Habitualmente trato de se cuidadosa a la hora de criticar las decisiones de los managers.
Estoy convencida de que están al frente de un equipo porque reúnen una serie de cualidades y habilidades que les permiten desempeñar ese trabajo, no se llega ahí por simpatía o gustos musicales.
Indudablemente, como en todos los ámbitos, hay unos mejores que otros, algunos sobresalientes, inolvidables por su carácter, resultados, decisiones que son recordadas como fundamentales en las victorias que dieron los campeonatos y también lo que hizo o no hizo para perder un juego definitivo.
Uno de los dichos que recoge la sabiduría popular de la pelota es “Cuando un equipo gana, ganan los jugadores cuando pierde, pierde el manager”.
A propósito de la polémica decisión del toque de Kroeger en cuenta de dos y dos, escribí que desde principios de siglo, cuando el legendario Connie Mack dirigía a los Atléticos de Filadelfia, el trabajo de hacer la alineación, decidir la rotación, cuando entra un emergente a correr o si el cuarto bate toca la bola, es blanco de las críticas de los fanáticos, la presión de los propietarios y los comentarios de periodistas, escritores, locutores, narradores, comentaristas, opinadotes, cronistas, ahora los “tuiteros” y pare usted de contar…
El manager maneja información que la mayoría en la tribuna o en la butaca de su casa ignora, hay diversos factores que motivan una decisión y ciertamente hay estrategas que nos parecen geniales y otros no tan destacados y en momentos clave, sus errores, que durante una temporada regular en la que hay semanas por delante son “reparables”, en momentos definitivos en los que se puede peder uno, son imperdonables.
Pero el manager o tiene la culpa si un abridor estelar y dominante tiene una mala salida, no es quien comete las pifias en el terreno, se poncha con una bola afuera o no sale un toque de bola.
El manager de los Leones del Caracas Dave Hudgens , es el mismo que en la temporada 2009-2010 los condujo al título diecisiete, esta campaña logró clasificar en primer lugar para la postemporada, está en el triple empate del primer lugar y aún así muchos caraquistas están pidiendo su cabeza.
Insisto, Hudgens ha mostrado, especialmente en esta semifinal, un estilo ultra conservador, cobardón en algunos momentos y cada decisión que no ha dado resultado ha sido subida a la marquesina del twitter y abiertamente criticada por todos los medios, sin embargo hay que reconocer también que la mayoría de los juegos que ha perdido el Caracas tienen que ver con el buen pitcher que los ha enfrentado o si usted prefiere, con que no han bateado suficiente y oportunamente para producir las carreras y montones de corredores se han quedado a la espera de remolque y así no gana nadie ni poseído por el espíritu de Connie Mack o John McGraw.
Además Hudgens cuando declara pareciera no tener la cabeza muy fría y los errores que comete que se cuestionan en el terreno él los reitera con frases como “volvería a tocar con Kroeger” ( cosa que no hizo el domingo en idéntica situación por cierto).
El lunes los Leones remontaron frente a Tigres apoyados en Josh Kroeger y José Castillo y a pesar de eso los caraquistas siguieron pidiendo su cabeza, argumentando que el equipo cuando gana, gana solito.
Quedan pocas horas para la definición de los finalistas y Hudgens seguirá al mando de los melenudos, lo contrario, sin intenciones de descalificar, sería una locura comparable a insistir en tocar con Kroeger en dos strikes.







