¿Qué busca Israel en Siria? por Luis De Lion

Israel, ni confirma, ni desmiente el bombardeo del 30 de enero en la frontera entre Líbano y Siria. Un ataque aéreo, a un objetivo aún incierto para la opinión pública. Según fuentes oficiales de EE.UU. citadas por el New York Times se trataba de un convoy de misiles rusos destinados a Hezbolá, lo que fue destruido. Siria, por su parte, señala que se trató del ataque a un centro de investigaciones militares, ubicado entre Damasco y la frontera libanesa, una “agresión” que provocó la muerte de dos personas e hirió a otras cinco.

Es costumbre que Israel se niegue a comentar éste tipo de operaciones. Queda preguntarse cuál es el sentido de dicha acción y sus consecuencias.

En la campaña electoral, el tema de la amenaza siria fue ampliamente expuesto por, Netanyahu. El 6 de enero el Primer Ministro anunció la construcción de una barrera en los altos del Golan, en la frontera con Siria. La voluntad electoralista quedaba clara. Pero si las máscaras antigases se siguen distribuyendo en Israel es porque la amenaza es real. En diciembre, el temor que Bachar pudiera usar armas químicas, se volvió casi una certeza en la boca del propio Obama.

El 27 de enero, tres días antes del ataque, Netanyahu, evocó en Consejo de Ministros, «las graves amenazas a la seguridad» que sobre su país recaen “las armas letales, de una Siria desintegrándose”. Tel Aviv, teme que, grupos hostiles se apoderen del stock de armas sirias, en particular los misiles rusos SA-17.

Inmediatamente hay que pensar en el enemigo jurado, el Hezbolá libanés, ampliamente apoyado por Damasco. “Israel siempre ha dicho que si armas sofisticadas, caen en manos de Hezbolá, se habrá traspasado la línea roja”.

Según expertos el ataque israelí era previsible. No solo por el despliegue reciente de baterías antimisiles en la frontera siria, sino porque además Rusia, como confirman las recientes declaraciones de Medvedev, duda de la subsistencia de su amigo Bachar en el poder. En ese sentido, Tel Aviv, habría aprovechado el debilitamiento de un país contra el que está oficialmente en guerra desde 1967. Al tiempo que, la situación actual de guerra en Siria hace casi imposible que Damasco o el propio Hezbolá puedan contraatacar. Bachar ya tiene bastantes problemas y Hezbolá está ocupado ayudando a Siria y ninguno de ellos tendría interés en ampliar el campo de batalla.

La prensa libanesa alarmada por el ataque israelí, teme que el conflicto se amplifique. El diario Al-Akhbar publicó “Israel ha enviado varios mensajes, al régimen sirio y a la Comunidad Internacional” En resumen, Israel habría querido forzar a sus aliados a tomar posición y actuar ante la creciente amenaza siria. Principalmente EE.UU. en plena renovación de la administración de Obama. Desde Washington diversos analistas señalan que Israel puede seguir intentándolo, pero no obtendrá nada. El Departamento de Estado escogió una posición diplomática de repliegue, intervenir en ese asunto, traería más inconvenientes que ventajas.

Por su parte, Damasco, denunció una “grave violación del derecho internacional”, lo mismo han dicho sus aliados, Moscú y Teherán. El pasado jueves, Siria, protestó ante la ONU. La Liga Arabe, también condenó el ataque. Pocas son las opciones de éxito para Damasco movilizando al mundo árabe. Solo sacará provecho, la propaganda del régimen de Bachar, que desde el principio justifica su guerra contra los “rebeldes” como un combate contra fuerzas “extranjeras”.

Estamos lejos de la internacionalización del conflicto. Pero al llevar a cabo éste ataque, Israel, logró dos objetivos: debilitar a sus enemigos y recordarle al mundo árabe, que puede, en cualquier momento, hacer valer su voz, sin discreción alguna.

@LDeLION

luisdelion@gmail.com

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Israel, ni confirma, ni desmiente el bombardeo del 30 de enero en la frontera entre Líbano y Siria. Un ataque aéreo, a un objetivo aún incierto para la opinión pública. Según fuentes oficiales de EE.UU. citadas por el New York Times se trataba de un convoy de misiles rusos destinados a Hezbolá, lo que fue destruido. Siria, por su parte, señala que se trató del ataque a un centro de investigaciones militares, ubicado entre Damasco y la frontera libanesa, una “agresión” que provocó la muerte de dos personas e hirió a otras cinco.

Es costumbre que Israel se niegue a comentar éste tipo de operaciones. Queda preguntarse cuál es el sentido de dicha acción y sus consecuencias.

En la campaña electoral, el tema de la amenaza siria fue ampliamente expuesto por, Netanyahu. El 6 de enero el Primer Ministro anunció la construcción de una barrera en los altos del Golan, en la frontera con Siria. La voluntad electoralista quedaba clara. Pero si las máscaras antigases se siguen distribuyendo en Israel es porque la amenaza es real. En diciembre, el temor que Bachar pudiera usar armas químicas, se volvió casi una certeza en la boca del propio Obama.

El 27 de enero, tres días antes del ataque, Netanyahu, evocó en Consejo de Ministros, «las graves amenazas a la seguridad» que sobre su país recaen “las armas letales, de una Siria desintegrándose”. Tel Aviv, teme que, grupos hostiles se apoderen del stock de armas sirias, en particular los misiles rusos SA-17.

Inmediatamente hay que pensar en el enemigo jurado, el Hezbolá libanés, ampliamente apoyado por Damasco. “Israel siempre ha dicho que si armas sofisticadas, caen en manos de Hezbolá, se habrá traspasado la línea roja”.

Según expertos el ataque israelí era previsible. No solo por el despliegue reciente de baterías antimisiles en la frontera siria, sino porque además Rusia, como confirman las recientes declaraciones de Medvedev, duda de la subsistencia de su amigo Bachar en el poder. En ese sentido, Tel Aviv, habría aprovechado el debilitamiento de un país contra el que está oficialmente en guerra desde 1967. Al tiempo que, la situación actual de guerra en Siria hace casi imposible que Damasco o el propio Hezbolá puedan contraatacar. Bachar ya tiene bastantes problemas y Hezbolá está ocupado ayudando a Siria y ninguno de ellos tendría interés en ampliar el campo de batalla.

La prensa libanesa alarmada por el ataque israelí, teme que el conflicto se amplifique. El diario Al-Akhbar publicó “Israel ha enviado varios mensajes, al régimen sirio y a la Comunidad Internacional” En resumen, Israel habría querido forzar a sus aliados a tomar posición y actuar ante la creciente amenaza siria. Principalmente EE.UU. en plena renovación de la administración de Obama. Desde Washington diversos analistas señalan que Israel puede seguir intentándolo, pero no obtendrá nada. El Departamento de Estado escogió una posición diplomática de repliegue, intervenir en ese asunto, traería más inconvenientes que ventajas.

Por su parte, Damasco, denunció una “grave violación del derecho internacional”, lo mismo han dicho sus aliados, Moscú y Teherán. El pasado jueves, Siria, protestó ante la ONU. La Liga Arabe, también condenó el ataque. Pocas son las opciones de éxito para Damasco movilizando al mundo árabe. Solo sacará provecho, la propaganda del régimen de Bachar, que desde el principio justifica su guerra contra los “rebeldes” como un combate contra fuerzas “extranjeras”.

Estamos lejos de la internacionalización del conflicto. Pero al llevar a cabo éste ataque, Israel, logró dos objetivos: debilitar a sus enemigos y recordarle al mundo árabe, que puede, en cualquier momento, hacer valer su voz, sin discreción alguna.

@LDeLION

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