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Scorsese nos trae un nuevo proyecto

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Hoy tenemos finalmente el primer trailer del próximo proyecto del genio Martin Scorsese, The Wolf Of Wallstreet.

Basado en el libro del mismo nombre de Jordan Belfort (sí, esto es una historia real) y adaptada por Terence Winter, The Wolf Of Wallstreet nos enseña la vida de un corredor de bolsa de Nueva York en los años 80. Cuales son los grandes beneficios de una gran fortuna y las fuertes consecuencias de ser parte de un caso de fraude de valores.

El personaje principal es interpretado por Leonardo DiCaprio quien una vez más pareciera desarrollar un personaje completo y bastante profundo, demostrando una vez más lo que puede lograr el actor cuando se le da libertad (como hizo Tarantino en Django) y lo mucho que se equivoca la Academia dejándolo de nominar año trás año sin importar la película.

La película cuenta con un elenco impresionante conformado por Jonah Hill, Matthew McConaughey, Jon Favreau, Kyle Chandler, Rob Reiner y Jean Dujardin.

The Wolf Of Wallstreet se estrena el 15 de Noviembre en EE.UU.

Aquí el trailer.

 

@LiveFromMind

Venezuela somos todos por Henrique Capriles Radonski @hcapriles

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Nuestra lucha es una lucha por la verdad. Y es así porque no se trata de la lucha de un solo hombre, ni la de un liderazgo político ni la de unos pocos. Es una lucha que ha emprendido cada venezolano y cada venezolana desde sus espacios de acción.

¡Y no hay poder que pueda contra un país que está determinado a conquistar su futuro!

En las casas, por ejemplo, las familias se han convertido en la más fuerte de las agrupaciones políticas que hayan existido en toda la historia del país. Se han convertido en nuestros comandos familiares, dando ejemplo y contagiando la esperanza y el deseo del futuro compartido, madres y padres saben que este país puede brindar algo mejor a sus muchachos y se los hacen saber. Con fuerza y mucha fe, los forman en las convicciones y los valores que necesitamos justo ahora para salir adelante.

En las comunidades se siente la fuerza de esas familias sumándose. Se acompañan, se celebran y se felicitan en los momentos buenos de la vida. Y en los momentos difíciles se cuidan, se protegen y se apoyan, sobre todo en esas vicisitudes en las cuales el gobierno nacional ha dejado desamparado al ciudadano. Juntas han decidido construir un país que hemos pensado juntos y que saben que quienes están ahora en Miraflores no pueden darle.

Esas comunidades ya demostraron que han decidido plantarse en contra de la ineficacia, de la corrupción y de la impunidad, también sumándose. Parroquias y municipios enteros han demostrado que el país que estamos buscando es el mismo y no se parece en nada al que han intentado imponer durante años desde las oficinas del palacio. Cada día queda confirmado que las políticas que han aplicado durante ya quince años han sido una equivocación tras otra.

Y así nos hemos ganado la confianza de la gente de bien y de progreso, que son mayoría en cada uno de los pueblos, ciudades y estados de este país que está decidió a cambiar las cosas, pero haciéndolo bien. Lo hemos hecho a punta de trabajo, de ganarnos la confianza de cada venezolano. Aquí a nadie le han regalado nada, todo ha sido el fruto del trabajo y del apoyo popular.

Si desde el poder creen que van a hacer que la gente se desvíe del futuro que ha decidido conquistar sacándonos de los medios, poniéndonos nuevos obstáculos o generando una falsa agenda política, llena de cortinas de humo, se equivocaron. Ya nuestro pueblo no cae en esos artificios, propios de la más rancia manera de hacer política.

Quienes han gobernado durante años lejos del pueblo y a punta de pantalla, instalados en sus oficinas, creen que eso que pasa en las familias, en las casas, en las comunidades y en los pueblos y ciudades de Venezuela va a detenerse porque tapen una pantalla o nos saquen de un medio.

Lo hemos dicho más de una vez: cuando las cosas se hacen bien, pasan cosas buenas.

Nicolás y su combo ya no pueden ocultar que son un mal gobierno, unos equivocados. La inflación, las devaluaciones, la inseguridad, la escasez, la impunidad, las muertes, los apagones. Y a eso se le suman los corruptos sapeándose entre ellos, la incapacidad para ejercer un liderazgo nacional y un partido que se les vino abajo, perdiendo a su militancia porque amor con hambre no dura.

No han podido cumplir ni una de las metas con las que se llenaron la boca en las dos campañas presidenciales pasadas, en las que sólo vieron una cosa: que la gente se les fue, que perdieron al pueblo, que no hay manera de mantenerse en el poder si no con trampas y chanchullos.

Ya hasta la plata con la que compraron a más de uno se les acabó. Se la robaron. Saquearon al país y ahora no saben qué hacer porque siempre gobernaron así: improvisando y a realazo.

Eso no es un buen gobierno. Eso es apenas un puñado de los mismos incapaces de siempre viendo cómo evadir responsabilidades porque no tiene ni la menor idea de por dónde hay que empezar a resolver las crisis que ellos mismos han generado.

Los líderes políticos tenemos la responsabilidad de leer el país con inteligencia, con respeto y pensando en el bien de todos. Pero ellos no terminan de entender que los cambios ya han tenido lugar y que día a día los venezolanos se dan cuenta de que los que hoy gobiernan, fracasaron.

Todas son verdades que le explotan en la cara y ponen en evidencia su incapacidad para resolverlas. Todavía no acusan la lección que les dio el pueblo el 14 de abril. Entonces sacan otra vez las armas más viles que puede usar un político: el miedo, la amenaza y el hambre. Porque se han transformado en eso, incluso para sus bases: en un gobierno amenazante, corrupto y hambreador.

Nosotros no permitiremos que sigan conduciéndonos a un abismo. Seguiremos trabajando y luchando por mantener los espacios que hemos alcanzado. No ha sido fácil, seguimos con un reto por delante: construir con bases firmes la Venezuela que todos soñamos.

¡Que dios bendiga a Venezuela!

La relación EEUU-Venezuela post Chávez por Fabián Calle

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Luego de un largo período sin embajadores en las respectivas capitales y la negativa de Washington a reconocer formalmente el más que ajustado, y cuestionado, resultado electoral entre Maduro y Capriles, los cancilleres de ambos países se reunieron y establecieron pasos a seguir para una progresiva normalización. Elías Jaua y John Kerry aprovecharon la reunión de la OEA en Guatemala para poner en foto y letra de molde lo que se venía negociando desde hace meses. Los sectores más duros de la oposición venezolana y aun del mismo oficialismo vertieron comentarios que mostraban resquemor y desagrado. No obstante, pocas dudas caben de que era un camino casi inevitable por múltiples razones.

En la visión de la administración Obama, el régimen chavista nunca tuvo el estatus de un enemigo sino de un rival o molestia con el cual existe, si bien de manera decreciente, una interdependencia energética. Desde que asumió Chávez al poder hasta su muerte, los dólares salidos desde los EEUU para pagar petróleo venezolano llegaron a un monto estimado de 320 mil millones. Un promedio de 1,5 a 1 millón de barriles diarios que unieron y unen ambas economías.

Paradojas del olor a azufre al que alguna vez hizo mención Chávez después de subir a la tarima de la ONU luego de una exposición del ex presidente George W. Bush. Asimismo, al menos una gran empresa petrolera americana se ha mantenido incólume en el territorio de la revolución bolivariana acompañada de sus pares de China, Brasil y Europa. Ni que decir de las más de 10 mil estaciones de servicio que en territorio estadounidense comercializan combustible de Venezuela. En otras palabras, más allá de las palabras ríspidas y tan útiles para agitar espíritus más o menos espontáneos, una verdadera y estrecha interdependencia (si bien asimétrica, dada el mucho mayor impacto que sufriría Caracas en caso de un abrupto corte de la relación comercial).

La Casa Blanca ha proseguido y quizás profundizado su convencimiento sobre los límites evidentes que el desafío castrista-bolivariano representa para su seguridad nacional. Países claves como México, Brasil y Colombia distan de tener la más mínima posibilidad de ser influidos por esos vientos izquierdistas contestarios. En todo caso, es el Brasil que tiende a utilizar de manera sofisticada a los bolivarianos para esmerilar y desgastar la influencia de la superpotencia y al mismo tiempo busca un diálogo serio y cooperativo bilateral con Washington. Todo ello facilitado por la deteriorada relación entre la Argentina y los EEUU, lo cual no deja de ser un valioso regalo a los márgenes de maniobra brasileña.

Para las tomadores de decisión de la administración Obama, la fragilidad macroeconómica que tiene y tendrá Venezuela (baste recordar desde el 30% de inflación anual, la carestía de papel higiénico y otras productos básicos y la existencia de una brecha del 400% entre el dólar oficial y el paralelo), combinada a muy altos niveles de inseguridad ciudadana se complementa con el impacto sísmico que generó la muerte de Chávez. Las internas entre los hombres y facciones que sólo él podía controlar y manipular ahora quedan en estado de naturaleza y se evidencian día a día. Asimismo, la estrecha relación y dependencia que EEUU percibe en Maduro y Jaua conCuba hace que el actual gobierno bolivariano pueda verse más y más, al menos en el corto plazo, como una continuidad de la áspera pero aceitada y previsible relación de “enemistad administrada” entre Cuba y su cuco del Norte.

Desde ya en Venezuela existen poderosos sectores que no reniegan de una relación de cooperación con el castrismo pero que no se sienten cómodos como alfiles del juego del caudillo comunista y su hermano. Esa tensión está presente. El reconocimiento por parte de Washington está también en línea con la postura deHenrique Capriles de seguir cuestionando la transparencia del proceso electoral que lo hizo perder por 1,5 puntos, pero al mismo tiempo organizar su movimiento para las elecciones municipales de fin del presente año, combinándolo con un fuerte énfasis en los problemas de inflación, desabastecimiento e inseguridad que existen en Venezuela. Capriles sabe que a menos que el oficialismo logre implementar lisa y llanamente un régimen autoritario-castrista en el país que elimine los “desvíos burgueses” de la revolución tales como elecciones democráticas y ciertas ventanas de libertad de prensa, él y/o su coalición accederán al poder más temprano que tarde. En el caso de que se pudiese dar de manera exitosa ese paso, que paradójicamente sería contemporáneo a los efectos políticos de la desaparición biológica de Fidel Castro, Washington pasaría a una estrategia menos contemplativa y de “dejar hacer, dejar pasar”. Hasta el mismo subhegemón regional, Brasil, pondrá en duda la conveniencia de ser el “policía bueno” en la relación con los bolivarianos, debiendo sopesar si la utilidad que tiene la revolución bolivariana para reducir y afectar la influencia americana en la región compensa la inestabilidad que se puede producir en una Venezuela donde se desmadre la polarización interna.

Por Fabián Calle

Sobre el autor:

Fabián Calle es Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires, Máster en RRII Universidad de Bologna, candidato a Doctor en Historia (Universidad Di Tella), especialización en Defensa en National Defense University-CHDS. Profesor en UCA, CEMA, Bologna y Siglo 21de Córdoba.

Fuente: InfoBAE

Temporada de videos por Elías Pino Iturrieta @eliaspino

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Lo público y lo privado son instancias distintas de la vida de la sociedad y de la peripecia de los individuos, hasta el punto de que las leyes se ocupan de establecer expresamente sus linderos. Corresponden a espacios diversos, condenados a juntarse, pero también a mostrar una singularidad a través de la cual se determina que no son lo mismo.

Lo privado explica lo público debido a que lo interpreta desde la intimidad de los aposentos, desde el detalle de los diarios personales, desde las cuentas quejosas del ama de casa o desde el sigilo de los sobres lacrados, por ejemplo; traductor fiel y habitualmente certero de los episodios que suceden en la calle porque no está sujeto al escrutinio de la sociedad, ni a la presión de los poderes establecidos.

Es un espacio que merece protección porque constituye una alternativa de libertad del hombre sencillo, pero también del personaje influyente, cuyas respuestas frente a lo que sucede más allá de los contornos que domina son un testimonio imprescindible de lo que de veras importa a los seres humanos frente a los desafíos de la realidad. La confusión de tales escenarios, inocente o intencional, produce un revoltillo peligroso e indeseable.

Lo privado también incumbe a los políticos, o a la gente con poder y dinero, y nadie tiene el derecho de entrometerse en las cosas que manejan con sus amigos y colaboradores a menos que el bien común corra un riesgo severo e inminente.

Las leyes los protegen, así como se ocupan de custodiar las reacciones del sujeto humilde que desembucha reproches contra el mal gobierno frente a su resignada esposa. Pero desde hace tiempo han perdido ese derecho, ese respiradero, esa alternativa legítima de comunicación sin trabas. Un enjambre de micrófonos y cámaras ocultas se ha ocupado de convertir en teatro abierto lo que en principio está destinado a un grupo reducido de interlocutores.

Seguramente estemos ante un entrometimiento que viene del período de la democracia representativa, fisgona como otras administraciones, pero no se había convertido en herramienta de descrédito ni en espectáculo masivo como sucede en los tiempos de la “revolución”.

En la última década lo privado de los políticos, o de los empresarios, se ha exhibido en lamentables emisiones de televisión que transmite el canal del Estado, o en programas de albañal dependientes del régimen, divorciados de la legalidad y separados de lo que habitualmente uno ha considerado como decencia.

Se trata de machacar la perversidad del enemigo para que el pecado deje de ser supuesto y se convierta en verdad incontestable, para que nos sintamos rodeados de sujetos ominosos que se deben eliminar mediante meticulosos trabajos de sanidad, para reafirmar la sensación de una cruzada capaz de conducirnos a un estadio de republicana pureza para cuyo establecimiento vale cualquier tipo de método.

La operación aberrante, la zancadilla prohibida por las reglas elementales de las colectividades civilizadas, ya no son monopolio de los manipuladores de la opinión al servicio del oficialismo. Ahora forman parte del arsenal de la oposición, que ha iniciado escaramuzas mediante la utilización de armas idénticas.

Quizá los que se estrenan en ese tipo de faena no sean expertos en espionaje como sus rivales, sino apenas inseguros aprendices; ni manejen los recursos que ellos manejan, ni hayan pasado hasta ahora por propaladores de porquerías como aquellos que los han precedido en numerosas puestas en escena, pero los están imitando con una fidelidad pasmosa.

Ahora quieren medir con la vara que los ha medido, y parecen satisfechos por el debut en una parcela que jamás habían cultivado.

Tanto, que anuncian la aparición de nuevos capítulos. Tanto, que parecen disfrutar el nuevo rol que les ha deparado un declive moral que no han promovido, pero en el que comienzan con entusiasmo a participar.

¿Han sentido el olor del pantano que comienzan a mover? ¿Saben que, con sus grabaciones y sus videos, pueden provocar generalizaciones injustas? ¿Se han preguntado si la sociedad que los apoya merece que la involucren en ese tipo de tarantines deleznables? Deberían recordar que lo privado explica lo público, y usualmente llega a conclusiones implacables.

 

Elías Pino Iturrieta

La actual crisis universitaria

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La actual crisis universitaria es tal vez la peor que le esté pasando a la juventud estudiosa venezolana en toda su historia, tanto o más grave que cuando Rafael Caldera violentó su autonomía y cerró la UCV en octubre del año 1969. Muchos son los documentos y declaraciones relacionadas con este nuevo autoritario y excluyente rojo atropello del actual gobierno, cuando utiliza los dineros públicos para anularla, asfixiarla lentamente, todo porque la gran mayoría y los venezolanos mejor preparados en las ciencias, el arte, la historia y la educación no apoyan esta corrupta, anti histórica y falsa revolución. Pero pocos aportes tan elocuente como el siguiente extracto de una carta del profesor Tomás Guardia, Jefe del Departamento de Matemática, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela, dirigida a sus compañeros de la academia:

“…Me niego a seguirle diciendo a Carely “no tengo” cuando ella me manda a comprar leche, pan y queso para la cena. Me niego a seguir negándole una cotufa a Tomasito cuando se baja del autobús escolar porque no tengo 12 Bs en el bolsillo porque este salario me está matando de hambre. Me niego a seguir diciéndoles a mis padres que me ayuden económicamente cuando tengo una eventualidad. Me niego a seguir yendo a las ferias de libros, solamente a ver lo último que publican las editoriales pero sin poder comprar nada porque no tengo. Me niego a no poder ayudar a Carely con los gastos de la casa porque decidí ser profesor universitario. Me niego a no poder cubrir los gastos de grado de Tomasito que va a primer grado y tiene su graduación en julio y no estamos seguros de poderlo mandar a su primera graduación. Me niego a seguirle diciendo a los amigos de laboratorio “Compren ustedes el jugo del almuerzo, estoy pelando”, Me niego a seguir siendo discriminado, porque decidí buscar el conocimiento y el saber. Me niego a seguir formando a los hijos de los demás sin poder tener los recursos para educar a mi papacho. Me niego a tener que irme del país porque un grupito decidió acabar con la universidad…”

 Fuente: Anónima

Maduro llega al Vaticano en busca de legitimidad por Alfredo Meza @alfredomeza de El País

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Dos golpes nobles ha conectado el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a la quijada de la oposición en su pertinaz carrera por lograr el reconocimiento de la comunidad internacional tras las cuestionadas elecciones del pasado 14 de abril. El primero de ellos se conoció ayer en Roma. Su gobierno ha sido premiado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) por las políticas alimentarias seguidas en el país para reducir el hambre, un logro que en realidad corresponde a las estrategias implementadas por el comandante Hugo Chávez entre 1999 y 2012. Así lo reconoció el jefe de Estado venezolano entre los aplausos de la concurrencia después de posar con una placa alusiva a la distinción. “Fue una de las causas más hermosas a las cuales él dedicó su vida”.

La FAO ubicó Venezuela entre los 15 países –también sobresalen Cuba, Nicaragua y Perú- que destacan por sus “excepcionales progresos” en reducir la desnutrición de 13,5% en el período 1990-1992, a menos de un 5%, durante el lapso 2010-2012, con lo cual se logró la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio referentes al hambre. Para la oposición, no deja de ser una ironía ese galardón en medio de la más prolongada crisis de desabastecimiento en quince años. “Esta organización está premiando la desnutrición, la escasez y la inflación. Con los miles de millones de dólares provenientes de la renta petrolera aún existen 2.5 millones de personas en pobreza extrema”, denunció el parlamentario opositor Julio Borges.

Fue el propio Maduro quien destacó el tema al solicitar ante el organismo su apoyo para establecer “un sistema de monitoreo de oferta y demanda del consumo de alimentos” en el país. Pero ese aspecto de su visita a Europa, la primera como presidente en ejercicio, ha quedado atrás con el segundo golpe propinado a la oposición, cuyas consecuencias se conocerán este lunes en el Vaticano. Si ese acto en la FAO es un logro para incluir en las efemérides de la llamada Revolución Bolivariana, la cita con el papa Francisco también es un hito que merece especial atención debido a la inestabilidad política que rodea al gobierno de Maduro.

Las relaciones entre ambos estados no han sido las mejores desde hace al menos tres lustros. Chávez polemizó muchas veces con la jerarquía local de la Iglesia católica tras señalar al cardenal Ignacio Velasco de conspirar junto a la cúpula empresarial y algunos militares golpistas para expulsarle del poder en abril de 2002. El actual cardenal, Jorge Urosa Savino, también fue arrojado en su momento al fuego revolucionario, al igual que el arzobispo de Mérida, Baltazar Porras. Cada tanto, especialmente cuando los sacerdotes incursionaban en asuntos políticos o escribían sus cartas pastorales, el caudillo los acusaba de tener el diablo metido debajo de la sotana.

A pesar de todo, Juan Pablo II y Benedicto XVI lo recibieron, pero estos gestos no se tradujeron en una distensión de las relaciones. Salvo una reunión a mediados de 2012 entre emisarios del gobierno y la cúpula eclesial venezolana la tensión duró hasta la muerte del Presidente. Los servicios religiosos de hecho no fueron conducidos por la máxima autoridad católica, sino por sacerdotes rasos cercanos al proceso revolucionario. Pero todo eso parece estar cambiando ahora que el comandante no está. Maduro ha iniciado una ofensiva internacional para tratar de contrarrestar la mala imagen que ha dejado tanto su negativa a aceptar una revisión completa del proceso de votación como la paliza dada por diputados oficialistas a sus colegas opositores en pleno hemiciclo el 30 de abril. La crisis política aún sigue vigente pese a los signos que indican que la efervescencia ha disminuido.

A inicios de semana el canciller Elías Jaua estuvo en Madrid, mientras que Diosdado Cabello, el hombre fuerte del régimen, visitó Cuba después de sus polémicas decisiones como presidente del Parlamento, entre las cuales destacó la prohibición al derecho de palabra de los parlamentarios opositores. Ha sido la respuesta del Gobierno al recorrido iniciada por la opositora Mesa de la Unidad. Sus integrantes se han reunido con los más importantes parlamentos latinoamericanos y hasta con un jefe de Estado, el colombiano Juan Manuel Santos, lo que provocó una airada protesta de Caracas.

Maduro ha disminuido de momento el impacto de otra reunión que tendrá Francisco el miércoles con el representante opositor Edgar Zambrano, quien desde 2012 ha hecho gestiones ante el gobierno para liberar a las personas detenidas por razones políticas en Venezuela. En una entrevista con el canal Globovisión, el cardenal Urosa ha calificado este primer acercamiento con Maduro “como un evento sumamente positivo” y aventuró cuál podría ser el tema de la reunión. Dijo que el Papa le propondrá al jefe de Estado venezolano que promueva “una convivencia social y política mucho más serena y democrática, de manera que no se dé ese horror que se presentó en la Asamblea Nacional”.

Maduro ha tenido diferencias especiales con Francisco. En sus continuas apariciones a través de la cadena estatal de televisión, en las que trata de emular el estilo de su antecesor, el Presidente ha nombrado al Sumo Pontífice en varias ocasiones y se ha declarado seguidor de sus reflexiones. En medio de los épicos funerales de Estado del pasado marzo también saludó su elección como representante de Pedro en la tierra, pero además respondió a la preocupación expresada por Su Santidad en virtud de la crispación generada tras la estrecha diferencia de 1.5 por ciento en las elecciones. Maduro dijo entonces estar preocupado por las muertes ocurridas. Su gobierno responsabilizó al líder opositor, Henrique Capriles, de provocar esos decesos al protestar por el resultado.

Al confirmar que sería recibido, Maduro dijo estar abierto “a recibir las orientaciones” del Papa, quien ha demostrado seguir muy de cerca la situación local. No solo lo declaró el nuncio apostólico en Caracas, Pietro Parolín, que la semana pasada hizo votos porque la cita aliente el encuentro entre los bandos enfrentados desde hace tres lustros. También el pontífice recibió el pasado sábado una carta de Capriles en la que acusa al gobierno de violar derechos humanos y principios democráticos.

El presidente venezolano se reunirá después con su homólogo italiano, Giorgio Napolitano, y con representantes de movimientos sociales, como solía hacerlo su antecesor en el cargo.

Fuente: El País (España)

Votar es necesario, pero no suficiente por Leopoldo López @LeopoldoLopez

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El Consejo Nacional Electoral ya fijó la cita para una nueva batalla electoral. El domingo 8 de diciembre los venezolanos debemos renovar los mandatos de 335 alcaldes que llevan casi un año con el periodo vencido, 2 alcaldes metropolitanos (Caracas y Alto Apure) y más de 2.400 concejales que suman casi 8 años en ejercicio ininterrumpido de su cargo.

Siempre lo hemos dicho: los comicios locales son esenciales para la democracia porque elegimos a las autoridades que están más cerca de los ciudadanos, que administran servicios de salud y educación, que mejoran la movilidad y mejoran las vías, que construyen infraestructuras, que se ocupan de su seguridad personal y del mantenimiento de los espacios públicos; responsabilidades que tienen un impacto determinante en la calidad de vida de los habitantes de una ciudad, de un pueblo o de un caserío en cualquier rincón de nuestro país.

Por eso haremos lo que siempre hemos hecho: votar con decisión, con entusiasmo y con mucha consciencia. Lo haremos, además, con la misión de consolidar esa nueva mayoría social que reclama un cambio en la conducción política del país, que ya se expresó el pasado 14 de abril. Todos debemos ser conscientes, sin embargo, de que en la crisis que en este momento vive nuestro país votar no es suficiente.

Es la hora de la determinación, y hacemos un llamado a todo el pueblo venezolano a participar activamente en la lucha por la construcción de una salida a esta crisis política que abra las puertas, finalmente, a una transición política en paz y en democracia; y esa participación no puede limitarse únicamente a la lucha electoral. El ejercicio del voto es una herramienta imprescindible, pero que no debe ser la única.

Tan sagrado es el derecho al voto como el de rebelarse frente a las injusticias. Por eso debemos declararnos en un estado de movilización permanente, sin violencia pero sin complejos.

Hay que votar y protestar mientras tengamos un sistema electoral injusto y desigual, con autoridades parcializadas, incapaces de mantener el equilibrio en una contienda.

Hay que votar y protestar mientras tengamos un Estado incapaz de frenar el incremento de los asesinatos, la corrupción, la impunidad, la persecución política y la intromisión de gobiernos extranjeros.

Hay que votar y protestar mientras se violen todos los días los derechos a una educación y una salud de calidad, consagrados en nuestra Constitución.

Hay que votar y protestar mientras tengamos un Gobierno incapaz de responder ante el aumento sin freno de la inflación y el desabastecimiento.

Y no será esta administración de usurpadores y corruptos la que dictará los límites de la protesta de la sociedad democrática. Para cualquier gobierno ilegítimo toda lucha democrática, toda protesta, toda denuncia, se traduce en una operación de desestabilización. Conocemos su estrategia, y no podrán amedrentarnos. No nos importan los ataques de esta banda de vampiros que desangran el país con la mentira, que es su principal herramienta. Se equivocan si creen que nos van a doblegar.

Por eso convocamos a todos los venezolanos de buena voluntad a movilizarse en una lucha activa, sin violencia pero con mucho coraje y determinación, empleando los mecanismos que nos plantea la Constitución: el voto y la calle, la calle y el voto. Los invito a buscar los artículos 63 y 68 de nuestra Constitución, allí está enmarcada nuestra lucha. Estamos ante un gran desafío democrático que nos permite renovar uno de nuestros compromisos: construir un país donde todos los derechos sean para todas las personas. ¡Fuerza y fe, Venezuela!

Una foto a la mano por Gonzalo Himiob Santomé @HimiobSantome

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En estos tiempos difíciles, quizás valga la pena tener una foto siempre a la mano de alguna persona que nos resulte muy especial.

No es este un desvarío dominical. Es posible que esta semana, en la que se cumplió un año más de la muerte de mi madre, yo esté ganado más a la emocionalidad que a la objetividad, y que eso se cuele en estas líneas, pero eso no impide que este pequeño ejercicio que les propondré pueda tener consecuencias inmediatas en nuestra vida diaria, y al final, en el destino del país, pues lo social, es menester recordarlo, no es más que la suma de lo que hacemos cada uno de nosotros como individualidades. A veces es importante recordar valores y emociones, que de tan manidos, se dan por sentados y llegan incluso a ser víctimas de nuestra indiferencia o de nuestro olvido. Quizás, luego de ver cómo están las cosas en Venezuela, y tras constatar los niveles de deshumanización que hemos alcanzado, valga la pena reflexionar un poco sobre quiénes somos, y lo que es más importante, sobre quiénes queremos llegar a ser, o volver a ser.

Una de las claves que se aprenden cuando nos aventuramos en los terrenos de la escritura, sobre todo de la ficción, es que para que un personaje sea creíble, por perverso o bondadoso que sea, debe abandonar la absoluta “pureza” y ha de conjugar en sí mismo, según el caso y respectivamente, además de sus maldades o de sus virtudes, algún punto luminoso u oscuro de su personalidad o de su carácter. Eso, por contradictorio que parezca, es lo que al final le brinda humanidad y lo enlaza con la realidad. De esa manera, el personaje se hace “creíble” y encuentra, sin importar quién sea del lector que lo interpreta, algún anclaje que le permita identificarse con aquél. Lo importante de esto (ténganme un poco de paciencia, les ruego) es que esto no es un simple recurso literario. Al final del día la literatura, por imaginativa que sea, no hace más que retratar la vida real, la que es o la que se aspira vivir, de manera que lo anterior no es más que una constatación válida de que todos los seres humanos somos, como lo ha destacado entre otros C.G. Jung, a la vez luces y sombras. Por esta razón, si algún escritor, desapercibido de ello, “absolutiza” (permítaseme el término) tanto la bondad como la maldad de alguno de sus personajes, o lo que es lo mismo, tanto sus “luces” como sus “sombras”, está condenándolo a no encontrar vínculo con la realidad, o lo que es lo mismo, a no ser verosímil.

Así las cosas, lo que es válido para la ficción también lo es para la vida. Hay hombres probos y honestos que en secreto, como ocurría en aquella caricatura de “El otro yo del Dr. Merengue” de Guillermo Divito, o como en la dualidad del Dr. Jekill y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, conjugan su bonhomía con iras y desenfrenos que son tan parte de ellos como lo son sus luces. Hay asesinos y ladrones, que por muy inhumanos que nos parezcan, pueden albergar, por ejemplo hacia sus hijos o sus padres, y aunque sea de manera distorsionada, hermosísimos y muy intensos sentimientos de amor y de respeto. Lo que nos identifica, por ejemplo, con el personaje de Jean Reno en “El profesional”, de Luc Besson, lo que incluso nos hace sentir empatía con él, no es su eficiente, despiadado e inhumano desempeño como asesino a sueldo, sino la paternal relación que establece con la niña que aparece de pronto en su vida y el amor, hasta cierto punto pueril, que le prodiga a la planta que cuida con esmero durante toda la película, hasta que muere.

El punto es que en todos los casos, al igual que ocurre en la ficción, todos nosotros, desde el más encumbrado moralista hasta el criminal más feroz, no sólo somos a la vez luz y oscuridad, sino además tenemos o hemos tenido a alguien en nuestras vidas que ha marcado nuestra existencia de forma decisiva, exaltando las luces, que aún en quienes la sombra es decisiva, siempre están presentes en cada uno de nosotros.

No necesariamente tiene que ser una sola persona, pueden ser varias: Nuestros padres, los abuelos, nuestras hijas e hijos, nuestros hermanos, algún tío, un  mentor, un maestro o algún amigo entrañable que de alguna forma ha logrado ver y hacer salir en nosotros lo mejor que como seres humanos tenemos para ofrecer. Son esas personas, que presentes o ya ausentes, no nos abandonan jamás y siempre tuvieron o tienen hacia nosotros la palabra justa en el momento indicado. Se trata de seres humanos que tocan nuestras almas, incluso las de los más siniestros, de manera que no nos dejan más que calidez y respeto, y más allá, las ganas ciertas de seguir su ejemplo y de comportarnos como las mejores versiones que podamos llegar a ser de nosotros mismos. Se trata de actores principales de nuestras vidas que nos dejan su huella y que incluso tienen sobre nosotros el ascendiente necesario para controlar, aún en su ausencia, nuestros más bajos impulsos, pero desde la convicción, que no desde el castigo o desde la confrontación.

Yo me pregunto qué pasaría o cómo sería nuestro “día a día”, si cada vez que la vida nos enfrenta a alguna disyuntiva ética o moral, si cada vez que nos toca decidir si cedemos ante la tentación del egoísmo o del daño a los demás, o si por el contrario nos mantenemos en la senda del respeto y de la bondad, lejos de decidir desde el apremio y sin pensar, confrontamos nuestros humanos impulsos con los efectos cálidos, benéficos y apaciguadores que tienen en nosotros las imágenes y la evocación de esas personas a las que tanto amamos o hemos amado y que nos llevaban o llevan, con su ejemplo o con su amor, a ver la realidad no desde nuestra oscuridad, sino desde nuestras luces.

En mi caso, son las imágenes de mis padres, especialmente las de mi madre ya ausente, y también las de mi hija, las que en mis momentos de vacilación me traen de vuelta a mi centro. Cuando la vida, como a todos nosotros nos pasa, me ha puesto ante disyuntivas éticas en las que, sobre todo en un país como el nuestro, la tentación hacia la sombra y hacia la inmediata satisfacción personal buscan imponerse, veo esos rostros y me pregunto qué pensarían ellos si me dejo vencer por el egoísmo o por la oscuridad. Busco reflejarme en las luces que ellos han visto en mí, y si fallo, lo hago a conciencia de que estoy cometiendo un error que compromete no sólo el legado que me ha sido confiado por mis padres, sino el que aspiro dejarle a mi hija cuando ya no me toque estar más con ella. Esa es una carga muy pesada.

¿Cuántos abusos, cuántas “vivezas bobas”, cuántas corruptelas, mayores y menores;  cuántos crímenes, cuántas pifias políticas, morales o económicas podrían evitarse si, antes de ocurrir, los que las perpetran se tomaran un minuto de su tiempo para verse a sí mismos en y desde quienes les han hecho saber y sentir que pueden ser mejores personas, que no son sólo sombras y que un buen nombre vale y lega más que caer en las trampas de la propia oscuridad? Ahí se las dejo ¿Tienes la foto a la mano?

@HimiobSantome