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Constituyente, ¿otra vez? por Maxim Ross

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entro de las opciones políticas que se están discutiendo en el seno de la oposición y del Gobierno está la idea de convocar una Constituyente para resolver los problemas que ahogan a los venezolanos y, digo “todos los problemas” porque a quienes he escuchado el planteamiento creo que piensan, de verdad, que con ella se resuelve todo. Temo que más bien los agravemos tomando en cuenta nuestra “excelente experiencia” en materia de constituyentes.

No niego la idea de que este mecanismo, si gana el favoritismo de la voluntad popular que está a favor de un cambio sustancial de las reglas del juego con las que se está rigiendo a Venezuela, podría cambiarlas completamente, lo que es su principal atractivo. Posiblemente también de allí salga una nueva plataforma de políticas públicas que enderece los impresionantes entuertos económicos y sociales en los que la revolución bolivariana y socialista nos ha metido y lleguemos, de manera fácil e inmediata, al paraíso terrenal. Como tengo serias dudas de que pueda ser así, a pesar de las bondades que reconozco pueda tener una convocatoria de ese calibre, corresponde exponer unas ideas que nos ayuden a ponderar muy bien el paso que se quiere dar.

 La historia de la Constituyente de Venezuela

La verdad sea dicha: si en alguna materia no creo que podamos exhibir logros sustanciales en enderezar a Venezuela y ponerla en dirección de un orden moderno, civilizado, integrador, social y políticamente equitativo, de progreso económico sostenido, es en este de las constituyentes. Primero y principal porque todas ellas responden a ese nominalismo, tan clásico en la política venezolana, que cree que unas cuantas palabras puestas juntas y algunas leyes resuelven todo. He allí un punto de partida erróneo del tema Constituyente, como lo demuestra su propia historia de ir de una a otra, sin resolver los verdaderos problemas de fondo. Si no se cree en esto que indico revísense las intenciones, muy buenas nadie lo niega, de los contenidos constituyentes después de 1811 y 1830, donde y cuando los objetivos estaban muy claros y fueron cumplidos.

La segunda objeción que hago a los procesos constituyentes, con base en nuestra propia historia, es que cada Constituyente atendía los intereses de una parcialidad política y antes militar, porque desde 1858 y, en especial la de 1864, todas ellas o fueron producto de un golpe de Estado o de una Revolución llámese Azul, de Abril, Reivindicadora, Legalista, Liberal Restauradora o Revolución de Octubre de 1945, de la cual nace la Constituyente de 1946. El golpe de Estado de 1948, desde luego, convoca una Constituyente en 1953, se promulga una nueva Constitución que rige hasta 1961. Finalmente, culmina esta historia constituyente con la convocatoria de 1999 y la promulgación de la respectiva Constitución que todavía nos rige.

Dos asuntos se pueden deducir. Por una parte, es claro que cada una respondió a los intereses de un particular grupo político y, por la otra, es obvio que si se Intenta aplicar una medicina a una enfermedad y se tiene que repetir reiteradamente sin resultados, a mí, al menos me crea una seria duda de su eficacia en solucionar lo pretendido.

 Las constituyentes no son consensos

Quizás, me puedan argumentar que esa afirmación es cierta para todas las anteriores, menos para la de 1999, cuyo contenido y confección, parecía conducirnos al consenso, a una nueva etapa en la que Venezuela se fundaba en modernos y audaces principios de derechos humanos y políticos, en principios económicos que aumentaban la majestad de la política económica hasta, por ejemplo, dándole rango constitucional a las funciones del BCV.

Sin embargo, no es así. Revisemos el resultado en la práctica de esta Constitución que resultó de una Constituyente aprobada en referendo popular. Todo lo contrario, tanto que de ella se extrajo la instalación del socialismo en Venezuela, se creó el sistema comunal, se violó indiscriminadamente, al punto de que se quiso reformar y no se pudo. Aun cuando todos los días se nos muestre el librito azul.

En conclusión presento a la opinión pública estas consideraciones, en especial porque observo el proceso constituyente como una renovación de las rivalidades, como ha sido hasta ahora y no como un esquema para sentarnos civilizadamente, los partidos, las fuerzas vivas, el Gobierno y seamos capaces de entendernos y de verdad construir un país mucho más perecedero que ese que va y viene de Constituyente en Constituyente.

Tomé estos datos del trabajo de Allan R Brewer-Carias. “Las Asambleas Constituyentes en la historia de Venezuela” s/f.

maximross@cantv.net

Observatorio Venezolano de Conflictividad Social y ConflictoVe: Fuera de la Corte IDH, los derechos persisten.

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Publicado en: www.derechos.org.ve

El pasado martes se consumó el tan anunciado retiro de Venezuela de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH). Desde el 2002 el gobierno se enfrascó en una guerra innecesaria contra el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, descalificando y atacando los planteamientos de la Comisión y desconociendo las sentencias de la Corte.

Este hecho no es contradictorio con el comportamiento de quienes rigen los destinos del país. Desde hace bastante tiempo vivimos un progresivo debilitamiento de la institucionalidad democrática, impulsado por un modelo que, a juzgar por acciones como ésta que analizamos hoy, no es nada novedoso y que busca el control absoluto de la sociedad. Las observaciones y actuaciones internacionales parecen molestar y sobre todo, parecen sobrar, tomando en cuenta que se quiere imponer una visión propia de los derechos humanos.

Desde la revolución se trata de promover un nuevo paradigma en derechos humanos que denominan “visión crítica de los derechos humanos”, donde las responsabilidades del Estado y sus instituciones son transferidas, supuestamente, al ciudadano común y la han complementado con una serie de normas y leyes que han incidido de manera determinante en la política sistemática de criminalización de quienes piensan distinto y lo hacen público.

Bajo este esquema no es de extrañar que el gobierno de Venezuela rechace cualquier observación y critica de organismos internacionales y nacionales. Por ahora, no se ha peleado con las Naciones Unidas, pero cuando sus relatores empiecen a hacer más señalamientos sobre violaciones de derechos humanos en el país, cambiaran las cosas. No es necesaria una bola de cristal, solo hay que ver cuál ha sido el patrón de conducta de la política internacional venezolana.

Lo que más preocupa de esta política promovida y aplicada por el ejecutivo, es que se deja a un lado a las víctimas de violaciones de derechos humanos, que en definitiva son las que están buscando ventanas y puertas abiertas para luchar contra la impunidad, y se desprotege al ciudadano común frente a futuras violaciones y abusos en contra de sus derechos.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha sido un pilar fundamental para luchar contra la impunidad en nuestra región. Sin ir muy lejos, fue la Corte quien brindó una luz de justicia a los familiares y víctimas del Caracazo, en 1989, después de que el sistema de justicia venezolano de la época desconoció la responsabilidad del Estado por los centenares de venezolanos que fueron asesinados durante las protestas, los abusos en los allanamientos ilegales, etc. O en el caso de la masacre de El Amparo ocurrida en 1988, cuando catorce pescadores fueron masacrados por efectivos del Comando Específico “José Antonio Páez” (CEJAP).

Los derechos a la protesta y a la huelga

Venezuela atraviesa tiempos de crisis económica, social y política. Son los ingredientes que alimentan la protesta de los ciudadanos en la calle y las huelgas de trabajadores. Protestas y paros, por cierto, consagrados como derechos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que dice:

Artículo 68.Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley.

Se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas en el control de manifestaciones pacíficas. La ley regulará la actuación de los cuerpos policiales y de seguridad en el control del orden público.

Artículo 97.Todos los trabajadores y trabajadoras del sector público y del privado tienen derecho a la huelga, dentro de las condiciones que establezca la ley.

Vemos en la Constitución cómo, sin necesidad de interpretaciones, los ciudadanos pueden ejercer ese tipo de acciones dentro de los parámetros legales.

Sin embargo, diferentes instancias del Poder Ejecutivo, Poder Judicial y del Poder Moral hacen la vista gorda de estos preceptos constitucionales a la hora de reprimir protestas, someter a proceso judicial a quien protestan o hacen huelga, intervenir militarmente en conflictos laborales, etc. Los ciudadanos, al no respetar el gobierno la Constitución que les garantiza derechos, quedan indefensos.

Cuando los órganos de justicia nacionales no hacen su trabajo, la opción que le queda a las víctimas es acudir a los órganos internacionales, aspecto que, por cierto, también está garantizado en la Constitución:

Artículo 31.Toda persona tiene derecho, en los términos establecidos por los tratados, pactos y convenciones sobre derechos humanos ratificados por la República, a dirigir peticiones o quejas ante los órganos internacionales creados para tales fines, con el objeto de solicitar el amparo a sus derechos humanos.

El Estado adoptará, conforme a procedimientos establecidos en esta Constitución y la ley, las medidas que sean necesarias para dar cumplimiento a las decisiones emanadas de los órganos internacionales previstos en este artículo.

La intransigencia del gobierno ha quedado expuesta una vez más. Mientras el mundo avanza en el reconocimiento y fortalecimiento de instrumentos y espacios legales para brindar dignidad a los seres humanos, en Venezuela vemos un claro retroceso. (Marco Ponce y Mikel las Heras, 18.09.13, Tal Cual)

El Acuerdo de Ginebra sobre Siria por Kenneth Ramírez

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John Kerry y el canciller ruso Serguéi Lavrov

Lunes 9 de septiembre. Mañana fresca y parcialmente nublada en Londres. El Secretario Kerry se aprestaba a realizar la rueda de prensa con el Canciller británico Hague, en el palacio neo-renacentista italiano que alberga el Foreign Office en Whitehall. Las noticias en Washington resultaban preocupantes. Las últimas encuestas mostraban un aumento de la oposición de los estadounidenses a un ataque a Siria. En consecuencia, se estaba gestando una revuelta silenciosa en la Cámara de Representantes. El Presidente Obama había conseguido victorias tempranas con la aprobación de una Resolución en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado el 4 de septiembre, y el respaldo de los líderes de los partidos en ambas cámaras. Empero, los representantes con la mente puesta en las elecciones de medio término a finales de 2014, estaban dispuestos a revelarse contra sus autoridades. El frente internacional volvía a cobrar fuerza.

Después de exponer su posición y subrayar el respaldo de 33 países a la declaración que pedía una “respuesta internacional firme en Siria”, le hicieron la pregunta de rigor sobre la posibilidad de evitar el ataque. En lugar de responder negativamente, el Secretario Kerry intentó desarmar al periodista: “Seguro que sí, si Assad entrega todas y cada una de sus armas químicas a la Comunidad Internacional la próxima semana -entregarlas todas y sin retraso. Pero no lo va a hacer y además no se puede hacer” dijo despreocupadamente. No sospechaba que su comentario activaría al ágil Canciller ruso Lavrov, quien en cuestión de horas, presentó una propuesta para colocar todas las armas químicas sirias bajo control internacional y logró el respaldo público de Assad. Acto seguido, el Presidente Putin se permitió publicar una columna en el New York Times dirigida al “pueblo estadounidense”  -recurso muy manido por EEUU desde los tiempos de Wilson- donde hacía un llamado a la “cautela”, ya que atacar Siria traería como consecuencia “más víctimas inocentes y una escalada”, además “desataría una nueva ola de terrorismo”. EEUU había sido puesto contra las cuerdas.

La maestría de la jugada diplomática rusa estribaba en que ofrecía protección a su aliado Assad, al tiempo que una salida para un Presidente Obama que no quería atacar, que no tenía respaldo de la ONU ni de los estadounidenses y ahora corría el riesgo de una derrota en la Cámara de Representantes; pero que tampoco podía voltear hacia otro lado sin daño a su credibilidad y capacidad disuasiva. El Presidente Obama desde el Salón Este de la Casa Blanca el jueves 12 de septiembre, aceptó la propuesta rusa y la valoró como producto de su amenaza creíble de utilizar la fuerza. Le pidió al Congreso que retrasara la votación sobre Siria – sin descartar un ataque en caso de fracasar esta iniciativa diplomática.

El acuerdo final fue alcanzado el sábado 14 de septiembre en Ginebra, tras intensas negociaciones entre el Secretario Kerry y el Canciller Lavrov, el cual quedó compuesto por cuatro grandes aspectos: 1) Siria debe firmar la Convención de Prohibición de Armas Químicas, con el compromiso de EEUU y Rusia de asegurar la destrucción del programa de armas químicas sirio a través de una Resolución en el Consejo de Seguridad; 2) Siria debe presentar en una semana una lista completa de nombres, tipos y cantidades de sus agentes de armas químicas, municiones y sitios de almacenamiento, producción e investigación; 3) Siria debe proporcionar apoyo a los inspectores de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW) y la ONU, que deben culminar su verificación en noviembre de 2013; 4) Destruir todos los equipos de producción, mezcla y llenado para noviembre de 2013; y eliminar todas las armas químicas en el primer semestre de 2014.

Aún no sabemos si este acuerdo, difícil de implementar en medio de una guerra, tendrá éxito. Lo que sí sabemos es que el Presidente Putin se ha apuntado una victoria diplomática al erigirse como gran árbitro. Por otra parte, el Presidente Obama ha dejado claro que seguirá apoyando a los rebeldes sirios: los perdedores de este acuerdo. Todo esto nos remite a dos escenarios posibles:

a) Éxito diplomático: Assad accede a la entrada de los inspectores de la ONU y la OPCW, entrega las armas químicas y se ve forzado a abrir unas negociaciones de paz que le llevarán a ceder el poder a un gobierno provisional. La guerra civil termina y Assad se exilia en Moscú. La experiencia de Irak servirá para no cometer el error de desmontar las instituciones del Estado y el Ejército. Las minorías alawita, kurda, cristiana y drusa son incluidas junto a la mayoría sunita en un sistema de reparto de poder donde es necesario el consenso, siguiendo el modelo del Acuerdo de Taif de 1989 que cerró la guerra civil libanesa. EEUU y Rusia ejercen influencia compartida. Se genera una dinámica que permite incluir a Irán y entrar en negociaciones fiables sobre su programa nuclear. El Presidente Obama deja como legado la culminación de las guerras en el Medio Oriente y el “pivote al Pacífico” para encarar el ascenso de China.

b) Estratagema: Assad evita los bombardeos de EEUU gracias a un cumplimiento limitado del Acuerdo de Ginebra, y aprovecha la estratagema diplomática para afirmarse en el conflicto gracias al apoyo de Hezbollah y las armas que le suministran rusos e iraníes. Juega con los inspectores de la ONU y la OPCW y les entrega sólo una parte de su arsenal químico. EEUU y las monarquías del Golfo suministran armas y entrenamiento a los rebeldes. La cruenta guerra civil continúa y la credibilidad internacional de EEUU sufre un serio revés. Siria empaña el legado de Obama y los republicanos le acusan de haber debilitado a EEUU en el Mundo. Lamentablemente el escenario más probable, ya se observan dilaciones.

@kenopina

De guerras y elecciones por Víctor Maldonado C.

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Alfonso XIII fue el último rey español antes de la insurgencia de la Segunda República. Hijo póstumo, este Borbón apodado “el africano” fue proclamado mayor de edad a la temprana edad de dieciséis años, y desde ese momento tuvo que asumir el poder de una sociedad en transición hacia la industrialización y una mayor presión demográfica. Los primeros años del siglo XX fueron turbulentos, de ganancias y pérdidas, de recomposición y de perplejidad ante nuevas formas de protestas, por nuevas razones, en las que los titulares del gobierno estaban constantemente expuestos a las precoces prácticas del terrorismo. España no fue la excepción. Pocos años antes, en los estertores de la regencia de su madre la reina María Cristina se habían perdido las últimas posesiones coloniales. Cuba, Puerto Rico y las Filipinas. Estados Unidos se había encargado de patrocinar el desalojo y por lo tanto España buscaba una nueva posición en el mundo, buscando al menos ser una buena aliada ahora que ya no era poderosa.

El monarca no pudo interpretar apropiadamente el signo de los tiempos, marcados por las exigencias de una mayor liberalidad y necesidad de paz, progreso y democracia. No haberlo entendido le hizo apostar por una serie experiencias bélicas desastrosas que terminaron de dañar la reputación de la monarquía.  Contrario a lo que indicaba el sentido común la respuesta que intentó Alfonso XIII fue apoyarse en una serie  de gobiernos dictatoriales que comenzaron con el golpe de Estado que dio  el General Miguel Primo de Rivera. La dictadura, empero, no pudo atajar la convulsión social y las exigencias de una mayor apertura. La corrupción, la impunidad y el cohecho practicado por los afectos al rey junto a los malos resultados de la gestión pública obligaron al barajo del gobierno, la proposición de una “dictablanda” y el llamado para  elecciones municipales, que se pactaron para el 12 de abril de 1931. El desastre fue total. Las principales ciudades del reino fueron ganadas por el bando republicano que rápidamente cantó victoria, decidido a cobrar su triunfo mediante la exigencia de nuevas condiciones para el ejercicio del gobierno y la titularidad del Estado. Esa misma noche el rey debió abandonar el país y con su partida se proclamó la II República.

En otra parte de Europa los bolcheviques habían implantado el “comunismo de guerra”. Habiendo tomado el poder se produjo una época de convulsiones y de guerra civil que los obligó en 1918 a tomar medidas para abastecer al ejército rojo y a las principales ciudades de la URSS.  La guerra fue la excusa para controlar las grandes empresas, planificar y organizar la producción desde el Consejo Superior de Economía, eliminar el derecho de huelga y exigir conciencia y disciplina laboral, constituir el servicio de trabajo obligatorio para las clases no obreras (trabajo forzado), legalizar y practicar las requisas de los excedentes agrarios de los campesinos para distribuirlos al resto de la población, racionar alimentos y artículos esenciales que comenzaron a ser distribuidos de manera centralizada, ilegalización de la empresa privada, y poner bajo el control militar a los ferrocarriles, que no significaba otra cosa que la apropiación de los sistemas y canales de distribución. Este régimen económico hizo más penosa la conflagración. Se vaciaron las principales ciudades porque sus habitantes se morían de hambre y volvían a los campos para encontrar algo con que alimentarse. El mercado negro surgió con fuerza y arrojo a pesar de la ley marcial y la lucha contra la especulación. El rublo se derrumbó al punto que se hizo efectivo un régimen de trueques que contribuyó al hundimiento de la industria pesada, la debacle de los salarios y el desplome de los servicios públicos. Todas estas consecuencias no fueron el resultado de la guerra sino del comunismo de guerra que se le había aplicado a la economía soviética. El resultado fue una hambruna que duró entre 1921 y 1922.

El hambre obligó a Lenin a una pausa en el camino hacia el comunismo. “No somos lo suficientemente civilizados para pasar directamente al socialismo” se lamentaba a la par de impulsar una Nueva Política Económica que oficializaba el Capitalismo de Estado en coexistencia precaria con la pequeña empresa y los pequeños productores del campo. Esa pequeña ventanilla hacia el mercado hizo, no obstante, la gran diferencia que los mantuvo a flote hasta la instauración de los planes quinquenales de Stalin que, por volver a la línea dura del comunismo de guerra, aseguró el derrumbe final que ocurrió en 1991. Todos los historiadores están de acuerdo en que fueron precisamente malas decisiones económicas y políticas lo que acabaron con el intento de realizar esa distopía.

Pero el hombre está condenado a replicarse y a cometer los  errores que aseguraron la tragedia de otros en otras épocas. En Venezuela se practica el mismo esquema de “comunismo de guerra” aunque no haya guerra civil alguna y se devanen los sesos para inventar conjuras y conspiraciones. La guerra económica existe pero no como lo propone la propaganda oficial. La de verdad  la ha aplicado sistemáticamente el gobierno para imponer su socialismo a pesar de que ya cuentan con evidencias suficientes de que ellos son los que están provocando los mismos resultados que hicieron a Lenin buscar una pausa en su marcha hacia la nada.

Estos ejemplos nos demuestran que los malos resultados económicos pueden provocar efectos políticos insólitos que obligan a los gobernantes a intentar un salto o una pausa. Alfonso XIII vio en sus plebiscitarias elecciones  municipales un chance. Lenin pensó en el retroceso táctico, dos pasos atrás para el posterior reimpulso.

Maquiavelo aseguraba que la suerte del príncipe dependía de su virtud y de su fortuna. Se refería a la capacidad que se demuestra en una oportunidad crucial o que se pierde en un último error, en la pérdida del pedal, en la caída ridícula y en la risa burlona que disuelve cualquier posibilidad de  respeto. Mantenerse en el poder es una función compleja de atributos, buenos resultados, credibilidad, autoridad y respetabilidad. Sin esa mezcla no hay otra salida que la decidida por Alfonso XIII, asumir los resultados, agarrar el automóvil, manejar hasta Valladolid, tomar un barco y partir hacia un exilio que solo terminó con la muerte.  Porque al final la realidad impone sus condiciones.

victormaldonadoc@gmail.com

@vjmc

Entrevista al sociólogo Tulio Ramírez: Los textos escolares del Régimen ¿Puras mentiras?

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“Tenemos una versión de la historia venezolana, cegada y manipulada” – Tulio Ramírez

Pretextos engañosos son algunas de las conclusiones a la que llegó un estudio sobre el libro de 6to grado titulado Venezuela y su gente que edita y distribuye gratuitamente el Gobierno nacional en su Colección Bicentenaria.

Tulio Ramírez, sociólogo, abogado y coordinador del postgrado de Educación en la UCV.

 

 

Tergiversaciones engañosas y hasta fabricaciones son algunas de las conclusiones a la que llegó un estudio sobre el libro de 6to grado tituladoVenezuela y su gente que edita y distribuye gratuitamente el Gobierno nacional en su Colección Bicentenaria.

“Nadie critica que ningún gobierno elabore textos escolares y los distribuya gratuitamente sobre todo en la población más vulnerable; lo criticable es que se imponga como texto único y se desautorice el uso de textos alternativos”.

“La educación como hecho social presume la transmisión de valores además de conocimiento. Pero una cosa es aseverar que la educación por su naturaleza transmite valores y otra utilizar a la educación de manera perversa para el adoctrinamiento… que un sector de la sociedad valiéndose de la educación trate de imponer al otro sector de la sociedad, en este caso estamos hablando en el peor de los casos del 50%, una ideología que lo que pretende es homogeneizar en un pensamiento único en una visión del mundo”.

Algunas cosas que resaltan de Venezuela y su gente :

  •  20 páginas dedicadas a nueve presidentes (desde la Junta de Gobierno de 1958 hasta Rafael Caldera II) y 26.5 páginas al gobierno de Hugo Chávez. “Demasiada carga hacia un período y demasiada banalización de nueve períodos anteriores”;
  •  “En los períodos previos a Chávez se destaca lo malo de ellos y se hace un elogio demasiado empalagoso de lo que fueron las luchas guerrilleras de los 60 y los movimientos insurreccionales de los 70”;

 

  • Contiene “tergiversaciones dolosas: cuando se trata del 11 de abril de 2002 se hace un omisión demasiado grave: no se menciona la intervención de Lucas Rincón en cadena nacional anunciando la renuncia del presidente Chávez. Eso es muy grave”;

 

  • “Cuando se trata de las presidencias de Betancourt y Leoni se hace un elogio excesivo a la lucha guerrillera pero no se menciona por ningún lado la invasión de cubanos por Machurucuto”. “Si me va s a echar el cuento no me omitas hechos trascendentales”;

 

  • “Tampoco se menciona el asalto al tren del Encanto y la matanza de policías pero sí se menciona que esa fue un a gesta liderada por jóvenes idealistas que se vieron obligados a ir a la lucha armada por las políticas nefastas y perversas de Rómulo Betancourt”;

 

  • “El 11 de abril no se menciona, por ejemplo, que el presidente solicitó viajar a Cuba como parte de la negociación para lograr su libertad después que se había entregado a las fuerzas armadas”;

 

  • “Pero también se fabrican algunos hechos porque no hay constancia que hayan sucedido: se introducen en el texto supuestas conversaciones entre el presidente y el grupo de militares en el Fuerte Tiuna (de las que no existe) evidencia que fueron así; intervenciones grandilocuentes del presidente que de acuerdo a la versión del libro hicieron pensar y temblar a todos estos generales que lo tenían en cautiverio en el Fuerte Tiuna”.

El doctor Ramírez recordó que Venezuela y su gente ha sido texto desde el año 2012. “En las escuelas privadas hasta ahora ha habido cierta laxitud en esto, no se distribuyen en las escuelas privadas pero recordemos que el año pasado hubo un memorándum de la directora educativa donde prácticamente prohibía la utilización de textos diferentes a la Colección Bicentenario”.

El profesor aseguró, al comenzar, que el Gobierno nacional “siempre ha sido coherente desde aquella frase de Aristóbulo Istúriz, cuando era ministro de Educación, quien le dijo al país: ‘estamos ideologizando ¿y qué?’.

Reiteró que “este gobierno ha irrespetado el precepto constitucional” que abre la educación a todas las corrientes de pensamiento”.

El libro puede ser revisado aquí: http://www.me.gob.ve/coleccion_bicentenario/pdf/primaria/sociales6_2013.pdf

“Desobediencia Tecnológica”: cómo sobrellevar el desabastecimiento tecnológico en Cuba

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Encontré un nuevo vicio en la web que viene en la forma de un canal de YouTube, el canal que se llama Motherboard (tarjeta madre) nos trae un sin fin de temas apuntados hacia la aplicación de la tecnología al mejoramiento de la raza humana. Entre los videos que he visto encontré este que presento a continuación y que toca un tema muy interesante, ya que explora cómo el cubano ha transformado su manera de ver los aparatos tecnológicos que tiene a su disposición y con una alta dosis de creatividad logra crear y convertir lo habitual en electrodomésticos inusuales pero altamente útiles. Solo nos queda esperar que no tengamos que llegar a eso en Venezuela.

IPYS: “Imposición de espacios informativos oficiales afectan la libertad informativa”

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De abril a septiembre de 2013, IPYS Venezuela ha evidenciado un uso abusivo del poder estatal a través de la utilización recurrente y exacerbada de las alocuciones obligatorias de radio y televisión, a través de la señal de medios de señal abierta en el país. Esta política comunicacional oficial, también, ha intentado imponer líneas informativas imperativas que afectan la actividad periodística en Venezuela. Así se dejó notar el 10 de septiembre de 2013, cuando el Presidente de la República, Nicolás Maduro anunció que su gobierno transmitiría en cadena nacional a diario un espacio informativo, con una marcada visión gubernamental.

“Como estamos haciendo ahora una nueva modalidad de comunicación, vamos a sacar también el Noticiero de la Verdad, para pasarlo en Cadena Nacional de Radio y Televisión, al medio día y en la noche, los días que se puedan resumir varias actividades”, manifestó el primer mandatario en una alocución oficial que fue transmitida por obligatoriedad por los medios radioeléctricos con señal en Venezuela.

 

 

Estas situación implica una violación a los principios de la pluralidad y las diversidad, garantías fundamentales de la libertad de expresión según los estándares internacionales de la libertad de expresión. Es decir, el derecho de los ciudadanos a acceder a los contenidos audiovisuales de los medios que sean de su elección. Se afecta, además, las garantías de expresión e información estipuladas en los artículos 57 y 58 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

De acuerdo a las normativas nacionales e internacionales, el gobierno nacional está en su libertad de producir los contenidos informativos que sean de interés público. Sin embargo, preocupa que se generen espacios que se transmitan de manera obligatoria en radio y televisión, por orden del ejecutivo nacional, que se puedan utilizar con fines propagandísticos y proselitistas, y como mecanismo de criminalización o invisibilización de algunos sectores de la sociedad.

En este sentido, el gobierno nacional debería ejercer y garantizar la libertad informativa y la óptima utilización de los recursos públicos en materia comunicacional, privilegiando el derecho de los ciudadanos de buscar, recibir y difundir las informaciones que sean de su interés, sin ningún tipo de limitaciones o condicionamientos político-partidistas.

A pesar que la difusión obligatoria de las cadenas nacionales en los medios audiovisuales está contemplada en el artículo 10 de la Ley de Responsabilidad Social de Radio, Televisión y Medios Electrónicos, la transmisión irrestricta de las alocuciones oficiales es contraria a las disposiciones universales que garantizan la libertad de expresión, y afecta la libre deliberación de ideas y opiniones en el espacio público.

El Dato

Durante los primeros 143 días de gobierno del Presidente de la República, Nicolás Maduro, se  realizaron 106 alocuciones oficiales, con una duración de 70 horas con 28 minutos, del 15 de abril al 5 de septiembre de 2013. Esta cifra supone  en promedio una cadena obligatoria de radio y televisión por día, según el análisis que realiza IPYS Venezuela, con base a los datos que proporciona la organización Monitoreo Ciudadano (http://monitoreociudadano.org/cadenometro/).

 

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La imposición -por parte del gobierno nacional- de espacios informativos de obligatoria transmisión, pudiera suponer una medida de intimidación o presión para medios y periodistas que mantengan otras perspectivas informativas que sean contrarias a la óptica gubernamental.

En los últimos meses, diversos voceros oficiales han justificado la transmisión de alocuciones obligatorias ante el supuesto veto y tergiversación de los hechos noticiosos por parte de medios privados, por considerar que son adversarios a los poderes gubernamentales. Sin embargo, estos argumentos no son válidos para acreditar esta política comunicacional, debido a que afecta la existencia de voces plurales en la sociedad. Además, pueden generar hechos de cesura y autocensura por parte de medios y periodistas, quienes, ante la línea gubernamental pueden verse obligados a guardar silencio y acatar la línea comunicacional oficial, por miedo a recibir represalias o ser intimidados.

Estas decisiones comunicacionales que restringen la libertad de expresión en Venezuela han estado acompañadas de un discurso oficial insistente orientado a la criminalización a la actividad mediática privada e independiente, por considerar que es un factor adverso a los intereses las fuerzas políticas partidistas que se encuentran en el poder.

Amenazas oficiales

En diversas oportunidades tanto el Presidente de la República y representantes de poderes públicos han cuestionado con acciones de intimidación la labor de la prensa.

“Todo el mundo sabe cómo se llaman los periódicos del golpismo en Venezuela. Todo el mundo sabe cuáles son las televisoras golpistas del país que no descansa (…) Todo el mundo sabe quiénes son los jefes de la derecha conspiradora y golpista de Venezuela, cual es el grupete corrupto que la dirige”, exclamó Nicolás Maduro, en una alocución oficial, el 11 de septiembre de 2013, al tiempo que refirió que tienen plenamente identificados a los medios adversos al poder, y  particularmente mencionó al diario El Nacional, periódico privado de circulación nacional.

 

Estas declaraciones oficiales han sido acompañadas por cuestionamientos a  la jerarquización de  información en los medios de comunicación privados.

Estas exhortaciones de las autoridades pueden convertirse en una forma de presión y amenaza que pueden llevar a los medios a censurar contenidos que no sean complacientes o puedan ser incómodos  para las autoridades nacionales.

Fuente: IPYS

La re-colonización de Cuba por Martín Guevara @MartinGueva

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Las nuevas tecnologías nos pueden dejar postrados con una lumbalgia de órdago a causa de horas interminables frente a uno o más tipos de pantallas, computadoras de sobremesa, iPad, smartphones, televisores que conectan a internet como casi seguro dentro de poco harán los porteros automáticos, los microondas y más de una marca de batidoras.

O bien puede que si son utilizadas a favor del conocimiento sean una herramienta increíblemente útil, como cuando ayer puede ver desde la península ibérica en el programa de María Elvira en la CNN para los hispanoparlantes de EEUU, una serie de denuncias a modo de noticias desopilantes, que paradójicamente seguro son menos creíbles para todo tipo de opositores, disidentes o simples descreídos de las virtudes de la Revolución, que para los protagonistas de ese truculento engaño de tamaño mastodóntico.

El programa muestra una publicidad de un complejo turístico de alto standing para disfrute y usufructo de multimillonarios cerca de la península de Guanahacabibes, en la Occidental provincia de Pinar del Río, cuna de bellezas naturales ocultas y anónimas de la isla. Punta Colorada Golf & Marina. Con más de treinta kilómetros de playa de arena blanca tan exclusiva y excluyente, extendiéndose por cuatro mil hectáreas, equivalente a ocho mil campos de fútbol, con nueve kilómetros de puertos deportivos especializados en amarres de megayates, marinas secas para su reparación e instalación de astilleros, campos de golf por doquier, hípicas, viviendas de lujo, instalaciones de ocio de altura de deportes y relax de elite, restaurantes, cabarets, hoteles de un lujo ni siquiera concebido en varios de los países capitalistas de los alrededores. Y además pude ver un documental publicitario también sobre la ya construida Marina Gaviota en la punta de la península de Varadero, en Matanzas, popularmente conocida como Punta Francés. 

 

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¡Golf, ron y chuchis baratas para industriales, banqueros y truhanes internacionalistas amigos de la Revolución!

En medio del coloquio televisivo uno de los entrevistados mencionó el Hotel Habana Libre como antiguo refugio de familiares de revolucionarios, sin darse cuenta hasta qué punto dio en el clavo con su intención de establecer un contraste, ya que además de servir de refugio para varios parientes del guerrillero heroico, y de numerosas familias de insignes revolucionarios del mundo, fue allí precisamente donde abrió la primera tienda piloto en dólares para uso exclusivo de extranjeros, en 1976.

Estas inmensas marinas para el disfrute de los multimillonarios son los “biznietos” de aquella pequeña y pionera tienda segregacionista del Hotel Habana Libre.

Que esto pase mientras aún está vivo Fidel, quien encarceló, exilió, expulsó de la normalidad, convirtió a la demencia, a todo aquel que manifestase el deseo de disfrute del mundo material del capitalismo, es tan cruel y perverso que me impide bautizarlo con las palabras apropiadas, o tal vez me persuade de no declarar los inmediatos deseos crecidos desde las entrañas.

Siempre se pudo advertir que entre todos ellos unidos no llegaban a juntar ni una sola virtud, y que al final todos se encontrarían en el lodazal forcejeando por un trozo de poder, pero ni la más fecunda imaginación llegaba a imaginar esta claudicación de todo valor iniciático.

Es menester denunciar las conductas de estos represores, ahora reconvertidos en cazadores del dinero capitalista obtenido por cualquier medio, porque ¿nos imaginamos de quiénes podrán ser los megayates que atraquen allí? ¿Serán de comunistas luchadores por el internacionalismo proletario? ¿Serán de trabajadores vanguardia? ¿O serán quizás, acorde con el lenguaje de estos protorevolucionarios de papel cartón, de los explotadores de los pueblos mejicanos, hondureños, costarricense, brasileño, argentinos, uruguayos, españoles, franceses y de buena parte de los peores criminales de estos países?

Me pregunto: ¿qué puede pasar por la mente de un Huber Matos, que luchó codo a codo con los más aguerridos revolucionarios para el restablecimiento de la democracia en Cuba, para la profundización de la Justicia social, de la libertad y la dignidad del pueblo de Cuba, y fue apresado veinte años por no plegarse a la súbita decisión fidelista de alinearse con la Unión Soviética? ¿Qué pueden pensar aquellos a quienes se les expropiaron sus bienes por pertenecer a la pérfida burguesía nacional? Ciertamente mucho menos acaudalada que los destinatarios de este proyecto “internacionalista”.

Quizás les ocurra lo inverso a lo esperado, y sientan un íntimo alivio, cierto placer al constatar la sospechada catadura ética de los otrora tótems de la superioridad moral.

Siento no poder afirmar que estoy en condiciones de analizar este hecho con la objetividad sociológica, literaria o periodística necesaria. Otros estudiarán el característico fenómeno “tsunami” que se produce en las Revoluciones, dado el cual el retorno al capitalismo se ve acompañado por una voracidad inédita en el deseo colectivo e individual de consumo, de posesión de propiedades, de ostentación de dinero, y en una desaparición de todo pudor o prurito, de toda pauta moral que pudiese oficiar de rémora o freno en la manifestación de tal desmesurada avidez.

Y de intermediarios entre los dueños del pastel capitalista y los indigentes milicianos del pueblo, veremos a los de la guayabera, como en la antigua URSS los dirigentes del Partido posicionándose, para partir con ventaja en la vertiginosa maratón de acumulación de capital que ya los lleva al trote.

Aunque no cabe esperar que pierdan sus viejas costumbres y hagan partícipe al pueblo de estos novedosos filones, no sorprendería en absoluto si a alguno de los megahoteles o megarestaurantes para traficantes de capital y de padecimiento proletario decidiesen bautizarlo como “El Hombre Nuevo“.

Aunque no haciendo mención por esta vez, a los valores socialistas que pregonasen en un inicio sino más bien, en honor a los ya presentes y futuros conductores de esta segunda parte dotada de mayor pragmatismo de la saga: “Revolución Be bop”.

Fuente: Martín Guevara blog