Todo lo que va a pasar ya está pasando por Francisco J. Quevedo

relojdearena

 

El titular no podría ser más lapidario y premonitorio. Todo lo que va a pasar ya está pasando. La pregunta es: ¿Estamos preparados para lo que ya es un hecho, como lo serían la inflación, devaluación y el desabastecimiento; para lo inevitable, como serían los resultados del 6-D; y para lo posible, para lo que pueda pasar, antes o después de las elecciones parlamentarias?

Los escenarios que podrían desencadenarse parecen responder, por un lado, a “tendencias irreversibles” como escribió Brian Fincheltub, pero, por el otro, son absolutamente imponderables. ¿Se atreverá el Gobierno a darle una patada a las urnas electorales, o peor aún, a la nueva Asamblea Nacional? ¿Y en todo caso, cuál será la agenda de la Oposición a partir del 7 de Diciembre?

Consideremos las tendencias. ¿Qué está pasando? La inflación sigue su rumbo hacia el 300%, el mercado petrolero no asoma ningún consuelo, así que dólares no hay ni habrá, y el Gobierno insiste en más de lo mismo, así que no podemos esperar sino un agravamiento de lo que estamos viviendo.

Consideremos las encuestas. ¿Qué va a pasar? El gobierno perderá el apoyo parlamentario. ¿Pero qué puede pasar? Los escenarios van de un reconocimiento absoluto a un desconocimiento de los resultados, pasando por las trampitas que ya caracterizan el proceso. Yendo de extremo a extremo, se pregunta uno entonces: ¿Qué haría la Oposición con el poder en la mano o que harían el Pueblo, la FANB y el mundo, si se lo arrancan de las urnas?

Consideremos los escenarios. Si la Oposición asume el poder, como a todas luces parece, se le acabó el pan de piquito a Maduro y sus socios. ¿Privarán la negociación y la coexistencia, se impondrán desde la Asamblea reformas económicas urgentes y por demás necesarias, o más bien se convocará un referendo revocatorio o una constituyente para hacer borrón y cuenta nueva? Si el Gobierno optara por la trampa, lo que habría de esperarse es tensión y violencia. De hecho, la violencia puede darse aún antes del 6-D, como algunos sugieren que podría estarse gestando.

Con la inflación y el desabastecimiento ya estamos lidiando, pero el Gobierno insiste en imponer Simadi como tasa máxima para marcar importaciones. ¿Qué pasaría si la Oposición, desde la Asamblea, tomara esta como base para una dolarización de la economía? Los primeros en pegar el grito en el cielo serán los asalariados, cuando caigan en cuenta que el sueldo mínimo es de US$ 82 mensuales.

Ojo, si no aguantamos más de lo mismo, quizás tampoco estemos preparados para las reformas. Véase como se vea, lo que viene no es fácil, y lo que puede venir, mucho peor…

@qppasociados

relojdearena

 

El titular no podría ser más lapidario y premonitorio. Todo lo que va a pasar ya está pasando. La pregunta es: ¿Estamos preparados para lo que ya es un hecho, como lo serían la inflación, devaluación y el desabastecimiento; para lo inevitable, como serían los resultados del 6-D; y para lo posible, para lo que pueda pasar, antes o después de las elecciones parlamentarias?

Los escenarios que podrían desencadenarse parecen responder, por un lado, a “tendencias irreversibles” como escribió Brian Fincheltub, pero, por el otro, son absolutamente imponderables. ¿Se atreverá el Gobierno a darle una patada a las urnas electorales, o peor aún, a la nueva Asamblea Nacional? ¿Y en todo caso, cuál será la agenda de la Oposición a partir del 7 de Diciembre?

Consideremos las tendencias. ¿Qué está pasando? La inflación sigue su rumbo hacia el 300%, el mercado petrolero no asoma ningún consuelo, así que dólares no hay ni habrá, y el Gobierno insiste en más de lo mismo, así que no podemos esperar sino un agravamiento de lo que estamos viviendo.

Consideremos las encuestas. ¿Qué va a pasar? El gobierno perderá el apoyo parlamentario. ¿Pero qué puede pasar? Los escenarios van de un reconocimiento absoluto a un desconocimiento de los resultados, pasando por las trampitas que ya caracterizan el proceso. Yendo de extremo a extremo, se pregunta uno entonces: ¿Qué haría la Oposición con el poder en la mano o que harían el Pueblo, la FANB y el mundo, si se lo arrancan de las urnas?

Consideremos los escenarios. Si la Oposición asume el poder, como a todas luces parece, se le acabó el pan de piquito a Maduro y sus socios. ¿Privarán la negociación y la coexistencia, se impondrán desde la Asamblea reformas económicas urgentes y por demás necesarias, o más bien se convocará un referendo revocatorio o una constituyente para hacer borrón y cuenta nueva? Si el Gobierno optara por la trampa, lo que habría de esperarse es tensión y violencia. De hecho, la violencia puede darse aún antes del 6-D, como algunos sugieren que podría estarse gestando.

Con la inflación y el desabastecimiento ya estamos lidiando, pero el Gobierno insiste en imponer Simadi como tasa máxima para marcar importaciones. ¿Qué pasaría si la Oposición, desde la Asamblea, tomara esta como base para una dolarización de la economía? Los primeros en pegar el grito en el cielo serán los asalariados, cuando caigan en cuenta que el sueldo mínimo es de US$ 82 mensuales.

Ojo, si no aguantamos más de lo mismo, quizás tampoco estemos preparados para las reformas. Véase como se vea, lo que viene no es fácil, y lo que puede venir, mucho peor…

@qppasociados

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El titular no podría ser más lapidario y premonitorio. Todo lo que va a pasar ya está pasando. La pregunta es: ¿Estamos preparados para lo que ya es un hecho, como lo serían la inflación, devaluación y el desabastecimiento; para lo inevitable, como serían los resultados del 6-D; y para lo posible, para lo que pueda pasar, antes o después de las elecciones parlamentarias?

Los escenarios que podrían desencadenarse parecen responder, por un lado, a “tendencias irreversibles” como escribió Brian Fincheltub, pero, por el otro, son absolutamente imponderables. ¿Se atreverá el Gobierno a darle una patada a las urnas electorales, o peor aún, a la nueva Asamblea Nacional? ¿Y en todo caso, cuál será la agenda de la Oposición a partir del 7 de Diciembre?

Consideremos las tendencias. ¿Qué está pasando? La inflación sigue su rumbo hacia el 300%, el mercado petrolero no asoma ningún consuelo, así que dólares no hay ni habrá, y el Gobierno insiste en más de lo mismo, así que no podemos esperar sino un agravamiento de lo que estamos viviendo.

Consideremos las encuestas. ¿Qué va a pasar? El gobierno perderá el apoyo parlamentario. ¿Pero qué puede pasar? Los escenarios van de un reconocimiento absoluto a un desconocimiento de los resultados, pasando por las trampitas que ya caracterizan el proceso. Yendo de extremo a extremo, se pregunta uno entonces: ¿Qué haría la Oposición con el poder en la mano o que harían el Pueblo, la FANB y el mundo, si se lo arrancan de las urnas?

Consideremos los escenarios. Si la Oposición asume el poder, como a todas luces parece, se le acabó el pan de piquito a Maduro y sus socios. ¿Privarán la negociación y la coexistencia, se impondrán desde la Asamblea reformas económicas urgentes y por demás necesarias, o más bien se convocará un referendo revocatorio o una constituyente para hacer borrón y cuenta nueva? Si el Gobierno optara por la trampa, lo que habría de esperarse es tensión y violencia. De hecho, la violencia puede darse aún antes del 6-D, como algunos sugieren que podría estarse gestando.

Con la inflación y el desabastecimiento ya estamos lidiando, pero el Gobierno insiste en imponer Simadi como tasa máxima para marcar importaciones. ¿Qué pasaría si la Oposición, desde la Asamblea, tomara esta como base para una dolarización de la economía? Los primeros en pegar el grito en el cielo serán los asalariados, cuando caigan en cuenta que el sueldo mínimo es de US$ 82 mensuales.

Ojo, si no aguantamos más de lo mismo, quizás tampoco estemos preparados para las reformas. Véase como se vea, lo que viene no es fácil, y lo que puede venir, mucho peor…

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