Inicio Blog Página 12438

Un día de estos por Gonzalo Himiob Santomé @HimiobSantome

0

Grocery_line_Skeleton

 

El señor está delante de mí en la cola del supermercado. Va con su hijo, un pequeñito de unos siete años, que corretea con sorprendente y juguetona agilidad en el reducido espacio que está entre la banda en la que su padre va colocando sus compras y la siguiente caja. Me sorprende que el caballero no descargue todo de una vez, para así sacar de una vez de la fila su carrito metálico y agilizar la cola (todos estamos un poco impacientes, y nos miramos con el recelo al que estos tiempos aciagos nos están mal acostumbrando) pues la banda transportadora avanza, y le va dejando suficiente espacio para hacerlo. El señor va sacando las mercancías que había buscado antes dejando que la cajera las vaya pasando, una a una, por el lector laser que consecuentemente va registrando con lentitud exasperante el precio y las cantidades de los productos. Primero un par de cartones de leche, después los huevos y las verduras, luego la carne y el pollo, también pasó un kilo de café de una marca que yo jamás había visto, y al final un litro de aceite, que genera en la señora que está detrás de mí una particular ansiedad. “¿Dónde consiguió el aceite maestro?” -le pregunta la dama al caballero sin más protocolo que el que es común en quienes saben que están en pleno ejercicio de supervivencia y que no hay espacio para sutilezas- a lo que el sujeto le responde que era el último frasco que estaba en el pasillo número cuatro. La señora frunce el ceño y calla. Se nota que se debate entre dejar la cola a ver si tiene suerte en el pasillo número cuatro, o quedarse allí esperando.

Él sigue sacando entonces su compra, paso a paso, poco a poco, con la mirada clavada en la pantalla de la caja registradora, midiendo, contando, calculando. En un momento, el niñito tomó de un anaquel cercano unas galletas de chocolate y las colocó sin decirle nada a su papá sobre la banda transportadora, pero éstas no duraron mucho tiempo allí. El papá lo regaña, con rabia exagerada, devolviendo las galletas a su sitio y diciéndole que no les va a alcanzar la plata para eso. Le faltó explicarle, eso lo teníamos todos claro, que la causa real de su enfado no estaba en las galletas, sino en el hecho de que justo después de pasar aquel frasco de aceite, el “monto acumulado” ya había alcanzado el límite que de lo que el señor podría gastar en esa compra. Mirando con tristeza el carrito, que quedó atiborrado de viandas que no pudo pagar, le pidió entonces a la cajera que totalizara la compra y canceló con unos billetes arrugados que le entregó a la dependiente con evidente resignación.

El señor estaba avergonzado, se le notaba en la evasiva mirada y en su expresión parca, pero mientras se iba de allí con sus bolsas a medio llenar no pude discernir qué era lo que más le había dolido: Que su dinero no le hubiera alcanzado para comprar todo lo que necesitaba, o que su hijo le mirase frustrado con la inocente tristeza del que no comprende cómo es que ahora su papá no puede comprarle esas galletas que tanto le gustan.

La joven se montó en el carrito por puesto y se sentó en una de las butacas más cercanas a la salida. Estaba contenta, pues acababa de cobrar su quincena, y por fin iba a poder comprarle a su hija los ganchitos de “Dora la exploradora” que tanto le ha pedido en estos días. Había pasado antes por un cajero electrónico, sacando casi todo el producto de su trabajo para hacer el regalo y para pasar el fin de semana en relativa calma. Pensaba aprovechar también para llevar a su chiquita al Parque del Este al día siguiente, y eso iba a significarle algunos gastos, que aunque no serían muchos, sí suponían un exceso dentro de su regular austeridad, pero el destino le tenía deparada una sorpresa: A los pocos minutos dos sujetos con mala cara se montaron en la buseta, y sacando sendas pistolas, les pidieron con voz gélida a todos los presentes que mantuvieran la calma, pero que necesitaban a modo de “colaboración voluntaria” que les entregaran sus celulares, carteras, relojes y todo el dinero que llevasen encima. Del tiro, a la joven, se le salieron las lágrimas, no sólo por miedo sino además de indignación. Era ya la tercera vez que le ocurría algo similar. Pasó el trance y sólo cuando la joven llegó a su destino, se percató de que no sólo ya no podría llamar a su novio para que la acompañara a pie hasta su casa, sino además de que ya no tenía ni para pagar el pasaje. Los “bienandros” se habían llevado su celular y su quincena, y para más rabia tenía que agradecerles que no hubieran decidido también llevarse su vida. El conductor fue comprensivo con ella, ya le cobraría después, pero la vergüenza que la joven sentía tardaría varios días en pasársele. La ira y la impotencia, sin embargo, permanecen.

La señora acababa de terminar la limpieza de su casa, y esperaba con ansias la llegada de su hijo, que esa tarde la había dejado después del almuerzo para irse a trabajar. Estaba orgullosa de su muchacho, su único hijo, al que había sacado adelante ella sola, luego de que su marido la había abandonado para irse a Colombia con otra mujer de la que ni el nombre sabía. Justo se sentaba en su butaca favorita, cuando los gritos destemplados de una vecina la hicieron saltar hasta la puerta de su modesta casita: ¡Te lo mataron manita! –le dijo entre lágrimas la vecina- ¡Te lo mataron!… La señora corrió calle abajo y su peor pesadilla, convertida en un cuerpo tendido y ensangrentado, se hizo realidad. “Aparentemente fue un ajuste de cuentas” –le dijo apresurado y equivocado un funcionario- y la señora sencillamente se desmayó. Tardaría varios días en retirar el cuerpo de su hijo de la morgue, que estaba abarrotada de madres y padres que como ella, lo habían perdido todo de un fogonazo. Mientras estaba allí, esperando, pensaba y sentía que no hay dolor, ni furia, que se comparen con las de los padres y madres que a manos del hampa ven morir a sus hijos, todos los días y sin tregua.

A pocos días de todos estos eventos, más o menos a mediodía y como ya es costumbre, la radio y la televisión transmiten en cadena nacional un mensaje del gobierno. Recuerda el poder a Chávez y celebra su “legado”, o nos muestra pomposo cómo Maduro se gasta lo que no tenemos en proyectos inútiles que sólo benefician a los zamuros internacionales que están haciendo su agosto con los restos de nuestras otrora cuantiosas riquezas. El señor, la joven y la señora escuchan y observan, y se preguntan en qué país viven quienes siguen empeñados en hacernos creer que todo está bien, y que esta sigue siendo la “revolución bonita”. Mientras tanto, estos pesares que ya son cotidianos, las frustraciones, la rabia y el descontento en el pueblo, se acumulan. Un día de estos, un día cualquiera, esos corceles espoleados por la desidia y la ceguera de quienes no velan sino por sí mismos y por sus cuotas de poder, se van a desbocar, indómitos e indetenibles… El que tenga ojos, que vea.

 

Científicos Australianos desarrollan primer wetsuit “anti-tiburones” para surfear

0

Shark proof wetsuit

 

Científicos australianos han creado un nuevo traje para surfistas que pretende hacer a sus usuarios “invisibles” a los tiburones y reducir los ataques de estos escualos. Según informaron este domingo medios australianos, los expertos de la Universidad de Australia Occidental, con ayuda del Sistema de Mitigación de Ataques de Tiburones, han desarrollado dos tipos de equipamiento que comenzarán a comercializarse a unos 500 dólares.

 

SAMS-Invisibility-Wetsuits-hide-you-from-Sharks-3

 

El modelo “Ellude” permite camuflar a los deportistas en el agua, mientras que el “Diverter”, con patrones de rayas blancas y azules, pretende emular las señales naturales que repelen a los tiburones, según la agencia local, AAP. Uno de los investigadores, Shaun Collin, dijo que la fabricación de los trajes se ha basado en una serie de descubrimientos y observaciones de los tiburones para “reducir el riesgo de sus portadores en ciertas condiciones”.

 

SAMS_Wetsuit

 

“Muchos animales son repelidos por otros que emiten señales que les indican de alguna manera ‘no me comas’ y eso, por ejemplo, se expresa en patrones rayados”, explicó Collin, quien añadió que el traje hará que al tiburón le parezca que su usuario es incomible. Los nuevos trajes han sido probados en el agua con los tiburones tigre en la costa noroccidental de Australia, y este verano se harán pruebas con ejemplares del gran tiburón blanco en Australia del Sur y Sudáfrica.

 

anti-shark-wetsuits

Fuente: AFP

Maduro y el síndrome socialista por Luis De Lion

0

maduro-consolidar-el-socialismo-y-convertirnos-en-un-pais-potencia-depende-de-todos-1

Las únicas conclusiones que puedo extraer de las intervenciones de Maduro durante sus llamados actos de gobierno de calle, son que él se siente muy bien, tan bien que se imagina ocupando el cargo por quince años más, que está satisfecho de su balance y que la situación de Venezuela mejora día a día y los signos de esa prosperidad son sumamente prometedores.

El relanzamiento económico, está presente. La producción industrial, se ha puesto de nuevo en marcha. El consumo, está en alza. Hay pleno empleo. El segundo semestre del año será aún mejor que el primero.

No estoy extrapolando, ni interpretando, Maduro ha dicho eso en términos claros. Somos nosotros los confundidos.

Si Maduro cree en lo que dice, está soñando. Si él no se lo cree, está mintiendo. Que se lo crea o no, es peligroso. Me voy a inclinar por la primera hipótesis, la de la alucinación, antes que por la segunda, la de la deshonestidad, que sería una inadmisible forma de desprecio.

En apariencia luce inocente en su manera de negar la realidad, parece estar bien consigo mismo, pero Maduro, gracias a un curioso fenómeno mental, confunde la dura realidad con su convicción.

Seguro de sí mismo, convencido firmemente que su política es la buena, anticipa los efectos positivos. Esto es, un síndrome socialista. Nosotros los hijos de Bolívar, de Castro y de Chávez somos los exclusivos detentadores de una misión superior – la defensa de los valores de la justicia y de la igualdad – y como la verdad está de nuestro lado, la acción que estamos llevando adelante no podía ser otra cosa que eficaz. Dicho esto, los resultados están cantados por adelantado, antes de arrancar. Nosotros los socialistas, no podemos equivocarnos, menos aún si seguimos la luz del faro, de la razón y la ponderación que Chávez encarnó.

El inconveniente de ésta interpretación, de ser cierta y fidedigna, exoneraría a Maduro de toda malicia política. Pero podemos acostarnos a soñar, sin llegar al extremo de las livideces, sin menospreciar completamente los intereses de Maduro.

No debe sorprendernos que, luego de escucharle, una mayoría de venezolanos no le otorguen plena confianza al autoproclamado primer presidente chavista. Una mayoría que no vive de la ilusión sino que padece la realidad.

Me atrevería a apostar que esos millones de venezolanos no pudieron ser convencidos por la antología de contraverdades, ni por el festival de piruetas destinadas a echarle tierra en los ojos a la población.

Cual es la necesidad de tantas demostraciones sin contenido, sin pruebas y sin anuncios serios. Como telón de fondo de un gobierno de calle, sin pavimento político.

Todo un símbolo, la soledad de un régimen con un discurso vacío dirigido a un pueblo ausente.

Una ausencia ciudadana, en la que también tienen su parte de culpa, las continúas contradicciones del liderazgo opositor y su enfermizo dogma electorero.

 

@LDeLION

luisdelion@gmail.com

“El País” logra el mejor retrato de Merentes

 

LO QUE HEMOS VENIDO INSISTIENDO desde que Nelson Merentes hizo su aparición en el gabinete de Hugo Chávez como ministro de Finanzas: el pragmático profesor “socialista” de la UCV que se enfrentó desde ese momento con el dinosaurio ingeniero electricista, también de la UCV pero visitante permanente de Chávez en la cárcel de Yare lo que le hizo méritos para ganarse la “admiración y seguimiento de sus prédicas”, el todavía hoy ministro de planificación, “el monje”, Jorge Giordani.

Nuestro colega Ewald Scharfenberg en la edición del viernes 19 de El País de Madrid (http://www.elpais.com) elabora un retrato hablado del personaje que desde su regreso al ministerio de Finanzas no ha cejado en su lucha contra el dinosaurio tratando de solventar la enorme crisis económica que tras catorce años de “inspiración socialista para cambiarle los hábitos a Venezuela, a los venezolanos y al mundo capitalista globalizado” emprendió Hugo Chávez inspirado en su necesidad de ser el salvador del mundo y quien repartió a diestra y siniestra (mas por este lado zurdo) sin contraloría alguna, sin recibos y sin planificación, la suma mas grande jamás recibida por país alguno desde México hasta la Patagonia. Calculada en 180 Mil Millones de Millones de dólares estadounidenses encuentra al país sumido en una miseria y desabastecimiento cómo nunca sucedió en el siglo pasado.

 

Aquí el reporte clarísimo de Ewald:

 

merentes3

 

NELSON MERENTES | MINISTRO DE FINANZAS

Un pragmático contra el caos

El ministro de Finanzas venezolano es dicharachero, jugador de dominó y amante de los deportes

0

“Un aplauso para Nelson Merentes, que está echando pa’lante la economía nacional”, pidió el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a los cerca de 10.000 delegados del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que se reunieron el pasado 6 de junio en el Poliedro de Caracas, el mayor recinto para espectáculos de la capital venezolana. Los presentes no le regatearon ese reconocimiento al matemático de 59 años, nombrado ministro de Finanzas por Maduro a fines de abril. Pero, por justo que fuera, el tributo debió resultarle algo agrio a Merentes. Apenas minutos antes, el Banco Central de Venezuela (BCV) —el semiautónomo rector de la política monetaria que él mismo justo dejaba de dirigir, tras cuatro años de gestión— anunciaba un nuevo y preocupante dato de inflación.

La cifra, escandalosa, condensaba la magnitud de los retos que Merentes enfrenta: la mayor inflación del hemisferio, la caída en picado del valor de la moneda, la falta pertinaz de bienes de consumo y de divisas para importarlos, un déficit público abultado y la desenfrenada exigencia de más recursos para financiar la dadivosidad del Estado bolivariano en un año electoral. En suma, a Merentes se le ha encargado salvar de la bancarrota a un país que ingresa como promedio unos 100.000 millones de dólares al año por venta de petróleo y derivados.

Por empinada que sea la tarea, pocos en el Gobierno de Maduro parecen mejor dotados para sobrellevarla con éxito que Merentes. Ya se desempeñó en dos ocasiones como ministro del área con Hugo Chávez en la presidencia. Pero su notoriedad inicial la debe a una fórmula estadística que ideó para la conformación de las listas del chavismo para las elecciones de diputados de la Asamblea Constituyente de 1999. El ardid matemático, bautizado popularmente como “el Kino Chávez”, mostró su eficacia cuando, con el 60% de los votos, los revolucionarios conquistaron 119 de 125 escaños disponibles por elección directa.

Quienes lo conocen de cerca, lo definen como la quintaesencia del venezolano: dicharachero, jugador de dominó, amante de los deportes, informal en el trato. Se atribuye a sí mismo una vieja militancia en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) en los años setenta y cursó estudios de posgrado en Hungría, en el ocaso del socialismo real.

El rasgo principal que tirios y troyanos le endilgan es el del pragmatismo. Desde que se hizo cargo del ministerio, se ha dado a la tarea de reunirse con casi 3.000 empresarios, sin que por ello abjure de sus convicciones políticas. A todos les viene ofreciendo facilidades que jamás se habían escuchado de portavoz alguno del bolivarianismo.

Sin duda las circunstancias obligan a aparcar los gestos de autosuficiencia revolucionaria. Pero no a cualquier cuadro del chavismo le habría sido posible asumir semejante tarea. A Merentes ello no solo le tiene sin cuidado, sino que forma parte de su manera de ser. Durante su presidencia en el BCV (2009-2013), recibía en su despacho a personalidades de todos los sectores. Se sabe que cuando, en 2012, bandas armadas cercanas al oficialismo causaron destrozos en las instalaciones de la Universidad Central de Venezuela (UCV) —de cuya Facultad de Ciencias Merentes egresó y de la que sigue siendo docente e investigador—, el entonces presidente de la autoridad monetaria del país destinó una donación a la institución, contrariando así el cerco que el Gobierno de Chávez —y de Maduro— han impuesto a esa universidad para asfixiarla.

Por actitudes como esas, a Merentes se le suele ver como la contraparte de Jorge Giordani, el dogmático ministro de Planificación y mentor intelectual de Hugo Chávez. Aunque entre ambos guardan relaciones cordiales, por lo general se interpreta el ascenso de la estrella de Merentes como una señal del eclipse de Giordani en el puesto de mando de la economía. La distancia profesional entre los dos catedráticos se acentuó desde 2010, cuando Merentes se opuso al acoso a las firmas de Bolsa impulsado por Giordani.

Capriles en Chile por Fernando Mires

0

capriles_en_chile_19jul20131

 

Pasó lo que tenía que pasar. Hubo un no-encuentro con Michelle Bachelet, un semi-encuentro con Piñera y un encuentro con Carolina Tohá, este último dedicado a conversar sobre un tema que ni a Capriles ni a Tohá interesaba en esos momentos,  el de la descentralización administrativa (¡!). Fotos, discursos de cortesía, entrevistas (ninguna importante), encuentro con alguna momia del viejo pasado, y las consabidas demostraciones públicas de la izquierda rabiosa, la misma turba que vociferaba siguiendo el mandato de la dictadura cubana en los países que visitó la disidente Yoani Sánchez, esta vez en contra del “espía de la CIA, el neoliberal, el asesino, el cerdo Capriles”.

Quizás lo más importante de la intempestiva visita fue el no-encuentro de Capriles con Bachelet, hecho que ha despertado el mal del cólera entre quienes imaginan que la política, como suele ocurrir en la vida privada, se rige por sentimientos de amor y de odio. Afortunadamente no es así, y eso lo experimentó muy fuerte Cristina Fernández cuando su vecino Pepe Mujica se refirió a ella, en privado, como a “la vieja”. Mas, quien entienda un milímetro de política sabe que todas esas cosas no cuentan. En política solo cuentan proyectos e intereses cuando están orientados hacia ese punto omega sin el cual la política no existiría: El punto del poder. En política como en la guerra -lo he dicho siempre- no hay amistades, o solo amistades políticas y esas no tienen nada que ver con las amistades entre amigos.
Las amistades políticas son ocasionales e instrumentales y suelen aparecer cuando dos o más bandos se unen en contra de otro. Para decirlo con un ejemplo histórico, Churchill y Stalin fueron amigos políticos hasta que vencieron al monstruo alemán. Después de ese acto de salvación, ambos volvieron a ser lo que habían sido siempre: enemigos a muerte.
Por supuesto, un encuentro Bachelet- Capriles habría sido fabuloso para Capriles. Pero no para Bachelet. A la vez, un encuentro oficial de alto rango entre Capriles y Piñera habría sido -si Piñera fuera el gran político que no es- excelente para Piñera y malo para Capriles. Dos afirmaciones que deberé fundamentar.
El encuentro con Bachelet habría sido fabuloso para Capriles no solo porque le habría permitido sintonizar con la futura presidenta, sino porque habría roto con la imagen del candidato de ultraderecha, neoliberal y reaccionario que busca exportar el post-chavismo madurista. Es decir, para Capriles -un socialdemócrata como Bachelet- habría tenido un gran significado simbólico. No obstante, ese mismo encuentro habría sido negativo para Bachelet pues su objetivo del momento era unificar lo que solo ella y nadie más puede unificar: una estofado donde hay un sector político muy decente y moderado, socialistas que viran para allá o para acá, comunistas siempre amigos de dictaduras extranjeras, hasta llegar a un lumpenaje chavista-navarrista ya enquistado en el futuro gobierno. En fin, una reunión con Capriles habría revuelto las aguas justo en los momentos en que Bachelet, por conveniencia electoral, intentaba apaciguarlas.
En cualquier caso la negativa a recibir a Capriles fue el anticipo de lo que será el próximo gobierno de Bachelet. La pobre señora pasará cuatro años de su vida haciendo piruetas para que Nueva Mayoría no se convierta en nueva minoría y así no va a tener tiempo para gobernar a nadie. Segundas partes –no sé si Bachelet leyó el Quijote- nunca fueron buenas: ni en la literatura ni en la política. 

Un encuentro de alto rango en la misma Moneda, habría sido, sin embargo, muy bueno para Piñera. Justo en los momentos en que la coalición de la derecha se muestra sin programa, sin ideas, sin candidatos, sin nada, Piñera habría podido perfilarse en los últimos tramos que restan a su gobierno, como un estadista que rinde culto a los derechos humanos en contra del fraude electoral venezolano, o como un amigo de la democracia y enemigo de toda autocracia. Afortunadamente para Capriles, Piñera tiene menos luces que las ciudades venezolanas.

¿Por qué afortunadamente? Porque un encuentro de alto rango con Piñera habría permitido a la autocracia post-chavista mostrar a Capriles en estrecha alianza con uno de los los representantes más dilectos de la “derecha imperialista, neoliberal y fascista”, es decir, precisamente la imagen electoral que Maduro requiere para que Capriles no siga atrayendo más chavistas hacia el campo democrático. No olvidemos que en política el símbolo es siempre más importante que el objeto simbolizado.Así miradas las cosas, el encuentro más importante de Capriles en Chile fue el que tuvo con la alcaldesa Carolina Tohá, aunque ambos se hayan aburrido hasta el infinito.

Ahora bien, si dejamos de lado a quienes injurian a los políticos que han desairado a Capriles y están dispuestos a recibir con grandes honores a Maduro, como lo hizo el argentino Papa, tenemos que abordar un tema ineludible, y es el siguiente: Maduro, nos guste o no, es reconocido internacionalmente, incluso por los EE UU, como el presidente de hecho de Venezuela.
Presidente de hecho no quiere decir presidente de derecho y probablemente todos los presidentes del mundo, incluidos Humala y Peña Nieto, saben que Maduro faltó al derecho al haberse nombrado presidente impidiendo un recuento honesto (cuadernos en mano) de la votación. Pero esa diferencia, reitero, no cuenta en política internacional. Para poner un ejemplo, cuando gobiernos del mundo occidental reciben al mandatario chino, no se preocupan si éste cuenta o no con la legitimidad constitucional. O cuando Gadafi era recibido con los más grandes honores que se le puede dispensar a un mandatario, nadie pensaba que ese asesino era un gran demócrata. Pero sí era el presidente de hecho de una república petrolera de hecho. Por supuesto, sería ideal que los presidentes de hecho fueran además presidentes de derecho. Mas, hay que convenir que el mundo en el cual vivimos es desde un punto de vista político más salvaje que el que deseamos. Y por el momento no hay otro. Con ese mundo tendrá que contar Capriles. El aprendizaje, creo, ha sido duro.
Mas, quien sabe si llegará el día, cuando Capriles sea presidente (y lo será, se lo firmo) una señora chilena con poco poder de hecho llamada Bachelet, le pedirá una entrevista. Entonces Henrique mirará en su agenda, y recordando el pasado, se la otorgará con todos los honores que él una vez, sin contar con el poder de hecho pero sí con el de derecho, también se merecía.
Fuente: Polisfmires

Si como en Egipto por Fausto Masó @faustomaso

0

t1larg.hands

 

Si como en Egipto saliéramos a la calle, terminaríamos como en Egipto, mal: los militares mandando, la amenaza de guerra civil, presos de la nostalgia por un Mubarak. Hay que salir a la calle con una organización, un proyecto y un líder. No hay vías rápidas. Ayer nos convencieron de la maldad de los políticos y de los partidos, ahora intentan la misma hazaña bajo la bandera de las soluciones rápidas; dicen que bastaría con un gesto para tocar el cielo. Cuento de camino que convence a los que no aguantan más abusos. Las cosas no son tan fáciles. Ya durante meses millones de venezolanos marcharon, pero mal dirigidos terminaron en el matadero.

Como buen Maquiavelo, Chávez provocaba a los impacientes hasta que logró el milagro de los milagros: la abstención masiva de la oposición. No hay tarea tan decisiva como arrasar en las elecciones de diciembre, lo que dependerá de que el país comprenda que la victoria se definirá por el número de votos, no por la cantidad de alcaldías que se ganen y sobretodo de que la clase media salga de su letargo derrotista.

Al ver a grupos paramilitares tomar la avenida Sucre parece urgente librarnos de Maduro a como dé lugar, ahora mismo, en agosto… y ¡falta tanto tiempo para diciembre! Los que asumen el discurso de la magia acusan a los jefes de la oposición de traidores en centenares de mensajitos, los ayuda que pasamos un período de bajamar y que sigue en Miraflores un presidente ilegítimo.

A Carmona que sí sacó a Chávez de Miraflores lo dejaron solo cuando se viró la tortilla. Aquel sábado fatal por Altamira no se movía una mosca. Ahora sugieren que Capriles fracasó como líder porque Maduro sigue en Miraflores. ¡Qué locura!

No hay atajos para derrotar al chavismo que nos evite el arduo camino de reducirlo a 20% del país, antes, o después, de sacarlo del poder. Cuando esto ocurra el chavismo pasará a la historia: la verdadera victoria será volver el chavismo un recuerdo, o nos ocurrirá como con el peronismo que volvió a gobernar en Argentina. Hay ocasiones de protestar en la calle, pero resulta una locura despreciar los procesos electorales: el verdadero líder escoge el momento y el lugar para la última batalla.

Los indignados no reconocen que Capriles redujo dramáticamente la ventaja electoral frente al propio Chávez, y en abril obtuvo una victoria: trabajan todo el día en acabar con la MUD y con Capriles. En realidad quieren acabar con Capriles. Pero, ¿hay otro líder a mano? No.

El canto de sirenas seduce frente al actual infierno; nos repiten que bastaría, para despertar de esta pesadilla, con tomar las calles, como en Brasil o Egipto: desprecian que Capriles haya sido recibido por Santos y por Piñera.

Los militares en 1948 fingieron complacer a los que no soportaban el sectarismo adeco. El remedio fue peor que la enfermedad. Medio siglo más tarde el país votó por un golpista confeso y llevamos 14 años soportando el chavismo.

¿Resucita la antipolítica? Sí, disfrazada, claro. Siembran vientos igual que en los años ochenta. ¿Quieren tropezar con la misma piedra? Fuera de los partidos y de la política no hay salvación, o el destino de Venezuela quedará en manos del azar

Durante 14 años dijeron que faltaba un líder, surgió uno y se dedican a destruirlo. Están locos.

¿No aprendemos?

Mardo somos todos por Brian Fincheltub @Brianfincheltub

0

pano(6)

 

Para el gobierno todo aquel que demuestre tener liderazgo propio, que sea ejemplo de eficiencia, compromiso social e independencia se convierte en un enemigo potencial. En un país donde los liderazgos se endosan y las lealtades se compran, es delito que alguien se gane el afecto y reconocimiento del pueblo a fuerza de trabajo y constancia. Quien conoce a Richard Mardo sabe que representa un ejemplo de perseverancia, nadie le ha regalado nada, su disciplina por el trabajo la tiene desde que muy joven se ganaba la vida como buhonero en el Bulevar Pérez Almarza de Maracay.

En su carrera política tampoco tiene deudas con nadie, comenzó escalando posiciones en Primero Justicia y luego logró la candidatura para la alcaldía de Girardot en 2008, donde perdió por un poco más de cien votos en unas cuestionadas elecciones. Hoy es diputado por el estado Aragua por reconocimiento popular, no llegó a su curul porque alguien le levantó la mano, llegó por su liderazgo.

El juicio contra Richard Mardo no es más que otra de las jugarretas a las que está acostumbrado Tareck El Aissami contra sus contrincantes políticos, así sacó del juego a Nixon Moreno cuando le ganó la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Los Andes. Esta proeza le permitió llegar a un viceministerio en principio y posteriormente a Ministro de Interior y Justicia, donde no acumuló logros, sino muertes producto de una pésima gestión.

Premiaron su ineficiencia nombrándolo candidato del PSUV a la gobernación del estado Aragua, en uno de los actos de paracaidismo político más penosos de la historia electoral venezolana. Allí hizo una campaña millonaria, forrando un estado que no lo conocía con su rostro, hasta tres vallas seguidas colocaba ¿Los fondos? Según el PSUV fue gracias a un par de rifas.

Comparar el importante para entender la situación actual, son dos formas de hacer política radicalmente distintas. Aquí no quedan dudas que la acción contra Mardo no es más que un juicio político contra quien se ha convertido en una clara amenaza para la hegemonía del PSUV en Aragua. El pueblo debe saber que a Mardo le cobran que hoy Maracay se haya consolidado como territorio democrático y que la oposición venga aumentando su votación en toda la entidad en los últimos años.

Ellos dicen que es corrupción entregar ayudas económicas a los más pobres de Aragua, logrando con poco lo que la gobernación no hace con mucho. Al menos que quieran redefinir la palabra corrupción y digan que abrirle los ojos al pueblo es “robarle” votos al PSUV. Que explique el gobierno como Didalco Bolívar fue acusado de corrupción y ahora es aliado de El Aissami, que expliquen como en el caso de los créditos indexados no hubo una investigación y quien estuvo en el Ministerio de Finanzas para la época fue gobernador del PSUV en Aragua hasta 2012. Que expliquen lo inexplicable.

En Venezuela está prohibido el financiamiento público a los partidos políticos, la manera de hacer política es producto de donaciones y ayudas que tienen un fin único: ayudar al pueblo. Dejar que consumen la persecución contra Richard Mardo es legitimar su nueva forma de hacer política, que en nada implica competir en elecciones democráticas, sino usar los tribunales del país para linchar políticamente a opositores. No vamos a permitir que triunfe la injusticia, no se equivoquen que Mardo no está solo, hoy más que nunca Mardo Somos Todos.

Brian Fincheltub

Brian@juventudsucre.com

@Brianfincheltub