La tosferina es una enfermedad inflamatoria de origen infeccioso de la vía respiratoria. Una bacteria, la Bordetella pertussis, se encarga de inflamar el epitelio de toda la vía respiratoria y esa inflamación es la culpable de los síntomas de esa enfermedad.
Uno de los síntomas cardinales es la tos, de donde proviene su nombre de tosferina, tos quintosa, coqueluche que en realidad son las diversas formas de llamar a esta enfermedad, cuyo nombre médico es pertussis. La tos se repite 5 veces seguidas que genera un estridor o ruido al momento de la entrada de aire a la vía respiratoria y es producto de la inflamación de esta vía. Es uno de los síntomas más determinantes de la enfermedad al ser una tos que genera vómito luego de los accesos de tos, el paciente puede terminar vomitando. “Una tos tan intensa que puede ocasionar fracturas de las costillas, hemorragias a nivel conjuntival (ojos) o a nivel cerebral, generar incontinencia en el paciente adulto producto del esfuerzo al toser y la presión a nivel abdominal”, describe el doctor José Levy, del Servicio de Pediatría, del Centro Médico Docente La Trinidad.
Todo un cotejo sintomático de una enfermedad respiratoria con la rinorrea (inflamación de la mucosa nasal), obstrucción nasal, secreciones a nivel de la vía orofaríngea que pueden provocar obstrucción de las vías aéreas y una gran dificultad para respirar. Dependiendo de la edad del paciente, la tosferina puede aparecer después de una gripe. En el lactante, menor de 1 año de edad, la tosferina se manifiesta de una manera aparatosa, muy sintomática y no es similar al catarro. En cambio, en adolescentes y adultos puede simular cualquier enfermedad viral de la vía respiratoria, inclusive un catarro, con tos, moco y congestión, sin ser realmente aparatosa. Es el hecho de la persistencia de los síntomas en estos pacientes –un tosedor crónico- el que pueda hacer pensar que el paciente tenga tosferina.
DIAGNÓSTICO
Desde el punto de vista diagnóstico el abordaje también está en relación a la edad. Es vital considerar la edad para poder pensar en la enfermedad porque en el niño pequeño tosedor con gran inflamación de la vía respiratoria y que no tiene un esquema completo de inmunización contra tosferina, el pediatra identificará ese cuadro como una posibilidad y el diagnóstico se hace desde el punto de vista clínico, desde el punto de vista bacteriológico y a través de unas pruebas de laboratorio como es la FCR o reacción de cadena polimerasa que es muy específica para este diagnóstico de un 97% de especificidad o sea que si la prueba resulta positiva comprueba que el paciente tiene tosferina.
Al referirse al protocolo de diagnóstico, Levy señala que “la radiografía de tórax es un estudio paraclínico de utilidad para poder valorar el grado de inflamación de las vía respiratoria y el compromiso a nivel pulmonar, para así orientar al médico al tratamiento que requiere el paciente, la utilización no sólo de antibióticos que va básicamente dirigido a resolver el aspecto infeccioso, sino que también hay que implementar medidas específicas para desinflamar la vía respiratoria”. Las nebulizaciones con broncodilatadores y antiinflamatorios, éstos últimos también por vía endovenosa, la terapia respiratoria para humidificar la vía respiratoria y facilitar la liberación de secreciones y en sí, manejo sintomático de la tos para poder calmar ese síntoma tan aparatoso y que, prácticamente, ahoga al paciente. A veces se indican antitusivos esencialmente para disminuir la intensidad y frecuencia de la tos.
COMPLICACIONES
Todo paciente que es susceptible a que su vía respiratoria se inflame por otros agentes así sean alergénicos, ambientales o irritativos o infecciosos, si ya existe esa patología de base, una afección de este estilo será peor porque se suman eventos de inflamación en la vía respiratoria. La mayoría de los niños son hospitalizados básicamente por la dificultad respiratoria que amerita el cuidado de esa parte, amén de prevenir las complicaciones como mencionamos anteriormente.
Es esencial conocer la epidemiología de esta enfermedad, que está caracterizada de la infancia, pero en los últimos 10 años ha habido un cambio en el patrón epidemiológico de la enfermedad y ahora estamos viendo tosferina no sólo en niños pequeños, sino en adolescentes y adultos, lo cual es consecuencia de que la inmunidad contra la tosferina va disminuyendo en el tiempo. Es decir, el paciente pediátrico que recibió su vacuna durante la infancia después de los 6 años no ha recibido un refuerzo contra la tosferina, 5 años después su inmunidad o protección es el 50 por ciento de lo que le confería la vacuna y ya después de los 10 años no tiene, prácticamente, inmunidad contra la tosferina. El niño de 6 años cuando llega a los 16 años está susceptible a enfermarse. “Por eso reportamos pacientes adolescentes y adultos sin protección contra la tosferina y como no había tampoco una circulación importante de la bacteria en la comunidad no había refuerzo natural al entrar en contacto con la enfermedad”, agrega el pediatra.
Es el decir de las abuelas “cuando se entra en contacto con la enfermedad de alguna manera se están generando defensas” encierra una gran verdad porque entrar en contacto con la enfermedad es como un recordatorio al sistema inmunológico de protección y estar pendientes para el momento en que uno vaya a enfermarse. En la medida en que la bacteria circule en la población y hay algunos enfermos podemos estar expuestos a la infección y no enfermar. Ello actúa como un recordatorio a nuestro sistema inmunológico. Es por eso que ahora, adolescentes y adultos están susceptibles a enfermarse y la tosferina como es limitada o se resuelve a veces hasta de manera espontánea en estos grupos etáreos, no es diagnosticada, pero ellos se comportan como transmisores de la enfermedad. Ello significa que un adolescente puede permitir que su hermano menor se enferme a través de él o esos padres que no tienen protección y están en contacto con un recién nacido y tienen la bacteria en su vía respiratoria pueden enfermarlo. Hay estudios que demuestran que en el 32% de los casos de pacientes lactantes positivos para tosferina la mamá fue el contacto que generó la enfermedad, en un 20% de los casos es el papá quien transmitió la enfermedad al niño y el 15% de los casos está representado por los hermanos o abuelos.
Eso conduce a cambiar la estrategia de vacunación ante esta nueva realidad epidemiológica. Antes no vacunaban a los adolescentes y adultos contra la tosferina porque la vacuna tradicional contra tosferina que es la triple bacteriana utilizada en la infancia a los 2, 4 y 6 meses es muy reactogénica después de los 7 años, lo cual significa que genera gran inflamación en el lugar de aplicación, ocasiona mucho malestar, fiebre, cefalea e inclusive puede desencadenar convulsiones e irritación a nivel del sistema nervioso central, por lo tanto es una vacuna que sólo se usa en niños menores de 7 años. No existía una vacuna diseñada especialmente para adolescentes y adultos con la intención de proteger contra tosferina y ante esta realidad epidemiológica se ha creado una nueva vacuna que protege contra tosferina, difteria y tétanos sin provocar esos efectos secundarios o reacciones adversas que puedan incomodar al paciente que está recibiendo la vacuna.
Al vacunar adolescentes y adultos estamos protegiendo a los menores de la casa que todavía no tienen la inmunidad completa contra tosferina. Esta acción es denominada estrategia capullo porque protegemos a quienes están alrededor porque todavía a ese recién nacido no le podemos administrar la vacuna por su edad o porque aún ese lactante no ha tenido tiempo de completar su serie primaria contra tosferina, que se administra a los 2,4 y 6 meses. A partir del sexto mes el lactante tiene su protección completa contra tosferina, pero antes de esa edad está susceptible a enfermarse.
La nueva estrategia de inmunización para proteger al más susceptible de la casa que es el lactante o recién nacido es la estrategia “capullo”, vacunar a los adolescentes y adultos en contacto con el recién nacido.
Otra estrategia con respecto a esta oportunidad de aplicar la nueva protección es vacunar a toda la población adulta en general porque está susceptible de enfermarse al no tener inmunidad contra la tosferina, enfermedad que puede representar una oportunidad de complicaciones del adulto como son las neumonías, bronquitis, sepsis, meningitis y otras enfermedades capaces de presentarse de la mano de la tosferina en ese adulto.Adicionalmente esta la estrategia de vacunar a todo el personal de salud por ser de alto riesgo por su exposición a la enfermedad y por laposibilidad de transmitirla a sus contactos.
Haber sufrido la enfermedad tampoco brinda la inmunidad definitiva o que perdure en el tiempo. Está demostrado que después de 10 años de haber sufrido la enfermedad los títulos de anticuerpos decaen de manera importante, lo que permite que ante la exposición de nuevo a la bacteria vuelvan a enfermar. Ese adulto a quien su mamá le dice que ya tuvo tosferina debe vacunarse. En lo relacionado a carga de enfermedad es vital mencionar que en los últimos 10 años ha habido un repunte importante de tosferina a nivel mundial y se estima 60 millones de casos anuales con un número de muertes de 350 mil muertes a nivel mundial. En Latinoamérica no escapamos de esa realidad, ha habido 3 epidemias en los últimos 4 años, una en Argentina en el 2006, otra en Panamá en el 2007 donde murieron 8 recién nacidos con tosferina por contacto con adultos positivos en el hogar y la más reciente en Panamá sin mucho que lamentar. Ante tal realidad epidemiológica en Latinoamérica y conociendo que sucede en países vecinos debemos estar alertas ante una situación similar en nuestro país.
Las cifras de estadísticas en Venezuela demuestran que en los últimos 6 años se ha duplicado el número de casos de tosferina, estamos hablando de 550 casos reportados en registros de epidemiología del Ministerio de Salud para el año 2000 y un mil 380 casos registrados para el año 2007. Hay que considerar el subregistro típico de esquemas donde no exista una buena obtención del dato base. Es una realidad epidemiológica que nos obliga a considerar la vacuna como la herramienta fundamental para la prevención de la tosferina.
Es una vacuna introducida a partir de marzo en el país, pero sólo en el mercado privado, aún las autoridades sanitarias no han tomado la decisión de incorporar esta vacuna en el programa ampliado de inmunizaciones. “Estoy seguro que ante esta realidad epidemiológica cuando ellos hagan el análisis costo efectividad será una decisión sencilla y primordial para poder brindar protección a la población contra la enfermedad, amén de aportar el beneficio de que el ahorro que tengan en la disminución de casos de la enfermedad pueden destinarlo en otros programas”, asevera Levy. Es una enfermedad que se presenta en cualquier estrato socioeconómico, pero en pacientes con nutrición debilitada, inmunidad debilitada relacionada con la alimentación disminuida, la enfermedad hará mayor estrago. En pacientes con sus condiciones generales afectadas las consecuencias serán severas hasta graves complicaciones, inclusive ocasionando la muerte. Hablando de la población en menor estrato socioeconómico tendremos una mayor oportunidad de complicaciones, sobre todo en menores de 1 año.
Por Blanca García Bocaranda







