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Descubren un nuevo gen implicado en obesidad

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obesidad

Fuente: ABC.Es

Descubrir una función inesperada para un gen que se asociaba a otro proceso en el organismo puede ser una solución en busca de un problema, una pista hacia conexiones insospechadas. Es lo que ha pasado con RAP1, un gen protector de los telómeros la secuencia de ADN al final de los cromosomas del que investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) acaban de descubrir, de forma inesperada, su importante papel en obesidad.

La investigadora Maria Blasco, directora del CNIO y coautora del trabajo, aclara: «No sabemos aún qué significado evolutivo tiene, pero es cuando menos curioso que un gen de telómeros esté relacionado con obesidad». El trabajo se publica hoy en la revista Cell Reports.

RAP1 forma parte del complejo de las shelterinas, un grupo de proteínas que integran el capuchón protector de los telómeros que se acortan con cada división celular y por tanto mide el envejecimiento del organismo. Hay seis shelterinas, y los investigadores han descubierto que RAP1, al contrario que las demás, no es imprescindible para la supervivencia del organismo. Pero esto no significa que RAP1 no sea importante. Más bien ocurre todo lo contrario: comparando los genomas de distintas especies se observa que RAP1 es la shelterina más conservada de todas.

Según los autores, a pesar de todos los cambios ocurridos a lo largo de la evolución, RAP1 no ha cambiado, está presente incluso en levadura, y eso normalmente implica una función importante en el organismo.

Telómeros

Los expertos habían descubierto que RAP1, además de en los telómeros, está presente también en el resto del cromosoma, y suponían que actúa regulando la acción de otros genes. Para analizar esta otra función y su importancia en el organismo, los investigadores del CNIO crearon una estirpe de ratones sin RAP1. Y, para su sorpresa, resultó ser un modelo de obesidad.

Paula Martínez, primera autora del trabajo, explica: «Los ratones sin RAP1 no comen más, pero engordan, especialmente las hembras. Padecen síndrome metabólico, con acumulación de grasa abdominal y niveles altos de glucosa y colesterol, entre otros síntomas».

La razón es que RAP1 tiene un papel importante en la regulación de genes implicados en el metabolismo. En concreto, los investigadores han descubierto que actúa sobre la misma ruta de señalización mediada por otra proteína, ppar-gamma.

De hecho, los ratones deficientes en esta proteína padecen un tipo de obesidad «sorprendentemente similar» a la de los ratones sin RAP1, según el artículo. El paso siguiente de la investigación será estudiar si RAP1 desempeña también un papel en la obesidad en humanos.

«Este descubrimiento añade un elemento al mapa de la obesidad, y abre un posible vínculo nuevo entre las disfunciones metabólicas y el envejecimiento, a través de una proteína presente en los telómeros», dice Blasco.

Brasil: más Gandhi y menos caos por Marcos Alan Ferreira @marcosalan

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APTOPIX Brazil Soccer Confed Cup Protest

 

Como ya se preveía por sectores de la prensa y de la sociedad civil, el 17 de junio de 2013 es ahora una fecha histórica en el Brasil post-redemocratización. Como no se veía desde el impeachment del (ahora senador) Fernando Collor de Mello, entre 250 y 300 miles de personas marcharon en todo el país.

Aunque la principal motivación era contra el aumento de las tarifas de transporte,muchos manifestantes fueron a las calles con palabras de orden contra lacorrupción, los gastos para la Copa FIFA 2014, el problema de la educación y la incapacidad política de administrar los problemas urbanos. Juntos, se veían la clase media –en especial los jóvenes–, anarquistas, miembros de partidos políticos de izquierda, familias y hasta actores famosos de la TV. Una mezcla inimaginable pocas semanas atrás para un país que era conocido como un pueblo “feliz que no protesta”.

En Río de Janeiro tuvimos la mayor cantidad de personas en la calle: según las estimaciones más pesimistas, 90.000 personas. Pero fue allí también que ocurrieron algunas de las situaciones de violencia más extremas. Una minoría de 300 a 500 personas invadieron el Parlamento del Estado de Río de Janeiro (ALERJ), dispararon cócteles molotov y destruyeron muebles y equipos de la institución legislativa del segundo estado más importante en el PIB brasileño. Dentro de la ALERJ, 70 policías quedaron sitiados. El saldo de heridos fue de 20 agentes de la policía, más ocho manifestantes que fueron heridos con arma de fuego.

La acción de esta minoría necesita servir de ejemplo para una reflexión importante: ¿cómo la población brasileña puede usar este momento histórico para proponer una agenda positiva, que supere una visión conflictiva y busque una mejora del país? Una joven anónima entrevistada por la prensa que estaba en las manifestaciones del Río de manera pacífica, nos da un camino: “yo creo que no es así que la gente va conseguir lo que queremos. Las personas precisan luchar mucho, pero en una lucha pacífica, no es destruyendo la ciudad que vivimos”.

Pero hay más que las palabras de la joven para “conseguir lo que queremos”: hay que tener más claridad de lo que se quiere. Ésta es una dificultad en los movimientos masivos del siglo XXI, que tienen fuerte capacidad de movilización, pero dificultades inmensas de unirse en un objetivo común. Eso fue el caso de Londres, de Egipto y ahora es en Brasil. Aunque dentro de las masas sea difícil una claridad de lo que se quiere, tener claro los objetivos ayudará a evitar dos caminos que los manifestantes brasileños ya dijeron que no quieren: una lucha sin victorias sociales o una victoria capitalizada por un partido político.

Para eso, más Gandhi y menos caos ayudan a hacer del junio de 2013 una historia de verdad, y no utopía más. Que predomine la mayoría pacífica que ha marchado en San Pablo, Salvador, también en Río y en tantas otras ciudades. Después de la superación de una cultura de pasividad, viene la hora de la acción pacífica de parte de todos para lograr un Brasil un poco más humano, justo y que pueda superar los desafíos tan inmensos que por su gran tamaño son ocasionados.

Sobre el autor:

Marcos Alan Ferreira es Doctor en Ciencia Politica (UNICAMP, Brasil) y Profesor de Relaciones
Internacionales en la Universidad Federal da Paraiba (UFPB).

Las velas del entierro por Elías Pino Iturrieta

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Las opiniones sobre el conflicto universitario están sujetas a restricción, según Maduro. Ni siquiera quienes tienen autoridad para llamar la atención sobre el entuerto pueden intervenir, de acuerdo con lo que dijo sobre unas declaraciones del rector de la UCAB en torno a los problemas de la educación superior. “Los ucabistas no tienen vela en este entierro”, sentenció, como si pudiera establecer una prohibición relativa a un asunto que debe no sólo provocar la preocupación de cualquier ciudadano, sino especialmente de quienes lo conocen desde su intimidad por razones de experiencia y oficio. Estamos frente a un juicio temerario, pero también explicable, si consideramos otra opinión que no ha dejado de repetir.

En efecto, se ha atrevido a hablar de las “universidades de derecha” que han torcido el conflicto de las altas casas de estudio para convertirlo en un propósito político. Es lo más peregrino que pudo manejar en sus declaraciones sobre un asunto crucial para la sociedad. Las universidades venezolanas, pero también las otras del exterior en la mayoría de los casos, son todo lo contrario. Lugares de debate y regazos de la libre expresión de las ideas, sólo mediante la negación de su esencia pueden convertirse en expresiones de una orientación que, según se considera generalmente, pretende evitar la metamorfosis del entorno que las rodea. Apenas un vistazo de la rutina de cualquiera de las universidades autónomas, pero también de las privadas, demostraría la evidente enormidad de una declaración que las identifica como promotoras de la petrificación de una colectividad a la que se deben y por cuyo desarrollo se han batido desde sus orígenes. Son demasiadas las luchas, las algaradas, los gritos atronadores, las publicaciones, los sacrificios, las creaciones científicas, humanísticas y artísticas de las universidades venezolanas, para que ahora, porque no tiene mejor argumento que el habitual cliché, alguien las quiera exhibir como heraldos del conservadurismo.

Lo cual no quiere decir que desde esta columna se nieguen los derechos que el conservadurismo tiene para señalar lo que le conviene a la sociedad. Todo lo contrario, desde luego, pero ahora sólo es aconsejable detenerse en lo que Maduro dispara como una descalificación cuya meta es el ocultamiento de un objetivo buscado por el régimen en la última década: la negación de la actividad intelectual que lo adversa, la guerra contra las personas que piensan con cabeza propia, el miedo a una “artillería del pensamiento” formada con método y disciplina para dar en el blanco. Como esa “artillería del pensamiento” se fortalece en la cátedra universitaria y se convierte en arma temible poco a poco en los pupitres, ¿por qué no desacreditar a quienes la crean y a sus discípulos?, ¿por qué no exhibirlos como representantes de la reacción frente a las intrépidas novedades de la “revolución”? No debe olvidarse que, tras el pretendido descrédito, se oculta un plan para intervenir los hábitos más respetados del claustro con el objeto de convertirlos en un revoltillo movido por individuos y asociaciones incompetentes para la función, pero orientados a la anulación del peligro que supone un sector intelectual formado por individuos a quienes difícilmente se les puede meter gato por liebre. Mientras el Gobierno regatea los salarios de los profesores, también busca la forma de que los empleados y los obreros de las instituciones, y además los representantes de asociaciones comunitarias sin nexos con la educación superior, ni con otro tipo de educaciones, les digan qué hacer y qué no hacer en su trabajo.

De allí su ataque al rector de la UCAB, como si a un investigador de trayectoria le estuviera vedado hablar de lo que sabe. Lo mismo dirá de otra autoridad que ejerza funciones en instituciones “de derecha”. Tiene la necesidad de negar unas cualidades relativas a la formación profesional y al entendimiento no ideologizado de la realidad, que estorban sus designios de intervención de la actividad universitaria. Por eso habló de “este entierro”, sin caer en cuenta de lo que decía. En el fondo los quiere sepultar, a ellos y a lo que representan, con velas y todo. Su pelea es con las luces.

@eliaspino

El allanamiento goteado por Tulio Hernández

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La imagen de la camioneta incendiada en la Plaza del Rectorado de la Universidad Central de Venezuela, el pasado miércoles 19, por un grupo de encapuchados que trataban de sabotear la llegada de una marcha de universitarios proveniente de Barquisimeto en apoyo al paro nacional de universidades, será uno de los más notables símbolos, los más tristes recuerdos y de las más humillantes afrentas del trato que el gobierno rojo ofrece a las universidades autónomas.

Los actos de violencia y destrucción protagonizados en nuestras universidades por activistas entrenados y con el rostro cubierto, no es nada nuevo. Es cierto. Durante largos años, cuando el chavismo aún no gobernaba, todos los jueves, en un ritual macabro y delictivo camuflado de heroísmo político, un grupo de encapuchados escenificaba en las puertas de la Ciudad Universitaria intercambios sistemáticos de piedras y bombas lacrimógenas con la policía que, generalmente, terminaban con el incendio de un transporte público o el secuestro, saqueo y destrucción del camión de un humilde distribuidor de alimentos.

Eran los tiempos del bipartidismo y los protagonistas de aquellos hechos, militantes fanáticos de la ultraizquierda, muchos de ellos hoy figuras del alto gobierno, sólo dejaron de practicar el bárbaro ritual cuando la comunidad ucevista salió de la apatía y confrontó el hecho a través de un referéndum.

Pero desde que el chavismo llegó al poder el enemigo cambió de dirección, el lugar de la violencia reiterada ya no es la calle, y el objeto de ataque no son los policías metropolitanos, los automóviles, autobuses o camiones en tránsito. La violencia ocurre ahora dentro del campus universitario y el objeto de ataque son las instalaciones, los equipos y las personas de la UCV Sucede que las universidades autónomas en Venezuela han sido siempre incómodas para el poder político. Ya en dictadura, ya en democracia, fueron siempre centros de crítica, resistencia y activismo opositor. El proyecto rojo no ha sido la excepción. Desde que Hugo Chávez entró en Miraflores sus seguidores no han ganado ni una sola de las elecciones de autoridades rectorales. Ni una sola federación de centros.

Y eso, para un proyecto que aspira a copar todos y cada uno de los espacios de la vida colectiva, es intolerable. Por eso la estrategia ha sido el allanamiento goteado, un tipo de intervención que se realiza no con tropas que bruscamente invaden las casas de estudio e imponen nuevas autoridades, sino a través de una secuencia de cercos superpuestos que van asfixiando, como la boa constrictor, la vida universitaria y transfiriendo su control a la nueva élite en el poder.

Son tres cercos. El cerco presupuestario, primero, que empobrece la calidad educativa y de investigación y degrada la calidad de vida de profesores, obreros y empleados. El cerco jurídico, que a través del uso persecutorio del Tribunal Supremo impide la realización de elecciones libre y la renovación de autoridades, y prepara una nueva ley que viola flagrantemente la Constitución. Y, por último, el cerco violento, que como una baba verde degrada al que lo ejerce pero igual descoloca a las víctimas, confunde responsabilidades y genera la atmósfera de caos necesario para que la confusión institucional y el desaliento reinen.

La camioneta y el autobús incendiados en la Plaza del Rectorado no son un azar. Son una advertencia, una intimidación.

El choque visual entre los hierros retorcidos de los vehículos y la armónica belleza del Aula Magna de Villanueva y Calder, a cuyas puertas ocurrió, no son una mera salvajada. Son una escena más del avance del guión del allanamiento goteado que poco a poco se cierra sobre las universidades con el silencio cómplice de miembros del alto gobierno que de esta casa egresaron, y la resignación amarga de muchos universitarios que aún no se percatan de la amenaza.

@tulioehernandez

El maracanazo a Dilma por Luis De Lion

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A pesar que varias municipalidades decidieron anular la medida de aumento de precio del transporte colectivo, nada deja presagiar que el movimiento que ha sacudido a Brasil en estos últimos quince días vaya a desinflarse rápidamente. Un movimiento que en realidad comenzó hace cuatro meses en Porto Alegre por el alza de 20 céntimos del pasaje y que hoy ha tomado otra dimensión.

“¿Por qué protesto? Necesitamos una reforma política, fiscal, ponerle fin a la corrupción, necesitamos mejores escuelas, medios de transporte” Sabina Santos, 29 años funcionaria de Sao Paulo.

La ira de los manifestantes que en un principio se focalizó en el aumento del precio del transporte, poco a poco fue desbordándose en Sao Paulo y se le fueron agregando recriminaciones por el costo de la organización del Mundial de fútbol 2014, la cual asciende a 12 millardos de Euros.

Que en el país de la religión futbolística, los jóvenes convoquen a través de las redes sociales a protestar contra el costo del Mundial es sin duda una bofetada a todos y cada uno de los discursos políticos no solo del Brasil de Lula y Dilma, sino de la región entera.

Prácticamente en todas las capitales de los Estados federados del Brasil se ha manifestado. Es una organización horizontal, sin etiquetas políticas, ni sindicales, ni líderes claramente visibles. Facebook, Twitter, Flickr, Instagram y YouTube los motores de las protestas. Agruparse y expresarse. Las redes sociales le otorgan a los jóvenes algo que los partidos políticos se niegan a darles. “Estoy aquí para mostrar que Brasil no es solo fiesta y fútbol. Tenemos otras preocupaciones” comentaba Daiana Venancio, 24 años, abogado.

¿Cómo se llegó a ésta situación?

Sin duda, el llamado “milagro” brasileño fue inflado por una opinión pública interna y externa que elevaron a Lula al rango de semidiós, luego que éste sacara de la pobreza crónica a millones de personas con su plan “bolsa familia”. Pero el trabajo había que completarlo y esa “lower class” media creada por Lula, ahora le toca pagar agua, electricidad y transporte costosos. El gigante suramericano había tenido un crecimiento económico de +7,5% en 2010, +2,7% en 2011, +0,9% en 2012 según la OCDE. Actividad agrícola de +9,7% pero su actividad industrial –0,3%. La Bolsa en Brasil perdió 10 puntos en un año, fueron degradadas las notas de los bancos públicos y el consumo se estancó. En los últimos seis meses 13% de inflación solo en los productos de la cesta básica. Brasil ha entrado en una fase económica la cual está relativamente empobreciendo a la clase media. El proteccionismo de Dilma Rousseff entre las razones del frenazo del milagro económico brasileño.

Todo ello a seis meses de un año político crucial. En el 2014 habrá elecciones presidenciales y legislativas. Los manifestantes en su mayoría son de clase media instruida, que no forma parte de la base electoral tradicional del Partido de los Trabajadores hoy en el poder.

“Demostramos que no estamos muertos. Creyeron callarnos con un juego de fútbol pero Brasil no es solo fútbol” comentaba el estudiante Bruno Pastrana.

Sin duda, los jóvenes brasileños le están dando su propio maracanazo a Dilma Rousseff, quien paradójicamente antes de las manifestaciones mantenía unos buenos índices de popularidad.

Hoy la juventud brasileña luce decidida a recuperar la visibilidad de lo posible como activador de exigencias. Un espíritu que muy bien podría propagarse, entre los países vecinos del Brasil.

 

@LDeLION

luisdelion@gmail.com

Maduro y la juez Afiuni por Francisco Olivares @folivares10

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Nicolás Maduro sigue rigurosamente las enseñanzas de su padrino fallecido Hugo Chávez Frías. Nos referimos desde luego a las prácticas reñidas con la democracia en las que los poderes se utilizan para someter a quienes consideran enemigos políticos.

Al tiempo que Maduro pidió cárcel para Richard Mardo, cuyas acusaciones se basaron en cheques forjados presentados por Diosdado Cabello, sentenció públicamente como “culpable” a María Lourdes Afiuni.

Aunque lleva en la espalda una gran carga de dudas sobre su legitimidad, es el Presidente de la República y lo que diga, así sea mentira, tiene una influencia determinante en la sociedad y en los procesos judiciales. Al catalogar de “culpable” a la juez, lo hace además sobre hechos falsos.

“Esa señora (Afiuni) lo que hizo fue muy grave -dice Maduro. Dejó en libertad a una persona que estaba bajo juicio por lavado de dinero proveniente de la droga, muchísimo dinero por estafa. Lo agarró, lo metió en su oficina, lo sacó protegido, lo montó en un carro y lo soltó en libertad de manera ilegal” (…).

No se quién le suministra la información a Maduro antes de hacer una referencia pública. El juicio que se le seguía a Eligio Cedeño no era por “lavado de dinero” y mucho menos por “estafa”. Nada más alejado de la realidad. Las acusaciones contra Gustavo Arráiz fueron por un delito menor: “defraudación tributaria”, y Eligio Cedeño fue imputado por ser directivo del banco que gestionó los dólares preferenciales para la operación de importación de los equipos de computación. Nada que ver con narcotráfico o estafa. Cedeño salió con sus abogados por la puerta principal del Palacio de Justicia con su boleta de excarcelación. Delante de todo el mundo tomó una mototaxi hacia su oficina. Todos saben que contra Arráiz y Cedeño había una historia oculta, un interés particular de Hugo Chávez. De allí que cuando Afiuni otorga la “libertad condicional” al empresario, que ya llevaba 2 años y 10 meses en la cárcel sin que su juicio avanzara, generó la monumental rabia presidencial, y 24 horas después pidió para la juez 30 años de cárcel. Esa historia está documentada en el libro “La Presa del Comandante”.

A Maduro le molesta que el nombre de Afiuni se haya convertido en una referencia internacional en la lucha por los Derechos Humanos. Pero lo cierto es que ella ha sido un ejemplo evidente de la arbitrariedad a la que es capaz de llegar un gobierno cuando hace desaparecer la autonomía de los poderes públicos. Ciertamente, el caso Afiuni ha sido una ventana que desnuda el carácter reaccionario y opresor del gobierno de Chávez y sus herederos.

Fuente: El Universal

El Método del Discurso Después de Dilma… por Fausto Masó @faustomaso

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Como en la Venezuela de 1998, Brasil amenaza con pasar de Guatemala a Guatepeor, porque si bien los partidos se ganan el desprecio de la población por corruptos, los hombres mesiánicos llevan al infierno sin salida. Como en la Caracas de 1989, los medios están mostrando en vivo y en directo las marchas, los saqueos, la violencia. En un descuido esas muchedumbres lanzarán el país hacia lo desconocido. Millones de brasileños no comían bien a pesar del supuesto triunfo económico, su dirigencia había perdido el contacto con el pueblo.

En Venezuela por las redes sociales se repite el mensaje de no dejar solos a los estudiantes, se les presenta como ejemplo para la oposición, se olvida que los dirigentes universitarios no han querido politizar su movimiento; en el pasado la sociedad civil rechazaba la presencia de políticos en sus marchas, suponían una raya retratarse junto a ellos.

Hoy se reconoce la necesidad de los partidos con cierto desdén, actitud, por cierto, que comparte la sociedad civil latinoamericana. Así se abre la puerta a lo desconocido, o se consolida al gobierno chavista.

Esa distancia entre partidos y sociedad permite que surjan líderes mesiánicos, dictaduras o aventuras políticas.

En Venezuela cuando llegue el día en que, como respuesta a la agresión de paramilitares contra la UCV, marchen, hombro con hombro, los líderes políticos y los institucionales, la derrota del chavismo será una simple cuestión de tiempo.

Maduro ha convencido a los universitarios de una verdad que hasta ahora se resistían a reconocer: el chavismo quiere destruir las universidades, nunca dialogará con profesores y estudiantes, lo hará sólo con organizaciones de papel chavistas, aparatos burocráticos. A la UCV la atacan paramilitares para no cargar con esas barbaridades la policía y el Ejército.

Es hora de formar una gran alianza del país democrático, de que marchen juntos con los estudiantes el rector de la Universidad Católica, Capriles Radonski, Ramos Allup, Jorge Boti, los dirigentes obreros, junto con los rectores de las universidades autónomas y los presidentes de los centros de estudiantes. Esa es la verdadera unidad nacional, más allá de instituciones y partidos, la unidad de los demócratas. Cuando junto con los estudiantes marchen los poetas, los empresarios, los religiosos, los políticos. Tutilimundi, pues, tendremos otro país y ojalá también grandes partidos modernos.

El Gobierno habla con los empresarios y con la Iglesia con la condición de que unos a cambio de recibir los dólares se dediquen exclusivamente a ganar dinero y los eclesiásticos se preocupen sólo por la otra vida.

El desarrollo económico no trae siempre la felicidad, fractura a la sociedad; hay más paz cuando todos somos pobres que cuando algunos se hacen muy ricos porque el que reparte se queda con la mejor parte, mientras los demás reciben migajas. El discurso de la olvidada Generación del 28 les hablaba a campesinos, obreros y empresarios, no aspiraba sólo a conseguir los aplausos de los economistas y politólogos internacionales.

Crearon un país, no un milagro económico.

En Venezuela la clase media llevó a Chávez al poder, en Brasil marcha y marcha. Nadie aprende en cabeza ajena, hay pocos pobretones en las muchedumbres brasileñas que viven la misma ilusión que en el olvidado Mayo Francés: ponen en ridículo a Dilma.

Ah, y ¿después de Dilma? Sigan divirtiéndose, pues. Por ahora, paz y amor y algún que otro autobús incendiado.

Fuente: El Nacion

¿Por qué seguir votando? por Brian Fincheltub @Brianfincheltub

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Una pregunta que para muchos pudiera tener respuesta fácil para otros genera un montón de interrogantes y comentarios, dudas que me han llegado por amigos, gente en la calle y mensajes en redes sociales “¿Para qué seguir votando con un CNE fraudulento?”, “Nos volverán a hacer trampa”, “quieren limpiar la imagen del CNE llamándonos a votar”. Yo no comparto estas opiniones pero las entiendo, no las comparto porque como joven que cree en la democracia considera que no hay más arma más poderosa contra el abuso y la barbarie que un pueblo movilizándose y expresándose a través del voto.

 

Hay que irse décadas atrás para entender cuánto nos ha costado votar, para que ahora le entreguemos nuestro derecho a una minoría que aprovecha cada vez que bajamos la guardia para tratar de imponerse. No les demos una nueva oportunidad para que le mientan al mundo, reafirmemos que ellos son minoría.

 

Aquí nadie ha negociado ni entregado espacios. Entregar espacios significa que usted tenga como gobernante más cercano a un corrupto, un desconocido, un enchufado cualquiera solo porque no quiso participar. Nuestra desmovilización los fortalece a ellos, por eso buscarán a través de campañas psicológicas desmoralizarnos, pero tenemos que vacunarnos, para que no seamos infectados por la apatía y juntos defender las conquistas que hemos alcanzado como ciudadanos. Hace apenas 22 años comenzamos a elegir a nuestros alcaldes, eso no fue una concesión del gobierno de turno, es un derecho adquirido y los derechos no se entregan por más difícil que sea ejercerlos.

 

Sabemos lo difícil que es ejercer el derecho al voto hoy día con libertad, pero si algo quedó demostrado el 14 de abril es que la gente perdió el miedo y eso le da pánico al gobierno ilegitimo. Por eso a ellos les conviene que nadie salga, ahora más que no tienen el portaviones, sino un submarino que cuando habla se hunde más y más.

 

La lucha por defender los espacios pasa porque cada uno entienda que en diciembre no estamos defendiendo parcelas de poder, sino reafirmando la victoria del 14 de abril, quitándole otra pata a la mesa para que el mundo sepa la verdad. Por supuesto que el CNE cumplirá con el mandado del PSUV, haciéndose la vista gorda mientras unos tratan de torcer la voluntad popular, pero toca tener seis ojos el día de la elección y no dejarse amedrentar por nadie.

 

Los espacios que tenemos hoy han sido el resultado de victorias que se han peleado sin miedo. Tenemos que ganar por paliza para que la sola intención de hacer trampa se les quede fría. Usted no legitima al CNE participando en las elecciones municipales, legitima el triunfo del 14 de abril, pero sobre todo a su gobernante más cercano, aquel que responderá a sus necesidades más apremiantes. Su silencio los pone a ganar, no permitamos eso y vamos a movilizarnos con Henrique Capriles a la cabeza de esta nueva batalla. Salir victoriosos depende de todos, vamos a participar.

Brian@juventudsucre.com

@Brianfincheltub