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Jueces en paises del Socialismo del siglo XXI son instrumentos de represión por Carlos Sánchez Berzaín

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La existencia de perseguidos, presos y exiliados políticos es una de las notas características de los países del socialismo del siglo XXI. Reiteramos que el exilio generado por la dictadura castrista en Cuba se cuenta por millones, el exilio de la dictadura chavista en Venezuela se cuenta por miles, el exilio de la dictadura cocalera de Evo Morales se cuenta por cientos, el de Rafael Correa en Ecuador por decenas. Parece que cuanto más tiempo retienen el poder, más exiliados producen.

De acuerdo a información del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) al 30 de enero de 2013 existían registrados 774 exiliados bolivianos y con la llegada del senador Roger Pinto a Brasil por persecución política, Evo tiene en su haber por lo menos 775 exiliados, sin contar los que no se han registrado y los que tienen pendientes sus solicitudes de asilo, con los que la cifra puede ser superior a 1.000. Esto ubica a Morales en el tercer lugar de los gobernantes de la región que destierran a sus nacionales, después de Cuba y Venezuela.

Lo típico del exilio del socialismo del siglo XXI es que está ejecutado por la persecución judicial. Todos los exiliados bolivianos por ejemplo, están acusados por Evo Morales en persona o por miembros de su Gobierno de haber cometido delitos de tipificación terrible e infamante, pues lo primero que buscan es liquidar el prestigio y la imagen pública del perseguido. Es usual que el Gobierno acuse a su víctima de los delitos que el propio presidente o miembros de su grupo político han cometido. Hay que insistir en que el mundo observe que los jueces en los países del socialismo del siglo XXI son los instrumentos de la represión, son una nueva forma de policía política y la más grave forma de corrupción.

El caso del senador boliviano Roger Pinto -hoy exiliado en Brasil y acusado de 20 delitos por el Gobierno de Morales- resulta ilustrativo. Este legislador opositor investigaba vinculaciones del Gobierno con el narcotráfico y casos de corrupción, lo que generó la reacción oficialista que poniendo en marcha su sistema de fiscales y jueces lo persiguió y pretendió encarcelarlo hasta forzarlo a refugiarse en la embajada de Brasil en La Paz. El Gobierno brasilero le concedió asilo político y solicitó al Gobierno de Morales el salvoconducto para que el asilado pueda dejar la legación diplomática y viajar al Brasil; el Gobierno boliviano negó tal autorización en reiteradas oportunidades y así pasó más de un año hasta que hace pocos días el senador Pinto “apareció” en Brasil, desatando una controlada protesta Morales y su gente que usando las relaciones de todo el grupo del socialismo del siglo XXI, especialmente las de Cuba y Venezuela, parecen haber logrado que la presidenta de Brasil remueva a su Ministro de Relaciones Exteriores y silenciar al senador exiliado.

Hay muchas preguntas que se hace la opinión pública: ¿por qué el Gobierno de Morales que no otorgó el salvoconducto, permitió la salida del senador para luego calificarla como fuga?, ¿cómo pueden vehículos oficiales del Gobierno de Brasil -aparentemente con efectivos armados- desplazarse por territorio boliviano por aproximadamente 21 horas sin ningún obstáculo?, ¿por qué la inteligencia cubana que controla los servicios en Bolivia permitió la operación o fracasó en este caso?, ¿será como se ha denunciado un acuerdo para saldar este asunto de manera no oficial? ¿por qué la renuncia del canciller brasilero si había tal acuerdo?, ¿será verdad que el canciller renunciante era el último leal del expresidente Lula en el actual gabinete?, ¿cómo se explica el suave reclamo del Gobierno de Morales y la dura reacción de la presidente de Brasil?, ¿por qué el senador Pinto tiene ahora que guardar silencio, dejó de asistir al Senado de Brasil y no puede hacer públicos los asuntos que investigaba?

El tema de fondo es que un senador, por ejercer sus funciones de fiscalización, es judicialmente perseguido y públicamente acusado por Evo Morales, hasta forzarlo al exilio, donde el perseguido parece condenado al silencio; y más grave aún, queda demostrado por éste y anteriores casos, que simplemente no hay oposición posible en Bolivia.

Hace un año -en septiembre de 2012- la Iglesia Católica de Bolivia por medio de la Conferencia Episcopal Boliviana pidió al Gobierno “amnistía para presos y exiliados políticos” como un gesto de “reconciliación”, calificando de “aberrante usar la justicia para perseguir a los disconformes con el proyecto político” de Evo Morales. La Iglesia no había hecho un pedido igual desde el 17 de noviembre de 1977 durante la dictadura militar.

 

Fuente: Impacto CNA

El autor es abogado y politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

El futuro nos pertenece por Henrique Capriles Radonski @hcapriles

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No me cansaré de decirlo, porque es una verdad en la que creo sin lugar a dudas: el poder lo tiene el pueblo, no el gobierno. Ni este gobierno ni ningún otro. Pero en la cúpula del partido al cual pertenecen los enchufados se han creído el cuento. Por eso cada vez pierden más y más pueblo, más y más adeptos, más y más votos. Cada vez son menos los que creen en esta farsa que una manada de corruptos e incapaces ha montado en Miraflores.

Las comunidades necesitan ser escuchadas. No se trata de aparecer sólo cuando hay elecciones. No se trata de tapar la realidad a punta de billete y afiches. Ni de desaparecer de los medios de comunicación a cualquiera que se atreva a criticar las decisiones erradas, que en el caso de este gobierno lo son casi todas. Se han dedicado a complacerse a sí mismos y se han creído ese embuste que no hace sino desangrara a las familias que más necesitan.

El gobierno nacional gasta miles de millones en publicidad, en propaganda, en mentiras de papel. Su única intención es intentar convencer a los demás de que no pasa nada, de que todo está bien, de que no hay crisis. Lo hacen para evadir su responsabilidad. Lo hacen porque no saben gobernar. Lo hacen porque son unos cobardes incapaces de reconoces que se han equivocado, así el pueblo esté sufriendo como nunca las consecuencias de sus caprichos.

Y mientras gastan el dinero en papel y pintura, en afiches caros con sonrisas falsas, en publicidad costosa que disfraza suCapriles fracaso, los hospitales se vienen abajo, siguen matando a nuestra gente en las calles, las cárceles son lugares donde el crimen se sigue moviendo a sus anchas y la educación pública padece el destrozo de su infraestructura como los docentes padecen sus sueldos de hambre a los que los somete el Estado.

Toda la plata que no se están robando los enchufados, la están usando para financiar sus mentiras.

Los venezolanos que más necesitan deben estar siempre de primeros en las prioridades. Pero quienes ocupan Miraflores están más pendientes de justificar su politiquería a punta de ideología y habladera de paja. Han metido al pueblo venezolano en una crisis económica, en una cris de salud, en una crisis política, en una crisis social y hasta en una crisis alimentaria, pero se lavan las manos con dos o tres frases hechas y buscando culpables y fantasmas. Y van más allá: son capaces de inventarse las más inverosímiles teorías de conspiración y magnicidios, sin darse cuenta que con cada acción confiesan su absoluta incapacidad para gobernar. O se inventan una guerra económica, cuando la única guerra que hay es la de las equivocaciones de Miraflores contra la posibilidad de progresar. Y en esa guerra quien pierde siempre es el pueblo, porque los enchufados siguen robando y lavando la plata que debería estarse invirtiendo en la calidad de vida de las familias venezolanos.

La Patria con la que tanto se llenan la boca está secuestrada por su partido y un grupito de sinvergüenzas. Tienen que gobernar, pero no se atreven. Nicolás y su combo saben que estamos en una situación crítica de la que no se sale sin tomar decisiones que los dejarán en evidencia. Y saben que las elecciones del 8-D se les convirtieron en un plebiscito y ellos, con tal de mantenerse enchufados en el poder, son capaces de hipotecar el país entero para no salir de sus puestos. No les importa el país, sino sus negocios.

Sin embargo, a mí me consta que Venezuela es mucho más que esa corruptela. Me enorgullece liderar un proyecto de país que está lleno de talento honesto y gente que no se rinde. Porque aquí el que se rinde pierde. Yo sé que llegará el día en que ninguna familia viva en una vivienda de cartón, cuando las familias puedan ahorrar, cuando los jóvenes puedan proyectar su futuro, cuando los sueldos alcancen, cuando una pareja de muchachos no tengan miedo de querer formar un hogar aquí en su país, que los venezolanos se sientan seguros y acompañados por sus gobernantes. Sé que ese día llegará, porque tanto yo como un enorme grupo de personas está trabajando para que eso se vuelva una realidad, porque sabemos que es posible.

Y para eso no se necesitan fanatismos, ni lealtades ni conchupancia con nadie. Lo que se necesita es el talento, la capacidad y la voluntad para hacer de ese futuro un presente para todos, sin discriminar a nadie. Venezuela tiene los recursos para conseguirlo y conseguirlo rápido. Lo hemos demostrado quienes estamos en puestos donde el gobierno nacional ha asfixiado los recursos y, aun así, gobernamos bien y para todos por igual.

Si no tuviéramos inflación podríamos hacer mucho más. Si el partido de gobierno no insistiera en esa equivocación que es la centralización, podríamos hacer mucho más. Pero somos ejemplo de buen gobierno porque, aunque los recursos son escasos, tenemos voluntad y talento de sobra.

Malo es cuando hay recursos pero poca voluntad. Y si quieren ejemplo, miren a los irresponsables de Miraflores, que permitieron que Venezuela perdiera la oportunidad de crecer y progresar en estos años en los cuales han ingresado al país cantidades récord de dinero, pero acompañadas de la impunidad y la corrupción de la cual se han convertido en cómplices y beneficiarios todos los enchufados.

El poder lo tiene el pueblo. Y en Miraflores ya advierten lo que les viene encima con los resultados de las elecciones municipales. El futuro es indetenible. ¡Y el futuro le pertenece a los venezolanos de bien!

Que Dios bendiga a Venezuela. ¡Sigamos adelante y sin miedo!

Las primeras imágenes del reloj inteligente de Samsung ¿Feo, bonito, útil?

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Quedan apenas tres días para el evento donde Samsung presentará su primer reloj inteligente, el Galaxy Gear, según confirmó la misma empresa durante la semana pasada. Y aunque la existencia del reloj ya es algo de lo que no hay dudas, hasta ahora no había imágenes del equipo.

Por eso, la publicación hecha por el portal VentureBeat capturó el interés de la industria. El sitio asegura haber visto en persona el nuevo equipo y publicó fotos que corresponden a un video promocional del dispositivo.

Según describe VentureBeat, el Galaxy Gear tendrá una pantalla de cerca de 3 pulgadas que, aunque tiene un formato cuadrado, será acompañada por pequeños bloques plásticos arriba y abajo, dándole un look rectangular. El reloj contará con conexión Bluetooth para comunicarse con el teléfono y WiFi para conectarse a internet de manera independiente.

El Gear contará con varias aplicaciones Android, tanto de redes sociales como de seguimiento de salud y fitness. El reloj contará con un monitor cardiaco y también podra contar pasos y medir distancias, volviéndose una posible herramienta para fanáticos del deporte.

Otros detalles del equipo son que incluirá unos pequeños parlantes y una cámara de cuatro megapixeles en la correa. Con esa cámara el usuario podrá sacar fotos de sus comidas y almacenarlas para estudiar sus hábitos alimenticios.

Finalmente, contará con una autonomía de 10 horas de batería, bastante baja si se compara con algunos teléfonos que ya están asegurando 24 horas de batería.

Durante la semana, una ejecutiva de Samsung confirmó la existencia del equipo aunque indicó que no es un producto pensado para lanzamiento masivo: es la primera entrada de la compañía en un mercado nuevo, por lo que su adopción masiva no es algo que Samsung esté considerando.

 

ACTUALIZACIÓN: Samsung ha dicho que las imágenes filtradas son de un prototipo y se espera que el producto final cuente con un mejor acabado y diseño. Muchos desarrolladores han salido a decir que estaban trabajando con el reloj fotografiado y que siempre fue identificado como un prototipo.

 

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¡Al borde del abismo!

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Encontrarse con la realidad sin ser apartado por la propaganda, por el surrealismo mágico de las agendas fabricadas con fines distractivos, a veces alucinantes, constituye un reto para el venezolano de a pie en estos aciagos momentos.

Nuestro signo monetario, más golpeado que nunca, se diluye en el pandemonium de un control de cambio ineficiente y corrupto, que antepone alcabalas reales y ficticias para permitir, dentro de la prohibición, que un mercado paralelo, negro pero necesario y urgente para algunos sectores, comercialice la divisa imperial a un 650% de su valor “oficial”.

Por supuesto, en el dilema de quién vino primero, el huevo o la gallina, he preferido comenzar por el sainete cambiario, porque la conjugación casi perfecta de este bodrio cleptocrático con el no menos ineficiente Control de Precios, mantiene al aparato productivo nacional en estado de emergencia, eso sin tomar en cuenta el temor natural del empresario por el déficit de garantías legales y procedimentales con las que cuenta quien arriesga para que todos comamos.

Inflación galopante con control de precios y devaluación meteórica con control de divisas revela en la escasez y carestía la ineptitud de los trasnochados arquitectos de esta crisis que es “adornada” con la guinda del retraso en los puertos marítimos y aéreos, únicas parcelas fértiles de donde el gobierno obtiene más del 75% de lo que consumimos los venezolanos hoy en día.

Y es que la crisis que va por dentro, cual procesión silente pero creciente, es la económica, la que ya ha erosionado el barniz ideológico de un régimen populista y donde el apoyo que consiguen los gobierneros se escurre en la sangre, sudor y lágrimas de quienes cambiaron el vivir con necesidad por la necesidad de sobrevivir.

No hace falta ser un sociólogo con doctorado para entender que la crisis económica golpea las estructuras de empleo y colapsa los esquemas convencionales del modus vivendi del venezolano, trayendo consigo las endemias sociales más comunes de los países con miseria, la droga, el crimen y el desespero por hacerse del dinero fácil.

Con esta combinación de factores, la crisis comienza a ser una crisis social, orgánica y en franco proceso de metástasis, origen de procesos naturales de naturaleza entrópica, caldo de cultivo para el caos que reordena, según algunas teorías, el sistema. ¡Esto no puede ser posible en un país que se sienta en un pozo petrolero con el precio del barril en 105$!

Pero es que nuestra agenda hoy es condimentada con el desenlace a 100 días de un proceso electoral, amañado a priori, que se anuncia con la furia de un carnaval carioca a unos electores que todavía no saben lo que sucedió en el último sainete del 14Abr. Esta fiesta, auspiciada por el oficialismo, pero con vistosas carrozas de una oposición que tapa su complicidad con el pretexto de “no dejar los espacios” pretende que en medio del cuadro descrito nos abstraigamos y construyamos, de la nada, la esperanza del cambio en liderazgos subalternos de estructuras amenazadas de desaparecer de la “geografía del poder” por la arremetida “comunera”.

Un presidente que, con intención o sin ella, hace que todos comentemos sus ya innumerables frases, que dejan como un púber a quien satanizaron como el “filósofo maracucho”. Un gobierno que se apoya en sus poderes públicos para perseguir y condenar a quienes disienten y que desde cualquier instancia generan la polémica necesaria para destruir la esencia de la democracia: el pluralismo. Y el infaltable ingrediente del magnicidio, que sin haber sucedido es denunciado como si fuese un hecho y que en 64 oportunidades en los últimos 14 años ha decorado las primeras páginas de nuestros diarios y noticieros.

Ahora es Siria, nación castigada con más de 100.000 muertes por una represión irracional, pero que llama nuestra solidaridad automática con el flamante receptor de dos réplicas de la espada del Libertador. Si los Estados Unidos interviene, entonces el discurso nacionalista efervescente de los patrioteros locales apunta como “manager de tribuna” al “apoyo irrestricto” al tirano, recordando viejas películas antiyankis del baúl de los recuerdos. Claro que nos debe doler Siria, sobre todo con la gran cantidad de venezolanos que provienen de esa hermosa nación, pero en Venezuela ha muerto una cantidad mayor de ciudadanos en los últimos 14 años en manos del hampa, flagelo incontrolable que diezma nuestra juventud, que castiga sin misericordia a nuestras familias y que es enfrentada con espasmódicos operativos efectistas que no atacan las causas y que no logran desdibujar las dolorosas consecuencias.

Guyana, otro trapo rojo. Desde hace muchos años esa zona está en reclamación solo en los mapas escolares. Los guyaneses han dispuesto de ese territorio y de sus recursos ante la mirada complaciente de los gobierneros y pretores que ven lejana la disputa enérgica por nuestro territorio. A quién van a engañar con un discurso nacionalista que genere esperanzas en recuperar esa inmensa porción de nuestro territorio entregado bajo la mesa y sin recibir nada a cambio? Esto sonará unos días y luego volverá al mapa escolar de donde pareciera que nunca salió para nada. Solo para ser otro tema que sortee la crisis interna de un país que se desvanece ante la inoperancia cleptocrática de un gobierno sin legitimidad de origen ni de desempeño.

Entonces, ¿realmente dónde estamos? Estamos frente al abismo de una crisis económica que no puede desmontarse discursivamente y que no será “refrescada” por un conflicto en el Medio Oriente que aumente el precio de nuestro único producto de exportación segura. El tiempo, inexorable e inflexible, no detendrá su marcha en el ciclo de vida de un sistema político decadente e injusto, donde todos los venezolanos, incluyendo sus partidarios, observamos la impunidad que rodea a quienes oprobiosamente exhiben las riquezas mal habidas de una gestión personalista, donde la única ideología que subsiste es la práctica salvaje del esquema que justificó su llegada al poder.

Venezuela necesita una causa, una razón para unirnos todos en torno a ella, una motivación colectiva. La idea del cambio ya está generalizada. Solo nos queda el acuerdo de la forma más idónea para lograrlo…

Amanecerá y veremos…

@greyesg