Pareciera obligatorio analizar, o por lo menos comentar, los resultados del 8D. Sobre todo porque percibo en la MUD y sus voceros un triunfalismo que no sé si puede considerarse como tal. Se ha manejado como victoria el hecho de que la oposición ganó en la Gran Caracas y, además, suma otras tantas alcaldías en el interior del país, en estados bastiones del oficialismo. Según declaraciones de Maduro, recogidas en diarios de circulación nacional, la oposición solo obtuvo 75 municipios que, frente a los 255 que permanecerán en manos del PSUV, me luce desbalanceado. Es decir, me sigue pareciendo que el mapa del país está muy rojito, aun cuando los optimistas –ofrezco disculpas por no contagiarme de esa euforia- hacen énfasis en el gran triunfo de la oposición. ¿Pero cuál? Insisto, no lo veo así.
Comparado con los resultados obtenidos en los comicios del 2008, la oposición logró en esta oportunidad, casi 20 alcaldías más. Hasta allí vamos bien. Incluso, podría reconocer que el oficialismo perdió este 8D más de medio millón de votos, pérdida que quizá, podamos atribuirla a la falta de enganche de Nicolás con los seguidores acérrimos del difunto presidente. Pero, lo sustantivo de este asunto es que el control del país luego de estas elecciones, a mi modo de ver, lo siguen teniendo ellos: los oficialistas, los chavistas, los psuvistas… los rojitos, pues.
Y el punto neurálgico de esta situación polarizada, de estos 15 años –de los que queremos libramos por lo pésimo que han sido en todos los órdenes- es que el liderazgo opositor debe reconocer que sus estrategias, su manera de obrar ante un gobierno que posee el control absoluto de todos los poderes y una maquinaria electoral blindada, no ha logrado resultados contundentes e irreversibles. Y los venezolanos seguimos sometidos a esta dictadura pseudo revolucionaria del siglo XXI pero; añorando la alternancia de mandatos, exigiendo la posibilidad de revocar a pésimos funcionarios que ocupan cargos de elección popular, reclamando comicios libres y transparentes ¡deseando vivir en una verdadera democracia!
A mi juicio –y sé que lo que voy a decir disgusta a muchas personas- Capriles y la MUD vuelven a ser los grandes derrotados. Entonces, es obvio que algo, otra vez, no funcionó. Y como he dicho en otras ocasiones Capriles no logra emocionar con su discurso: no le llega a las masas que están a rajatabla con el proyecto chavista. ¿Será que no defender contundentemente los verdaderos resultados del 14A provocó esta derrota?
Llamó poderosamente mi atención que un día antes de las elecciones, el 7 de diciembre, apareció un remitido en el diario El Universal, a página completa, que decía textualmente: “después de votar el 8D, Venezuela debe convocar una constituyente” firmado, además, por un grupo variopinto, algunos integrantes de la MUD; pero, el remitente del mensaje no era propiamente la Mesa de la Unidad Democrática. Y me hizo pensar si este anuncio no sería el preámbulo de un desmembramiento de la MUD. ¿Se estará produciendo la ruptura? ¿Tendrá la MUD los días contados y más después de los resultados del domingo?
Es probable que la MUD haya cumplido su cometido. La sociedad política venezolana tenía un objetivo el 8D no negociable con la Mesa de la Unidad, ni con los partidos políticos, ni con Maduro, ni con el PSUV, ni con las imposiciones de Cuba. ¿Cuál era el objetivo? Capturar y ganar la mayoría de las alcaldías para encaminarnos hacia una nueva unidad social, ideológica y moral. Esa fue la razón del voto de la mayoría de los venezolanos que no comulgan con el castrocomunismo-chavista encarnado ahora en Maduro, ni con la vieja forma de hacer política representada en la Mesa de la Unidad. Entonces, ¿las dirigencias oficialista y opositora estarán leyendo bien el mensaje de la sociedad política democrática?
Venezuela no es solo Caracas. Por eso, no estoy de acuerdo con quienes piensan que debemos estar felices porque obtuvimos las alcaldías de la capital y las de las ciudades más importantes del país. Llegué a escuchar comentarios como “le dejamos al chavismo puro monte y culebra”. Señores, así no vamos pa’l baile. Venezuela completica, en todas sus dimensiones, es importante, y mientras sigamos pensando así, continuaremos de derrota en derrota.
Para la oposición no funcionó el carácter plebiscitario que le dieron a las elecciones. Pero, para el Gobierno tampoco funcionó el Día de la Lealtad al Comandante Supremo, que impusieron para ese 8D. Con todo esto, quiero insistir en que aquí hay una responsabilidad que ya no puede ser delegada solamente en los partidos políticos. Universidades, iglesias, sindicatos, cámaras, ONG, gremios, todos tenemos que decir que aquí estamos y con diálogo crear un nuevo acuerdo efectivo o un nuevo contrato social. Pregunto: ¿están dadas las condiciones entonces o llegó la hora de una tercería política? ¿O nos resignaremos a seguir perdiendo?




