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Francisco: “¡Nunca más la guerra!” por Giacomo Galeazzi

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Fuente: Vatican Insider

“¡Nunca más la guerra!”, tronó Francisco y la multitud en la plaza San Pedro acogió su grito de paz como una liberación. Todos pensaron en Siria. “El uso de la violencia nunca lleva a la paz: la guerra llama a la guerra, la violencia llama a la violencia”, subrayó el Papa durante el Ángelus, en el que invitó a las partes en conflicto que vive Siria a “no encerrarse en los propios intereses”, sino a “emprender con valentía y decisión la vía del encuentro y de la negociación, superando la contraposición ciega”. Es “con particular firmeza que condeno el uso de las armas químicas: “Todavía tengo, tristes, en la mente y en el corazón las terribles imágenes de los días pasados”, afirmo Bergoglio: “Hay un juicio de Dios y de la historia a nuestras acciones, al cual no se puede huir”.

Un fuerte llamado a la paz en Siria y en el Medio Oriente. “Vivo con particular sufrimiento y preocupación las muchas situaciones de conflicto que hay en nuestra tierra -explicó Francisco. Pero en estos días, mi corazón está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria y angustiado por el dramático desarrollo que se perfila. Dirijo un fuerte llamado por la paz. ¡Cuánto sufrimiento, cuánta devastación, cuánto dolor ha acarreado y provoca el uso de las armas en ese devastado país!”.

Por ello, el Pontífice invitó a “unirse, de la manera que consideren más oportuna los hermanos cristianos no católicos y los que pertenecen a las demás religiones”, pues, anunció, “He decidido convocar para toda la Iglesia el próximo 7 de septiembre, víspera de la Natividad de María, Reina de la Paz, una jornada de ayuno y de oración por la paz en Siria, en Oriente Medio y en el mundo entero”. De las 19 a las 24 horas del próximo sábado, el Papa invitó a quien quiera unirse en oración (con espíritu de penitencia) e invocar “de Dios este gran don para la amada nación siria”. Porque “la humanidad necesita ver gestos de paz”.

En San Pedro, pues, se renueva el vínculo entre el “párroco del mundo” y sus fieles, que cada domingo acuden a escuchar el Ángelus. En la plaza llena de fieles desde las primeras horas de la mañana, se alternan explosiones de alegría colectiva y momentos de silencio y oración. Un diálogo franco, fuera de cualquier protocolo: se respira una sintonía especial entre el Papa del “fin del mundo” y la multitud que se reconoce en su lenguaje directo y profundo. “Cada palabra de Francisco llega al corazón de las personas -comentó a pocos metros del Portón de Bronce Alessio Angelini, de 36 años y que llegó el viernes a Roma en un peregrinaje con su gruò parroquial. Esperemos que los potentes de la tierra escuchen su llamado a la paz. También en la elección de sus colaboradores, el Pontífice sigue un criterio de renovación y de servicio a la fe, que está trayendo un aire nuevo al Vaticano. Estoy muy contento del nombramiento como Secretario de Estado de un sacerdote humilde como Parolin, definido por su párroco en Véneto como ‘un hijo del pueblo’. Francisco no nos desilusiona nunca”.

Francisco pide que “todas las Iglesias locales organicen un acto litúrgico según esta intención y también la invitación para unirse a esta iniciativa, de la forma que consideren más oportuna los hermanos de las demás religiones y los no creyentes”. Al final del Ángelus, el Papa pidió a María ayuda “para responder a la violencia, al conflicto y a la guerra, Usted es Madre, ayúdenos a encontrar la paz”. Es el grito que dice con fuerza: “Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz; queremos que en nuestra sociedad destrizada por divisiones y por conflictos, explote la paz”.

Un matrimonio hecho en el infierno por Fausto Masó

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Nicolás Maduro ha sido el relacionista público de Primero Justicia, lo ha vuelto el partido de la oposición por excelencia, ha creído que es una genialidad definir a la “derecha amarilla” como el gran enemigo. Centrar los ataques contra PJ ha sido un maquiavelismo infantilísimo, eso de suponer que presentarle al país el dilema entre la izquierda, ¿el PSUV?, y la derecha acabaría con la oposición. Esta estrategia la aplaude el grupillo de chavistas radicales.

Venezuela no anda preocupada por escoger entre Marx y Adam Smith.

Miembros de la MUD que revientan de celos hablan de un matrimonio hecho en el infierno entre PJ y el PSUV, quieren que Maduro insulte a los adecos, los copeyanos, Proyecto Venezuela, o Un Nuevo Tiempo, que les diga fascistas, ratas, canallas. ¡Los han excluido del debate!, susurran. No dan el paso lógico para volverse relevantes, unirse. Si UNT, si Alianza Bravo Pueblo y Acción Democrática se convirtieran en un partido serían una opción política.

Pero no se engañen los de PJ, no todo es un lecho de rosas: Miraflores quiere dejarlos sin sus principales operadores políticos, financistas, organizadores, obligar a salir del país a su tropa de combate, o terminar presos.

El reciente teatral afán moralista de Maduro busca colocar un dique para limitar la corrupción interna, impedir que devore al chavismo, quiere depurar sus propias filas con un doble propósito: arrinconar a sus adversarios internos y ponerle un límite a un desmadre demasiado peligroso en el Gobierno.

Todo esto se une a una ofensiva para lograr la famosa hegemonía mediática. Hoy sin Globovisión, la quiebra por falta de papel de la prensa del interior, se cierra el cerco de hierro, desaparece la oposición mediática, la que solo exigía de los políticos lograr ser invitados a programas de opinión y aparecer en cámara limpiecitos afeitaditos y peinados, un estilo que lograba mantener al país en una crisis histérica y generaba líderes de cartón. A la oposición la están obligando a salir a la calle en estos meses de calor y de lluvia.

No nos extrañemos que entre los planes oficiales acaricien abandonar esa obsesión de Chávez por celebrar elecciones, ya no se cumplen los lapsos que marca la ley para convocarlas. De aquí a reemplazarlas por consultas a las comunas no hay mucho trecho.

En estas elecciones el PSUV repetirá el mensaje de que a un alcalde de oposición le impedirán, por ejemplo, recoger la basura como ya ocurre en Petare; que votar por la MUD garantiza que al alcalde le quitarán recursos, funciones, le impedirán trabajar, aplicar medidas a favor del ciudadano. Es un argumento poderoso aunque claramente sea abusivo. Esto unido a la indolencia de los electores, de la campaña a favor de la abstención propicia una derrota. Hoy todo favorece a la oposición porque las circunstancias empeorarán semana tras semana, pero contra la tontería nada se puede, como la de los que se esfuerzan por minimizar la trascendencia al 8D.

La prensa extranjera habla de un cambio en la política petrolera venezolana, la única forma para Maduro de conseguir recursos para mantener el pie este socialismo petrolero. Pero no es fácil, no es nada fácil hacer lo sensato incluso en el momento en que está en juego el pellejo político. La ideología les pesa como el famoso collar de bolas criollas mientras el país se desbarata a una velocidad sideral. El último en irse no podrá ni apagar la luz.

El mito de las ocho horas de sueño por Xaime Méndez Baudot

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Fuente: El mundo de España

Dormir poco tiempo no es malo ‘per se’, depende de las necesidades individuales

Un 30% de la población sufre trastornos del sueño y el porcentaje aumenta

Los expertos recomiendan practicar la siesta. Es reparadora de la fatiga del día

Cada persona es un mundo. Una frase que se oye cada día, cada hora y para todo aunque se aceptan axiomas comunes a todos los mortales. Ahora, nos descubren que también cada uno es un mundo en la cama. A la hora de dormir, se entiende.

Gualberto Buela, presidente de la Asociación Española de Psicología Conductual (AEPC) y catedrático de Psicología de la Universidad de Granada, dirige estos días en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo un curso sobre los trastornos del sueño y la ansiedad. Su primera parada es romper un “tópico bastante extendido e incorrecto”, como lo define: el de dormir ocho horas diarias.

“Es una media, lo que indica que las necesidades de las personas son distintas. Hay algunas que con cinco o incluso cuatro horas y media de sueño les vale y no tienen somnolencia durante el día”, ha afirmado Buela. Es decir, que dormir poco tiempo no es malo ‘per se’, sino que lo es o no en función de lo que cada individuo necesita.

Que aproximadamente un 30% de la población sufra trastornos del sueño, y el hecho de que haya aumentado el porcentaje en los últimos tiempos, guarda relación, también, con los estilos de vida. “Este índice es mayor en la población urbana que en la que vive en contacto con la naturaleza”, ha destacado el presidente de AEPC.

Durante los cursos también se están tratando patologías como la apnea del sueño. Para el director del curso, el caracter crónico de esta enfermedad (“a quien se le diagnostica apnea es para toda la vida”, ha precisado) hace difícil su tratamiento, pero sí ha incidido en ciertos aspectos que mejoran la vida del paciente y en el que colaboran psicólogos con médicos. “Si las personas no fuman, controlan el consumo de alcohol, comen menos grasas y azúcares y hacen ejercicio fisico, la apnea se reduce”, ha asegurado Buela. Además, ha valorado positivamente un programa que llevan a cabo, en el que han conseguido que personas que sufren de este mal no sólo reduzcan el número de paradas cardiorespiratorias durante el sueño, sino también el tiempo de estas paradas.

Pasos para dormir bien

El catedrático ha destacado que las personas que no saben -por suerte- lo que significan estos trastornos “cuiden su sueño para no perderlo”. En este sentido, ha mencionado algunas recomendaciones prácticas entre la que sobresale el hecho de “invertir en un buen colchón” porque, como ha remarcado, “dormir es la conducta que más practicamos los humanos”.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que los ciclos del sueño duran “alrededor de 90 minutos“. Por ello, es aconsejable dormir en múltiplos de esta cifra: tres horas, cuatro y media, seis, etcétera porque “nos levantamos mejor si se cumple el ciclo completo que si lo interrumpimos”, ha precisado Gualberto Buela. Tener unos hábitos regulares para acostarse y levantarse es otra recomendación, siempre “sin llegar a la obsesión de una hora fija, pero sí una horquilla”. Es importante, además, “no estar en la cama más de las horas que necesitemos”; es decir, si con seis horas estás ‘reparado’, no estar por obligación ocho.

Una de las recomendaciones más peculiares la enuncia con cierto humor:“Debería estar prohibido tener televisión en el dormitorio“, ha afirmado para destacar que no se debe tener una actividad que ‘despierte’ al organismo como, ejemplificó, “ver un partido de fútbol donde se está implicado emocionalmente en la cama es malo. Si quieres escucharlo, hazlo en el salón”, sentencia como si fuese una obviedad de la que nadie se había percatado hasta ahora.

Otro de los factores importantes para conciliar bien el sueño es lo que él denomina “separar los problemas de día de los de noche”. Para el psicólogo, “en el momento en el que se entra en la habitación y se apaga la luz se deben acabar los problemas del día o, lo que es lo mismo, no ‘rumiar’ nuestras cosas en la cama”.

Algo difícil de lograr porque, como él mismo reconoce, “casi todos los trastornos como depresión o angustia llevan consigo trastornos del sueño”.

La siesta española

Eso sí, ha roto una lanza en favor de uno de nuestros productos más exportados y que, por desgracia, no nos reporta beneficio alguno por patente: la siesta. “La siesta está de moda, hasta en países como Suiza hay empresas que ya disponen de salas para que sus ejecutivas duerman 20 minutos, 30 máximo”. Para él, la siesta tiene dos ventajas. La primera, que “es reparadora de la fatiga del día” y la segunda, el hecho de que “ayuda a sincronizar el ritmo circadiano”.

Buela ha recordado cuando la siesta era utilizada (“sobre todo por los anglosajones”, apunta) para criticar nuestra forma de vida y afirmar que se trabaja poco en España. Ante esto, ha recordado un estudio de la Universidad de Yale que “encontró que es más frecuente en la mayoría de las culturas dormir la siesta que no dormirla”.

En esta ‘desconexión’ poscomida sí se cumple un tópico: la siesta ha de ser de media hora “como máximo”. Esto es así porque si se supera este tiempo “se reduce la presión para el sueño nocturno”.

Morfeo, dios de los sueños, atiende a lo tópicos -verdaderos o no- y ‘recetas’ del Palacio de la Magdalena. A usted, más terrenal, le deseamos felices sueños.

Humillados y ofendidos por Piedad Bonnett

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"No more FARC": Colombian protesters fill the streets of Cali.

El premio Nobel de Paz Óscar Aras dijo en Bucaramanga que “50 años de un conflicto interno no tiene sentido”. Sí, no tiene sentido.

Pero no porque “ya nos ha aburrido”, como afirmó, sonando un poco cínico (ningún conflicto que produzca muertes puede “aburrirnos”), sino porque una confrontación armada tan prolongada ya no llama ni la atención ni la solidaridad de la comunidad internacional —eso fue lo que en verdad quiso decir—. Y, sobre todo, porque va creando una coraza en el pueblo que la vive. Porque lo deshumaniza. Y si no, pensemos en los 14 soldados que murieron recientemente en un enfrentamiento con las Farc: no parecieron conmover a nadie. Son, para casi todos, unas víctimas más de la guerra. Sí, de la guerra, porque ese es el verdadero y último nombre de nuestro conflicto. Nos estremecemos de horror al ver los cadáveres de niños en Siria, pero se nos olvida que, a pesar de las diferencias, también la nuestra es una guerra en la que perdemos a cientos de niños y jóvenes, tan valiosos y tan rotos en su futuro como los de ese país.

García Márquez escribió que es más fácil empezar una guerra que terminarla. Pero todas las guerras, por largas que sean, tienen un fin. Lo que quisiéramos los colombianos es que la nuestra lo tuviera pronto, pero sobre todo, que ese fin fuera definitivo. Y para que así sea, más allá de cualquier pacto, lo que hay que anular son las causas que la desataron. Pero mientras los distintos “actores del conflicto” conversan en La Habana, las protestas en el Catatumbo, el paro agropecuario y las nutridas movilizaciones populares de esta semana vienen a recordarnos, precisamente, que las causas de esta guerra siguen idénticas después de 50 años de desangramiento: la inequitativa distribución de la tierra, el eterno abandono por parte del Estado de las regiones más apartadas, la falta de incentivos al pequeño agricultor mientras se premia con subsidios a los grandes terratenientes, el recurrente incumplimiento de las promesas gubernamentales y todo, todo lo que sería una larga enumeración de negligencia, insensibilidad y desdén. Las mismas que, escandalizados, vimos en Juan Manuel Santos cuando menospreció la magnitud del descontento popular, basado en la idea de que a un montón de humildes campesinos era posible conjurarlo o envolatarlo de cualquier manera; y también en los miembros del Esmad, porque tampoco para ellos, aunque salidos del pueblo, los labriegos merecen ningún respeto.

Jamás hay que menospreciar a una comunidad que responde enfurecida a medidas que la empobrecen y la vapulean. Y si no, pensemos en la rebelión de los comuneros, que se levantaron ensoberbecidos por los descarados impuestos y por el mal trato recibido de los recaudadores. Claro que hay vándalos. Claro que el paro puede haber sido objeto de manipulaciones. Pero nadie puede ignorar que lo que lo ha hecho estallar es la furia de los humillados y ofendidos. Y que esa llama de indignación puede convertirse, en cualquier momento, en un violento y destructor incendio que sabrán aprovechar las fuerzas más retardatarias en contra de la paz.

Fuente: El Espectador

 

La “sin rostro” por Gonzalo Himiob Santomé

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No es esta una entrega que tenga que ver con algún ficticio culebrón que le dé título. Atañe, eso sí, a parte de la novela surrealista del país en el que estamos viviendo y que tanto nos afecta hasta en las más íntimas esferas. Ya adelanté en una entrega previa que la cruzada “contra la corrupción” de Maduro no sólo encubre objetivos que poco o nada tienen que ver con el adecentamiento de la función pública, sino además que serían muchas las sorpresas que en este esquema de “todo vale” (menos lo que digan las leyes y la Constitución) irían surgiendo.

Ya nos dijo Maduro que quiere una habilitante que le permita, de manera excepcional, legislar sobre la materia penal, lo cual está prohibido por nuestra Carta Magna, que le limita no sólo los casos en los que puede requerir una Ley Habilitante, sino además las materias sobre las que puede ésta versar; pero ahora nos regala otra ingrata sorpresa: Su reciente propuesta de incorporar a nuestra ya muy politizada, intolerante y paupérrima administración de justicia, la figura de los “jueces sin rostro”, supuestamente para acabar con la impunidad y para proteger a los jueces de las repercusiones que pudieran derivar del desempeño de sus funciones en la lucha contra la delincuencia.

Empecemos por aclarar qué es esto de una “justicia sin rostro”. Si tomamos en cuenta modelos similares que se han ensayado en otros países, como por ejemplo en Colombia, se trataría de jueces “excepcionales”, cuya identidad no conocerían las partes en los procesos, con miras a protegerlos de intimidaciones, atentados o de cualquier consecuencia negativa que pudiera acarrearles administrar justicia en ciertos casos (narcotráfico, delincuencia organizada, terrorismo, etc.) también, todos estos, de naturaleza excepcional y muy grave.

Con respecto a esto cabe apuntar varias cosas. La primera tiene que ver con los contextos históricos, políticos y sociales en los que este tipo de sugerencias han, para males mayores, prosperado. Pedir en Venezuela “jueces sin rostro” equivale a decir que nuestra realidad es igual o está en las mismas condiciones en las que estaba, por sólo mencionar el caso ya comentado, Colombia desde el surgimiento de la narcoguerrilla y del paramilitarismo, e incluso antes, lo cual no es cierto. Es verdad que la inseguridad en nuestra nación está desbocada, pero no es generando modelos penales pretorianos y “del enemigo”, no sujetos a las debidas garantías y al respeto más elemental a los DDHH, que vamos a combatirla eficazmente.

En Colombia, por ejemplo, el asesinato de jueces, fiscales, políticos, periodistas y activistas de DDHH era, desde antes incluso de su recrudecimiento en la década de los ochenta, la regla. Nada más durante la campaña que se inició en 1989, fueron asesinados tres candidatos que aspiraban a la presidencia de esa nación: Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro y Luis Carlos Galán.

Antes de eso, en 1985, los guerrilleros del M-19 habían atacado la sede del Tribunal Supremo de Justicia colombiano, lo cual, sumado a una muy cuestionable acción del poder y de las fuerzas militares y de orden público, dejó un saldo de 55 muertos, entre ellos 11 notables magistrados, y al menos 10 desaparecidos. Eso por no hablar de la época previa de “La violencia” (1948-1958) que siguió al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948, y que encontró una de sus primeras expresiones urbanas en el tristemente célebre “Bogotazo”.

Así las cosas, ¿existe justificación político-criminal, o social, para una propuesta como la formulada por Maduro? ¿Estamos en Venezuela hoy como estaba Colombia en aquellas fechas? Evidentemente, la respuesta es negativa, salvo que se acepte (lo cual el gobierno no hace ni hará) que el país se le fue de las manos al poder, que la “autoridad” no es más que un parapeto mal montado en el que los gobernantes y su manifiesta debilidad se han visto obligados a negociar de “tú a tú” con pranes y criminales, que el plan “Patria Segura” ha sido un rotundo fracaso, que la crisis institucional que padecemos es real y que nuestros tribunales, la fiscalía y las fuerzas del orden público son totalmente incapaces para combatir la delincuencia salvo por la vía de la absoluta excepción y convirtiéndose, a su vez, en delincuentes.

Pero hay más. No sólo hay que revisar la historia y contrastar nuestra realidad con otras en las que propuestas como las de Maduro han prosperado, también hay que revisar si en efecto, a despecho de su carácter violatorio a los DDHH, una medida retrógrada como la creación de una “justicia sin rostro” ha resultado, a la larga, positiva o no. Decenas de autores y de estudiosos han denunciado que cuando medidas como las que acá se cuestionan han sido implementadas, el saldo siempre termina en rojo.

Sólo por mencionar un ejemplo, cito ahora las palabras de Mauricio Martínez, catedrático colombiano, con respecto a la “justicia sin rostro” como semillero de lo que fue la grave crisis de la justicia penal en Colombia: “La falta de publicidad e identidad de los funcionarios que dirigen este tipo de procesos, ha sido caldo de cultivo de todo tipo de arbitrariedades y de corrupción” (M. Martínez, 1999). O sea, se supone que Maduro quiere “jueces sin rostro” para entre otras cosas “luchar contra la corrupción”, pero obvia que son precisamente la corrupción y la arbitrariedad las que se ceban en medidas como la que irresponsablemente acaba de proponer.

Otra cosa, quizás la más contundente, que cabe destacar en relación a la “justicia sin rostro”, es que está expresamente prohibida en nuestra nación. Para implementarla, habría que reformar la Constitución. No sólo está proscrita en varios tratados internacionales, especialmente por lo dispuesto en el Art. 14 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos (vigente en Venezuela desde 1977) sino además lo está en nuestra misma Carta Magna.

La “Bolivariana” (convendría que Maduro la leyera antes de hablar de estas cosas) dispone textualmente, en el numeral 4º de su Art. 49 que: “Ninguna persona podrá ser sometida a juicio sin conocer la identidad de quien la juzga, ni podrá ser procesada por tribunales de excepción o por comisiones creadas para tal efecto”. En otras palabras, están definitivamente prohibidas no sólo la “justicia sin rostro”, sino las jurisdicciones excepcionales, de las que los “jueves sin rostro” serían parte como parte de la supuesta, mal avenida y mal manejada “lucha contra la corrupción”.

Lo que ocurre es que Maduro desea, en realidad, que la justicia no dé la cara. Sabe que desde antes, con Chávez, y ahora con él en el mandato, la justicia no sirve al pueblo y muchos jueces y fiscales se han convertido en simples armas de persecución contra quienes se les oponen, por lo que le conviene protegerlos con la clandestinidad para evitarles los justos reproches de la ciudadanía y para procurarles más impunidad ante sus abusos. Será entonces su propuesta “la sin rostro”, pero “justicia”, jamás.

@HimiobSantome

El Comercio: Voltaire comeback por Diego Pérez

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Cómo se extraña al viejo zorro del Voltaire (François-Marie Arouet, 1694-1778) en estos tiempos de intolerancia extrema, de hostilidad al razonamiento y de adicción a la propaganda. Cómo se debe estar meneando en su tumba (en pleno Panteón, claro) en estas épocas de fraccionamiento entre buenos y malos, de enemigos a aplastar y de amigotes incondicionales -que alzan la mano con una mezcla de ingenuidad y temor a la reprimenda palatina, que miran para el otro lado frente a la intransigencia- en esta era de estudiada crispación refrendada de vez en cuando por el voto popular. Cómo se añora al Voltaire de la pluma fina, al comentarista agudo, al defensor de causas justas, al penetrante autor del ‘Tratado sobre la tolerancia’ -en el fondo, al primer intelectual mediático, a una de las primeras celebridades literarias contemporáneas- entusiasta abogado de la libertad de pensar (irónicamente uno de los valores más atacados y tambaleantes en estos días). ¿No creen que “hoy por hoy” un espíritu crítico como Voltaire se ganaría, con poco pulso, los más variopintos y degradantes insultos: seudointelectual, comediante de pacotilla, intelectualoide aficionado, defensor del imperialismo y cuestiones de esa índole? Durante los pesados días de agachar la cabeza, de medir cada palabra para no incurrir en las zonas grises de la ley, de tallar cada frase para no llamar la atención (y la ira, claro) del poder, se echa de menos al diletante exquisito, al poeta y al dramaturgo, al polemista y al publicista, al enciclopedista, al argumentador iluminado, al aprendiz de científico, al filósofo provocador y alborotador, al prosista selecto, al duelista que tuvo que escapar a Inglaterra, según él en busca de libertades y de respeto para el intelectual y para el artista. Aunque Voltaire haya muerto hace algo más de doscientos años, las causas por las que luchó, los temas a los que les puso el pecho, siguen pendientes de aceptación y de aplicación sin condiciones: el tráfico irrestricto de ideas, la intangibilidad del intelecto, la independencia del ciudadano, la obligación de quien ostente el poder de rendir cuentas. Mientras vamos rumiando cómo complacer al poder -unos gracias a los subsidios, otros alimentando la economía del consumo, los más alabando las carreteras- se necesita la vivacidad de Voltaire, sus juicios penetrantes, su irreverencia frente a los fuertes, sus reflexiones sobre los supuestos placeres de gobernar, sus sagaces -apócrifas o no- frases sobre política (“Yo conozco al pueblo: cambia en un día. Derrocha pródigamente lo mismo su odio que su amor”. “Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado.” “La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del ser humano.”) El legado de Voltaire vive en el pensamiento crítico, en la reflexión desligada del poder político, opuesta a catecismos y a fórmulas de conveniencia.

Diario El Comercio

 

Revista Semana: La información está sitiada en Venezuela

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Fuente: Revista Semana

Los medios opositores se ven reprimidos por medio de multas, compras, cierres de programas y acusaciones penales.

“Nunca me falló la voz en 12 años y hoy estoy afónico”, dijo el 16 de agosto Leopoldo Castillo en su último programa Aló Ciudadano, del canal Globovisión, que surgió como contrapunto al Aló Presidente de Hugo Chávez.

Esa noche, los presentadores del noticiero del canal se negaron a salir al aire, y por eso la cadena emitió en su lugar el noticiero colombiano de RCN. Otros tres programas de opinión y contenido político han sido cancelados y reemplazados por magazines de deportes,  tecnología y uno que muestra la cara positiva de los sectores populares de Venezuela en las últimas dos semanas.
Una docena de empleados ha salido del canal desde que cambió de manos en marzo, algunos renunciaron y otros fueron despedidos por los nuevos dueños, Juan Domingo Cordero, Gustavo Perdomo y Raúl Gorrín, empresarios del sector de seguros con mayor cercanía al gobierno actual que los fundadores de la cadena, que tenían una postura abiertamente crítica del chavismo.
Aunque la nueva dirección dijo que buscaba un periodismo más equilibrado y que no haría mayores cambios, luego de que el presidente Nicolás Maduro se quejó públicamente de que él no veía ningún cambio en Globovisión, los periodistas de la cadena denunciaron medidas que apuntaban a controlar la información que pudiera perjudicar al gobierno, a pesar de que el rating bajó considerablemente.
La Presidencia, recién elegido Maduro, convocó además a  una reunión en Miraflores a los otros canales de televisión privados más vistos, para que se “alinearan”, aunque estas dos cadenas, dedicadas sobre todo al entretenimiento, cumplen un escaso papel informativo, a tal punto que los fines de semana ni siquiera emiten noticieros.
Esta línea en ambos canales cambió para evitar que les cancelen la licencia, como le ocurrió a Radio Caracas Televisión en 2007. Algunas compañías cableoperadoras están siendo presionadas para que saquen de sus parrillas canales como Cablenoticias o Globaltv, uno zuliano que estaba en conversaciones para emitir uno de los programas que sacaron de Globovisión, y que transmite semanalmente al líder opositor, Henrique Capriles.
El gobierno también está controlando y presionando más a los propios canales del Estado y a los privados, aunque sean chavistas. La cadena VTV sacó del aire a Alberto Nolia, un comentarista escandaloso, porque una noche decidió criticar el plan de seguridad del gobierno. A los pocos días, también recortó el tiempo de un programa de radio del politólogo chavista Nícmer Evans, por haber entrevistado a Nolia sobre su salida. Evans renunció a la radio, pero luego otros dos medios de carácter privado, decidieron, a su vez, quitarle su columna de opinión y un programa de televisión de análisis que conducía.
Mientras tanto, Maduro anunció un canal nuevo para las Fuerzas Armadas, y otro que ya existe será dedicado a las comunas socialistas. Como la programación chavista tiene tan poco rating, también convocó a los actores y artistas a trabajar en una especie de fondo especial para producir telenovelas acordes con el proceso revolucionario.
La prensa escrita no se escapa del cerco. Al director del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero, de tendencia opositora, le embargaron sus cuentas bancarias en un pleito antiguo con un exsocio, y al diario lo multaron ahora por haber publicado una foto de la morgue de un sector de Caracas en 2010, por considerarla “ofensiva”, en vez de informativa. Hay mucha zozobra también porque el empresario y banquero Víctor Vargas compró el diario nacional de mayor circulación, Últimas Noticias, a pesar de que en Venezuela está prohibido que los bancos compren medios. El traspaso está previsto para octubre.
El diario Sexto Poder también cerró y su exdirector, Leocenis García está preso y en huelga de hambre, mientras las autoridades lo investigan por supuestos delitos vinculados al narcotráfico. Aunque amplios sectores, tanto del oficialismo como de la oposición, critican las finanzas de García, varios diputados chavistas llevaron información a la Fiscalía sobre unas cuentas suyas en Suiza y de pagos a varias personas, entre ellos a sectores supuestamente vinculados a la extrema derecha colombiana. Luego se supo que García estaba negociando la compra de un canal.
Los medios regionales también tienen cada vez más problemas. La mayoría de los gobernadores es chavista y como paga la mayor parte de la pauta publicitaria, ha ido doblegando a los periódicos locales. Pero no es la única manera como los aprietan. El gobierno controla el acceso a divisas para importar papel, y esta semana el diario El Sol del municipio de Maturín dijo que dejaba de circular porque no tenía en qué imprimir.
Ante esta situación, internet se ha convertido en el refugio tanto de actores políticos, como de medios y ciudadanos. El líder de la oposición, Henrique Capriles, creó su programa televisivo por internet y siempre que puede recomienda a la gente abrir cuentas de Twitter y Facebook. El diario El Universal lanzó EUTV, donde presenta entrevistas y programas de opinión que no se encuentran en los canales nacionales, y poco a poco han ido aumentando los usuarios de portales de información que están captando nuevas audiencias.
Es a través de internet y de algunas operadoras de cable que los venezolanos acceden a los medios internacionales. El problema, sin embargo, es que hasta Botsuana tiene mayor velocidad de conexión a internet que Venezuela, que ocupa el puesto 175, según el Net Index mundial, lo que dificulta, sobre todo, ver videos en línea.
Si bien puede ser criticable que los medios venezolanos, tanto de tendencia opositora como oficialista, hayan perdido equilibrio y tomado partido, sacrificando la información en aras de intereses políticos en medio de un clima tan polarizado, el cierre de medios, de todo tipo de programas y una mayor censura y control a los contenidos que no cuestionen al gobierno no solo busca quitarles plataformas a los líderes opositores, sino que está dejando a los venezolanos en un peligroso vacío informativo.

¡Ésta sí es revolución! por Tony Bianchi

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Hace un año los descubrimientos de petróleo y gas de esquisto de las cuencas de Marcellus en Pennsylvania, Bakken en Dakota del Sur y la Permiana en Texas, apoyados por el desarrollo del sistema de perforación hidráulica  conocida como fracking dieron vida a un boom energético en los Estados Unidos que causó que muchos expertos y políticos del Norte  vaticinaran que  tan pronto como el año 2022 su país podía dejar de importar petróleo.

Luego empezaron a nacer las dudas. Surgió el problema del aspecto ambiental del fracking por el hecho que  algunos pozos no bien forrados o “encamisados” habían permitido la infiltración de productos químicos y de hidrocarburos en reservas acuíferas destinada a convertirse en agua potable o de riego.

Al mismo tiempo un número creciente de expertos dedicados al estudio a fondo la proyección de la producción global de hidrocarburos del país a raíz del boom, consideró el factor tiempo y el  monto de inversiones necesarias para su ejecución y llegaron a la conclusión que la tan deseada independencia energética de los Estados Unidos se iba a dar pero “difícilmente dentro del plazo menor de 15 años.”

Cuando hace unos meses  el Presidente Barak Obama solicitó que su país “se aboque a implementar todas clases de estrategias.. para la explotación y el mayor aprovechamiento de todo tipos de energía disponible,” llamado apoyado unánimemente por  los políticos de Washington, medio mundo pensó que era un deseo ilusionista, o como dicen los angloparlantes ” wishful thinking.”

Pero su llamado, acompañado por promesas de buena gratificación de parte del gobierno, ha tenido resultado. En los últimos dos meses los geólogos y los petroleros norteamericanos han confirmado el hallazgo del mega yacimiento esquístico de la Cuenca de Monterrey en California que cuenta con un total aproximado de 400 millardos (billions) de barriles y al mismo tiempo  los científicos y las petroleras han perfeccionado el sistema de extracción a través del cual se usa dióxido de carbono (CO2) como catalizador permitiendo bombear, como por sifón, gas y petróleo hasta la última gota de cada yacimiento como ningún otro sistema ha podido lograr en la historia petrolera.

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La Cuenca de Monterrey y sus 3 zonas principales

Mientras que los 400 millardos de barriles de la Cuenca de Monterrey representan la mitad de las reservas de Arabia Saudita y el equivalente de las reservas de Irán y las Venezuela juntas, lo más tangible es que  estamos mirando a una producción adicional de 4 millones de barriles diarios (b/d) para los próximos 50 años y que  la extracción a través del bombeo de dióxido de carbono representa la solución de poder lograrlo a corto plazo y a bajo costo.

Como resultado, la EIA ( Energy Information Administration) en su recién resumen de los recursos energéticos emergente de los Estado Unidos  ( Review of Emerging Resources: U.S. Shale Gas and Shale Oil ) se declara optimista que para el año 2017 los  Estados Unidos sobrepasará a Arabia Saudita y a Rusia como mayor productor de petróleo en el mundo.

Hagamos cuentas: en este preciso momento los Estados Unidos importan aproximadamente 7.5 millones de b/d de los cuales unos 800.000 son de Venezuela. Al bajar las importaciones a  3.5 millones de b/d si añadimos el aumento progresivo de producción de las otra tres cuencas arriba mencionadas no solamente concordamos con la  AEI que entre unos pocos años Estados Unidos estará autosuficiente sino que también Venezuela perderá su mayor comprador de crudo.

Mientras en Venezuela los complejos petroleros se están deteriorando, ausentes del mantenimiento necesario y siguen sufriendo más y más desastres, PDVSA está desangrada y con poca plata para invertir y la producción está lentamente e inexorablemente disminuyendo, el tan criticado “imperio” del Norte  se está convirtiendo en el verdadero Imperio del Petróleo. ¡Ésta sí es revolución !