Sabemos infinidad de cosas sobre cómo hacer disfrutar a una mujer en la cama, pero pocas veces salen a la luz características intrínsecas del sexo femenino o que varíen el placer de ellas sin la actuación de un hombre o los típicos productos eróticos. Asimismo, hay momentos de placer que pueden modificar nuestro organismo.
Para ello, los ginecólogos Eden Fromberg y Naomi Wolf han hecho una selección de algunas de las publicaciones que han aparecido desde los años 60 y han dado a conocer algunas de las revelaciones más asombrosas sobre la sexualidad femenina.
El portal de noticias elconfidencial.com recogió los resultados de este estudio, que les dejamos a continuación.
La luz artificial afecta a la menstruación: la fase de menstruación y la naturaleza siempre han estado concordadas. El efecto de la luna sobe la ovulación de la mujer está comprobado científicamente, pero para Fromberg, esto es cada vez más difícil de demostrar. El ginecólogo dice que la exposición de las mujeres a la luz artificial (pantalla de computadora, televisor, etc.) afecta significativamente a los días de menstruación de las féminas.
Los orgasmos mejoran la creatividad: El número de orgasmos y la seguridad en uno mismo, la productividad y la creatividad están directamente relacionados para algunos investigadores. Incluso éstos indican que una cosa se retroalimenta con la otra y que a mayor creatividad, mayor será la calidad de los orgasmos.
La libido se reduce con las píldoras anticonceptivas: La cantidad de efectos que tienen las píldoras anticonceptivas también se ve reflejada en la libido. Según los expertos, al tomar estas pastillas, “las parejas pueden dejar de ser bioquímicamente compatibles” con las píldoras y pueden, incluso, sufrir problemas de fertilidad.
Las sillas pueden ser el mejor juguete sexual: los especialistas sexuales dicen que las mujeres pueden experimentar los mejores orgasmos, que pueden llegar a ser múltiples, encima de una silla.
Pero también el peor: si una mujer pasa mucho tiempo a lo largo del día sentada, puede hacer que sus músculos pélvicos se debiliten y que se reduzca el tamaño de la región pélvica. Esto, así, no suena muy grave, pero sí parece cuando se traduce a que este efecto puede reducir la intensidad de los orgasmos.
La mujer solo tiene tres zonas erógenas: según Fromberg, solo se pueden determinar como zonas erógenas el clítoris, el punto G y el cuello uterino.
Diferentes coitos con diferentes terminaciones nerviosas: ninguna mujer es exactamente igual que otra, por lo que cada una debe desarrollar un método que le otorgue el mayor placer, ya que lo que le hace disfrutar a una no siempre le vale a la otra.
El uso de tacones puede provocar el fin del orgasmo: unos tacones altos hacen que el empeine se fuerce y esto provoca que la musculatura inferior de la pelvis no se contraiga lo suficiente como para llegar al clímax total.
La anorgasmia no existe: muchos han hablado de que en algunas mujeres puede existir una ausencia o insuficiencia de orgasmo sexual, lo que es mentira según estos ginecólogos. Ellos dicen que todas pueden alcanzar la cumbre del placer pero que no todas aprenden a hacerlo de manera correcta.
Fuente: http://espacio360.pe/




