Sobre las once de la noche del viernes pasado, un chino de 26 años llamado Danny paró su Mercedes nuevo en el borde de una calle de Cambridge para contestar un SMS. Un hombre de su edad vestido de negro se le acercó y le tocó en la ventanilla del pasajero. Danny cometió el error de bajar la ventana en lo que fue el comienzo de la peor pesadilla de su vida.
Cuando bajó la ventanilla, Tamerlan Tsarnaev metió la mano y abrió la puerta. Se sentó a su lado, le enseñó una pistola y le dijo: “¿Has oÃdo lo de la explosión? Yo hice eso“. El autoproclamado terrorista sacó una bala de la pistola, se la enseñó, la volvió a meter en el tambor e insistió: “Voy en serio”. La conversación está registrada en el pliego de cargos contra Dzhojar, el hermano pequeño de Tamerlan, presentado este lunes.
El joven chino no sólo lograrÃa la proeza de escaparse de los terroristas, sino que avisó a tiempo a la policÃa para que los capturara. Su iPhone 5 y el GPS de su Mercedes sirvieron para encontrar a los hermanos Tsarnaev y su declaración ayudó para saber cuál era su siguiente plan: hacer estallar bombas en Times Square, en Nueva York. El alcalde Michael Bloomberg explicó el jueves que la fuga de Danny fue lo que evitó el nuevo complot de los rusos de origen checheno para seguir matando.
El secuestrado, que pasó hora y media con los terroristas más buscados de Boston, sigue sin querer desvelar su identidad completa por miedo a la prensa y a que Dzhojar o sus posibles cómplices lo localicen. Pero por primera vez se ha atrevido a contar la peor noche de su vida con todos los detalles a un reportero de ‘Boston Globe’. Sólo dael nombre de pila americano que suele utilizar para que sus amigos no se lÃen con el de verdad, en mandarÃn, pero cree que cuando vaya a declarar contra Dzhojar su identidad completa se acabará desvelando.
Danny estudió un par de años IngenierÃa en Estados Unidos y se volvió en enero de 2012 a China a la espera de conseguir un visado de trabajo. Hace dos meses lo logró y se mudó a Cambridge con dos amigos para empezar una ‘start-up’. Acababa de comprarse el coche y las cosas empezaban a encajar en su nueva vida. Incluso habÃa una chica en Nueva York que le gustaba.
La peor noche
Pero la noche del jueves pasado estaba convencido de que iba a morir. Pensó en su casa en China, en su empresa y en aquella chica que nunca volverÃa a ver y a la que no le habÃa dicho que estaba interesado en ella.
Tamerlan le obligó a ir hasta Watertown, donde recogieron a Dzhojar, que cargó explosivos en su maletero. El mayor, el más agresivo, gritaba a Danny: “¡Deja de mÃrame! ¿No te acuerdas de mi cara?”. Danny habÃa visto las fotos de los sospechosos difundidas por el FBI unas horas antes, pero dice que contestó: “No, no me acuerdo de nada”. El ruso, al que apenas conseguÃa entender, se rió de él: “Es como los tÃos blancos que creen que todos los negros se parecen. Asà que tal vez tú también crees que todos los tÃos blancos son iguales”. Danny, siguiendo la corriente e insistiendo en su procedencia extranjera, le dijo que sÃ.
A Tamerlan, que hablaba inglés con fuerte acento ruso, le costó entender cuándo Danny dijo que venÃa de China. “Ah, por eso no hablas bien inglés… Tú eres chino, yo soy musulmán”, le dijo Dzhojar. El automovilista secuestrado replicó: “Los chinos son muy amigos de los musulmanes. Somos muy amigos de los musulmanes”.
Los hermanos le preguntaron si su coche tenÃa todos los permisos en orden para ir a Nueva York y Danny escuchó la palabra ‘Manhattan’ mientras la pareja hablaba en ruso. El chino miraba la carretera desesperado, consciente de que nadie sabÃa dónde estaba y probablemente ni siquiera le estaban buscando, aún menos rumbo a Nueva York. En la carretera vio una comisaria de policÃa y, angustiado, cuenta que intentó “mandar mensajes telepáticos”. La fuerza mental no funcionaba y pensó en tirarse del coche en marcha, pero los hermanos le amenazaban con sus pistolas cada vez que hacÃa un movimiento o intentaba quitarse el cinturón.
En medio de la escapatoria, el iPhone de Danny sonó. Primero, un SMS, que Tamerlan contestó en mandarÃn con la ayuda de un traductor online. Después, una llamada telefónica del novio de su compañera de piso, que habÃa desconfiado del chino poco claro de su amigo. “Si dices una sola palabra en chino, te mato”, dijo Tamerlan. Danny contestó y dijo en inglés, mientras su amigo hablaba en mandarÃn: “Voy a dormir en casa de un amigo. Tengo que irme”.
La huida
Su oportunidad llegó cuando los hermanos pararon a sacar dinero de un cajero porque el depósito del Mercedes no les daba para su huida y la gasolinera sólo aceptaba efectivo. El hermano pequeño le quitó la tarjeta de débito mientras el mayor ponÃa direcciones en el GPS.
“Pensé que tenÃa una muy buena oportunidad de escapar. Asà que tomé la decisión. Utilicé la mano izquierda para quitarme el cinturón, la derecha para abrir la puerta. Salté fuera del coche y me puse a correr hasta el otro lado de la calle”, contó Danny a la televisión de Boston WCVB, el otro medio que ha conseguido hablar con la vÃctima, aunque de manera menos extensa que el ‘Globe’. “El tÃo fuera del coche intentó atraparme con la mano. Intentó alcanzarme, pero corrà muy deprisa”. Uno de sus secuestradores le gritaba y le maldecÃa mientras el chino seguÃa corriendo.
El joven vio luces en la gasolinera de enfrente y rezó para que estuviera abierta. Lo estaba y el empleado lo protegió aunque su primera impresión fuera que un borracho habÃa entrando en su tienda diciendo que lo querÃan matar. Los dos llamaron a los agentes y Danny se pasó toda la noche, la mañana y parte de la tarde del dÃa siguiente ayudando a la policÃa.
De vuelta a casa, dice que no se considera un héroe, porque él sólo querÃa salvarse. El ‘Globe’ cuenta cómo terminó para él aquel viernes tras la fuga de casi 23 horas de Dzhojar: “Cuando saltó la noticia de la captura, el compañero de piso de Danny lo llamó para que la viera en la televisión. Danny estaba al teléfono en ese momento, hablando con la chica de Nueva York”.
Publicado en El Mundo




