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¿Tienes sangre para los mosquitos? Descubre el porqué aquí

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Fuente: Univisión – Hola Doctor

Una desgracia

No te has preguntado, cuando estás en una reunión en un jardín, o en un parque, ¿por qué la persona de al lado descansa plácidamente mientras tú no dejas de golpearte las piernas y la cara como si fueras masoquista? Sí, los mosquitos no te dejan vivir… pero es hora que sepas la razón y que los destruyas para siempre.

Conociendo al enemigo

Los mosquitos son insectos de dos alas y seis patas, que se alimentan principalmente de néctar, azúcar… y sangre humana, informa la American Mosquito Control Association (AMCA). Hay 3.000 especies, de las cuales 176 viven en el país. La última nueva clasificada se descubrió en los Cayos de la Florida, en 2001.

Qué transmiten

Son horrendos al microscopio, y de presencia imperceptible hasta que se escucha su molesto zumbido e intentan clavar el aguijón, que es tan fuerte que puede traspasar la piel humana, revela la AMCA. Transmiten enfermedades como el dengue, la malaria y el Virus del Nilo, esta última con casos en EE UU.

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El mal más común

La picadura del mosquito causa una pequeña roncha que puede desencadenar una reacción alérgica. Si te ocurre con frecuencia, y te sientes un imán para estos insectos, los científicos han hallado increíbles razones desde tu metabolismo, tu química corporal, y tus hábitos etílicos, que explican esta atracción fatal.

Tu grupo sanguíneo

Si tienes sangre del grupo O, los mosquitos se enamorarán irremediablemente de tí. Si eres, A, B o AB no vivirás de la misma manera este romance. Un estudio japonés publicado en la revista Journal of Medical Entomology comprobó que la sangre O es la más deseada por los pequeños chupasangre.

Si bebes cerveza

Otra investigación, destacada por la Biblioteca Nacional de Medicina, reveló que los licores, y especialmente la cerveza, hacen que los mosquitos “aterricen” en la piel de los bebedores, hasta 10 veces más que en la de los que no beben.

Si tienes los pies sucios

El aroma de los pies “en candela” son irresistibles para los mosquitos. Así lo comprobaron estudiantes de la Wageningen Agricultural University de Holanda, que expusieron sus propios pies sucios a los mosquitos. Decenas se acercaron a picarlos, comparado con apenas dos o tres cuando los pies estaban lavados y olían a jabón.

Si estás embarazada

Las mujeres cuando están ovulando, y las embarazadas son dos veces más proclives a sufrir un aguijonazo. La teoría desarrollada por el Dr. Steve Lindsay, de la Universidad Durham, es que las mujeres en la dulce espera tienen más superficie en sus vientres y una temperatura más cálida, que atrae a los mosquitos.

Si te gusta correr

La AMCA asegura que el ácido láctico y el sudor que desprende el cuerpo cuando corremos hace que los mosquitos literalmente se peguen a la piel. Esta actividad física y otras al aire libre aumentan hasta 50% el riesgo de ser picado por estos demonios.

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Si te vistes de negro

Científicos de la Iowa State University hicieron un ránking de atracciones para el mosquito con pruebas de laboratorio y la ropa negra logró el primer lugar. Curiosamente, estos insectos distinguen los colores, y vestir de negro es ser el blanco perfecto. Cuidado rubias, porque también son sus favoritas.

Si vistes de rojo

Será bonito para una cita… ¡pero que no sea al aire libre! Al negro le sigue el rojo, como color favorito de los mosquitos. Parecen toritos, pero este tono los invita a picar hasta 10 veces más que otro color. En orden de atracción le siguen el gris, el azul, el kaki, el verde y el amarillo.

Sanguinarios y nocturnos

Aunque molestan todo el día, los mosquitos son de hábitos más nocturnos. Y sólo las hembras chupan sangre humana, de donde extraen proteínas e hierro que permiten que sus huevos puedan desarrollarse. Es increíble, pero nuestra roncha al final es un gesto solidario para garantizar la supervivencia de la especie mosquito.

Con luna llena

El Departamento de Salud del estado de Virginia informa que la actividad de los mosquitos aumenta 500 veces cuando hay luna llena. Y hasta 250 en el crepúsculo y el amanecer. Viven de 3 a 100 días, promedio, las hembras, y 20 días los machos. Detectan a su “piel perfecta” hasta a 100 metros de distancia. Y sí, ven en la oscuridad.

Cómo atacarlos

La forma más clásica, que usaban nuestras abuelas, era encender un espiral, que contiene una mezcla de nitrato de potasio combinado con otros ingredientes naturales que espantan al mosquito… pero no lo matan.

Repelentes eficaces

Hay que tener disciplina y embadurnarse bien las zonas del cuerpo al descubierto. Los Centros para el Control y la Prevención Enfermedades recomiendan los que tienen DEET, un componente súper eficaz: es una barrera química perfecta para frenar el ataque del insecto.

Comer mucho ajo

La Universidad de Colorado explica que el ajo es un repelente natural contra los mosquitos, al parecer por el componente llamado alicina, que desprende la piel tras comer este alimento. No podrás besar mucho, pero estarás libre de los aguijones.

Compra un murciélago

Si… no es la mascota ideal, pero tenerlo en tu jardín te garantiza una vida libre de mosquitos. Los murciélagos no son muy agradables pero comen 3.000… sí, 3.000 insectos, cada noche. Así que… ¡tú decides!

 

El imperio de los colectivos por Elías Pino Iturrieta

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Las fuerzas armadas se hacen la vista gorda, pese a que las rivalizan en armas y bagajes. El PSUV no los ve como un estorbo sino como un aliado de segunda categoría, como un subalterno cuyo parentesco se niega en público para evitar vergüenzas, pero a quien se encarga el trabajo sucio 

” Ya estamos acostumbrados a estar pendientes de cuando llegan los colectivos”, dijo el pasado martes a un reportero de El Nacional un comerciante de Catia. No se identificó para resguardar su vida, pero confesó que constantemente, en los últimos años, él y sus compañeros de oficio eran conminados por grupos armados a “colaborar” con productos de sus establecimientos o con dinero en efectivo. Tampoco quiso hablar de las consecuencias que sufriría si no complacía a los peticionarios, pero de unos hechos que sucedían entonces frente a la sede de la Policía Nacional Bolivariana, en la avenida Sucre del sector, se deduce la información que no brotó de sus labios.

Cerca de las 11:00 de la mañana ya se había formado una aglomeración. Los integrantes de un colectivo denominado José Leonardo Chirinos reclamaban a la policía la entrega de uno de sus miembros, a quien se había detenido por el porte de una pistola implicada en el robo reciente de un automóvil. Fue de tal magnitud la algarabía ­tráfico detenido por los “manifestantes” en horas generalmente muy trajinadas por los vecinos, brigadas de sus filas ocupadas del control de la gente que presenciaba el hecho, gritos amenazantes contra la autoridad­ que los empavorecidos gendarmes formaron un cordón de seguridad con cincuenta de los suyos dotados de equipo antimotines. “Esto lo hacemos como resguardo a nosotros mismos, por si se les da por entrar con violencia”, confesó uno de los agentes.

Los miembros del Chirinos estaban solos al principio, pero recibieron en breve la solidaridad de grupos como el suyo. Los Tupamaros y la Fundación “Hijos de Chávez” se hicieron presentes en la escena para evitar que se perpetrara una injusticia, gritaban.

Tenían una demanda perentoria: que soltaran al detenido sin proceso de ninguna especie, porque “era uno de los suyos”. Demasiado perentoria la solicitud, no en balde estaba respaldada por unos individuos provistos de capuchas y ataviados con pesadas chaquetas negras de cuero puestas sobre uniformes de camuflaje.

El episodio concluyó cuando los colectivos llegaron a un “acuerdo” con una comisión del Servicio Bolivariano de Inteligencia, que se presentó en horas de la tarde. El contenido del “acuerdo” no trascendió a los periodistas.

En realidad carece de importancia ese trato de los colectivos con los agentes de inteligencia. Podemos imaginar las características de la descarada transigencia porque no estamos ante un hecho aislado, sino ante episodios que se han repetido hasta la fatiga sin ningún tipo de ocultamiento, ni de castigo. Desde hace una década, por lo menos, los vecinos del lugar, y de otros lugares de las proximidades o aun de zonas alejadas de la ciudad, o de comunidades rurales, saben que su rutina depende del capricho de grupos paramilitares que se mueven a sus anchas con el consentimiento del régimen, y aun con su evidente respaldo. Son organizaciones a las órdenes del Gobierno, tentáculos del Ejecutivo, movimientos “revolucionarios” que adornan sus cananas con la efigie del Comandante Supremo, con estampitas de Marulanda y con frases del venerable Ho Chi Minh. Pero no sólo se ocupan de hacer la “revolución” a su modo, faena en la que incluyen la presión violenta de la ciudadanía en los procesos electorales; sino también de actividades ilícitas que la prensa ha destacado con profusión y una de las cuales se reflejó en el bochornoso episodio de Catia que se ha descrito.

Maduro no incluye a los colectivos en sus palabras sobre el apremiante asunto de la inseguridad. Las fuerzas armadas se hacen la vista gorda, pese a que las rivalizan en armas y bagajes. El PSUV no los ve como un estorbo sino como un aliado de segunda categoría, como un subalterno cuyo parentesco se niega en público para evitar vergüenzas, pero a quien se encarga el trabajo sucio. Están satisfechos de que la gente los considere como motores del hábito de temor referido por un comerciante de Catia que los sufre todos los días. Un temor que apenas permite tímidas reacciones ante la persecución de Nelson Bocaranda y Richard Mardo, por ejemplo, y obliga a Henrique Capriles, con sobrada razón, a recomendarnos que evitemos manifestar nuestra indignación en la calle frente a las tropelías de un régimen desastroso.

Publicado en El Nacional

epinoiturrieta@el-nacional.com

@eliaspino

Lanata expone parte de los negocios de De Vido con rojos venezolanos

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POCO A POCO HEMOS VENIDO siguiendo las denuncias que de la corrupción de altos personeros del gobierno argentino viene haciendo con sus investigaciones el combativo periodista  Jorge Lanata.

Julio DeVido ha estado en nuestra mira desde el famoso caso de la maleta de Antonini Wilson. Su cercanía con Hugo Chávez lograda a través del benefactor y padrino del funcionario como fue el presidente Néstor Kirchner y su relación -tras entrar de la mano  de Chávez a los negocios del régimen venezolano- con el presidente de PDVSA Rafael Ramírez ha quedado plasmada en centenares de menciones en diversos medios globales.

Su nombre se comienza a hacer notar en Venezuela tras el famoso caso de “la valija con 800 Mil Dólares, pero ya antes, recién comenzaba el régimen de los “K”, son muchas las ocasiones en que su imagen quedó plasmada con personajes como Chávez, Ramírez, Maduro, Arreaza y otros mas en firmas de acuerdos, implementación de negocios y comisiones que provocaron hasta el despido de Caracas del embajador argentino cuando cuestionó el gobierno paralelo que tenía montado-y aún tiene- el ministro DeVido a quien ni la señora CK ha tocado con el pétalo de una rosa a pesar de sus discrepancias.

Lo que hoy relata www.clarin.com es apenas el comienzo de un dossier especial sobre el cuestionado ministro argentino.

Aquí el texto de hoy lunes 22 en el diario CLARIN de Argentina:

Revelan vínculos de De Vido con una firma contratista del Estado

Lo hizo Jorge Lanata en su programa. También explicó los negocios de los hijos del ministro de Planificación.

21/07/13 – 23:50

Periodismo para Todos -el programa de Jorge Lanata- reveló anoche los vínculos del ministro de Planificación, Julio de Vido, con una de las principales contratistas del Estado en obra pública: Consular. Mostró además los negocios de los hijos del funcionario, Facundo y Juan Manuel.

Consular es la consultora que en 2005 compraron los agrimensores santacruceños Jorge Donnini, Jorge Pinto y Guido José Ambrosi, tres viejos conocidos de De Vido.

Ambrosi, inclusive, fue compañero de trabajo del hoy ministro en una constructora santacruceña hace 25 años. Aunque los agrimensores no contaban con mucha experiencia como proveedores del Estado, desde que compraron Consular sus negocios no pararon de crecer. Yacyretá, las represas Cóndor Cliff y Garabí, rutas nacionales y hasta un proyecto para renovar las vías del Belgrano Cargas, forman parte de los proyectos en los que participó Consular con trabajos de consultoría y diseño de los pliegos.

Una de las grandes conquistas de Consular fue ganar la preadjudicación para la realización de los proyectos y la documentación técnica licitatoria de la represa Garabí, un emprendimiento binacional con Brasil presupuestado en unos 4.200 millones de dólares. También el planeamiento de la monumental represa Cóndor Cliff, ahora rebautizada Kirchner/Cepernic. Los agrimensores Donnini, Pinto y Ambrosi fueron quienes, entre otras cosas, analizaron los campos que serán inundados por esa obra y que deberán ser indemnizados.

Los agrimensores también tuvieron éxito en Venezuela. Consiguieron que el gobierno del ex presidente Hugo Chávez los contratara para hacer 10.000 viviendas a través de Latinoconsult, una sucursal de Consular que fue creada diez días después de haberse alzado con ese proyecto. También asesoraron al chavismo en la construcción y remodelación del Frigorífico Industrial de Barinas, construyeron con el Instituto Autónomo Corporación de Venezuela Agraria cinco centros de producción e investigación de papa y levantaron dos laboratorios biotecnológicos para la mejora ganadera en Venezuela.

Centros comerciales, complejos edilicios y guarderías náuticas de lujo forman parte de los negocios de los que participarían los hijos del ministro, Facundo y Juan Manuel de Vido, en Rosario. En Rosario todos los identifican como socios de la firma D&S que se presenta como realizadora de servicios de construcción, pero que no registra actividad alguna.

100ª Asamblea de la Conferencia Episcopal: Obispos exhortan al diálogo y a la unidad

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En el marco de la Asamblea número 100 de la Conferencia Episcopal Venezolana, los obispos exhortaron al Gobierno nacional a fomentar el diálogo, como un modo de entendimiento entre todos los sectores y como una eficaz medida de solución a los conflictos.

A través de un comunicado leído este jueves 10 por el obispo de Trujillo, Oswaldo Azuaje, y el obispo auxiliar de Caracas, Luis Tineo, se supo que el documento de nueve puntos recoge la preocupación del episcopado de que “aún persista el lenguaje agresivo y descalificador, especialmente por parte de alguno personeros del Gobierno. Igualmente nos preocupa la persistente inseguridad ciudadana acompañada de violencia y muerte en todo el país”.

También exhortaron a “a un entendimiento entre el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, y la oposición venezolana”.

Los altos prelados manifestaron su deseo de que se promueva un diálogo nacional “arraigado en un espíritu democrático de respeto y recíproco reconocimiento, un diálogo franco, abierto y respetuoso”.

Asimismo, reiteraron su disposición a participar en los planes que ayuden al desarme de la población y contribuyan a la paz en el país.

Ofrecemos el texto completo de los obispos venezolanos.

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Texto de la Exhortación Episcopal de la 100ª Asamblea de la CEV por el diálogo y la reconciliación

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, reunidos en la Asamblea Plenaria Ordinaria número cien, hacemos llegar a todos los hombres y mujeres del país nuestro saludo y bendición, al mismo tiempo compartimos con todos algunas reflexiones sobre el acontecer nacional a la luz de la fe cristiana. Esta Asamblea se inscribe en el marco del Año de la fe y el llamado de la Iglesia a una Nueva Evangelización. Hemos vivido recientemente como un tiempo de gracia la experiencia de la renuncia al pontificado del Papa Benedicto XVI y la elección del Papa Francisco, primer latinoamericano Obispo de Roma y sucesor de Pedro. Benedicto XVI nos regaló un testimonio de fe y humildad. Francisco nos trae, con un lenguaje cercano y de hondas raíces evangélicas, un aire de renovación y de crecimiento en la fe. Esta ocasión sea propicia para agradecerle sus palabras de solidaridad y preocupación por nuestro pueblo venezolano.

Durante este año todos hemos sido afectados por acontecimientos de gran trascendencia en el desarrollo de la vida social, política y económica de Venezuela. En el ámbito electoral, luego del fallecimiento del presidente Hugo Rafael Chávez, se realizó una nueva elección presidencial el 14 de abril. El proceso se caracterizó por una campaña ventajista a favor de una de las partes e hizo evidente la existencia de serias deficiencias en nuestro sistema electoral. La situación planteada dio lugar a hechos de violencia. Como señalábamos los obispos en nuestro Comunicado del 17 de abril: “La protesta justa y pacífica es un derecho civil que no puede ser conculcado ni reprimido. Rechazamos absolutamente cualquier tipo de violencia. Deploramos los hechos delictivos ocurridos el pasado 15 de abril, y exigimos una investigación imparcial para sancionar a los culpables”.

La profunda división del pueblo venezolano se pone en evidencia nuevamente. El bien del país exige un entendimiento entre las partes, la búsqueda de una plataforma común que permita avanzar y solucionar los problemas acuciantes. No es aceptable una solución que signifique la destrucción de los que no piensan igual. El elemento en común para todos es la Constitución, que señala y pone límites al proyecto de país que nos debe unir. Es una exigencia que impone la nación a todos. El bien del país exige que se promueva el reencuentro de todos los sectores sociales. Nuestra conferencia episcopal propicia el diálogo nacional, arraigado en un espíritu democrático de respeto y recíproco reconocimiento, un diálogo franco, abierto y respetuoso, con apego a la Constitución para la superación de los múltiples obstáculos que afectan nuestra convivencia ciudadana (cfr. Exhortación 8 de enero 2013).

Llamamos a todos a asumir participativa y responsablemente el reto de las elecciones municipales del ocho de diciembre del presente año con el propósito de contribuir al bien común y a la solución de problemas como la inseguridad, la vivienda, la preservación del medio ambiente y todo lo que afecte la calidad de vida.

Actualmente el país vive una crisis inflacionaria con un desabastecimiento intermitente de alimentos y otros artículos de primera necesidad. Pensamos que esta situación debe ser enfrentada fundamentalmente por las autoridades públicas de común acuerdo con empresarios, comerciantes e instituciones competentes. Se debe crear un clima de confianza que permita la reactivación de la producción y el crecimiento socioeconómico para beneficio de la colectividad, especialmente de los más pobres y vulnerables. Otro tanto podemos decir en lo referente a las carencias y deficiencias de los servicios públicos, como hospitales y centros de salud.

El gobierno ha implementado un nuevo plan para erradicar la violencia y la inseguridad pública. Al mismo tiempo, se ha promulgado una ley para el desarme civil y, aunque es prematuro evaluar sus resultados, hacemos votos por el éxito de este nuevo plan. La Iglesia promueve y apoya todas las iniciativas que promuevan la seguridad y la paz.

Nos preocupa que aún persista el lenguaje agresivo y descalificador, especialmente de parte de algunos personeros del gobierno. Igualmente nos preocupa la persistente inseguridad ciudadana, acompañada de violencia y muerte en todo el país. La falta de estadísticas oportunas y fiables no contribuye a la toma de conciencia y a la búsqueda de soluciones a tan graves problemas.

Constatamos que en nuestra sociedad hay un profundo relativismo e individualismo. Vivimos una crisis moral que debe ser afrontada con una nueva mentalidad que se traduzca en la elaboración de leyes justas y en su fiel cumplimiento. Es necesario que en y desde el poder judicial se combata la impunidad y se genere la confianza que el pueblo le debe tener. Es indispensable la despolitización y la imparcialidad de los agentes de justicia en el ejercicio de sus funciones. Por otra parte, el drama de los presos, perseguidos y exiliados políticos niega la posibilidad de disentir, característica de una verdadera democracia.

Hacemos un llamado a las autoridades gubernamentales y a todos los líderes de nuestra sociedad para que unan sus esfuerzos para el logro de la solución de estos problemas, abriendo espacios a la reconciliación en donde la justicia y la misericordia se encuentran (cfr. Sal 84,11).

La actual problemática de las universidades autónomas nacionales va mucho más allá de sus reivindicaciones económicas, ciertamente importantes y necesarias. Las universidades venezolanas han sido y son garantía de calidad educativa, de libertad y de inclusión social. La universidad autónoma requiere, por definición, de la libertad de cátedra y de investigación. Sin éstas peligran la autonomía y la pluralidad de ideas, características propias de toda universidad, y reconocidas por la Constitución Bolivariana (a.109-110). La autonomía universitaria no es una concesión del gobierno de turno, su deber es garantizarla. Invitamos a todos, gobierno y comunidad universitaria, a un sincero diálogo y a un compromiso por la mejora de las condiciones de funcionamiento de estas casas de estudio. Como Iglesia, fundadora de universidades y siempre presente en su proceso histórico, manifestamos nuestro apoyo a esta noble causa.

Todos los venezolanos debemos trabajar para desactivar las causas de la violencia mediante el respeto a la dignidad de la persona y sus derechos, teniendo como horizonte el llamado universal de Jesucristo a vivir en la verdad, el perdón y el amor recíproco (cfr. Mt. 18,21-22; Jn. 13,34). Son oportunas las palabras del Papa Francisco: “Invito al querido pueblo venezolano, y en particular a sus responsables institucionales y políticos, a que rechacen firmemente toda violencia y establezcan un diálogo basado en la verdad, el reconocimiento mutuo, en la búsqueda del bien común y en el amor por la nación”.

El anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo nos llama al amor, al respeto por la vida, a la reconciliación y a la alegría de vivir. Urge una conversión que nos comprometa activamente en la construcción de una sociedad solidaria y pluralista, conforme al espíritu del Evangelio y los principios de nuestra Carta Magna, la Constitución. Nuestra Señora de Coromoto, presente en nuestra historia de ayer y de hoy, nos acompañe por caminos de comunión y paz.

Con nuestra bendición,

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

Cristina Kirchner contra el mundo por Carlos Alberto Montaner @CarlosAMontaner

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Cristina Fernández no es muy popular en el vecindario latinoamericano. Todavía reverbera el comentario de José Mujica, presidente de los uruguayos, ante un micrófono supuestamente apagado:«Esta vieja es peor que el tuerto». Y luego la acusó de terca.

El tuerto, claro, era el difunto Néstor Kirchner, el exmarido en vías de beatificación política por esa extraña costumbre peronista de embalsamar moral y físicamente a los caudillos. (Argentina debe ser el país donde resulta más improbable la posibilidad de «descansar en paz», pese a la milonga que asegura que «morirse es una costumbre que suele tener la gente»).

Mujica luego trató de arreglar la cosa afirmando que la terquedad es una virtud en un país tan difícil como Argentina, pero para que le perdonaran su indiscreción acabó insultando a 44 millones de vecinos.

 

La esquiva

Dilma Rousseff tampoco la quiere. Hablan poco y parece que la brasileña la esquiva. Anuncian reuniones que luego se cancelan. Es posible que sea una cuestión de Estado, dado el proteccionismo argentino abominado por los empresarios brasileños –como sugiere el profesor Guillermo Lousteau, presidente del Instituto Interamericano por la Democracia–, pero acaso se trate de un rechazo a la personalidad de CFK.

Dilma es una señora más bien tímida, poco dada a los espectáculos mediáticos, mientras la otra dama tiene algo de mascarón de proa, más preocupada por las normales arrugas de un rostro de 60 años, que por la inflación y el desabastecimiento que comienzan a hundir la economía, como suele ocurrir en ese pobre-gran país periódicamente.

La clase política paraguaya, colorados y liberales (el 80% de los electores), también la detesta, con la excepción de Fernando Lugo, el prolífico expresidente y exobispo, justamente llamado «padre de la patria» por sus conterráneos. No le perdonan las presiones y ataques cuando el Parlamento destituyó a Lugo y el país fue expulsado de Mercosur.

Con los chilenos ocurre otro tanto, aunque Sebastián Piñera y la derecha que gobierna son demasiado educados para tener un choque público. No la quieren, pero no lo manifiestan. Son diplomáticamente amables, que es la versión aceptada de la hipocresía.

 

En general, los chilenos, incluidos los de la Concertación de centro izquierda, no tienen buena opinión del comportamiento de la clase política peronista, además de que existe una secreta rivalidad por encabezar a los latinoamericanos en el terreno económico. Tradicionalmente, pese a los errores y horrores de la conducción política argentina, la economía de ese país arrojaba el PIB per cápita más alto de la región. Parece que los chilenos han desbancado a Buenos Aires y eso los llena de orgullo e incrementa el menosprecio a los vecinos.

Sí la quieren

¿Quiénes quieren a Cristina y su gobierno en América Latina? En general, el vistoso zoológico del Socialismo del Siglo XXI.

El vecino Evo Morales la ama y a ella le hace mucha gracia el boliviano, tan simpático, tan peludo, siempre con la hoja de coca a flor de labio, como si despertara en su corazón un intenso interés antropológico.

Algo parecido a lo que ocurría con el pintoresco Hugo Chávez. Fue su amigo del alma. Le encantaba el venezolano que gobernó cantando y diciendo cosas sorprendentes y entretenidas, como que el capitalismo y el imperialismo acabaron con la vida en Marte, o que el Pentágono provocó el terremoto de Haití con un arma secreta para apoderarse del pequeño país.

Cristina acudió a La Habana y a Caracas a despedirlo con una devoción casi religiosa, aunque la engañaron y le dijeron que se estaba recuperando, cuando el pobre hombre ensayaba el último acto de su curiosa vida.

Es verdad que Hugo, descuidadamente, hasta que se descubrió, le mandaba maletas llenas de petrodólares para que se reeligiera, y también es cierto que el estilo de Chávez, un caribeño profesional, no casaba muy bien con la elegancia porteña, pero la Casa Rosada bien vale una coima.

Con Washington, en cambio, sus relaciones nunca han sido buenas. Los norteamericanos nunca han entendido a los peronistas, salvo el periodo en que gobernó Menem y ensayaron lo que la cancillería argentina llamaba, peligrosamente, «relaciones carnales».

La verdad es que la Casa Blanca no puede ver al gobierno de Cristina Fernández como una nación prooccidental comprometida con la democracia. Lo impiden las turbias relaciones con Irán y el deliberado olvido de la masacre de la AMIA, cuando unos terroristas al servicio de Teherán realizaron en Buenos Aires el atentado más cruel de la historia de América Latina contra una entidad judía de beneficencia.

Murieron 86 personas, 300 resultaran heridas y el edificio quedó destruido. Cristina Fernández ha tratado de exculpar a los criminales, pese al aluvión de pruebas contra Irán. Eso no se lo perdonan ni los judíos argentinos ni el Estado de Israel.

Digámoslo rápido: la señora no tiene buenos amigos. Ella se ha buscado ese rechazo.

La izquierda chilena, esa malagradecida por Antonio Sánchez Garcia @sangarccs

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Entre la gente más cercana a la Sra. Bachelet, que hoy se ha negado a recibir al líder de la oposición democrática venezolana, la hay del MIR, del PS y del PPD, que vivieron en Venezuela y se salvaron de la muerte, la miseria y el hambre gracias a la inmensa y desinteresada generosidad de los demócratas venezolanos.

No los nombro por delicadeza y discreción, pero podría hacerlo. Los hay incluso en éste, su recién designado comando, que solían allegarse mensualmente al presidente Carlos Andrés Pérez y a su canciller, Reinaldo Figueredo, para recibir su mesada en dólares y así mantener sus parapetos seudoacadémicos en países igualmente generosos de Centroamérica y el Caribe, en los que, manteniendo encendidos los cirios del más largo funeral de la historia latinoamericana –el de Salvador Allende– lograban la compasión y el desprendimiento de gente de inmaculada probidad que no trepidó en mantenerlos.

Ya conté en otro artículo –El pago de Chile– la miseria espiritual de quienes olvidaron muy pronto que fueron venezolanos como Diego Arria y Escobar Salom los que sacaron de las mazmorras a Luis Corvalán, Secretario General del Partido Comunista, y a Orlando Letelier, canciller y ministro de defensa, miembro del Partido Socialista en el que milita un mercader enriquecido con el negocio de la úrea que le cediera Hugo Chávez en exclusividad para Chile, el tristemente célebre senador Navarro. Que nuestros embajadores no cedieron un ápice en su voluntad solidaria –Asdrúbal Aguiar lo contará algún día– y que no tres o cuatro, sino miles y miles de chilenos rehicieron sus vidas con comodidades que jamás hubieran conocido en su patria de origen.

Es esa izquierda, representada por la doctora Michelle Bachelet –formada en la DDR de Walter Ulbrich, Honnecker y el peor estalinismo soviético en plena guerra fría, ese que se pega en los huesos y del que cuesta un universo liberarse– la que hoy le cierra las puertas al heredero de nuestros grandes políticos que lucen la condecoración del honor de la solidaridad y la dignidad nacionales.

Debiera saber –y lo sabe– que Aniceto Rodríguez, una de las dos figuras históricas más importantes del socialismo chileno, al que jamás le llegará a los tobillos, no sólo fue acogido como un venezolano más, sino respaldado por Acción Democrática y COPEI con el rango de un ministro, hasta hacer familia criolla y sembrar profundas raíces, para ser recompensado por Don Patricio Aylwin y su canciller, Enrique Silva Cimma, otro exiliado de años en nuestra Patria, con la primera embajada de la Concertación en Caracas.

Menciono el caso de Aniceto, por emblemático. Y porque ya fallecido, no constituye ninguna indiscreción narrar su caso. Como el de otros socialistas que hicieron fortuna empresarial gracias al respaldo crediticio del Estado venezolano o quienes, acogidos ya bajo la Concertación en organizaciones internacionales pudieron llevar un excelente pasar en algunas capitales europeas.

Los malagradecidos, al respaldo de tiempos de desolación y miseria prefieren echarle tierra y hacer como que jamás mendigaron respaldos de los que por grandeza y honor debieran estar agradecidos. La mezquindad espiritual se los impide. Ya los veremos de ministros, de embajadores o cancilleres.

Suena insólito que en este momento, la solidaridad se nos la ofrezca desde el bando de quienes adversaron a Salvador Allende. La izquierda, por lo visto, tiene cara de hereje. Que nos sirva de lección para nuestro propio futuro.

 

Del ninguneo como doctrina de Estado por Antonio Pasquali

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El célebre instructivo de Fidel a Hugo y Evo, “lleguen a lo mismo, pero con democracia”, fue ciegamente obedecido por Hugo hasta el desconocido día de su muerte. Adoptó al efecto, una doble estrategia: violar en serie la Constitución de 1999 hasta forzarla a parir un monstruito antidemocrático de matriz castro-soviética, y dar por inexistente la mitad larga de la Venezuela que se le oponía.

De la primera, el punto de no-retorno se dio en diciembre 2007, cuando tras derrotar el intento chavista de obtener en las urnas una desfiguración cubanizante de la Constitución, los venezolanos le aceptamos a Hugo supina ¡y trágicamente! tanto su escatológica descalificación de nuestra victoria electoral como su amenaza (cumplida) de que su hoja de ruta castro-comunista sería de todos modos aplicada al país. Desde entonces, él y su también golpista sucesor han gobernado aplicando a Venezuela una Constitución nonata y formalmente rechazada; todos sus decretos, valga el ejemplo, vienen encabezados con un ridículo e invalidante “supremo compromiso de lograr… calidad revolucionaria en la construcción del socialismo”, términos inexistentes en la Constitución.

La segunda, el ninguneo civil, político y comunicacional de la oposición combinado con truculentas acusaciones de matriz cubano-estalinista a los fines de su liquidación “con democracia”, ha sido elevada a praxis política oficial desde el comienzo de la era chavista. El análisis de esta táctica, que va del “no pararle” al disidente al satanizarlo, del insulto al despojo, del buscar hegemonía en medios para enmudecerlo al caerle a golpes en la Asamblea, requeriría la documentada investigación de alguien dispuesto a navegar pacientemente en las 3.500 horas de alocución chavista hasta desentrañar todas las perversiones de ese esfuerzo militar-anticivilista por negar la existencia del opositor, por denunciarlo y paralizarlo: un obsceno filicidio político en quien se supone ser padre y presidente de todos los venezolanos.

Chávez negó la existencia de las huelgas nacionales de 2001 y 2002, y ninguneó a los generales de la plaza de Altamira.

Sus saludos decembrinos a los venezolanos eran malabarismos semánticos para que se entendiera que el augurio de fin de año sólo iba dirigido a “su” pueblo, el rojo; las madres que gritaban por justicia sobre el cadáver del hijo, las familias de los presos políticos, los barrios que pedían seguridad, todos eran desoídos por inexistentes; la orden del autócrata al Tribunal Supremo, la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo, el Consejo Electoral y los ministerios, era dar por no admisibles las peticiones del “enemigo”.

Fue el propio dictador quien se encargó de resumir semejante cacicazgo siglo XXI en claro apotegma: “El que no es chavista no es venezolano”.

En materia de ninguneo, el pluriilegítimo e hipermilitarizado gobierno actual ha subido al ring con más agresividad; en pocas semanas le ha quitado pantalla a Capriles, ha avanzado un gran trecho en concentración hegemónica de impresos y audiovisuales, impedido la salida de nuevos medios no chavistas, intervenido el cable, exhibido ostentosamente su espionaje del ciudadano, caído a golpes a estudiantes, obreros y asambleístas y refrescado con inéditos adjetivos su obra de satanización y paralización de la disidencia. Su más reciente idea-fuerza es al respecto la de “patria”: sólo el régimen es la patria, el que disiente es antipatriota o apátrida, gente despreciable, sospechosa y peligrosa. Una cursi y farisaica retórica que recuerda el imperecedero Senderos de gloria de Kubrick ­la mejor obra antimilitarista de todos los géneros y tiempos­ en que Dax el pacifista constata: ¡”Patria: el último refugio de los canallas”!

Fuente: El Nacional

Tiempo de Palabra: ¿Dónde queda la calle? por Carlos Blanco @carlosblancog

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“Sin calle” (…) no se conseguirá que la mayoría electoral (…) se convierta en política

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¿Dónde queda la calle?
Hay una forma delicada de tomar las hojas entre el índice y el pulgar pero sin agarrar el rábano. Tal puede ser el debate en las filas democráticas que algunos asoman como una dicotomía entre concurrir a las elecciones o “coger la calle”. En realidad la contradicción no existe y plantearla suele ser una forma de escamotear los puntos que están en discusión.

LAS ELECCIONES. Salvo en 2005, cuando la totalidad de los partidos opositores, líderes, ONGs y ciudadanos libres participaron de la abstención en un ambiente pre insurreccional, no se ha vuelto a llamar a la abstención en forma organizada. Debe recordarse que en esa oportunidad la abstención fue del 83% del padrón. Fue una acción cívica que se veía -al menos en el imaginario social- como el anticipo de una nueva renuncia presidencial. Desde entonces ningún sector organizado ha convocado a la abstención y se ha impuesto la participación electoral en todos los eventos convocados. Algunos de éstos han concitado una amplia participación y otros una menor. Cierta tontería en boga pretende achacarle la responsabilidad exclusiva de la abstención que se ha producido espontáneamente, como en las elecciones de gobernadores de diciembre pasado, a los electores, sin tomar en cuenta la responsabilidad de la dirección opositora que en varias ocasiones no ha tenido la política destinada a inspirar y promover la votación. En esos momentos el desencanto o el desinterés han calado, a pesar del mecanismo perverso que consiste en desechar las responsabilidades de los dirigentes y endosarlas cómodamente a los ciudadanos de a pie.

Aunque de sorpresas está lleno el planeta, en una situación como la de hoy, que no predice una insurrección o una indignación española o egipcia, concurrir a las elecciones es la opción conveniente y deseable, siempre y cuando se logre insuflar el entusiasmo que una elección local que, como la que viene, no parece suscitar. Es posible que sólo se pueda lograr galvanizar la voluntad democrática en la medida en que aquello que posibilitó el fraude de la elección presidencial del 14 de abril, sea enfrentado de modo adecuado; especialmente lo que se refiere a considerar al Consejo Nacional Electoral como herramienta fundamental del régimen para aplastar las fuerzas democráticas. Si no se asume la participación del próximo 8-D como el lugar de un desafío que supera la elección de concejales y alcaldes, no habrá forma de sobreponerse a la contradicción que supone haber denunciado que Nicolás Maduro es presidente por un fraude y al mismo tiempo concurrir a elecciones bajo las reglas y actores de ese fraude. Esa contradicción se puede manejar sólo en la medida en que sea claro que el Gobierno y el CNE son el mismo enemigo.

¿Y LA CALLE? Algunos actores fundamentales de este proceso plantean que al lado de las elecciones es indispensable “tomar la calle”. Esto, de tan simple que es, se ha vuelto un galimatías. Especialmente cuando muchos lo plantean en conversaciones familiares, en las redes sociales o ante el público, y siempre sale un huelefrito a decirle, “bueno, si quieres calle, cógela tú, anda pa’ fuera, agarra el fusil y llega a Miraflores”. Habitualmente esta respuesta proviene de algún prosélito de la oposición formal que entiende ese reclamo como un emplazamiento que busca ofender a Capriles. Cuando no es necesariamente así, a pesar de esa perniciosa idea de que si llamas a la gente a manifestar y el Gobierno reprime, entonces el responsable eres tú por ejercer tus derechos.

La verdad es que esa fascinación genérica por “la calle” es el síntoma de algo muy esencial que está en el ánimo ciudadano. Esa “calle” significa al menos dos cosas: la idea de que sólo la rebelión ciudadana, que no tiene por qué ser violenta, abrirá el camino a la sustitución democrática del actual régimen. Responder con un “sal pa’ fuera tú, si estás tan impaciente”, no resuelve esa demanda. También remite a un recuerdo, al de las inmensas manifestaciones de abril de 2002 que determinaron la desobediencia militar y la renuncia/eyección presidencial por unas horas.

LA OTRA CALLE. La calle tiene sus ritmos. Se puede ser constante en convocar manifestaciones pero no siempre serán inmensas, totales, formidables. Durante mucho tiempo Antonio Ledezma y Oscar Pérez fueron consecuentes en congregar ciudadanos, aunque fueran unas pocas decenas, para mantener una pequeña lumbre de esperanza. Se sale a la calle en multitudes cuando los objetivos se ven colosales y verosímiles; si se logran, la victoria crea otros escenarios; si no se logran, la gente vuelve a la casa, a desayunar, trabajar, vegetar en el tráfico y rondar en los mercados. Así es la vida. No se asalta el cielo todos los días.

Al lado de estas formas evidentes de estar en la calle, hay otras que pueden constituir aquello por lo que clama un sector importante de las fuerzas democráticas y que no tienen nada que ver con ir todos los días, de 9 am a 5 pm a descubrirse el pecho para enfrentar las balas asesinas de Llaguno, poco antes de llegar al Palacio donde vegeta Nicolás.

Se trata de algo menos heroico en apariencia pero a veces mucho más exigente: la organización civil para defender reivindicaciones y derechos políticos. Así como se organiza a los ciudadanos por centros electorales, por mesas, con responsabilidades específicas, así se puede coordinar la ciudadanía en centros de trabajo y de estudio, en oficinas y barrios. Sólo una sociedad activa desde abajo, consciente de sus derechos y deberes, puede en un momento determinado lanzarse a expresar su indignación y su voluntad de cambio. Alguien dirá que eso ya se hace, que ésa es la labor de los partidos y grupos políticos; la verdad es que no ocurre de esta manera. Buena parte de los dirigentes han abandonado las masas y se han ido a los estudios -cada vez más escasos- de la televisión. Para organizar desde abajo, para organizar la calle, hay que tener objetivos muy claros, incluso si el objetivo inmediato es electoral.

Lo que parece inexorable es que sin “calle”, grandes o pequeñas manifestaciones, apoyo a las demandas de los trabajadores y ciudadanos en general, organización desde abajo, no se conseguirá que la mayoría electoral existente desde hace varias elecciones -aunque los próceres se empeñen en negarlo- se convierta en la mayoría política. Nadie le pide al Gobierno que deje ganar a la oposición, lo que las fuerzas democráticas tienen que lograr a juro es que la posibilidad -léase bien, la posibilidad- del reemplazo electoral del régimen actual, exista.

Lo único que crea condiciones para una salida de fuerza en una sociedad es que la perspectiva del relevo democrático y pacífico se anule. No se trata de que el Gobierno deje ganar a los demócratas sino que sea verosímil la factibilidad institucional de que triunfen.

Fuente: Tiempo de Palabra