¿Se debe trabajar el día del trabajo?

Uno de los días favoritos de todo el mundo es el 1º de mayo. Nadie sabe muy bien qué sucedió ese día ni dónde, pero todos coincidimos que es una oportunidad para celebrar el trabajo no trabajando. Surge entonces el gran dilema: “To work or not to work”. El trabajo, junto al matrimonio, es una de las instituciones más desprestigiadas de occidente. Es común escuchar frases al estilo de: “Si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos”; “¡Cómo será de malo el trabajo, que le pagan a uno para que lo haga!”; “Hoy me levanté con unas ganas increíbles de trabajar, me acosté un rato y gracias a Dios se me pasó”. Cuando las cosas no van bien, y anda uno involucrado en cualquier tipo de sufrimiento, económico o espiritual uno afirma que “está pasando trabajo”. Entonces ¿Por qué dedicar un día a celebrar algo tan espantoso que motiva estos comentarios y muchos otros? Se supone que uno celebra lo bueno, y si es tan bueno, que amerita celebración, pues entonces deberíamos trabajar el día. Como pueden ver, no es poca cosa lo que está en juego. Parece que la única manera de salvarse del trabajo es trabajando. Yo propongo un paro indefinido, hasta que se resuelva esta cuestión.

Uno de los días favoritos de todo el mundo es el 1º de mayo. Nadie sabe muy bien qué sucedió ese día ni dónde, pero todos coincidimos que es una oportunidad para celebrar el trabajo no trabajando. Surge entonces el gran dilema: “To work or not to work”. El trabajo, junto al matrimonio, es una de las instituciones más desprestigiadas de occidente. Es común escuchar frases al estilo de: “Si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos”; “¡Cómo será de malo el trabajo, que le pagan a uno para que lo haga!”; “Hoy me levanté con unas ganas increíbles de trabajar, me acosté un rato y gracias a Dios se me pasó”. Cuando las cosas no van bien, y anda uno involucrado en cualquier tipo de sufrimiento, económico o espiritual uno afirma que “está pasando trabajo”. Entonces ¿Por qué dedicar un día a celebrar algo tan espantoso que motiva estos comentarios y muchos otros? Se supone que uno celebra lo bueno, y si es tan bueno, que amerita celebración, pues entonces deberíamos trabajar el día. Como pueden ver, no es poca cosa lo que está en juego. Parece que la única manera de salvarse del trabajo es trabajando. Yo propongo un paro indefinido, hasta que se resuelva esta cuestión.

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Uno de los días favoritos de todo el mundo es el 1º de mayo. Nadie sabe muy bien qué sucedió ese día ni dónde, pero todos coincidimos que es una oportunidad para celebrar el trabajo no trabajando. Surge entonces el gran dilema: “To work or not to work”. El trabajo, junto al matrimonio, es una de las instituciones más desprestigiadas de occidente. Es común escuchar frases al estilo de: “Si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos”; “¡Cómo será de malo el trabajo, que le pagan a uno para que lo haga!”; “Hoy me levanté con unas ganas increíbles de trabajar, me acosté un rato y gracias a Dios se me pasó”. Cuando las cosas no van bien, y anda uno involucrado en cualquier tipo de sufrimiento, económico o espiritual uno afirma que “está pasando trabajo”. Entonces ¿Por qué dedicar un día a celebrar algo tan espantoso que motiva estos comentarios y muchos otros? Se supone que uno celebra lo bueno, y si es tan bueno, que amerita celebración, pues entonces deberíamos trabajar el día. Como pueden ver, no es poca cosa lo que está en juego. Parece que la única manera de salvarse del trabajo es trabajando. Yo propongo un paro indefinido, hasta que se resuelva esta cuestión.

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