”.

Además consideran que la mencionada declaración compromete al CNE, “ya que la fuente de la información detallada de quiénes se abstuvieron reposa en el propio Poder Electoral”. Por esta razón esperan “alguna aclaratoria del presidente Maduro, así como del CNE, con el fin de ayudar a disipar cualquier duda sembrada en la opinión pública”.

emartinez@eluniversal.com

Fuente: El Universal

A 60 años del primer Ascenso al Everest: ¡Mi Coloso de Rodas! por Ignacio Vinke @igvinke

0

sir-edmund-hillary-gear_49924_600x450

 

Las montañas. Gigantes nevados que nos observan desde arriba. Las hay pequeñas, inclinadas, imposibles. Las hay de arena, rocosas, terribles.

Creo que tienen vida. Creo que dan vida a muchos también.

Las vemos allí. Elevadas ante nosotros como colosos; dioses. Es inevitable imaginarse en su cima dominando el mundo.

El hombre es así, conquistador. El hecho de pensar que es difícil llegar a ellas las atrae al corazón. La idea de imitar a Zeus en el tope del Olimpo invade nuestra mente. Forman parte de nosotros.

Anibal fue el primero en aventurarse en ellas. Una estrategia militar inigualable que sorprendió al mismo  Zeus. Nunca había visto seres humanos aventurándose en sus dominios y debió, de un día para otro, observar elefantes ascendiendo indetenibles a través de picos helados. Según algunos, Anibal construyó hasta un túnel kilométrico para hacer paso una invencible pared de nieve que se oponía a su camino.

Muchos lo siguieron, conquistando poco a poco todas las cumbres que el hombre ha podido descubrir. El deseo se manifestó primero en un poeta italiano, Petrarca. Escaló uno de los gigantes Alpinos, relatando luego su travesía e inspirando a muchos como él. El Mont Blanc, El Popocatpl y Los Andes no se quedaron detrás, dando paso a la época dorada de las alturas.

Infinidad de alpinistas, sherpas, escaladores aficionados y turistas emprendieron la difícil tarea de ascender todos los picos existentes. Los admiro.

Ningún gigante se ha podido resistir. Bueno, casi ninguno.

Aquí es donde debería empezar a hablar de la montaña imposible. El último bastión que se aferra a su libertad. El indomable; el salvaje. Ojala supiera cuál es.

Al día de hoy existirán miles. Desde un pico nevado de Los Andes, al que nadie ha querido acceder, pasando por una montaña de 7459 metros en Pakistán, hecha de rocas y granizo, que no ha llamado suficiente la atención, al no tener una de las mayores 20 alturas de la tierra. Quizás sea la pequeña montaña que protege nuestra casa, o un tepuy inaccesible en medio de la selva.

Alguna hay; Alguna debe haber.

Quizás sea una minúscula isla de medio metro de altura y de superficie despreciable. Al fin y al cabo, es una montaña también.

“¿Serán estas las que me llaman la atención?”, Me pregunto a veces.

MOUNT EVEREST HEROES

Cuestiono el por qué resulta tan maravillosa la idea de ser el primero en alcanzar algo? En la historia del alpinismo llegó el día en que por primera vez fue conquistado un 8 mil. Luego Edmund Hillary y su fiel amigo sherpa lograron llegar a la cumbre del Everest un 29 de mayo de 1953. 60 años han pasado desde ese entonces. Todos buscaban conquistar su montaña especial; cada quién se identificaba con una y la escogía al igual que a una novia. Hillary y el Everest fueron una de las muchas parejas del momento. El K2, el Annapurna, El Mckinley, cada una tuvo su era.

Parecía que todo acababa ahí, pero sólo comenzaba. Infinidad de locuras siguieron. Ascender el Everest sin oxígeno, por el lado este, oeste, noroccidental, por adentro!

Ascenderlo a los 20 años, a los 40, tres veces en un año.

Ascenderlo con los ojos vendados, con la mano izquierda atada a la espalda, en invierno.

Me encanta esa forma de pensar del ser humano. Si realmente te lo propones lograrás ser el primero de alguna forma. “Puedo ser el primero en subir el Everest comiendo únicamente sushi en la ascensión”, pienso a veces riendo.

En fin, es nuestra naturaleza. Cada quién quiere destacar en algo, dejar su huella. Cada quien siente alivio al pensar que quizás quede en la memoria como el primer humano en haber gateado hasta el tope del K2 o cualquier locura parecida.

La idea de pasar al olvido y tener vidas completamente normales puede hacer miserable hasta el ser humano más dócil. He ahí la razón que cada quién busque una montaña, invento, cueva o mar que atravesar.

Y quién soy yo para criticarlo. Gracias a ello tenemos la electricidad, gracias a ello alguien, un día, construyó un avión.

Gracias a ello también, otra persona, triste de no poder ser el primero en construir un avión y volar, quiso ser el primero en ir al espacio.

El motor de la humanidad es la ambición de aquellos que buscan la forma de alcanzar su gigante; su montaña.

Somos así. Me incluyo en ellos.

Me hace feliz pensar que no descansaré hasta encontrar la forma de alcanzar la mía. Haya sido alcanzada antes o no.

¿Cuál es la tuya?

 

¿Todos somos fascistas? por Tulio Hernández @tulioehernandez

0

fascismo stop

 

1. Va más allá de una simple muletilla. Es algo más cercano a la bomba de oxígeno para quien se asfixia o al flotador de último minuto para el que se ahoga. Eso, exactamente eso, es lo que parece significar para Nicolás Maduro la palabra “fascista”. Cuando se le van acabando los adjetivos insultantes, el aprendiz de presidente manotea desesperado en medio de las movidas aguas del vocabulario escaso, y el término –“fascista”–, como un Superman del discurso, acude volando a su rescate.

Maduro se pasea por el mundo como un agente del Santo Oficio, con la calderilla roja en la mano izquierda y el hisopo marxista en la derecha, condenando, maldiciendo y asperjando agua bendita sobre los herejes. ¿Henrique Capriles? ¡Fascista! ¿Barack Obama? ¡Fascista! ¿Willie Colón? ¡Fascista! ¿El vecino del 12? ¡También!

Cuando el agua santa cae sobre los pecadores, el hombre al que se le aparece su padre muerto hecho pajarito silbador entra, de nuevo, en uno de sus alucines y contempla gozoso cómo las gotas benditas chisporrotean ardientes sobre el rostro de Capriles, a Obama la cabeza le gira sobre su propio cuello como la de Linda Blair cuando tenía 12 años, y desde las entrañas de Colón, revolcándose en el piso, brota el cóncavo vozarrón de Belcebú cantando “Mentira fresca” y otras obscenidades.

2. El asunto podría ser divertido si no fuera porque estamos ante un peligro real. Cuando en la política el debate de ideas y proyectos es sustituido por condenas morales y principios de fe, y cuando las palabras se usan intencionalmente fuera de contexto hasta vaciarlas de su significado, es porque el pensamiento totalitario ya llegó o anda rondando. Y eso es lo que está ocurriendo en Venezuela.

A menos que su ignorancia sea más grande de lo previsto, podemos suponer que Maduro, y en general toda la élite del poder rojo, debe saber a ciencia cierta que –como bien lo ha explicado Humberto García Larralde, en su libro El fascismo del siglo XXI– el fascismo es básicamente una práctica política orientada al dominio de la sociedad desde el Estado a partir de un conjunto articulado de mitos sobe el pueblo, lo patriótico, lo nacional y la superioridad étnica con el propósito de crear un “nosotros” que debe defenderse de los “otros”, los que piensan y son diferentes, quienes representan un peligro y, por tanto, deben ser eliminados ya sea política, moral, ideológica y, cuando sea necesario, físicamente.

Deben saber también los rojos que –aunque los regímenes comunistas hayan tenido y tengan prácticas similares– el fascismo no es una doctrina o una teoría política con vida propia como el marxismo sino un sistema de dominación que tuvo un espacio y un tiempo muy concreto –la Italia de Mussolini, la Alemania de Hitler y la España de Franco–, en cuyo origen están el uso de la fuerza bruta contra los disidentes por parte de bandas de civiles armadas; la militarización y uniformización de la sociedad; el culto cuasirreligioso al Líder Único; el predominio del bien común sobre el individuo (¡Dentro del Estado todo, contra el Estado nada!, decía Mussolini); la creación de un descomunal aparato de propaganda y persuasión, y la disposición racista a formas de reeducación social y limpiezas –étnicas, sexuales, de inmigrantes– que justificaron el Holocausto y otros genocidios.

3. En consecuencia, cuando Maduro y el alto poder rojo usan el calificativo, por ejemplo, contra Barack Obama o contra Henrique Capriles, saben a conciencia que están mintiendo descaradamente y manipulando a la población menos informada. En el caso de Obama no sólo porque se trata del Presidente de la nación decisiva para la derrota de Hitler y el nazi-fascismo en la Segunda Guerra Mundial, sino porque sus propuestas políticas de izquierda democrática –defensa de los derechos de los inmigrantes, apoyo al matrimonio gay– y su propia condición de activista afroamericano, más su experiencia como líder comunitario, lo convierten de facto en un militante antifascista.

Igual vale para Henrique Capriles quien no solamente tiene suficientes razones personales para condenar el nazi-fascismo –los padres de la abuela Radonski fueron cruelmente asesinados en el campo de concentración de Treblinka en Polonia– sino porque su credo político está explícitamente asociado a la democracia liberal, precisamente la forma de gobierno que representaba a Inglaterra, Francia o Estados Unidos, las vencedoras de la Primera Guerra Mundial a las que Hitler y el nacionalsocialismo consideraban naciones “decadentes”.

El asunto se hace más complejo porque ahora algunos líderes de oposición han comenzado a llamar fascista a Maduro y su gobierno. Creo que no es exactamente así. Pero, ¿quiénes militarizan a los civiles y los visten del mismo color, veneran a un Jefe Único, golpean a los disidentes, tienen un descomunal aparato de propaganda y giran alrededor de mitos nacionalistas?

El autoritarismo enturbia el lenguaje. Ayudar a aclararlo es también una manera de defender la democracia.

Fuente: El Nacional

Los ayunos cortos podrían ayudar a desintoxicar el organismo

0

ayuna

El ayuno ha sido usado como terapia. ¿Es esta una forma de sentirse mejor?

La tradición cuenta que Jesús, el mesías de los católicos, pasó 40 días y 40 noches en el desierto sin probar bocado. Otras historias hablan de Mahoma, a quien se le reveló el Corán –libro sagrado del islamismo– después de haber ayunado, por eso en el mes de ramadán los devotos islámicos repiten este hecho. Estos ayunos son legendarios y recordados cada año por la religión, pero no son los únicos.

El médico norteamericano Henry S. Tanner fue uno de los primeros en investigarlo, y en 1880 hizo ayuno durante 41 días y no murió de hambre. En cambio, durante este tiempo Tanner aseguró que la sensación de estar hambriento había desaparecido y que se sentía con más vitalidad. Tanto, que llegó a caminar hasta cinco kilómetros al día. Por supuesto, el caso de Henry es uno aislado. Pero lo cierto es que actualmente varios médicos naturistas emplean al ayuno como terapia para desintoxicar el organismo.

Aunque el ayuno como forma de purificación espiritual es una práctica milenaria, el terapéutico se remonta a mediados del siglo pasado. En 1953, el médico alemán Otto Buchinger publicó un libro con el título El ayuno terapéutico y sus métodos auxiliares como recurso biológico, y allí, por primera vez, hablaba de las ventajas de una dieta líquida baja en calorías, acompañada de ejercicio físico. Para esto, Buchinger combinó la medicina tradicional con la naturista y a través de pruebas empíricas (empezando por él mismo) demostró los beneficios del ayuno: desintoxicación, lucidez mental y una mejora en la salud. Su propuesta era someter al organismo a un ayuno y solo consumir agua, zumo de frutas y caldos de verduras durante 17 días. Su trabajo resultó en la creación de un instituto de medicina holística, que tenía –y aún tiene– el propósito de integrar varias disciplinas en pro de la curación de una persona.

El nobel de literatura Mario Vargas Llosa asegura practicar este ayuno con cierta frecuencia y en un ensayo publicado en el diario El País, tituladoAgua sin pan, habla sobre los beneficios que le ha representado esta terapia: “Privado de alimentos, esa maravilla de creatividad que es nuestro cuerpo, se defiende, eliminando aquello que le sobra o lo perjudica, y nutriéndose de todas las reservas que atesora. Ese cambio de metabolismo provocado por el ayuno limpia y renueva el organismo de una manera que es difícil explicar si no se ha tenido la experiencia. Yo la he vivido ya catorce veces y siempre, luego de los veintiún días en la Buchinger sometido a la dieta de agua sin pan, he tenido la sensación de un renacimiento físico”.

Qué dice la ciencia

Los mormones suelen ayunar durante 24 horas el primer domingo de cada mes, y un estudio del 2007 realizado en esta comunidad detectó que estas personas tenían 39 por ciento menos riesgo de sufrir enfermedad de las arterias coronarias que quienes no ayunaban. Por otro lado, un estudio de la Universidad del Sur de California publicado el año pasado en Science Translational Medicine, concluyó que ciclos cortos de ayuno parecen funcionar tan bien como la quimioterapia para evitar el avance de los tumores cancerosos.

Estas investigaciones prueban los beneficios de ayunos cortos, pero cuando se trata de ayunos largos y radicales, la comunidad científica no está de acuerdo. Expertos como Claudia Angarita, directora del Centro Colombiano de Nutrición Integral, y Óscar Rosero, médico internista endocrinólogo y miembro de la Asociación Colombiana de Endocrinología, no incentivan el ayuno terapéutico. Lo cierto es que ningún médico recomendaría no comer, el cuerpo necesita una dieta balanceada y “no existen pruebas científicas contundentes respecto a esto”, asegura Rosero.

¿Qué pasa en el cuerpo cuando se somete a un ayuno? El médico Rosero explica que “cuando se hacen ayunos para bajar de peso o para mejorar el colon –es decir, no largos ni radicales–, se tiene en cuenta una parte hormonal”. Al iniciar el ayuno, los niveles de la insulina bajan; esta es la hormona encargada de metabolizar los azúcares. Esto implica que el organismo genere una respuesta para compensar aquellos azúcares, y esta es aumentar los niveles de adrenalina. “Al consumir poco alimento –continúa Rosero–, se producen adrenalina y dopamina. Esto genera una sensación de bienestar y de alerta. Esto puede funcionar siempre y cuando los ayunos sean cortos. Uno nunca recomendaría un ayuno de más de 24 horas”.

La nutricionista Angarita dice que “un ayuno absoluto no es recomendado ni saludable. Al contrario, puede tener efectos nocivos para la salud”, aunque reconoce que “a veces se recomiendan dietas líquidas por dos o tres días cuando una persona se prepara para algunas cirugías o procedimientos o para perder peso”.

Dentro de este último ‘pero’, nutricionistas y médicos abren un margen para el ayuno. Claudia Angarita apunta: “Algunas nutricionistas recomendamos unos planes llamados ‘de desintoxicación’. Estos no se hacen por períodos largos y se recomiendan de acuerdo con unas características especiales que deben tener las pacientes”. Estas características tienen que ver con que bajo ningún término deben ayunar personas con hipoglicemia, diabetes o problemas cardiovasculares. Por otro lado, quienes busquen realizar este ayuno deben tener un manejo adecuado de la ansiedad y no tener adicciones.

Las dietas son algo común entre la población, así que expertos recomiendan algunas con ciertas características y en determinadas circunstancias. Los planes de desintoxicación, armados con alimentos que aporten los nutrientes necesarios para el mantenimiento del cuerpo, en efecto “ayudan a eliminar toxinas acumuladas que en aumento exponen al cuerpo a enfermedades como sobrepeso, celulitis, dolor de cabeza, fatiga y dolores en general”, asegura Claudia Angarita. La nutricionista recomienda incluir lácteos bajos o libres de grasa, especialmente yogur con probióticos, verduras crudas o cocinadas, y solo por los días del tratamiento evitar aquellas verduras ricas en azúcar como zanahoria, remolacha, arveja y ahuyama.

En todo caso, no es recomendado bajo ningún caso echar mano del ayuno por cuenta propia. Si una persona busca desintoxicarse, bajar de peso o aliviar algún malestar estomacal, es crucial consultar a un nutricionista para seguir las indicaciones adecuadas de acuerdo con su organismo.

Ayuno sin excesos, bueno para la salud

Durante el ayuno, el cuerpo se pone al límite de sus capacidades, por eso en condiciones de salud adecuadas puede hacerse por medio o un día entero. Pero si aparece una sensación de debilidad, desmayos, sudoración profusa, temblor, taquicardia o fatiga, debe suspenderse de inmediato.

Antes de efectuar un ayuno, los expertos consultados recomiendan no hacer actividad física en exceso e ingerir líquidos en abundancia para evitar la deshidratación, así como alimentarse bien el día antes para que el cuerpo guarde glucógeno (depósito de glucosa en el hígado y músculos). Al siguiente día no es recomendable comer desaforadamente, sino consumir una dosis razonable de alimentos.

Aunque cada plan de ayuno debe ser diseñado por un nutricionista, por lo general, asegura Claudia Angarita, se aconseja que “no se incluyan alimentos ricos en almidón como papa, yuca o arracacha, ni harinas refinadas, embutidos o carnes grasosas, azúcar o postres, alcohol, leche o lácteos. En cambio, se recomienda el consumo de lácteos bajos o libres de grasa, verduras crudas o cocinadas, frutas (de 3 a 5 veces al día), una leguminosa (frijol o lenteja), y cereales ricos en fibra. En cuanto a las carnes, es mejor escoger ternera, pollo, salmón o atún; además, quesos bajos en grasa”.

Redacción Carrusel

Fuente: ElTiempo.com

Bashar Al Assad: “Yo no renuncio. El pueblo dirá quién se queda o quién se debe ir, no EE.UU.”

0

sirio-Bashar-Assad-encuentro-periodistas_CLAIMA20130518_0178_17

Fuente: El Clarín

Por Marcelo Cantelmi. Damasco. Enviado Especial 

Lo dice Bashar Al Assad. El hombre fuerte sirio recibió a Clarín y dijo: “Si usáramos armas químicas, quién podría ocultar eso”.

La entrevista gestionada durante meses en los que no hubo apenas noticias sobre su posible realización, se produjo en una biblioteca del Palacio Presidencial en Damasco con el trasfondo del sonido distante y esporádico de los obuses de la artillería que combaten en las afueras de la ciudad. Fue la primera vez que este polémico heredero de la dinastía que gobierna con bota de hierro hace 42 años ese estratégico país árabe, aceptó hablar con periodistas del mundo hispano desde el inicio de la sangrienta guerra civil en marzo de 2011. Pero fue, también, la tercera ocasión en siete años que este periodista de Clarín tenía enfrente al líder sirio para un reportaje. Sirvió mucho la comparación. Su actitud fue esta vez tantomás severa y algo rígida que en las dos ocasiones anteriores también en Damasco en noviembre de 2007 y en Buenos Aires en 2010 cuando nada anunciaba el actual escenario de guerra.

Durante la extensa charla en la que también participó un enviado de la agencia Télam, Assad pareció un ejecutivo de una corporación de negocios. Con cierta frialdad pero con gesto cordial defendió la durísima ofensiva militar de sus tropas en todo el país y negó veracidad al número de muertos (más de 70.000) que reportan las Naciones Unidas. Negó las denuncias sobre el uso de armamento químico como gas sarán, y también negó que sus militares, muy bien equipados con armamento que le provee Rusia, estén utilizando fuerza excesiva en la represión. Y a diferencia de su rechazo anterior a negar el Holocausto como insiste su influyente aliado iraní, esta vez se mostró ambiguo sobre ese polémico tema. Asimismo, dijo que aunque su gobierno apoya la crucial conferencia internacional de fines de mayo en Ginebra pactada entre Washington y Moscú para analizar el final de la crisis siria, se mostró escéptico sobre sus resultados.

El presidente sirio, hijo menor del fundador de la dinastía, Hafez Al Assad y que obtuvo el poder en relevo de su hermano, el candidato paterno que murió en un accidente, desafió a Estados Unidos y el resto de las potencias occidentales al sostener que no existen posibilidades de dar un paso al costado como reclamó el canciller de Barack Obama, John Kerry. “Renunciar sería huir“, sostuvo. “No sé si Kerry u otro han recibido un poder del pueblo sirio para hablar en su nombre sobre quien debe irse y quien debe permanecer. Esto lo determinará el pueblo sirio en las elecciones presidenciales de 2014”.

Consultado sobre si esas elecciones se realizarán con un ambiente de irrestricta libertad de prensa para la cobertura periodística y observadores internacionales, afirmó que “la presencia de observadores es una decision nacional. Una parte del pueblo no tolera la idea de observadores externos partiendo del concepto de soberanía nacional. El pueblo sirio, además, no confía en Occidente”. Remarcó que en caso de que haya observadores en los comicios, “vendrán de países amigos como China o Rusia”.

Respecto a los límites a la libertad de prensa, sostuvo que habrá una nueva reforma de la Constitución después de la que se efectuó en 2011 poco después del inicio de la rebelión y recién entonces se verá ese tema. “Uno no puede hablar de libertad de prensa sin que haya libertad política en general, porque esto esta interrelacionado”, dijo sin aclarar con exactitud cuáles pueden ser esos vínculos.

La entrevista fue efectuada frente a cinco cámaras de television que instaló su oficina de prensa además de dos fotógrafos y un traductor simultáneo de árabe al español. Pero esos funcionarios decomisaron la grabación de los periodistas e insistieron en entregar ellos la transcripción de la entrevista y retener la voz del presidente. Ante el riesgo de edición del diálogo por parte de las autoridades siria, Clarín decidió publicar esencialmente lo que el enviado fue anotando en su libreta durante el reportaje y reproducir de la copia distribuida por el gobierno sólo aquellos tramos que coincidían estrictamente con esas anotaciones. El resto fue desmechado.

Bashar Al Assad es un hombre atildado, que siempre recibe con traje y tiene un aspecto calmo y distante que parece contradecirse con el sillón que le ha tocado. El líder sirio es un médico oftalmólogo, shiíta de la secta alauita, pero esta casado con una sunita también siria nacida en Gran Bretaña a quien conoció en Londres donde se radicó para ejercer su profesión. Sostiene que lo que ocurre en su país es una irrupción de lo que llama terroristas internacionales sostenidos por las potencias occidentales y también, desde la región, a través de Turquía, Qatar y Arabia Saudita. “Múltiples elementos internos y externos han contribuido a la crisis, el más importante es la intervención extranjera”, afirma.

“Nosotros tenemos una iniciativa política que incluye un diálogo … Pero en cuanto a los terroristas nadie quiere dialogar con un terrorista. El terrorismo golpeó a EE.UU. y Europa, sin embargo ningún gobierno dialogó con los terroristas. Uno dialoga con fuerzas políticas, pero no con un terrorista que degüella, mata y usa gases tóxicos que son armas químicas”, afirmó en su primera mención directa a ese tipo de armas.

Luego fue cuando rechazó la cifra que las Naciones Unidas denuncia de más de 70.000 muertos en lo que va de esta guerra, la más sangrienta de las que se han librado desde fines de 2010 e inicios de 2011 en el norte de Affrica de la mano de este impetuoso proceso democratizador que se conoce como la Primavera Arabe.

“Habría que preguntar sobre la credibilidad de esas fuentes. Acaso podemos obviar el hecho de que muchos de los muertos de que hablan son extranjeros que vinieron a matar al pueblo sirio … Tampoco podemos obviar que hay muchos sirios desaparecidos. La cifra cambia constantemente porque los terroristas matan a la gente y a veces la entierran en fosas comunes”.

Consultado si, en cambio, no ha sido su gobierno el que lanzó una fuerza excesiva de represión lo que habría generado gran parte de esos muertos respondió: “¿Cómo definir la fuerza excesiva? ¿Cómo determinar si ha habido un uso de fuerza excesiva o no? ¿Cuál es la fórmula? El debate aquí no es en torno al volumen de la fuerza empleada o el tipo de armamento … el parámetro es primero la forma y volumen de terrorismo que sufrimos con el consiguiente deber de replicar”.

Assad reconoce que en su país hay “personas”, dice, del partido político y milita armada libanesa Hezbollah y de Irán, pero sostiene con firmeza que no están ahí para combatir. Simplemente han estado antes de la guerra y lo siguen estando ahora, remarca intentado quitar valor a las denuncias en contrario en la prensa occidental sobre la presencia en el terreno de milicias de ese origen. “No tenemos a combatientes de fuera de Siria, de otras nacionales y no hace falta ningún apoyo de ningún estado árabe o extranjero. Hay personas de Hezbollah e Irán en Siria, pero desde muchos antes de la crisis actual iban y venían a Siria …”

La conferencia de fines de mayo en Ginebra tras el súbito acuerdo entre Washington y Moscú, el mayor aliado de Damasco, generó fuerte expectativa en el mundo, pero Assad no cree que brinde los resultados esperados. “Nosotros hemos acogido bien el acercamiento ruso-estadounidense, y esperamos que tenga lugar un encuentro internacional para ayudar a los sirios a superar la crisis. Pero no creemos que muchos países occidentales quieran efectivamente una solución en Siria. Y no creemos que muchas de las fuerzas que apoyan a los terroristas quieran una solución de la crisis”.

“Debemos ser claros … hay confusión en el mundo entre la solución política y el terrorismo. Ellos creen que una conferencia política detendrá el terrorismo sobre el terreno. Eso es irreal”.

Bashar Al Assad rechazo casi con ironía las denuncias de Israel o Estados Unidos sobre el uso de armas químicas en la guerra y llegó a atribuir su uso a los rebeldes. “Esas declaraciones con relación a armas químicas cambian cada día. Las armas químicas son armas de destrucción masiva. Dicen que las usamos contra zonas residenciales. Si digo que una bomba nuclear fue arrojada sobre un suburbio y el saldo de victimas es diez o veinte personas, ¿acaso me creerían? El uso de armas químicas en zonas residenciales significa matar miles o decenas de miles de personas en cuestión de minutos. ¿Quién podría ocultar semejante cosa?”

Assad insistió que la guerra la establecen terroristas ultraislámicos que buscan derrocar su gobierno laico con ayuda de Occidente. ¿En verdad usted cree que los norteamericanos cooperan con Qatar y Arabia Saudita para que tome el poder sirio un régimen extremista?, se le preguntó. “Lo sucedido en Afganistán refuta eso … ellos (EE.UU.) apoyaron a los taliban y el 11 de setiembre de 2001 (ataque a las Twin Towers) pagaron un precio altísimo”

Bashar Al Assad reconoció que existe temor en su régimen por una eventual invasión. “Es una probabilidad vigente especialmente después que hemos logrado golpear a los grupos armados en muchas zonas de Siria y el balance de fuerzas sobre el terreno comenzó a cambiar. Entonces estos países encomendaron a Israel que atacara para elevar la moral de los grupos terroristas”, remarcó en relación a la serie de reciente bombardeos en territorio sirio por parte de la aviación de guerra de esa nación.

Con relación al Holocausto y el negacionismo sostuvo en tono muy ambiguo que “es una cuestión histórica que necesita una visión abarcadora y no ser usada como un asunto meramente político. Si fue un hecho o no, pues no soy un investigador de la historia para determinar lo exacto en este tema. Las cuestiones históricas dependen de quien las escribe por eso la historia se falsea a veces”.

Por último el hombre fuerte sirio negó tener información sobre el paradero de los periodistas italianos Domenico Quirico, desaparecido hace alrededor de un mes en el norte del país cuando cruzó desde Líbano y del norteamericano James Foley cuyo rastro se perdió hace seis meses aunque su familia cree que esta detenido en prisiones del régimen. “Hasta el momento no tenemos ninguna información sobre los dos periodistas mencionados … Cuando disponemos de información sobre cualquier periodista que ingresó ilegalmente la transmitimos al país en cuestión”, sostuvo.

* Marcelo Cantelmi es el jefe de la sección Mundo de Clarín. Y ha cubierto toda la crisis de la Primavera Arabe iniciada en Tunez en el fin de año de 2010, incluyendo todo el proceso en Egipto y la guerra en Libia. Ha estado el año pasado en Aleppo siguiendo a los rebeldes que combate al régimen sirio y esta es su tercera entrevista con Bashar al Assad. Es autor de los libros Una Primavera en el Desierto (Random House – Sudamericana) y Diario de Viaje, Crónicas de una Revolución (Unviersidad de Palermo)

Google gana en los premios Clio como “Mejor Anunciante” aquí sus mejore videos

0

TEMPLATE-FEATURED-IMAGE
Los Clio Awards, son unos de los premios más famosos de la publicidad internacional, en su última edición los jueces han reconocido a Google como el ‘Anunciante del año‘, por algunos de los videos hechos por Google para promocionar sus servicios.

Evitar la intolerancia por Gonzalo Himiob Santomé @HimiobSantome

0

peacefingers

A finales de 2004, en un viaje que tuve que hacer a El Tigre, Estado Anzoátegui, el vuelo de Santa Bárbara que me llevaría a mi destino experimentaba un incómodo retraso. Era muy temprano en la mañana, pero el calor del sol que ya se asomaba en Maiquetía empezaba a hacer de las suyas, y los pasajeros que aguardábamos en el avión, un bimotor de breves dimensiones en el que la puerta permanecía abierta y el aire acondicionado apagado, empezábamos a desesperarnos.

Al cabo de más de una hora de espera descubrimos cuál había sido la razón de la demora: Un importante personaje del gobierno, a la sazón aún muy “revolucionario” aunque ahora “en desgracia”, pues muy mal paga el diablo a quien le sirve, había decidido a última hora que debía viajar también ese día a El Tigre, y había “ordenado” que el vuelo le esperara.

Antes de continuar con la narración debo aclarar, para evitar que los oficialistas que me leen arqueen de entrada las cejas y piensen que mis letras ya vienen sesgadas, que tengo plena conciencia de que este tipo de abusos no es privativo de los “revolucionarios”, y que antes de que Chávez llegara al poder, algunos políticos de los gobiernos anteriores también incurrían en las mismas prácticas arbitrarias, y no pocas veces.

En fin, ese año fue uno particularmente complicado. Fue el del Referendo Revocatorio, que vino precedido del “Firmazo”, del “Reafirmazo” y de todos los graves conflictos que tuvieron lugar entre un evento y el otro. Como era de esperarse, al igual que ocurre ahora aunque quizás no con la misma intensidad, los niveles de crispación política eran muy altos, por lo que apenas asomó el susodicho su nariz por la puerta del avión estalló contra él una cerrada y bulliciosa “pita”, seguida de un improvisado, más no menos imponente por ello, “cacerolazo”, en el que participaron casi todos los pasajeros que habíamos tenido que aguantar la incómoda espera.

Nunca me he sentido muy cómodo con este tipo de expresiones. No porque crea que son ilegítimas o porque las considere, que no lo son, delictivas. De hecho, pienso que un cacerolazo o un buen abucheo, siempre que no medien ofensas o agresiones físicas, a veces expresan muy bien el sentimiento general de molestia hacia una determinada persona o situación, y sirven de desahogo y de “muro de contención” a expresiones mucho más violentas que a nadie le interesan ni sirven; pero también creo que cuando a uno se le presenta una oportunidad como esa, la de tener a un adversario político tan cerca, más productivo y humano es confrontarlo abierta y directamente, pero con las armas del argumento, del diálogo y del respeto en la mano. Siempre he creído que si coincido con un oficialista conocido, por ejemplo, en un restaurante, o como era en ese caso, en un avión, nada ganaré, más allá de humillarlo engrosando sus resentimientos, si en lugar de mis palabras dejo que sean mi ruido o mis insultos los que le hagan sentir mi desacuerdo con él. Si uno es en verdad humanista, no puede negarse jamás al diálogo o al respeto como primeras opciones, pues de lo contrario, si recurrimos a la deshonra pública, a la violencia o a la ofensa contra los que no piensan como nosotros, nos hacemos un muy flaco favor: Nos convertimos en lo mismo contra lo que luchamos.

Ese día, además, otro hecho me contuvo. Apenas subió a la cabina el funcionario, detrás de él llegó un muchachito de unos cuatro años, que luego lo vi, era su hijo. El hombre mostraba la cobarde y típica altanería del abusador, y dedicaba una media sonrisa, temblorosa pero sarcástica, a quienes le abucheaban, pero el niño, que evidentemente no comprendía qué pasaba ni tenía la culpa de los desafueros del padre, mostraba en su mirada una vergüenza inmensa que sólo era superada por el otro sentimiento que también le dominaba: El miedo.

Con toda la prudencia de la que fui capaz, siendo que ya en la espera algunos de los pasajeros previamente me habían reconocido como opositor y como activista de DDHH, me levanté y les pedí a los que protestaban de esa forma vehemente que dejaran de hacerlo. No esperaba agradecimiento del abusador ni creía que la expresión de rechazo general a la que estaba siendo sometido fuera inmerecida, pero sentí que no era justo hacer que el hijo pagara, con esa impresión negativa que seguro le quedaría de por vida, los pecados de su padre. Una cosa era reclamarle al funcionario su iniquidad, pero otra muy distinta era hacerlo humillándolo ante los ojos de su vástago. No podía ni puedo estar de acuerdo con eso.

Algunos me argumentarán que ese funcionario no piensa ni pensará jamás en los hijos de aquellos a los que hace víctimas de sus felonías y de sus arbitrariedades, y eso puede ser cierto, pero igual no podía avalar eso de repetir el mal contra el que ha hecho mal, y mucho menos la “descarga” contra quienes no han sido responsables de los abusos ajenos. La “Ley del Talión” puede parecer “justicia”, pero no lo es. Es “mal” netamente retributivo que se opone a otro “mal”, y en la sociedad humana, estimados lectores, a diferencia de lo que ocurre en las matemáticas, “menos por menos”, no da “más”, ni “negativo por negativo”, da “positivo”.

A la intolerancia no se la combate con más intolerancia ni sembrando en los hijos de quienes piensan distinto la semilla de un odio irracional, que tengámoslo por seguro, en algún momento germinará y nos estallará de nuevo en la cara. Si esos infantes se comportan luego y ya crecidos como sus padres intolerantes o abusadores, que asuman entonces las consecuencias, pero no antes, cuando no han hecho mal ni están en capacidad de comprender o de avalar los desatinos ajenos.

Asumir públicamente una postura política, sobre todo cuando se es famoso en este país disfuncional, viene con efectos positivos y negativos, y el que lo hace debe aceptarlos todos, le gusten o no y sin andar amenazando, cual guapo de barrio apoyado por el poder (¿me lees Winston?), con intentar “acciones penales” contra quienes nos expresan su descontento; pero recientemente hemos visto muchas muestras de esta “intolerancia a la inversa” (así la llamé en uno de mis libros, como hija directa que es de la intolerancia oficial) que no sólo han involucrado a quienes han decidido hacer del conocimiento general su preferencia política oficialista, sino también a sus familiares y hasta a sus hijos.

A riesgo de que me ataquen los radicales, lo declaro: No estoy de acuerdo con eso. Que cada quien cuando le corresponda cargue con las consecuencias de sus actos, y que ello a veces implique ser objeto de expresiones de rechazo, o de otras cosas peores, es una cosa -¡vaya que lo sabemos los opositores!- pero otra muy diferente es que perpetuemos el miedo, generador de resentimientos sin fin, en quienes no son responsables de lo que hagan sus padres o sus familiares y merecen crecer en una Venezuela diferente sin tener que sufrir, venga de dónde venga, lo que la ciega polarización nos ha hecho padecer a todos.

@HimiobSantome