De Bucha a Crocus: así difundieron medios de Cuba, Venezuela y Nicaragua la desinformación rusa

El 3 de abril de 2022, el Ministerio de Defensa ruso calificó las imágenes de civiles asesinados en Bucha, a las afueras de Kiev, como un «montaje» del Gobierno ucraniano para los medios occidentales. Ese día, las autoridades rusas también difundieron afirmaciones falsas sobre un video que, según ellas, mostraba cuerpos moviéndose. Al día siguiente, PolitiFact verificó que las afirmaciones sobre el video eran falsas y Bellingcat documentó evidencia que contradecía la versión rusa.

El 6 de abril, Granma, el diario del Partido Comunista de Cuba, publicó el artículo «Bucha o la mentira como pretexto». Ese mismo día, teleSUR publicó la nota «Rusia culpa a Occidente de apoyar montaje de Bucha en Ucrania». Ninguna de las dos publicaciones incorporó la evidencia que ya existía.

No fue un caso aislado. Una investigación de elTOQUE que es parte del especial Los Desinformantes de LatamChequea —la red latinoamericana de chequeadores— analizó 2 708 publicaciones de Granma, teleSUR y El 19 Digital —portal del régimen de Ortega en Nicaragua— entre febrero de 2022 y agosto de 2026. Los tres medios funcionaron como un ecosistema que reprodujo y amplificó narrativas de Rusia y Bielorrusia, publicó como si fueran ciertas afirmaciones ya desmentidas y nunca contrastó las versiones oficiales de Moscú o Minsk con fuentes independientes.

La pesquisa partió de un mapa de 23 acontecimientos y procesos ocurridos en Rusia y Bielorrusia en ese período, contrastó las versiones oficiales con la evidencia documentada y clasificó cada publicación por tema, narrativa, fuentes y autores. La guerra en Ucrania fue el tema más frecuente, con 691 piezas (25.5 %). Pero el segundo no fue el frente de batalla, sino la alianza: 478 publicaciones (17.7 %) trataron las relaciones de Rusia y Bielorrusia con Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Gráfico interactivo volumen de publicaciones/  Código disponible en la carpeta de publicación

Lo que se publicó aunque ya estaba desmentido

La investigación no sostiene que toda coincidencia con el Kremlin sea desinformación: distingue entre narrativas compartidas, propaganda por omisión y afirmaciones falsas o engañosas. Solo consideró desinformación los casos en que un medio presentó como verdadera una afirmación ya refutada por la evidencia disponible en el momento de publicarla. Con ese criterio, el patrón se repite en los tres medios.

La invasión a Ucrania tuvo un vocabulario particular. Al anunciar el ataque, Vladímir Putin habló de una «operación militar especial», y días después el regulador ruso prohibió a la prensa llamarla «guerra» o «invasión». En los titulares de Granma, «operación militar especial» aparece 49 veces; «invasión», solo una, y no referida a Ucrania.

La justificación de la guerra en Ucrania siguió circulando después de ser refutada. El 16 de marzo de 2022, la Corte Internacional de Justicia ordenó a Rusia suspender las operaciones militares iniciadas en Ucrania. En esa fase del procedimiento, el Tribunal señaló que no disponía de pruebas que sustentaran la acusación rusa de genocidio en el Donbás. En agosto de 2025, más de tres años después, teleSUR seguía reproduciendo, con la Cancillería rusa como única fuente, que Rusia «[acusaba] a Kiev de terrorismo y genocidio».

Luego del atentado contra Crocus City Hall, el 22 de marzo de 2024, ocurrió algo similar. El Estado Islámico lo reivindicó esa misma noche, pero Putin omitió la reivindicación y apuntó a Ucrania. Seis días después del atentado, teleSUR tituló «Rusia confirma conexión entre Ucrania y atentado en Crocus»: lo que el medio presentó como confirmación era una acusación oficial sin pruebas públicas que Kiev negó y que EUvsDisinfo catalogó como desinformación. En mayo, el director del Servicio Federal de Seguridad (FSB), principal organismo de inteligencia de Rusia, reconoció que el ataque lo había organizado la rama afgano-pakistaní del Estado Islámico, aunque siguió sosteniendo, sin pruebas, un vínculo con Ucrania. 

La anexión por Rusia de territorios ucranianos ocupados muestra otro mecanismo: convertir una decisión unilateral en un hecho consumado. En septiembre de 2022, tras organizar referendos no reconocidos internacionalmente en las zonas ocupadas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, las autoridades rusas proclamaron su incorporación a la Federación Rusa. Granma informó que los referendos habían sido «declarados válidos»; El 19 Digital publicó la firma de los tratados de «adhesión», y teleSUR describió en 2023 a Crimea como «territorio reunificado con Rusia».. Dos semanas después de las publicaciones de Granma y El 19 Digital, la Asamblea General de la ONU declaró que los referendos no tenían «validez alguna» y rechazó el intento de anexión.

Quiénes difundieron el relato

Insertar gráfico interactivo de nombres/Código disponible en la carpeta de publicación

En Granma, la mitad de las notas las produjo su Redacción Internacional, y la segunda fuente más citada fue Prensa Latina, la agencia estatal cubana. Pero el diario también republicó contenido de RT, reprodujo declaraciones textuales de Putin y llegó a publicar  un texto firmado por el canciller Serguéi Lavrov. Entre sus autores figura Raúl Antonio Capote, quien se identificó públicamente como agente de la Seguridad del Estado cubano: un oficial de inteligencia que, bajo firma periodística, rechazó la versión occidental sobre el origen de la guerra y puso en duda documentos filtrados sobre el conflicto.

La red estatal rusa también ocupa un lugar destacado entre las fuentes de teleSUR. Después de los periodistas del medio, la fuente más citada fue TV BRICS, con sede en Moscú. Le siguieron las agencias estatales Sputnik (31 veces), TASS (14) y RIA Novosti (4), además de la Cancillería y el Ministerio de Defensa de Rusia que fueron citados de forma directa.

La circulación de contenidos llega a otro nivel en El 19 Digital: funcionarios rusos aparecieron como autores. En la muestra firman artículos el entonces embajador ruso en Managua, A. N. Khokhólikov (ver 1 y 2); el canciller Lavrov, y Putin. A eso se suman contenidos «tomados de» RT, Sputnik y BelTA, la agencia estatal bielorrusa.

Insertar gráfico interactivo de fuentes/Código disponible en la carpeta de publicación

La información tampoco viajó solo desde Moscú: Granma citó a teleSUR como fuente primaria, de modo que los contenidos también circularon entre los medios aliados. «Estos procesos de recirculación de información […] contribuyen a legitimar las narrativas rusas ante las audiencias latinoamericanas», explicó a elTOQUE Iria Puyosa, investigadora especializada en operaciones de información.

Lo que no se contó

La distorsión también opera por omisión. Cuando la Corte Penal Internacional ordenó en 2023 el arresto de Putin por la deportación ilegal de niños ucranianos, ninguno de los tres medios lo mencionó.

Mariúpol, sitiada y bombardeada durante casi tres meses en 2022, apareció en cinco de las 2 708 publicaciones, y ninguna aborda el ataque ni las víctimas civiles. Granma la mencionó por primera vez seis días después de la rendición de Azovstal para anunciar que el «el puerto de Mariúpol [retomaba] sus actividades»: la ocupación, convertida en nota económica.

La muerte del opositor Alexéi Navalny en una prisión del Ártico, en febrero de 2024, no apareció en las muestras analizadas de Granma ni de El 19 Digital. teleSUR la cubrió una sola vez, como un «deceso» investigado por Rusia. Tampoco hay rastro en el corpus de las protestas contra la guerra en Rusia y Bielorrusia —en este último país hubo más de 1 100 detenidos en dos días de febrero de 2022— ni de la liberación de cientos de presos políticos por parte de Minsk entre 2025 y 2026. 

Socios también en el relato 

¿Estamos ante una estrategia coordinada de influencia rusa, una convergencia ideológica entre estos Gobiernos o ambas cosas? Para Puyosa, las dos dinámicas pueden coexistir. Las operaciones de información rusas se adaptan a cada país y, en el caso de Venezuela, Cuba y Nicaragua, sus narrativas «se alinean para reforzar sus intereses comunes», sobre todo frente a los mecanismos internacionales de protección de los derechos humanos y las sanciones de Estados Unidos y Europa.

El politólogo Armando Chaguaceda, especializado en autoritarismos en América Latina y Rusia, coincide: «Casi siempre pasan las dos cosas». Son regímenes antiliberales que, aun desde posiciones ideológicas distintas, «convergen desde distintas coordenadas en una misma forma de entender el mundo y un mismo enemigo al que adversar». A esa afinidad se suma una herencia: la Unión Soviética «adiestró» a expertos de inteligencia y propaganda de Cuba y Nicaragua, que luego «adiestraron a expertos del chavismo».

Un lector de Granma, teleSUR o El 19 Digital pudo seguir durante cuatro años y medio la guerra más grande de Europa desde 1945 sin encontrar una sola voz independiente que contrastara la versión de Moscú o Minsk. Esas voces existían. Fue la decisión editorial de los tres medios, repetida publicación tras publicación, la que impidió que llegaran.

Lea la investigación completa en elTOQUE:Altavoces del Kremlin y Minsk en Latinoamérica: cuatro años de desinformación y silencios. Incluye el mapa de 23 acontecimientos verificados, las bases de datos de Granma, teleSUR y El 19 Digital, la metodología completa y los gráficos interactivos sobre fuentes, autores y narrativas.

Una investigación de elTOQUE analizó 2 708 publicaciones de tres medios alineados con los Gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua entre 2022 y 2026 e identificó afirmaciones falsas o engañosas, fuentes vinculadas al aparato mediático estatal ruso y silencios sobre hechos claves de la guerra. En ninguna aparece una fuente independiente que contraste la versión de Moscú o Minsk.
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El 3 de abril de 2022, el Ministerio de Defensa ruso calificó las imágenes de civiles asesinados en Bucha, a las afueras de Kiev, como un «montaje» del Gobierno ucraniano para los medios occidentales. Ese día, las autoridades rusas también difundieron afirmaciones falsas sobre un video que, según ellas, mostraba cuerpos moviéndose. Al día siguiente, PolitiFact verificó que las afirmaciones sobre el video eran falsas y Bellingcat documentó evidencia que contradecía la versión rusa.

El 6 de abril, Granma, el diario del Partido Comunista de Cuba, publicó el artículo «Bucha o la mentira como pretexto». Ese mismo día, teleSUR publicó la nota «Rusia culpa a Occidente de apoyar montaje de Bucha en Ucrania». Ninguna de las dos publicaciones incorporó la evidencia que ya existía.

No fue un caso aislado. Una investigación de elTOQUE que es parte del especial Los Desinformantes de LatamChequea —la red latinoamericana de chequeadores— analizó 2 708 publicaciones de Granma, teleSUR y El 19 Digital —portal del régimen de Ortega en Nicaragua— entre febrero de 2022 y agosto de 2026. Los tres medios funcionaron como un ecosistema que reprodujo y amplificó narrativas de Rusia y Bielorrusia, publicó como si fueran ciertas afirmaciones ya desmentidas y nunca contrastó las versiones oficiales de Moscú o Minsk con fuentes independientes.

La pesquisa partió de un mapa de 23 acontecimientos y procesos ocurridos en Rusia y Bielorrusia en ese período, contrastó las versiones oficiales con la evidencia documentada y clasificó cada publicación por tema, narrativa, fuentes y autores. La guerra en Ucrania fue el tema más frecuente, con 691 piezas (25.5 %). Pero el segundo no fue el frente de batalla, sino la alianza: 478 publicaciones (17.7 %) trataron las relaciones de Rusia y Bielorrusia con Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Gráfico interactivo volumen de publicaciones/  Código disponible en la carpeta de publicación

Lo que se publicó aunque ya estaba desmentido

La investigación no sostiene que toda coincidencia con el Kremlin sea desinformación: distingue entre narrativas compartidas, propaganda por omisión y afirmaciones falsas o engañosas. Solo consideró desinformación los casos en que un medio presentó como verdadera una afirmación ya refutada por la evidencia disponible en el momento de publicarla. Con ese criterio, el patrón se repite en los tres medios.

La invasión a Ucrania tuvo un vocabulario particular. Al anunciar el ataque, Vladímir Putin habló de una «operación militar especial», y días después el regulador ruso prohibió a la prensa llamarla «guerra» o «invasión». En los titulares de Granma, «operación militar especial» aparece 49 veces; «invasión», solo una, y no referida a Ucrania.

La justificación de la guerra en Ucrania siguió circulando después de ser refutada. El 16 de marzo de 2022, la Corte Internacional de Justicia ordenó a Rusia suspender las operaciones militares iniciadas en Ucrania. En esa fase del procedimiento, el Tribunal señaló que no disponía de pruebas que sustentaran la acusación rusa de genocidio en el Donbás. En agosto de 2025, más de tres años después, teleSUR seguía reproduciendo, con la Cancillería rusa como única fuente, que Rusia «[acusaba] a Kiev de terrorismo y genocidio».

Luego del atentado contra Crocus City Hall, el 22 de marzo de 2024, ocurrió algo similar. El Estado Islámico lo reivindicó esa misma noche, pero Putin omitió la reivindicación y apuntó a Ucrania. Seis días después del atentado, teleSUR tituló «Rusia confirma conexión entre Ucrania y atentado en Crocus»: lo que el medio presentó como confirmación era una acusación oficial sin pruebas públicas que Kiev negó y que EUvsDisinfo catalogó como desinformación. En mayo, el director del Servicio Federal de Seguridad (FSB), principal organismo de inteligencia de Rusia, reconoció que el ataque lo había organizado la rama afgano-pakistaní del Estado Islámico, aunque siguió sosteniendo, sin pruebas, un vínculo con Ucrania. 

La anexión por Rusia de territorios ucranianos ocupados muestra otro mecanismo: convertir una decisión unilateral en un hecho consumado. En septiembre de 2022, tras organizar referendos no reconocidos internacionalmente en las zonas ocupadas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, las autoridades rusas proclamaron su incorporación a la Federación Rusa. Granma informó que los referendos habían sido «declarados válidos»; El 19 Digital publicó la firma de los tratados de «adhesión», y teleSUR describió en 2023 a Crimea como «territorio reunificado con Rusia».. Dos semanas después de las publicaciones de Granma y El 19 Digital, la Asamblea General de la ONU declaró que los referendos no tenían «validez alguna» y rechazó el intento de anexión.

Quiénes difundieron el relato

Insertar gráfico interactivo de nombres/Código disponible en la carpeta de publicación

En Granma, la mitad de las notas las produjo su Redacción Internacional, y la segunda fuente más citada fue Prensa Latina, la agencia estatal cubana. Pero el diario también republicó contenido de RT, reprodujo declaraciones textuales de Putin y llegó a publicar  un texto firmado por el canciller Serguéi Lavrov. Entre sus autores figura Raúl Antonio Capote, quien se identificó públicamente como agente de la Seguridad del Estado cubano: un oficial de inteligencia que, bajo firma periodística, rechazó la versión occidental sobre el origen de la guerra y puso en duda documentos filtrados sobre el conflicto.

La red estatal rusa también ocupa un lugar destacado entre las fuentes de teleSUR. Después de los periodistas del medio, la fuente más citada fue TV BRICS, con sede en Moscú. Le siguieron las agencias estatales Sputnik (31 veces), TASS (14) y RIA Novosti (4), además de la Cancillería y el Ministerio de Defensa de Rusia que fueron citados de forma directa.

La circulación de contenidos llega a otro nivel en El 19 Digital: funcionarios rusos aparecieron como autores. En la muestra firman artículos el entonces embajador ruso en Managua, A. N. Khokhólikov (ver 1 y 2); el canciller Lavrov, y Putin. A eso se suman contenidos «tomados de» RT, Sputnik y BelTA, la agencia estatal bielorrusa.

Insertar gráfico interactivo de fuentes/Código disponible en la carpeta de publicación

La información tampoco viajó solo desde Moscú: Granma citó a teleSUR como fuente primaria, de modo que los contenidos también circularon entre los medios aliados. «Estos procesos de recirculación de información […] contribuyen a legitimar las narrativas rusas ante las audiencias latinoamericanas», explicó a elTOQUE Iria Puyosa, investigadora especializada en operaciones de información.

Lo que no se contó

La distorsión también opera por omisión. Cuando la Corte Penal Internacional ordenó en 2023 el arresto de Putin por la deportación ilegal de niños ucranianos, ninguno de los tres medios lo mencionó.

Mariúpol, sitiada y bombardeada durante casi tres meses en 2022, apareció en cinco de las 2 708 publicaciones, y ninguna aborda el ataque ni las víctimas civiles. Granma la mencionó por primera vez seis días después de la rendición de Azovstal para anunciar que el «el puerto de Mariúpol [retomaba] sus actividades»: la ocupación, convertida en nota económica.

La muerte del opositor Alexéi Navalny en una prisión del Ártico, en febrero de 2024, no apareció en las muestras analizadas de Granma ni de El 19 Digital. teleSUR la cubrió una sola vez, como un «deceso» investigado por Rusia. Tampoco hay rastro en el corpus de las protestas contra la guerra en Rusia y Bielorrusia —en este último país hubo más de 1 100 detenidos en dos días de febrero de 2022— ni de la liberación de cientos de presos políticos por parte de Minsk entre 2025 y 2026. 

Socios también en el relato 

¿Estamos ante una estrategia coordinada de influencia rusa, una convergencia ideológica entre estos Gobiernos o ambas cosas? Para Puyosa, las dos dinámicas pueden coexistir. Las operaciones de información rusas se adaptan a cada país y, en el caso de Venezuela, Cuba y Nicaragua, sus narrativas «se alinean para reforzar sus intereses comunes», sobre todo frente a los mecanismos internacionales de protección de los derechos humanos y las sanciones de Estados Unidos y Europa.

El politólogo Armando Chaguaceda, especializado en autoritarismos en América Latina y Rusia, coincide: «Casi siempre pasan las dos cosas». Son regímenes antiliberales que, aun desde posiciones ideológicas distintas, «convergen desde distintas coordenadas en una misma forma de entender el mundo y un mismo enemigo al que adversar». A esa afinidad se suma una herencia: la Unión Soviética «adiestró» a expertos de inteligencia y propaganda de Cuba y Nicaragua, que luego «adiestraron a expertos del chavismo».

Un lector de Granma, teleSUR o El 19 Digital pudo seguir durante cuatro años y medio la guerra más grande de Europa desde 1945 sin encontrar una sola voz independiente que contrastara la versión de Moscú o Minsk. Esas voces existían. Fue la decisión editorial de los tres medios, repetida publicación tras publicación, la que impidió que llegaran.

Lea la investigación completa en elTOQUE:Altavoces del Kremlin y Minsk en Latinoamérica: cuatro años de desinformación y silencios. Incluye el mapa de 23 acontecimientos verificados, las bases de datos de Granma, teleSUR y El 19 Digital, la metodología completa y los gráficos interactivos sobre fuentes, autores y narrativas.

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